El hilo invisible. El amor transformador

El amor, el amor, … ¡Cuantas manifestaciones del amor hay en el mundo! De todos los colores y formas. En algunos casos la manifestación de este sentimiento universal es deplorable para unos, pero será sublime para otros. Caído del cielo, es una bendición. Pero será un castigo cuando nace en el infierno.

Resultado de imagen de cartel oficial el hilo invisiblePaul Thomas Anderson, director y guionista de El hilo invisible (Phantom Thread), eleva el amor al arte en esta cinta. Londres, años 50. Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis) es un cotizado diseñador de moda cuyos clientes proceden de la alta sociedad, de la nobleza y hasta de la realeza. Es un hombre entre joven y viejo, soltero, introvertido, aparentemente ajeno a los estados de ánimo de sus congéneres y de costumbres fuertemente arraigados que condicionan su conducta. Su madre fallecida habita sus sueños. Le asiste su leal hermana Cyril (Lesley Manville), también cercana a la edad de su hermano, también soltera, pero mundana como no lo es Reynolds.  Y entonces aparece en su vida la joven y algo atrevida Alma (Vicky Krieps), pero no por azar. Reynolds se ha cansado de otra joven que conocemos brevemente al inicio de la película y que durante un tiempo el diseñador ha permitido que permanezca en su entorno, quizás por diversión, quizás por necesidad que él no reconoce. La frescura de Alma atrae a Reynolds, flirtea con ella, y ella, quizás por diversión, quizás por necesidad, le responde.

Lo que sigue es un tira y floja de voluntades. La voluntad de Reynolds de que no cambie nada y la voluntad de Alma de que cambie todo. Y todo transcurre bajo la atenta mirada de Cyril, una mujer inteligente, que conoce como nadie a su hermano y que quizás reconozca en Alma la joven que ella no pudo ser. Así es que comienza la partida, con un jugador claramente a la defensiva y la otra emprendiendo la ofensiva, mientras en segundo término pero con sumo ahínco Cyril asume el papel de árbitro.

En El hilo invisible estamos sometidos a múltiples manifestaciones del amor que nos obligan a abrir bien los ojos, agudizar el oído y, quizás, cuestionar nuestras creencias y convicciones al respecto. Paul Thomas Anderson se adentra con paso firme en el mundo de los deseos y pasiones, pintando un bello y delicado cuadro sobre carencia y culminación.

La joven luxemburguesa Vicky Krieps defiende adecuadamente el personaje de Alma en la película. Pero es la británica Lesley Manville quien brilla en el papel de Cyril. Su interpretación de esta mujer bien anclada en la realidad es magnífica.

Daniel Day-Lewis es un capítulo aparte. Confieso que siento debilidad por él. Ganador de tres Oscars (My Left Foot, 1989; There Will Be Blood, 2007; Lincoln, 2012), entre otros numerosos galardones, y protagonista de una decena de otros títulos inolvidables, Daniel Day-Lewis es mucho más que un intérprete excelso; es transformista. Cuando hayamos visto a Daniel Day-Lewis en un papel -en este caso en el papel de Reynolds Woodcock- sabemos que ningún otro actor podrá asumir el personaje de este diseñador de ficción.

Paul Thomas Anderson es el responsable de varios films notables (Boogie Nights, 1997; Magnolia, 1999; Inherent Vice, 2014). Con Daniel Day-Lewis repite. There Will Be Blood (Pozos de ambición, 2007) significó para ambos creadores un logro importante en sus carreras. Con El hilo invisible estamos en enhorabuena y agradecidos por su nueva aportación artística.

Daniel Day-Lewis, que cumplirá 61 años el próximo día 29 de abril, ha anunciado que El hilo invisible será su última película. Puede que sí, puede que no. Por si acaso, no dejen de verle en este intrigante y fascinante film.

El hilo invisible está actualmente exhibiéndose en los cines de España.

Diana Shoffstall

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Los caminos de Federico. Un bello espectáculo que vuela alto

El mundo imaginado por Federico García Lorca cobra vida en este bello, sentido e intenso espectáculo. Cartas, conferencias y -sobre todo- textos poéticos y teatrales … La voz y gestos de la actriz argentina Flor Saravi -acompañados de una iluminación y un atrezo mínimo, simbólico, perfecto- transmiten, con una lograda y sobresaliente expresividad, la pasión, los sentimientos y las reflexiones intemporales contenidas en las palabras del granadino universal.

