Todos lo saben. Eso creen, pero la verdad se oculta para irrumper en sus vidas y hacer añicos sus ilusiones

Sucesos aciagos, luctuosos ocurridos en pueblos y pedanías de España son titulares en los periódicos y telediarios nacionales con demasiada frecuencia. Lo sucedido cuando Laura (Penélope Cruz) y sus hijos, la adolescente Irene y su hermano pequeño llegan, desde Buenos Aires, a España para asistir a la boda de Ana (Inma Cruz), hermana de Laura, es, reminiscente de tantos actos violentos, riñas vecinales, rivalidades ancestrales, pugnas primitivas por las propiedades, envidias y sospechas que, desgraciadamente, salpican la geografía de este país (y también de otros, hay que decirlo).

Que el director y guionista Asghar Farhadi (dos veces premiado con el Óscar por la mejor película de habla no inglesa –El viajante en 2017, y Nadir y Simin, una separación en 2012) Asghar Farhadi haya logrado captar la esencia del carácter de múltiples personajes en un entorno cien por cien español es una muestra de su gran talento. La recreación de la fiesta de boda de Ana es soberbia. Todos los excesos son presentes: alegría, música, baile, comida y bebida, varias generaciones (abuelos, hijos y nietos) de las familias juntas, los nuevos parientes políticos recibidos con los brazos abiertos (aunque en este caso el otrora novio y ahora marido de Ana, Juan, es catalán (interpretado por el actor Roger Casamajor) y son mirados con algo de reojo por los lugareños) y los vecinos unidos (olvidadas por un momento sus diferencias). ¡Quién no haya asistido a una fiesta así!

Pero la fiesta termina demasiado pronto y la alegría se disipa y se torna en miedo. La desaparición o secuestro de la joven Irene irrumpe en la familia de Laura. Volará a España desde la Argentina, Alejandro (Ricardo Darín), esposo de Laura y el padre de Irene. Paco (Javier Bardem) y su pareja actual Bea (Bárbara Lennie) prestarán ayuda a la familia. No sin recelos entre ambas familias. Planea sobre sus cabezas el conocimiento de la relación anterior que Laura y Paco mantuvieron; habían sido inseparables hasta hace 16 años cuando rompieron y Laura se casó con Alejandro y fijó su residencia en Buenos Aires. Se desliza en las casas el recuerdo de tierras vendidas y reclamadas. Porque en Todos lo saben muchos de los personajes se creen en posesión de ciertas verdades que se suponían secretas pero que no lo son. Y tampoco son verdades.

La reputación y el prestigio de Asghan Farhadi le preceden y no es ninguna sorpresa que haya podido reunir a tantos buenos actores. Aparte de los mencionados, también intervienen en la película Elvira Mínguez (como Mariana, la hermana mayor de Laura), Eduard Fernández (es Fernando, el marido de Mariana), Sara Sálamo (Roció, hija de Mariana y Fernando) y Ramón Barea (como Antonio, el padre y abuelo). Todos ellos, desde Penélope y Javier hasta los jóvenes Carla Campra (interpretando a Irene) o Sergio Castellanos (como Felipe, un chico del pueblo que se hace amiga de Irene), logran que el espectador viva cada momento de la película con una atención y tensión absolutas. Y no nos dejará ir en paz porque cuando cierra una puerta, abre otra. Todo, todo, no lo sabemos.

Sí, señor, una película española de pe a pa que arrasará. Una película sobre España, sobre los españoles y sus pueblos. Una película impregnada del carácter y costumbres de España, de las virtudes e imperfecciones de sus gentes. Una película made in Spain por un iraní universal.

Finalmente, no dejen de prestar atención a la banda sonora de Javier Limón, este músico, productor, compositor y guitarrista español largamente premiado internacionalmente por su trabajo. La banda sonora incluye cinco canciones originales de Limon, cuatro de ellas cantadas por la pujante venezolana Nella (a quien vemos en la película como la cantante Marianella Rojas que ameniza la fiesta de la boda) y la quinta interpretada bellamente por Inma Cuesta.

Todos lo saben se estrenó en los cines de España el pasado día 14 de septiembre.

