El sueño de Bambi. Un sueño reparador que libera las angustias

El sueño de Bambi es una colaboración de la compañía de teatro Entropel (Christian Avilés,  uno de los componentes de la compañía, es el autor de la obra y también uno de los actores sobre el escenario) y la Sala Intemperie. El texto retrata los miedos e inseguridades de los miembros de una familia cuyos desencuentros se manifestarán cuando Lucía declara que la muerte de su madre es inminente y que lo sabe porque su padre -fallecido hace años- se lo ha dicho. Es un texto muy acertado; algunas de las frases pronunciadas por los protagonistas reverberarán sin duda en los recuerdos de los espectadores de sus propias familias. La versión para esta producción y su dirección están a cargo de un más que capaz Gabriel Fuentes.

Texto, escenificación y dirección todo bien, pero son los actores el alma de esta obra.  Todos ellos excelentes, cada uno en su papel, en una actuación coral más que convincente. María Álvarez es la madre. La infelicidad que le causó su matrimonio le ha dañado y sus hijos son los damnificados sin que ella lo quisiera. Luis de Sannta es el hermano mayor Antonio que querría ser el puntal de la familia pero cuyo propio sufrimiento lo ha sumido en una letargia salpicada con la bebida. Thaïs Blume es Lucía, la hermana ni mayor ni pequeña, la “vidente” que podrá reconciliarse con su pasado y con sus progenitores y sus hermanos -y lograr que ellos también se reconcilien- porque creer de verdad en las voces que escucha y convencer a los demás será la salvación de todos. Pilar Bergés es la hermana que se marchó hace años, desesperada por la falta de entendimiento con su madre, y que ahora vuelve, impulsada por la llamada de Lucía. Y, finalmente, tenemos a Christian Avilés, que encarna a Carlos, el hermano disminuido psíquica y físicamente, quizás el más vulnerable pero también el menos consciente. Sin olvidar a Roberto Álamo que presta su voz en off, la voz del padre desaparecido.

Peleas familiares monumentales, diálogos desafiantes entre unos y otros que derivarán en última instancia en el descubrimiento y liberación de los sentimientos soterrados, abrazos que al principio son falsos y que al final constituyen un refugio.

Como en el cuento de Bambi, co-existen en esta familia la tristeza y la felicidad, la amargura y la dulzura, el rencor y el olvido. Una familia y una historia que merecen la pena conocer.

El sueño de Bambi la podemos ver en Sala Intemperie (Twitter: @intemperieteatr) hasta el próximo día 22 de julio de 2018. Para más información sobre horarios, precios y la demás programación, consultad la página web:

http://intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

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Nadie nos mira. Ser o no ser

La película argentina Nadie nos mira dirigida por Julia Solomonoff y co-producida por, entre otras, la compañía Miss Wasabi que lidera Isabel Coixet, quizás pase inadvertida por muchos espectadores. Sería una pena, pues este largometraje posa la mirada, realista que a la vez compasiva, sobre las personas que anhelan el reconocimiento profesional y la felicidad personal y que los buscan activamente, incluso más allá de su entorno familiar y las fronteras de su país de origen, y que se abocan al fracaso hasta que consigan reconciliarse consigo mismo.

Resultado de imagen de imágenes película nadie nos miraNico Lenke (interpretado por Guillermo Pfening) es un actor argentino famoso en su país que no puede pasar por la calle sin que la gente le aborde. Se traslada a la ciudad de Nueva York, donde es un don nadie -él afirma a todos que está en tratos con una productora para una película importante con un elenco internacional- , e intenta salir adelante. Vive en casa de una joven -el sofá se convierte en cama y cualquier mueble sirve para colgar su ropa-, y es testigo forzoso de las relaciones de su casera y su novia.  Una amiga suya, una argentina casada y afincada en la ciudad, le pide que cuide a su bebé Theo mientras ella y su marido trabajan. Nico dice en principio que no, pero finalmente aceptará los dólares que le ofrecen por su ayuda. Se gana un poco de dinero por aquí y por allá, camarero y vendedor de arboles de Navidad, mientras espera su oportunidad. También hurta productos del supermercado, escondiendo los artículos entre los bártulos que lleva consigo cuando está al cuidado de Theo. Se presenta a los castings para latinos y le rechazan porque es rubio. Cuando no puede más, cuando la frustración puede con él, Nico acudirá a los ámbitos gays para desfogarse.

Porque Nico es gay, porque es un latino rubio, porque es una estrella en su país y nadie en Nueva York, porque él dice que prueba fortuna en la Gran Manzana pero en realidad él huye de la Argentina y del productor que le hizo famoso -un hombre casado y con familia- y que también es su amante y verdugo.

Nico está encaminado al fracaso porque no reconoce su propio ser. No vamos a desvelar el final de la película -vayan a verla por favor-, pero sí podemos decir que el éxito y la felicidad sólo se pueden conseguir cuando uno está en paz consigo mismo.