Resultado de imagen de imagenes de los caminos de federicoEn este pequeño pero acogedor espacio de Lavapiés, Flor Saravi, bajo la dirección de Samuel Blanco, se transforma, dando alas a los diversos textos de Lorca, que vuelan alto,  transportando los ánimos de los espectadores. No es necesario ser un gran conocedor de los textos de Lorca para asistir a este espectáculo. Basta dejarte llevar, prestando atención a las palabras y a las pausas. Es suficiente escuchar, mirar, respirar y permanecer quieto para no perder la magia del momento.

El origen de este espectáculo se remonta al año 1987 en Buenos Aires. En aquel entonces, fue Lluis Pasqual quién lo ideó y lo llevó al escenario con el ya desaparecido actor argentino Alfredo Alcón. La música estuvo a cargo de, nada más y nada menos, Lluís Llach. En el año 1988 se trasladaron a Madrid donde Los caminos de Federico encontró casa en el Teatro María Guerrero. (A lo largo de los años Pasqual y Alcón llegaron a ser amigos y colaboraron en varios proyectos teatrales, incluyendo en la obra lorquiana El público que se representó también en el Teatro María Guerrero en el año 1987). Flor Saravi y Samuel Blanco recuperaron esta recopilación hace unos años para volver a recordar a Lorca.

Los caminos de Federico se ha prorrogado en el Teatro La Puerta Estrecha por lo menos hasta finales de mayo. Una magnífica oportunidad para acercarse a la obra de Federico García Lorca y reconocerse e identificarse íntimamente con él.

Para más información sobre programación, horarios y entradas de este espectáculo y demás obras ofrecidas en este espacio escénico, consultar la página web del teatro:

http://www.teatrolapuertaestrecha.org/

Diana Shoffstall

Nuevo sorteo de dos entradas dobles para Alta Seducción en el Teatro Amaya

Resultado de imagen de imagenes alta seducción teatro amayaVuelve Arturo Fernández más divertido y seductor que nunca.

¿Qué es la seducción? ¿Un arte que quien lo posee lo exhibe casi involuntariamente? ¿Un don innato? ¿Una técnica aprendida? O, ¿Se puede hacer de la seducción un modo de vida, una profesión?

Alta seducción es alta comedia teatral protagonizada por Arturo Fernández y Carmen del Valle que a nadie decepcionará por su texto sorprendente, inteligente, ágil y divertido. Prepárense para reír y déjense seducir por el inigualable Arturo Fernández.

El Teatro Amaya tiene la gentileza de que sorteemos entre nuestros lectores y seguidores, para esta obra que llena el teatro todos los días, dos invitaciones dobles para el viernes 30 de marzo de 2018 a las 20h.

Os contamos los requisitos para entrar en el sorteo:Resultado de imagen de imagenes logo teatro amaya

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Comunicaremos los afortunados/as el día 28 de marzo.

¡Mucha suerte a tod@s!

Podéis consultar la interesante y variada programación del Teatro Amaya a través de este enlace:

 

Lulú. Carne de mi carne … hasta que la muerte nos separe

Resultado de imagen de cartel de la obra de teatro Lulú en Teatro BEllas artesLulú, dirigida por Luis Luque y escrita por Paco Bezerra (colaboradores habituales sobre el escenario), es una obra breve, apenas rebasa los 60 minutos. Es, asimismo, una obra sin duda bien intencionada. Pero en última instancia es una obra fallida, simplista y predicible, en mi opinión.

Amancio (Armando del Río) y sus hijos Calisto (César Mateo) y Abelardo (David Castillo) cultivan manzanos en una gran plantación que requiere la ayuda de jornaleras, en femenino, pues son todas mujeres. Amancio ha dejado la supervisión de la plantación en manos de sus hijos. Está obcecado en la búsqueda de la serpiente que mordió a su mujer, causándole la muerte a ella y convirtiendo a él en viudo. Hacha en mano, pasa las horas vagando por la plantación hasta un día que encuentra a una joven media desnuda, herida en la espalda y desorientada. Solamente recuerda que su nombre es Lulú (María Adánez). Amancio lleva a Lulú a su casa y, con ella, una sensualidad que permea el hogar del padre y sus hijos.