Diana Shoffstall

El curioso incidente del perro a medianoche. Un inolvidable Christopher Boone nos transporta al séptimo cielo

Christopher John Francis Boone tiene 15 años, 3 meses y 2 días y a lo largo de dos horas nos permite acompañarle en su viaje de descubrimiento. Terminamos rendidos a sus pies, emocionados, felices, agradecidos. Christopher Boone es la creación de Mark Haddon, un escritor británico que se ha dirigido primordialmente con sus obras al lector joven. The curious incident of the dog in the night-time (2003) fue su primera novela, que llegó a ser un best seller entre todos los públicos y cuya adaptación para el escenario (a cargo del dramaturgo británico Simon Stephens) ha cosechado numerosos premios tanto en Londres como en Broadway. Esta producción, que ahora ha aterrizado en Madrid (con traducción al castellano de José Luis Collado), es una maravilla, una experiencia teatral de primerísimo nivel, una categórica muestra del talento de los profesionales de las artes escénicas de España.

Resultado de imagen de cartel el incidente del perro a medianocheChristopher Boone es un joven afectado por el síndrome Ausperger (aunque Mark Haddon nunca lo definió así en su novela y ha preferido utilizar el término “diferente”). Su mundo lo vive en el sentido literal. Es incapaz de mentir y es un superdotado para las matemáticas. Asiste a un colegio para jóvenes con necesidades especiales donde su profesora y mentora Siobhan le anima a escribir el libro de su vida, un libro que Christopher lleva a cuestas en todo momento. Cuando Christopher encuentra a Wellington, el perro de una vecina, muerto, con una horca clavada en su cuerpo en el jardín de su bloque de viviendas, él decide investigar el incidente para descubrir el autor del crimen. El padre de Christopher se pone nervioso cuando lee los resultados de las pesquisas de su hijo y le castigará, quitando y escondiendo el libro. Christopher buscará y encontrará el libro y también las cartas, sin abrir, dirigidas a él por su madre a quien creía muerta. Ante la reacción violenta de su padre, Christopher se escapa de casa para emprender el viaje solo a Londres en busca de su madre. No es el lugar para develar el desenlace de esta historia. Es suficiente decir que Christopher encontrará no solo a su madre sino que propiciará el acercamiento de sus progenitores entre sí y de ellos con él y que él enriquecerá a las personas que le rodean con las experiencias vividas y sus descubrimientos al mismo tiempo que él mismo se enriquecerá.

Esta espectadora no había leído el libro de Haddon, ni falta me hace ahora. Me quedo con esta preciosa representación que es una obra dentro de una obra, unas pocas semanas en la vida de Christopher que conocemos por las palabras escritas por él en su libro y la recreación por él mismo de los acontecimientos y el reconocimiento de su propia valía. “Fui valiente”, dice Christopher, y nosotros lo celebramos.

Impecable la dirección y visión de José Luis Arellano García y magnífico el trabajo del equipo técnico liderado por Gerardo Vera (escenografía) y compuesto por Juanjo Llorens (iluminación) y Álvaro Luna (videoescena), entre otros. Sobre un escenario amplio, profundo, apenas unos soportes de madera en forma de cajas cerradas o media abiertas, y sobre el gran fondo los pensamientos y ensoñaciones de Christopher son transformados en “mapas” que nos guían. Tantos momentos mágicos que hemos visto que es difícil destacar ninguno por encima de los otros. A modo de ejemplo, la escena en la que Christopher sueña viajar por el espacio entre las estrellas es puro arte (la coreografía de Andoni Larrabeiti sublime, elegante).

Los actores, magistralmente dirigidos por Arellano son magníficos. Marcial Álvarez como Ed, el padre; Mabel del Pozo en el papel de Judy, la madre; Lara Grube, encarnando a Siobhan, la mentora; y Carmen Mayordomo, Anabel Maurín, Boré Buika, Eugenio Villota, Alberto Frías y Eva Egido haciendo de múltiples personajes. Y por encima de todos Álex Villazán, como Christopher. Despliega todo su enorme talento, nos cautiva y nos asombra con sus dotes de interpretación de un personaje que no abandona el escenario en ningún momento. Álex Villazán, madrileño de apenas 25 años, y miembro de La Joven Compañía, cuyo director artístico es José Luis Arellano García. Ovaciones sostenidas a la finalización de la obra. Ovaciones merecidísimas para una producción que aúna la veteranía y la juventud y que no olvidaremos.

