BesARTE, MimARTE, FollARTE. Mejor aún, DEJARTE.

Ramón Paso, madrileño nacido en el año 1976, es nieto del dramaturgo Alfonso Paso y biznieto del escritor Enrique Jardiel Poncela. O sea, eso de escribir viene de familia. Ciertamente Paso tiene una importante trayectoria en el teatro y otros medios. Con la compañía PasoAzorín Teatro ha dejado su huella sobre los escenarios. Sin embargo, ésta, su nueva obra BesARTE, MimARTE, FollARTE  -anunciada como una comedia negra- , no cuaja. Paso ha dicho que pretende retratar a los jóvenes artistas “que no llegan a fin de mes” … “a la espera de esa gran oportunidad”. De eso hay en la obra, que es también dirigida por Paso, pero estos jóvenes artistas son más bien ocho personajes en busca de un destino.

Sobre el escenario la azotea de un edificio. Abajo un bar (cuyo nombre se me escapa) que es regentado más o menos por algunos de esos jóvenes a la espera de su gran oportunidad y que se rodean con otros jóvenes igualmente a la deriva. Se supone que son amigos y que se reúnen para apoyarse mutuamente y consolarse. Esa suposición se viene abajo enseguida, pues impera más bien una actitud de ‘yo te dejo (mal)vivir y tu a mi también’. La pobre Nuria es drogadicta y ninfómana. Cuando aparece en escena su hermanita, lo que más escuchamos de boca de sus “amigos” es: ‘Pero tu tienes familia, Nuria?’. Patético. Y cuando Silvia se cae accidentalmente de la azotea y sobrevive milagrosamente para a continuación ser apaleada hasta la muerte, los otros apenas se inmutan. (‘¿Te has enterado de lo que ha pasado a Silvia? Qué fuerte.’). Más que patético.

Si Paso ha querido que los espectadores sienten simpatía hacia los personajes, ha fallado estrepitosamente. Son personajes difusos, no hay cohesión, cada uno a lo suyo. Quizás Paso espera que el público joven se identifique con sus jóvenes artistas en ciernes. Yo confío en que el público tenga más criterio y miras más altas. Laura, Rebeca, Pablo, Carla, Héctor, Lily, Nuria, Silvia y Vincenzo (así se llaman nuestros personajes) no son modelos a seguir.

Los actores (los de verdad, de carne y hueso, no los “artistas” que interpretan) hacen lo que pueden con este texto deprimente e inconexo. Algunos de ellos son habituales colaboradores de Ramón Paso y la compañía PasoAzorín Teatro. En esta ocasión, sobre todo destacaría yo a David Zarzo (es Pablo en la obra); aporta bastante intensidad a su papel. Los demás, pues alguno roza el suspenso.

En definitiva, he sentido bastante pena por los actores. Merecían algo mejor.

BesARTE, MimARTE, FollARTE la podemos ver en Sala Intemperie (Twitter: @intemperieteatr) los viernes, sábados y domingos hasta el 10 de febrero de 2019. Para más información sobre la programación de Sala Intemperie, consultad la página web de la sala:

http://intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

Señor Ruiseñor. Usted que está en los cielos, tenga piedad de nosotros.

La compañía teatral independiente Els Joglars, fundada en Cataluña al comienzo de la década de 1960, se define en su página web a si misma y a sus obras como “un teatro crítico directamente relacionado con la realidad circundante.” La realidad que rodea la gestación y ejecución de esta obra es el movimiento independentista actual presente en Cataluña.

Resultado de imagen de imagenes de Señor RuiseñorSeñor Ruiseñor nos sitúa en un museo catalán dedicado a Santiago Rusiñol, el pintor, escritor y dramaturgo catalán nacido en 1861 de ideología modernista y vida bohemia cuyos cuadros de jardines dominaron sus últimos años. Murió en Aranjuez, famoso por sus paseos ajardinados, en 1931. Pero estamos en 2019 y el museo está en peligro: el “patronato” ha decidido reconvertirlo en un espacio que ensalza la identidad catalana. Rodeado de fervientes seguidores de la ideología de la superioridad del catalán y el catalanismo, Tomás, un ajardinero aquejado de reuma y que agota sus últimos años previos a la jubilación a encarnar a Santiago Rusiñol en las visitas guiadas al museo, es la voz, quizás de una manera no totalmente consciente, que defiende el pluralismo, la tolerancia, el arte, el recuerdo de la belleza y la joie de vivre frente a las ideas nacionalistas y excluyentes de las cohortes de la nueva Cataluña. Durante una hora y media somos testigos de un tira y afloja entre Tomás/Rusiñol y los proponentes de la nueva identidad catalana y sus posturas divergentes. Resultado de imagen de imagenes de Señor Ruiseñor

