Campeones. En primera plana y con nota.

Si aún no han visto la película Campeones, vayan a verla. Lleva un mes en las carteleras de los cines de España y, aunque intuimos que continuará en primera plana durante unas cuantas semanas más, no vaya a ser que Uds. se confían y cuando quieren ir, ya no está.

nombre peliculaJavier Fesser, el director, montador y coguionista (junto a David Marqués), nos trae esta cinta refrescante contando con el premiadísimo actor Javier Gutiérrez para el papel de Marco, un segundo entrenador de un equipo profesional de baloncesto. Las cosas no le van bien a Marco. Su mujer Sonia (Athenea Mata) desea ser madre; Marco no lo tiene tan claro y está nervioso y tenso. Se ha vuelto a casa de su mamá (Luisa Gavasa), poniendo espacio entre los deseos de Sonia y sus propias inseguridades. Una fuerte discusión con su entrenador en cancha durante un partido le acarreará el despido, y una copa de más y la consiguiente conducción temeraria le supondrá una pena sustitutoria. Nada más y nada menos que entrenar un equipo de baloncesto no profesional muy especial: sus componentes son todos jóvenes con algún grado de discapacidad intelectual.

Campeones es una comedia, sí, pero es algo más. Con esta película Javier Fesser consigue hacer visibles personas que, lamentablemente y en demasiados casos, son invisibles para los demás. El personaje de Marco aprenderá unas cuantas lecciones -como nosotros mismos lo haremos- sobre la humildad, la solidaridad, el compañerismo y la superación-, guiado por Julio (Juan Margallo), el director del centro que es sede del equipo de baloncesto.

Impecable la labor de Javier Fesser (descartando algún tratamiento algo estrafalario, como, por ejemplo, en el engaño al propietario del restaurante), unos actores que cumplen sobradamente, una banda sonora de Rafael Arnau (y la canción Este es el momento de Coque Malla) que hace un grato acompañamiento, buena fotografía a cargo de Chechu Graf, … Todo bien en conjunto.

Pero los verdaderos protagonistas de Campeones son estos jóvenes, debutantes en esta película. Son auténticos, naturales, espontáneos, juguetones, pero también algo pícaros y susceptibles. Pienso que el rodaje debería haber sido muy divertido, aunque seguramente dificultoso, y que la improvisación, la repetición de tomas y mucha paciencia estarían presentes cada día. Una gozada, no tengo ninguna duda.

A una amiga mía le gustó mucho la película (yo creo que no puede disgustar a nadie), pero también le parecía algo triste, porque la vida de estos jóvenes no es un lecho de rosas, o sí un lecho de rosas pero con muchas espinas. Precisamente en este punto podemos valorar muy positivamente esta película: nos dice la verdad sobre las dificultades de estos jóvenes. Les vemos. Por fin, les vemos. Por fin, tomamos conciencia que es el primer paso. Y el segundo paso es extenderles una mano. Háganlo.

Diana Shoffstall

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