Para más información sobre El curioso incidente del perro a medianoche, horarios y precios, consulten la página web del espectáculo o la del Teatro Marquina (Twitter: @TeatroMarquina). Esta obra estará en la cartelera del teatro hasta el próximo día 14 de octubre de 2018.

https://www.elcuriosoincidente.es/teatro

https://www.grupomarquina.es/

Diana Shoffstall

El viaje de Nisha. Liberarse del amor hiriente de los padres

Secuestrar a tu propia hija. No por el bien de ella sino por lo de “el que dirán”. Por  salvaguardar el honor y la dignidad de la familia, por muy deshonroso e indigno que sea el castigo impuesto. Un castigo cruel y humillante, uno diría anacrónico si no fuera porque El Viaje de Nisha guarda similitud con la propia vida de la directora y guionista de este film, Iram Haq, de 42 años, noruega e hija de pakistaníes.

Resultado de imagen de poster del viaje de nishaNisha es una joven noruega de 16 años cuyos padres pakistaníes sufrieron muchas privaciones y tribulaciones a lo largo del camino que finalmente les llevó a Noruega donde viven modestamente arropada por una comunidad de otros inmigrantes pakistaníes. Los padres son orgullosos de sus hijos. Anhelan un futuro para ellos mejor que el pasado de su generación. Nisha, dentro de su círculo familiar y comunitario, se conforma a las tradiciones culturales y religiosas de sus padres. Pero, fuera de su casa, se comporta como los jóvenes de su generación. Está integrada y se siente cómoda con las costumbres del único país que ha conocido. Y comete un error, una indiscreción (propia de una adolescente que actúa sin medir las consecuencias) cuando permite entrar en su casa a escondidas de sus padres un chico noruego con quien ha trabado amistad y quizás algo más. Su descubrimiento por el padre, Mirza, detonará un frenesí de emociones violentas que acabará en el destierro de Nisha. Mirza la lleva a su pueblo de Pakistán, dejándola a carga de sus tíos para que “aprenda” cómo debe comportarse. Nisha, abandonada por su familia inmediata (y no hay ninguna duda que quiere mucho a sus padres, a su hermano mayor y a su hermana pequeña), intenta integrarse pero nuevamente la simpatía de un joven paquistaní (su primo), provocará un nuevo incidente y ella será rechazada por sus tíos. Devuelta a Noruega, Nisha está sometida a una férrea vigilancia hasta que sus padres toman la decisión definitiva de distanciarla de la sociedad noruega. Esta vez, Nisha deberá cruzar el océano y perder, quizás para siempre, su libertad. O deberá ser valiente y emprender  su propio viaje.

Según Iram Haq, lo que acontece en esta película es real, ha pasado, sigue pasando y pasará hasta que las denuncias acumuladas -como esta historia- pongan fin a estas situaciones. ¿Cómo cambiar la mentalidad de esa generación de inmigrantes, la generación de los padres de Nisha, anclados en sus creencias y tradiciones? Tienen miedo de lo que no conocen (las costumbres de las sociedades y culturas en las que se han asentado), tienen miedo de perder su identidad y de perder a sus hijos que aceptarán y abrazarán su entorno. Y las hijas especialmente están en peligro. Llama mucho la atención de que nadie cree a Nisha cuando dice una y otra vez que no ha hecho nada malo. Y es cierto. No ha hecho más que tímidamente explorar sus sentimientos y dejarse llevar con cautela por sus incipientes inquietudes, impulsada por las hormonas y la necesidad tan humana de conectarse con otros seres. Nisha es acusada de lo peor, tanto por sus padres, primero, como por sus tíos después. No conciben que su comportamiento puede ser otro que no sea inmoral e indecente. Es también llamativa la vehemencia de las mujeres -madre y tía de Nisha- en su condena y tratamiento de Nisha. Mirza, en Noruega, y el tío, en Pakistán, imponen su autoridad paternalista, tratando a Nisha como un ser menor, hablándole como si fuera una criatura carente de sentido comun, necesitada de la protección e instrucción de los hombres. Sin embargo, el desprecio de su madre y su tía es producto de la propia inseguridad de ellas que no han sabido o no se han atrevido ser personas libres, independientes, iguales a los hombres. Ellas están atrapadas y no pueden admitir que Nisha cambie su destino.

María Mozhdah, de solo 18 años, de origen afgano, hace su debut en este largometraje. Su Nisha es vulnerable y rebelde. Y también fuerte. Adil Hussain, nacido en la India, es Mirza. Le hemos visto hace poco en Hotel Salvación. Entonces era el hijo sometido a la voluntad y deseos de su anciano padre. Aquí es el padre que somete a su hija a su voluntad. Pero Mirza quiere a Nisha. Aunque parezca increíble. Un amor cuya manifestación es equivocada y dolorosa. Un difícil papel para Hussain, quien lo resuelve satisfactoriamente.