Manzanas, una serpiente, una mujer que se llama Lulú, una sílaba repetida que podría ser cualquier nombre o el nombre de … No hay que pensarlo mucho. Adán y Eva. Lúcifer y Lilith. Sí, Lilith, la primera mujer de Adán (Génesis primer capítulo) que Adán rechazó. Y Dios le dio Eva, creándola de una costilla del propio cuerpo del hombre (Génesis segundo capítulo), y Adán quedó satisfecho. ¿Y la despechada Lilith? Atamos cabos y si aún nos cabe alguna duda no tenemos que preocuparnos que nos lo explicará Julián (Chema León), un clérigo confesor y cómplice de Amancio y sus hijos. Diría clérigo porqué lleva crucifijo y porqué su interpretación de la creación contado en el primer libro del Antiguo Testamento de la Biblia nos induce a creer que es un clérigo. Si no fuera porque llegamos a la conclusión de que Julián está sobre la tierra en representación de la Iglesia, no nos costaría mucho pensar que representa al mal. Barbudo, con un aspecto desaseado y un atuendo negro, sus arengas arremeten contra la maldad de la mujer pecadora.

Y llegamos al final cuando Lulú nos cuenta su versión, propiciando un giro menos previsible en la historia. He aquí la buena intención de la obra. Las palabras de Lulú, a punto de ser sacrificada, nos hablan de los hombres que tienen miedo frente a una mujer que se yergue como si fuera su igual. De los hombres que sienten la necesidad de controlar a la mujer. De los hombres que se alzan como dueños y señores de la mujer. Palabras habladas con serenidad ante una fortaleza de ignorancia que aún perdura.

El diseño de la escenografía y de la iluminación no desentona. Mas, no puedo decir lo mismo de la música. Desde las primeras escenas de Lulú, me sentía frente a una telenovela (y no de las mejores) y la música sería perfecta, si Lulú fuera una telenovela.

Lulú se está representando actualmente (hasta el próximo 25 de marzo) en el Teatro Bellas Artes de Madrid. A continuación, comenzará una gira por diversos teatros del territorio nacional.

Para más información sobre el Teatro Bellas Artes y su programación, consultar la página web del teatro:

http://www.teatrobellasartes.es/

Diana Shoffstall

Perdido. No todo está perdido

Mon Garcón (mi chico o mi hijo) es el título original de este thriller francés dirigido por Christian Carion. Bien podría haberse titulado “le père” (el padre) porque el verdadero protagonista de esta historia del secuestro de un niño de 7 años es el padre, Julien, interpretado por Guillaume Canet. Incapaz de dejar la investigación en manos de la gendarmería, Julien, alimentándose con una mezcla de amor paternal y de un latente sentido de culpabilidad, se guiará por sus instintos y agudizará su intelecto -al margen de la ley- para dar con el paradero de su hijo.

Resultado de imagen de imágenes de la película perdidoBuscar a su hijo es, en parte, un acto de redención para Julien, un hombre que  se ha dejado llevar, permitiendo que las responsabilidades de su trabajo priman sobre las responsabilidades para con su familia. Debido a sus prolongadas ausencias en el extranjero, su matrimonio fracasó y su hijo es un recuerdo, una foto en la cartera. Cuando su exmujer le llama y le comunica la desaparición de su hijo, Julien vuelve para enfrentarse a sus sentimientos. Tomará decisiones que determinarán que su futuro discurrirá de un modo hasta entonces impensado. Un futuro incierto y un pasado -un hijo- recuperado.

¡Y de qué manera transcurre la transformación de Julien! El talento de Guillaume Canet en el papel de Julien es desbordante. La tensión en los músculos de su cara y su cuerpo.  Las dudas que acompañan a Julien a lo largo de la historia (¿Puedo? ¿Debo? ¿Esto soy yo? ¿Quién soy?). Su respiración y su mirada. El actor nos transmite uno a uno los estados de ánimo del padre. Dolor, miedo, ira, arrepentimiento, … Y también alivio, alegría y esperanza. Como si nosotros, los espectadores, estuviéramos dentro del cuerpo y cabeza de Julien.