Julia Solomonoff sabe de lo que escribe (es co-guionista de este film). Estudió cinematografía en la Universidad de Columbia en Nueva York y actualmente es profesora en la misma institución. Su trayectoria en EE.UU. no es exactamente equiparable a la de Nico en Nadie nos mira, pero sin duda conoce la ciudad y sus habitantes, tanto los residentes de toda la vida como los inmigrantes. Su retrato de Nico nos emociona. Queremos que triunfe. La tarea es difícil si no imposible. El supermercado que frecuenta Nico con Theo está blindado con cámaras de seguridad. Pero, como él confiesa a su amiga, la madre de Theo: “Nadie nos mira”.

Nadie nos mira estuvo nominada como mejor película internacional (2017) en los festivales de cine de Tribeca y de Gijón. Los actores elegidos para este largometraje, no siendo especialmente conocidos, cumplen con creces y sus personajes se tornan todos auténticos y reales. Guillermo Pfening como Nico está espléndido. Su interpretación fue premiada en Tribeca.

Cuánto más pienso en Nadie nos mira, más me gusta. Repito, vayan a verla. Seguramente lo mismo les pasará a ustedes.

Nadie nos mira la podemos ver actualmente en los cines de España.

Diana Shoffstall

Miss Kiet’s Children. Creer y querer para construir el futuro

Petra Lataster-Czisch nació en Dessau, una ciudad de la antaña República Democrática Alemana (o Alemania del Este). Peter Lataster es holandés, nacido en Ámsterdam.  Después de que Petra se afincara en los Países Bajos en 1981, los caminos de Petra y Peter se cruzaron, y desde 1989 están juntos en lo personal y lo profesional. Su obra documental, de gran calidad y largamente premiada y reconocida, es del tipo marcadamente social.

Resultado de imagen de imágenes miss kiet's childrenMiss Kiet’s Children nos acerca a los niños emigrantes y refugiados que, llegados a Holanda, deberán integrarse en una sociedad y cultura ajenas a ellos. Un idioma nuevo, hábitos y costumbres diferentes y, en demasiadas ocasiones, recuerdos de un pasado reciente lleno de bombas y muertos y miedo, mucho miedo. Con paciencia, constancia, ecuanimidad y empatía, la maestra Kiet Engels guía a los niños, les arropa y alenta, les defiende y regaña, les reta y les premia.

A lo largo de un año escolar Petra Lataster-Czisch y Peter Lataster asistieron a la clase de Miss Kiet en este colegio de un pueblo holandés; acabaron con unas 200 horas de material filmado que redujeron a las casi dos horas que dura este documental. Es un testimonio sin añadiduras; no hay entrevistas ni voces en off. El espectador observa a maestra y alumnos; celebramos los momentos de superación y nos encogemos ante la angustia en la mirada de los niños. Contenemos la respiración cuando los niños se pelean o se rebelan. Nos alegramos con cada paso en firme que dan, sin retroceso. Y, como no puede ser de otra manera, a Kiet Engels y los niños (Haya, Leanne, Jorj, Branche, …) les llegamos a querer. Nos han mostrado que hay esperanza. Imagen relacionada

Las obras más recientes de Petra y Peter han tocado temas que repercuten en el tejido social. Awake in a bad dream (2013) aborda la cuestión del cáncer de mama y cómo las mujeres -y sus parejas- afrontan su presente y futuro. Jerome Jerome (2011) es una crónica de la vida de un adolescente autista y de su familia y entorno. Not without you (2010) se centra en un matrimonio de ancianos, de salud frágil, que deberán aprender a vivir uno de ellos ante la pérdida del otro. If we knew (2007) sigue los pasos de los equipos de pediatría en la unidad de cuidados intensivos de los neonatos.

La pareja de realizadores, en el coloquio que seguía a la proyección de Miss Kiet’s Children, confesaba su admiración y respeto por la labor de los maestros, de todos los maestros, pero particularmente de los maestros que han de ejercer su labor en un aula o en el patio de recreo poblado de niños tan diversos. Dedicación plena. Vocación inestimable. Llegaron a entrevistar a varios maestros que habían sido recomendados; Kiet Engels fue la elegida y representa a muchos otros de una profesión que no siempre recibe el reconocimiento ni el salario que merecen.

De hecho, nos contaron que actualmente los maestros de Holanda están en huelga, reivindicando una mayor retribución y apoyos adicionales a las escuelas. Una noticia que se repite en demasiados países con demasiada frecuencia. Apoyemos a los maestros, apoyemos a las escuela, apoyemos a los niños. Son nuestro futuro.

Miss Kiet’s Children la podemos ver en Cineteca (Twitter: @CinetecaMadrid) esta semana. Para toda la información sobre horarios de este documental y sobre la demás programación, consultad la página web:

https://www.cinetecamadrid.com/

Diana Shoffstall