En definitiva, El viaje de Nisha es una durísima -y recomendable- película que aún podemos ver en algunos cines de España. Por cierto, su título en inglés, para su distribución en países de habla inglesa, es -muy apropiadamente- What will people say.

Diana Shoffstall

El Lazarillo de Tormes. El pícaro por antonomasia hechiza al público en este espectáculo protagonizado por dos grandes talentos

¿Quién no ha oído hablar de El Lazarillo de Tormes? (Aunque no haya leído esta novela anónima del siglo XVI titulada -para que no haya dudas sobre las intenciones del autor- La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades). Quizás la palabra más mentada para describir a Lazarillo es pícaro. El pícaro de Lazarillo de Tormes. Y picardía tiene en abundancia esta adaptación -o aproximación- a la vida de Lazarillo de Tormes, protagonizada por Antonio Campos con el acompañamiento a la guitarra (y a la picardía) de José Luis Montón.

Resultado de imagen de imagenes de el lazarillo de tormes con antonio camposEn la novela, Lazarillo de Tormes “se asentó” con varios personajes de la época, desde un ciego hasta un alguacil. Entre medias su vida se cruzó con las de un clérigo, un escudero arruinado, un fraile de la Merced, un buldero (vendedor de bulas) y un capellán. Cada cual más mísero o cruel o inútil. Esta versión de El Lazarillo de Tormes comienza donde hay que comenzar, con el nacimiento de la criatura, y le sigue los pasos al lado del ciego, del clérigo y del escudero, resumiendo los siguientes capítulos para llegar a su fin. Una proeza que dura poco más de una hora. Y un enorme Antonio Campos que ahora es Lazarillo niño, ahora Lazarillo adulto, y también su madre, y, como no, asimismo el ciego, el clérigo y el escudero, así como algún que otro personaje accesorio. Sobre un escenario prácticamente desnudo, declamando, cantando y bailando, transmitiendo con su vez, sus gestos y su cuerpo lo esencial de cada personaje.

Todo ello, como digo, aderezado con la guitarra de José Luis Montón, y con un texto salpicado con referencias a temas de hoy en día y personas públicas de la actualidad que el actor deja deslizar como si no hubiera pasado nada, haciendo las delicias del público. Antonio Campos (albaceteño nacido en el año 1979) se ha formado y ha trabajado desde joven en el mundo del espectáculo, tanto en teatro como en televisión y cine. Es un actor a tomar en cuenta que se emplea a fondo, derrochando talento. Este Lazarillo de Tormes habla al público, cautiva a los espectadores con una sonrisa sobre la boca y en los ojos.

Hoy domingo 9 de septiembre, y después de su prórroga, se despide El Lazarillo de Tormes de la programación de Fiesta Corral Cervantes 2018. Si no pueden ir hoy, estén atentos para la reaparición de este ameno espectáculo en otro escenario.

En todo caso, la fiesta en el Corral Cervantes levantado en la madrileña Cuesta de Moyano continúa con otras dos obras que podemos ver todavía durante este mes de septiembre. Para toda la información sobre la programación, horarios y precios, consulten la página web:

https://corralcervantes.com/

Diana Shoffstall

Buenos vecinos. Conocer pero no juzgar. Ellos somos nosotros

Buenos vecinos, un nuevo ejemplo del buen cine islandés, se anuncia como una comedia dramática. Una descripción que es acertada solo en parte. Más preciso, quizás, sería hablar de una comedia negra, de un drama familiar. Tanto el título en español como el cartel anunciador de la película nos inducen a pensar que vamos a pasar un rato agradable en el cine entre risas. Nada más lejos de la realidad. En este film somos testigos de cómo la locura (o sinrazón) se apodera de personas que podrían ser nuestros vecinos o nuestros familiares y les conduce a un estado de degradación, de desnudez racional.