Guillaume Canet y Christian Carion son amigos y colaboradores y ambos respetados y reputados creadores. Canet tiene en su haber, como actor, películas como The beach (La playa de Danny Boyle, 2000) o Jeux d’enfants (Quiéreme si te atreves de Yann Samuell, 2003). Y, como director, mereció el premio César por Ne le dis à personne (No se lo digas a nadie) en el año 2007 (y en la que Christian Carion formó parte del reparto). Por su parte, Christian Carion ha dirigido a Guillaume Canet en algunas de sus películas más conocidas y logradas, como son Joyeux Noël (Feliz Navidad, 2005), o L’Affaire Farewell (El caso Farewell, 2009).

En Mon Garçon Canet y Carion constituyen un dúo formidable, y en este caso han podido contar también con el buen hacer de Eric Dumont (responsable de la fotografía) y de Laurent Pérez Del Mar (compositor de la banda sonora).

La película es sobria. Su mirada es desnuda. Es una reflexión límpida sobre el amor y la superación. Y es, también, un logrado thriller que el espectador disfruta y agradece.

Perdido está en la cartelera de los cines de España desde el pasado día 16 de marzo de 2018.

Diana Shoffstall

Un pliegue en el tiempo. Sálvame peliculado

Hacía tiempo que no me encontraba con una película que fuera tal despropósito.

Resultado de imagen de un pliegue en el tiempo cartel oficialIntento ver el lado bueno de las cosas … Pero os aseguro que por más que me esforcé no lo encontré en esta producción firmada por Disney y dirigida por Ana DuVernay ¡Para mayor sorna encima! El guión, ridículo, noooo, lo siguiente. Absurdo tampoco; surrealista se le acercaría más.

Desconozco qué ha pretendido vendernos Disney ni a qué tipo de espectadores, pues tampoco creo que consiga deleitar a nadie, y menos a los peques de la casa, que cada vez más van teniendo el paladar exigente con maravillas como CocoLa forma del agua, por ejemplo.

Podría ser que hayan intentado hacer su Interstelar particular versión infantil, pero ni eso. A ver, con guión inexistente poco podemos hacer … La trama es peor aún, el ritmo monótono, previsible y ñoño. Los personajes a cual más histriónicos y ridículos. De veras que recuerda al plató del televisivo Sálvame. Eso sí, ¡Deluxe edition! Las interpretaciones sobreactuadas. Los diálogos se llevan quizás la palma a la absurdez y pedantería

En definitiva, que estás viendo una cosa que me niego a calificar de película, que ni tiene mensaje, ni noción alguna de estética y que da vergüenza ajena.

Chris Pine … ¡Jamás te lo perdonaré! O sea, sales de Comanchería por la puerta grande, después de una decente interpretación del Capitán Kirk, y vas y te nos echas a perder en este bodrio inclasificable … Esperemos que al menos cobraras bien y que la industria no te lo tenga en cuenta y te lo perdone.

Me duele, repito, criticar de esta forma a una película, pero creédme que no encontré el mínimo atisbo de algún aspecto positivo. Han intentado hacer un mejunje entre La historia interminableLas crónicas de NarniaIt, El exorcistaEl día de mañanaInterstelar, y tantas otras pelis de tan diversos géneros y tramas que realmente roza la perfección de la absurdez y ridiculez.

Disney, ni intentes hacer de esto una saga o trilogía, porque no te lo perdonaremos los fieles.

Sólo advertiros que destinéis el dinero de las entradas de Un pliegue en el tiempo (A wrinkle in time) a cualquier otra cosa más productiva. Más bien, cualquier otra cosa os resultará más productiva. ¡Palabrita de niño Jesús!