En realidad, el espectáculo, si bien existe ese hilo conductor central, consiste en una serie de sketches, unos brillantes, otros menos, pero en su conjunto Señor Ruiseñor es una obra puntera, el humor es acerbo y directo. Es imposible no tener una reacción visceral a los argumentos erigidos por los máximos exponentes de la identidad catalana que exponen como pruebas de su superioridad las medidas del cráneo o el número de pliegues alrededor del ano. La personalidad y el legado del desaparecido Rusiñol se funden con la honestidad de Tomás, un hombre del presente respetuoso con el pasado y escéptico ante el futuro. Tomás no entiende ni puede compartir las consignas de ese hombre “Puigdemente” (o algo así; lo cierto es que no me quedé con el vocablo exacto utilizado). La obra finaliza con algo de optimismo. No sería coherente con la filosofía de Els Joglars el triunfo de los extremismos, aunque el peligro acecha y Els Joglars con Señor Ruiseñor lo ataca con inteligencia mordaz.

Els Joglars extiende a Albert Boadella, uno de los fundadores de la compañía, un “agradecimiento especial” en el programa de la obra. Boadella fue el director de la compañía hasta el año 2012 cuando dejó el cargo a Ramon Fontserè, uno de los componentes del grupo desde el año 1983. Fontserè es también el director de esta obra, el responsable de la dramaturgia (junto a Dolors Tuneu y Alberto Castrillo-Ferrer) y el actor que encarna a Tomás/Santiago Rusiñol. Él, junto a los demás actores (Juan Pablo Mazorra, Ruben Romero, Pilar Sáenz, Xevi Vilá y la ya mencionada Dolors Tuneu, todos miembros de la compañía), se adueñan del escenario y hacen cómplices al público asistente. Una original y efectiva puesta en escena y una acertada utilización de los audiovisuales y música.

El día que asistí a Señor Ruiseñor, en el Teatro María Guerrero de Madrid, se había colgado el cartel de “todas las localidades vendidas”. En el momento de escribir esta reseña, la única función de la obra aún con algún asiento disponible es la de esta tarde. Todas las localidades se han vendido para las demás funciones en este teatro (la última función es el 27 de enero). Habrá que estar atentos a la gira de la obra por el territorio nacional. Se estrenó en Valladolid en noviembre del año pasado. En diciembre estuvo también en Zaragoza. Ahora ha tocado Madrid. ¿Y después? Parece que la compañía tiene una invitación de un pueblo de Cataluña para una única función. ¿Y el resto de España? ¿Y Barcelona capital y demás poblaciones de la autonomía catalana? Espero que el espíritu de Santiago Rusiñol se apodere de los tímidos y podamos ver esta obra representada muchas veces y ante todo tipo de público en los próximos meses.

Una última reflexión. Por razones que ignoro, en la entrada del Teatro María Guerrero, hubo un mueble con ejemplares de la Constitución Española, una edición del Congreso de los Diputados del año 2014, puestos gratuitamente a disposición del público. No pude sino reflexionar en la ironía de la coincidencia en el lugar del texto de la Constitución y el texto de la obra. Yo me llevé un ejemplar. Hay algún artículo que otro que quiero consultar.

Diana Shoffstall

Juliet, Naked. Descubrir, destapar y desvelar y listos para el despegue

La comedia romántica Juliet, Desnuda  llegó a España el pasado 4 de enero y en ella tenemos el placer de ver nuevamente a Ethan Hawke, de 48 años, cuya carrera abarca más de 30 años e incluye títulos tan conocidos y recomendables como son Dead Poets Society, la trilogía de Before sunriseBefore sunset, Before midnightBoyhood, entre otros.

Imagen relacionadaEn Juliet, Desnuda Ethan Hawke es Tucker Crowe, un músico de los Estados Unidos de un solo éxito -el álbum titulado “Juliet”- aparecido hace 20 años. El hombre y su música han desvanecido con el paso del tiempo para la mayoría de sus fans. Pero entre una minoría que ha mitificado a Tucker Crowe está Duncan Thomson (interpretado por el irlandés Chris O’Dowd), un profesor quizás culto e inteligente pero absorto por su obsesión con Tucker Crowe. Duncan vive en un pequeño pueblo costero de Inglaterra con Annie (la australiana Rose Byrne), su pareja de 15 años. Annie ha vivido toda su vida en el pueblo, está inquieta y cada día menos tolerante hacia Duncan y su apasionado y excluyente manía por el músico. Cuando Tucker Crowe, hombre de carne y hueso, resucita, no públicamente sino en la esfera privada de Duncan y Annie, el statu quo de los tres se verá afectado.