Resultado de imagen de cartel película buenos vecinosHafsteinn Gunnar Sigurosson (nacido en Reikiavik en el año 1978) acentúa los contrastes en esta película. Brilla el sol en un cielo limpio; los interiores y exteriores son pulcros, las líneas y colores harmoniosos; los hombres y mujeres -nórdicos- , tienen casi todos ellos la tez, el cabello y los ojos claros. Eso es lo que vemos en principio. Gente “normal”, no sin sus conflictos. Atli es el hijo treintañero de Inga y Baldvin que regresa al hogar de sus padres cuando su pareja le echa de casa; Atli luchará por la custodia compartida de la hija que tienen en común. Eybjorg y Konrad, vecinos de Inga y Baldvin, se quejan del árbol del jardín de estos últimos que arroja demasiada sombra sobre su parcela. E Inga y Baldvin les advierten a su vez de que ellos no tolerarán que el perro de aquellos corretee por su jardín. Conflictos que sin duda podrán resolverse, siempre y cuando medie la cordura. Y es ahora cuando el director (junto a su co-guionista Huldar Breiofjöro) introduce el conflicto más poderoso y más determinante para el desenlace de la película. La reciente pérdida del segundo hijo de Inga y Baldvin planea sobre los ánimos de ellos y de Atli. Baldvin y Atli se esfuerzan por asumir esa pérdida pero a Inga le ha abandonado el juicio a causa de su dolor. Las palabras, acciones y actitudes de Inga, con una evidente enajenación, sacarían de sus cabales a cualquiera.

Sin embargo, esta película no trata de buenos y malos, ni de locos y cuerdos. Somos nosotros mismos. Todos podemos perder la cordura en algún momento, algunos rápidamente, otros únicamente después de pasar por muchos infortunios. Y cuando se encadenan las situaciones propicias para ello, como hábilmente ocurre en Buenos vecinos, la autodestrucción nos espera.

Buenos vecinos se distribuye en algunos países con el título en inglés Under the Tree. Si tienen la oportunidad, no duden en juntarse “bajo el árbol” con estos vecinos, pero manténganse alertas y a cierta distancia, por si acaso.

Diana Shoffstall

Hotel Salvación. La inefabilidad de la vida

La India es un país de números astronómicos. Su población asciende a más de 1.364.378.000 de personas (casi 30 veces la de España, y el segundo país más poblado del mundo, detrás de China). Ocupa un área de más de 3,287 millones de kilómetros cuadrados (España apenas pasa del medio millón). Además, la industria cinematográfica de la India -popularmente conocida como Bollywood– es la más prolífica del mundo (los Estados Unidos ha caído al tercer lugar, detrás del cine de Nigeria que ha pasado a llamarse Nollywood) y los espectadores nacionales de los más ávidos y fieles.

Hotel Salvación (Mukti Bhawan, en hindi) es una de las más del millar largo de películas producidas en la India cada año, pero no contiene ninguna escena musical a gran escala, algo que muchos espectadores asociamos con las películas hechas en BollywoodHotel Salvación es una película tranquila sobre una familia tradicional de clase media cuyos miembros deberán afrontar el anuncio inesperado pronunciado por Daya. Daya es el abuelo de 77 años cuyos sueños le presagian su inminente fallecimiento. Comunica a su familia que viajará a Varanasi (Benarés), ciudad sagrada situada a orillas del río Ganges, para terminar sus días y preparar su muerte. Rajiv, su hijo, no tendrá más remedio que acompañar a su padre.

A continuación el espectador es invitado a observar el transcurso de la vida de los huéspedes y sus acompañantes -especialmente Daya y Rajiv- del hostal llamado Hotel Salvación, un establecimiento al que acuden las personas que buscan sosiego antes de su reposo definitivo. La relación de Daya y Rajiv -tensa cuando los conocemos, cargada de pequeños resentimientos y malentendidos no aireados- se relajará bajo la influencia del entorno. El espectador no ha de hacer otra cosa que observar  y aprender. Y si observa a conciencia, aprenderá mucho. Constataremos la devoción de los hindúes y asistiremos a sus rituales. Participaremos en costumbres y gustos culinarios. Contrastaremos el papel de hombres y mujeres en esta franja de la sociedad india. Viajaremos utilizando el transporte colectivo. Compartiremos con Rajiv las preocupaciones por su trabajo. Disfrutaremos de los colores y de los sonidos de esta cultura milenaria. Y asumiremos la muerte, recordando las sucesivas escenas, cada cual más entrañable y enriquecedora que la anterior.

El director de Hotel Salvación es el jovencísimo Shubhashish Bhutiani, un graduado del School of Visual Arts de Nueva York. Hotel Salvación es su primer largometraje. Tiene sólo 27 años. Un buen comienzo.

Hotel Salvación se estrenó en los cines de España el pasado día 24 de agosto.

Diana Shoffstall