Iván García Ventosa

Cronología de las bestias. En todas las casas cuecen habas y en esta obra también comen lentejas

Resultado de imagen de cartel cronología de las bestias para copiarEl Teatro Español acoge desde ayer 9 de marzo hasta el 8 de abril Cronología de las bestias, obra del director Lautaro Perotti, quien ha conseguido con la gran interpretación de la actriz Carmen Machi y los demás personajes de la obra (también magníficamente interpretados por Pilar Castro, Santi Marín y Jorge Kent) enseñarnos la forma más fácil de poder resolver un trauma que afecta a toda una familia y al pueblo entero donde residen. El pueblo, representado por un cura, intenta resolver un delito que ocurrió hace más de diez años con la desaparición del único hijo de una de las protagonistas, que regresa a casa, y que es representado por el actor Patrick Criado, debutante en el teatro y pisando firme.

Dos hermanas y sus respectivos hijos que al final comen todos lentejas sin rechistar. Un guiso que, aparte de cocinarse con legumbres, es lo más sano y sencillo que aparece en la obra. También incluye mentiras que todos asumen como verdades para poder hacer mejor la digestión de sucesos pasados y evadirse de la obviedad de la tragedia.

Los personajes se van vistiendo de rojo, un color que, aparte de evocarnos pasiones que nunca han sido ocultas, complicidad y delitos, nos va desvelando en forma de eje quien sabe la verdad y asume la mentira de la que se benefician todos en la familia.

Una escenografía algo lúgubre y oscura que resulta inquietante acorde con los acontecimientos que nos narra la obra.

Por último, hay que resaltar el vestuario por Sara S. de la Morena y la iluminación llevada a cabo por Carmen Martínez, matices imprescindibles para comprender los estadios de la trama y sus bucles temporales.

Resumiendo, el Teatro Español ha vuelto a acertar en su programación con esta obra que nos muestra hasta donde es capaz de llegar el ser humano para mantener una mentira tras la que se esconde una atroz verdad, con unos logrados flashbacks donde vemos los verdaderos acontecimientos.

Dentro de las actividades paralelas asociadas a esta obra, tendrá lugar una actividad pedagógica el 14 de marzo a las 17 horas, con la presencia del equipo artístico que nos contará el trabajo realizado en esta producción y sus experiencias en el proceso creativo. El habitual encuentro con el público tendrá lugar el 22 de marzo tras la representación.

Para más información de horarios y venta de localidades, consultar la página web del Teatro Español:

https://www.teatroespanol.es/

Ana Chacón

Loving Pablo. La imposibilidad de amar a Pablo cuando Pablo no ama a nadie

Pues no. El espectador no puede amar a Pablo Escobar, un narcotraficante colombiano despiadado, carente de las virtudes y características que humanizan al animal y responsable de miles de muertes violentas y grandes sufrimientos en su país.

Pero Fernando León de Aranoa (director y guionista) ha sabido contar en esta biopic esos 10 años del ascenso y caída del asesino y narco con una cierta objetividad. Esos 10 años que comienzan con la escena en la que Pablo Escobar y Virginia Vallejo (una guapa, famosa y querida presentadora de la televisión colombiana) se conocen y que terminan con la muerte a tiros de Pablo Escobar. Son los protagonistas, Pablo y Virginia, los dos empujados por la ambición irrefrenable y el ansia del poder; los dos finalmente derrotados en el intento. Pablo Escobar, muerto el 2 de diciembre de 1993; Virginia, refugiada en Miami, pero aún arañando pingües beneficios sobre el cadáver de su antiguo amante con la publicación en el año 2007 de su libro Amando a Pablo, odiando a Escobar. (Libro que, por cierto, fue una fuente de inspiración para Fernando León de Aranoa).

Loving Pablo se ciñe en casi todo a la realidad de la vida y muerte de Pablo Escobar. La película, como no, tiene escenas muy desagradables de una gran violencia. Incluso las escenas de Escobar con su familia (su mujer, fiel hasta el final; su hijo, que tenía 17 años cuando murió su padre; su hijita, de solo 9 años en diciembre de 1993) son desagradables. No nos creemos ni un momento en la sinceridad de los sentimientos de Pablo Escobar. Por mucho que él hable de lo importante que es para él su familia. Y mucho menos creemos que quería verdaderamente a Virginia. En la escena en la que ella acude a él pidiendo ayuda y garantías de que su vida no corre peligro -su relación ya ha hecho aguas- Pablo Escobar la trata -verbalmente- con una crueldad lacerante. Virginia no era ninguna santa desde luego, pero el desprecio que él muestra hacia ella no lo merece nadie.