El espectador acude al cine dispuesto a que Juliet, Desnuda le guste. El guión está basado en el libro homónimo del británico Nick Hornby quien ha visto otros títulos suyos adaptados para la gran pantalla ( Fuera de juego, 1997; Alta fidelidad, 2000; Un niño grande, 2002). Uno de los productores de Juliet, Desnuda es Judd Apatow que también era productor de La boda de mi mejor amiga (2011) en cuyo reparto aparecen tanto Rose Byrne como Chris O’Dowd. Apatow ha sido también productor y guionista para la serie de televisión Girls. Casualmente, O’Dowd ha figurado entre los actores de la serie, algunos episodios de la cual fueron dirigidos por Jesse Peretz, que es, como no, director de Juliet, Desnuda. Además, sin duda Peretz fue elegido para dirigir esta película dado su pasado como músico (en su juventud fue fundador y bajista del grupo The Lemonheads). Todos ellos en su conjunto, con la inestimable ayuda de Ethan Hawke, han logrado construir una película bastante entretenida sobre las posibilidades que aún se nos pueden presentar en la vida y sobre la necesidad de perder el miedo a los cambios.

Hay muy buena química entre Ethan Hawke y Rose Byrne y gracias a ellos dos y a Azhy Robertson (encantador en el papel de Jackson, el pequeño hijo de Tucker Crowe), el espectador pasa la película anticipando un final feliz o al menos prometedor. Chris O’Dowd no es tan afortunado en el papel de Duncan, ese hombre cercano a los 40 años que se porta como un niño, primero en su obsesión pueril por Tucker Crowe y después en su incapacidad de afrontar los cambios en su relación con Annie (y con Tucker). Finalizada la película, los créditos se acompañan de una última aparición de Duncan que aún insiste en lo suyo. Un personaje inmaduro y patético.

Un último apunte sobre la banda sonora (a cargo de Nathan Larson) y las canciones (originales y otras). Si Tucker Crowe y su música son protagonistas de Juliet, Desnuda, por supuesto alguna canción cantada por Ethan Hawke caerá. Y es así, y son varias canciones de hecho. Con todos mis respetos hacia Ethan Hawke -me encanta este actor- sus dotes como cantante no me han impresionado. No me extraña que Tucker Crowe era un músico de un solo éxito.

Diana Shoffstall

Malos tiempos en El Royale. Buenos tiempos para el espectador

Drew Goddard (nacido en Houston, Texas en el año 1975) es un director, guionista y productor de cine y televisión. Con Malos tiempos en El Royale desempeña las tres funciones y se consolida en el mundo del celuloide. Quedan atrás sus comienzos en la televisión como guionista de Buffy the Vampire Slayer en los años 2002 y 2003, seguidos de otros guiones para la pequeña pantalla (AngelAlias o Lost). En la gran pantalla ha tocado los géneros del terror (era el guionista de Cloverfield, 2008 y el director y guionista de The Cabin in the Woods, 2011) y de la ciencia ficción (The Martian de 2015, dirigida por Ridley Scott con un guión de Goddard).

Resultado de imagen de imágenes de Malos tiempos en El RoyaleEn Malos tiempos en El Royale Goddard no se aleja de sus creaciones anteriores. El sinopsis de The Cabin in the Woods en pocas palabras es: cinco jóvenes amigos deciden pasar unos días tranquilos en una cabaña solitaria en un aislado bosque pero lo que encuentran es todo menos tranquilidad. Y un sucinto sinopsis de Malos tiempos en El Royale es: siete personajes, cada uno con un secreto, coinciden fortuitamente en un hotel aislado en un entorno solitario y allí encuentran el infierno del que algunos no escaparán.

En esta ocasión Goddard cuenta con actores que son atractivos para el público. Jeff Bridges, galardonado esta última semana con el Globo de Oro a su trayectoria profesional y con un número importante de buenos títulos en su haber (The Last Picture ShowThe Big LebowskiCrazy HeartTrue Grit y un largo etcétera) es el Padre Daniel Flynn (digamos que es el nombre con que se registra en el hotel). Cynthia Erivo, a quien vimos recientemente en Viudas, es aquí Darlene Sweet, una cantante sin cachet pero con principios. Erivo ha hecho carrera en musicales (ganó un premio Tony por su papel en The Color Purple en Broadway) y en Malos tiempos en El Royale nos hace una buena demostración de sus dotes para el canto. Dakota Johnson (la de Fifty Shades, entre otros títulos) es Emily. Ha secuestrado a su propia hermana Rose (encarnada por Cailee Spaeny), librándola de las manos de Billy Lee, el sádico líder de una secta. Aquí Chris Hemsworth deja de lado el buenazo de Thor y se mete en este papel con ganas. Jon Hamm, una estrella ascendente desde su aparición en la serie de televisión Mad Men, interpreta a Laramie S. Sullivan, un representante de la ley que investiga el pasado del hotel. El séptimo personaje es Miles Miller, el hombre para todo de El Royale, dócil y tímido, al menos eso creemos al principio. Lewis Pullman se encarga de la transformación de Miles.