Un excelente trabajo de los actores: Javier Bardem como Pablo Escobar (muy lograda la caracterización del personaje; hay un gran parecido entre el actor y el narco), Penélope Cruz como Virginia Villena (otra lograda caracterización), Julieth Restrepo como la sufrida esposa y Peter Sarsgaard como el agente de la DEA (agencia estadounidense para el control de las drogas).

Fernando León de Aranoa también supo sacar provecho del equipo multinacional de técnicos y extras que han intervenido en la película. Esta espectadora tuvo la ocasión de estar presente en un coloquio, tras el visionado de la cinta, en el que participaron el director, Javier Bardem y Julieth Restrepo. León de Aranoa nos reveló que todos los policías y soldados colombianos que aparecen son verdaderos policías y soldados. Más realismo no se puede esperar.

Finalmente, unas palabras de elogio para la banda sonora de la película, a cargo del español nacido en Buenos Aires, el premiado virtuoso Federico Jusid.

En definitiva, en Loving Pablo Pablo Escobar y su entorno (esposa e hijos, amantes, socios, sicarios y perseguidores) cobran vida y esas vidas recorren la pantalla, arrastrándonos a su mundo. Un mundo inmundo que existió en aquel entonces y que forma parte ahora de la historia de Colombia y, hay que decirlo, también de los Estados Unidos.

Loving Pablo se estrena en las pantallas de España mañana 9 de marzo de 2018.

Diana Shoffstall

Foxtrot. Odio creado que mata y desangra

Esta segunda obra del joven cineasta israelí­ Samuel Maoz continúa con su personalísimo estilo tan visualmente potente. Ácido y desgarradoramente atroz y explí­cito a la hora de denunciar, digamos, “crí­menes de estado” que quedan evidenciados en la forma que nos imponen de pensar y de temer, y de actuar en consecuencia. 

Bravo Samuel. Pocos se atreven y aventuran en ese difí­cil y peligroso campo, y más cuando el aludido es nada menos que el todopoderoso estado israelí … ¡ahí­ es ná!

Por otro lado comparto absolutamente su visión crí­tica del militarismo actual y su obsesión en crearnos enemigos imaginarios a los que odiar y exterminar.

Reprobable absolutamente, desde cualquier punto de vista, pues como también reza el mensaje de otra brillante pelí­cula como Tres anuncios en las afueras: “El odio sólo engendra odio”. No creo que sea ese el camino en absoluto, y sí­ que puede que sea una justificación para mantener a toda máquina esa industria armamentí­stica que sólo engendra muerte y sufrimiento a gran parte de la población y un gran rédito económico, y puede que mezquino orgullo criminal, a sus responsables.

Salvando, por tanto, el interesante mensaje de la película, pasemos al apartado técnico y artístico.

Visualmente es realmente impactante, luce unas originalí­simas, a la par que bellas, escenas que opino que pasarán a los anales del séptimo arte. Como ejemplo, valga el baile del joven soldado con su fusil reglamentario como pareja. ¡Sencillamente arrebatador!

Es tan viva la fotografí­a y composición que me recordaban al mejicano Carlos Reygadas en su Post tenebras lux.

En su peculiar estilo de contar las cosas, he creído ver homenajes a obras maestras como Blade Runner, La bestia de la guerra y alguna otra del género bélico …

También me recordó bastante a otra película de sucesos dramáticos que protagonizaba el siempre insuperable hasta la fecha Brad Pitt, Babel, ya que, igual que esta, la historia se cimentaba sobre un, en principio, suceso menor que desencadenaba un señor dramón de proporciones épicas.

No quiero olvidarme de las magníficas interpretaciones de todos los actores, especialmente padre-hijo. Ni tampoco dejarme en el tintero otro importante detalle. Se trata de una coproducción, agarraos … francesa-alemana-suiza-israelí … para más mérito aún del director y su obra, ya que gestionar un equipo multicultural, multinacional y multitodo resulta más complejo, pero a la vez puede que más enriquecedor y plural.

Pues eso, en líneas generales estamos ante una obra, para nada menor, que es fresca e hiriente y resulta como una bofetada en la cara de la más dura actualidad y que invita a una seria reflexión de cuestionarnos en manos de quién estamos y hacia donde vamos.