Un hotel de lo más extraño y unos personajes inquietantes. El azar los ha unido y cada uno intentará salvarse y, en algunos casos, salvar a otros de la espiral de violencia que ha desatado su coincidencia física en El Royale. Quizás la película peque de un metraje excesivo (la duración es de dos horas y veintidós minutos) pero aún así el interés del espectador no decae en ningún momento. Un entretenimiento que bien merece el estar sentado casi dos horas y media frente a la pantalla.

Malos tiempos en El Royale fue estreno en España el pasado día 16 de noviembre y aún la podemos ver en algunas pantallas de este país.

Diana Shoffstall

El regreso de Mary Poppins. Aprobado con nota.

Las fiestas de Navidad y Fin del Año nos han traído El regreso de Mary Poppins a los cines de España. Un entretenimiento tanto para los niños quienes quizás no hayan visto nunca la película original Mary Poppins del año 1964 con Julie Andrews y el incombustible Dick Van Dyke como los principales protagonistas, como para los mayores quienes sí hayan conocido y querido mucho a la original pero igualmente disfrutarán con esta secuela. Porque es una secuela. Mary Poppins al rescate de nuevo.

Resultado de imagen de disney cartel el regreso de mary poppinsEn El regreso de Mary Poppins, Michael y Jane Banks, los hermanos que, siendo niños tuvieron la suerte de entrar en el mundo mágico de su nanny Mary Poppins, son ahora adultos. Han pasado 20 años. Michael es el padre de tres niños que han quedado húerfanos de madre hace poco, igual que Michael ha quedado húerfano de su partner in life. Con la aparición de Mary Poppins y después de las dos horas y diez minutos que dura la película, la tristeza se ha tornado en alegría, los problemas económicos se han solucionado y todos los obstáculos a la felicidad se han superado, por lo menos de momento y hasta que la presencia de Mary Poppins sea, una vez más, precisada. Quizás dentro de otros 20 años y para la siguiente generación de la familia Banks.

La máquina de Disney ha funcionado a la perfección en El regreso de Mary Poppins. El director Rob Marshall (Chicago ha sido uno de sus éxitos), el guionista David Magee (Life of Pi, entre otros títulos), los encargados de la banda sonora y canciones originales Marc Shaiman y Scott Wittman (han trabajado juntos en más de una ocasión, por ejemplo en Hairspray o en Charlie and the Chocolate Factory the Musical), todos ellos han recibido -y merecido- elogios por su trabajo profesional. Eso, el equipo técnico (junto con otros).

¿Y el equipo artístico? Un reparto de primera. Emily Blunt (La chica del tren) canta, baila y nos regala numerosos gestos, sonrisas y miradas. Lin-Manuel Miranda fue lanzado a la fama con su trabajo en los musicales de Broadway, In the heightsBring it on y, más recientemente, Hamilton. Lo vemos aquí como Jack, el farolero, que hace 20 años fue el aprendiz de Bert, el deshollinador. Ben Wishaw, un joven actor británico con un largo historial en cine, televisión y teatro, es Michael Banks. Emily Mortimer (la vimos en La librería de Isabel Coixet) encarna a Jane Banks. Ellen, el ama de llaves de la casa de los Banks, la interpreta Julie Walters (casi tan premiada como Judi Dench o Maggie Smith). Los 3 niños Banks son una maravilla. Las interpretaciones de Pixie Davies, Nathanuel Saleh y Joel Dawson son refrescantes y libres de todo artificio. Me los como.

¿Y qué decir de los veteranos con sus actuaciones estelares? Meryl Streep, como la prima Topsy (prima de Mary Poppins) es simplemente fantástica. ¿Hay algo que esta mujer no puede hacer? Colin Firth es el estirado y malvado (aunque los malvados en las películas Disney son menos malvados y más patéticos) banquero William Weatherall Wilkins, y se ve que él disfruta en el papel. Nuestra querida Angela Lansbury, de tan solo 93 años, es la vendedora de globos. Y, finalmente, Dick Van Dyke, otro joven de 93 años, -Bert el deshollinador y también el banquero Sr. Dawes Jr. en el film original- reaparece como el Sr. Dawes Jr., algo mayor desde luego pero sorprendentemente ágil.

Además, El regreso de Mary Poppins nos recuerda que los tiempos han cambiado (aunque la película se sitúa en Londres en los años 30 del siglo pasado, la era de la gran depresión), pues hay unos cuantos actores de color en el reparto, algo no concebido en el año 1964 de la Mary Poppins original. Y una relación romántica incipiente entre Jane Banks, una mujer de cierto standing, y Jack, un humilde farolero, nos satisface. Son buenas noticias, dos apuntes más que consolidan el aprobado con nota de este film.

Diana Shoffstall