Me veré sin duda su primera película Líbano.

Iván García Ventosa

 

 

 

Muchos hijos, un mono y un castillo. La incombustible Dña. Julita

Entrañable, tierna, sentimental, afectuosa y rebosante de autenticidad pero también un poco triste esta película documental de Gustavo Salmerón que se alzó con el premio Goya en esa categoría hace unos días. (El segundo Goya para Gustavo; ganó el premio Goya en el año 2002 por su cortometraje Desaliñada).

Resultado de imagen de cartel muchos hijos, un mono y un castilloY es que Julita Salmerón, de 82 años, la madre de Gustavo, es única. Durante años Gustavo grababa vídeos de la vida familiar para el disfrute de sus padres y sus hermanos. Pero fue hace 14 años cuando decidió realizar una película documental con su madre como alta mater, nunca mejor dicho. Cuatrocientas horas grabadas para producir una cinta que dura 90 minutos. ¡Una gozada los 90 minutos! Y cuantas escenas y anécdotas magníficas se habrán desechado.

Sobre todo Julita rebosa una vitalidad enorme. Entre grabación y grabación de Gustavo, se intercalan home movies de la familia, cuando los niños eran pequeños y adolescentes, y fotografías sacadas de los álbumes familiares. Y allí está Julita, sonriente, como una gallina con sus pollitos, feliz y orgullosa. Julita y Antonio García se enamoraron (y siguen enamorados; Antonio es una presencia omnipresente en la película aunque no siempre en primera plana) y tuvieron 6 hijos. El primer deseo de Julita se había cumplido: tener muchos hijos. Julita también siempre había deseado tener un mono (¿porqué no?) y ese sueño asimismo se cumplió (aunque finalmente hubo que regalar a Óscar porque era bastante agresivo). ¿Y el tercer deseo? Sería algo más difícil para una familia numerosa de clase media (Antonio era ingeniero industrial y propietario de una fábrica) comprar un castillo, pero una herencia inesperada pudo hacer realidad ese tercer deseo de Julita de vivir en un castillo.

Un castillo con hijos, nietos, animales y jardines. Y todo lo que debe tener un castillo (armaduras, grandes cuadros y retratos familiares, pesados muebles, vajillas para todos los gustos, …) más todo lo que rodeaba a Julita. Y es que Julita guardaba (¿guarda?) todo -incluso las cosas más inverosímiles-, porque todos esos objetos, prendas y cachivaches significan algo para ella. Cuando Julita menciona que había guardado unas vértebras que había sido de su abuela (la abuela era una de las víctimas sin sentido de la Guerra Civil española), Gustavo se empeña en que las encuentran para darles sepultura. La familia entera recorre el castillo, abriendo armarios y cajones, y con cada descubrimiento conocemos un poco más a Dña. Julita quien, con un desparpajo y naturalidad refrescante, se nos muestra con todas sus idiosincrasias y sin complejo alguno. Le encanta la Navidad; ergo, un gran Belén se monta sobre una mesa en el jardín y allí permanece. Julita se encarga de refrescar las figuras en los meses más calurosos con la manguera. Había pensado en ser monja cuando era joven, antes de casarse; ergo, Julita se vestirá de monja cuando muere e insta a la familia a hacer un simulacro para que todo vaya sobre ruedas en su momento.

Con cada nuevo descubrimiento, con cada reflexión ingeniosa (y totalmente sin artificio) de Julita, el espectador se va encariñando más y más con ella. La pérdida del castillo (la crisis y las deudas pudieron con la familia) nos entristece a nosotros y a Julita (y mucho también a Antonio a quién se ve en algún momento realmente desalentado). Ya no hay castillo, ya no hay mono, pero …

Queda la famiia: Julita, la matriarca; Antonio, el patriarca; sus hijos y sus nietos. Y quedan los recuerdos y las fotografías y esta maravillosa película de un hijo que honra a su querida madre.

Muchos hijos, un mono y un castillo está exhibiéndose en los cines de España en la actualidad. Lleva ya unas cuantas semanas en la cartelera. Si no la han visto ya, no la pierdan.

Diana Shoffstall