Capharnaüm. Demasiada miseria y ninguna solución

Capharnaüm. Es una palabra francesa cuyo origen es el nombre propio de un pequeño pueblo de pescadores que existía en la antigüedad cerca del lago Tiberias al norte de lo que es hoy en día el estado de Israel. Hasta se le nombra en la Biblia (el Evangelio según San Marcos, capítulo 2-1). Pero su significado en francés hoy en día evoca el desorden, un lugar o aposento donde los objetos se amontonan y están revueltos. Un título idóneo para esta Capharnaüm de la actriz, guionista y directora libanesa Nadine Labaki (cuya ópera prima en el cine –Caramel del año 2007- le dio a conocer internacionalmente), pues en esta película reina el desorden.

Resultado de imagen de cartel de capharnaümLas personas que acuden asiduamente al cine habrán visto una y otra vez el trailer para Capharnaüm en el que un niño comparece ante un juez para denunciar a sus padres por haberle traído al mundo. Es el comienzo del film que en seguida echa la mirada atrás al pasado doloroso que ha llevado a ese niño al tribunal. El dolor, la miseria, la tristeza, la desesperación, la injusticia, la discriminación, … Esto es el pasado de Zain, ese niño de 12 años con rizos rebeldes y ojos grandes y expresivos. Zain es el protagonista y constituye el hilo conductor de una historia que se acerca a -pero no profundiza en- ninguno de los temas más significativos de la deplorable realidad actual, tales como la penosa situación de los “sin papeles”, la brutalidad de los mafiosos de la inmigración ilegal, el machismo, la indefensión y abandono de los niños, el trabajo infantil o la trata de niñas encubierta por un velo de “legitimidad” anclada en la tradición.

Labaki nos lleva tras los pasos de Zain, no dejándonos escapatoria. Estamos sometidos a su voluntad y obligados a vivir con Zain sus tribulaciones. Y con esa cara de ángel, Zain nos cautiva, se convierte en nuestro pequeño héroe. La película nos deja su impronta y gusta al público y a los críticos. Las nominaciones como mejor película extranjera le han llovido este año: los BAFTA, Globos de Oro, los Óscar o premios César. Pero no ha ganado ningún gran premio, salvo el Premio del Jurado del Festival de Cannes, y con razón. Porque Labaki está tan enfocada en su objetivo de desvelar la cruda realidad de los más desafortunados y de no dejar de contar ninguna historia miserable que olvida que dispersar su enfoque también puede dispersar la atención del espectador. Aunque no dudamos de las buenas intenciones de Labaki, buenas intenciones no hacen una gran -ni inolvidable- película. De alguna manera Labaki nos manipula -es imposible no sufrir con las aflicciones padecidas por Zain y otros en su entorno- porque ella nos cuenta solamente parte de la historia. A los padres de Zain les concede unos breves minutos para hablar ante el tribunal, no suficientes. Igual que Zain, ellos son el producto de una sociedad humana muy inhumana y apenas civilizada. Esa última imagen de la película, la cara sonriente de Zain, nos da falsas esperanzas. Labaki ha creado un niño-héroe que sale victorioso pero no aporta ninguna idea para la erradicación de las condiciones miserables que llevaron a Zain al tribunal.

Por otro lado Labaki ha acertado plenamente al elegir personas sin ninguna experiencia para interpretar los personajes de la película. Aportan una autenticidad y una espontaneidad que se echan de menos en el guión de la película (Labaki es una de guionistas). Las escenas entre Zain y el bebé Yonas o entre Yonas y su madre Rahil son entrañables (a pesar de la amargura que sentimos por la situación en la que viven). Ellos sí son inolvidables.

Capharnaüm (en español, Cafarnaúm) llegó a las carteleras de los cines de España el pasado día 15 de febrero.

Diana Shoffstall

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El sueño de la vida. Un regalo de ensueño para el espectador: la última obra inconclusa de Federico García Lorca, el imaginario de Alberto Conejero y la visión artística de Lluís Pasqual

La Comunidad de Madrid ha declarado el año 2019 como el “Año Lorca” para conmemorar los 100 años de la llegada de Federico García Lorca a la Residencia de Estudiantes de la capital. Dentro del marco de esta celebración, el Teatro Español y la comunidad autónoma madrileña ofrecen a los amantes del teatro esta producción titulada El sueño de la vida, de dos autores: el propio Federico García Lorca y el dramaturgo Alberto Conejero. Lorca no llegó a terminar su obra conocida como Comedia sin título. A partir del primer y único acto conservado de la obra de Lorca, Conejero ha construido una continuación -que pudo haber sido o no- , honrando a Lorca en éste su año en Madrid.

Lorca había escrito El público en 1930 y Así que pasen cinco años el año siguiente. Estas dos obras, junto a Comedia sin título (Lorca habría trabajado en el texto meses antes de su fusilamiento ese fatídico 18 de agosto de 1936) compondrían la “trilogía de teatro imposible” o los “dramas irrepresentables” de Lorca, expresiones utilizadas por los estudiosos de la obra de Lorca y quizás por el propio autor. Ni “imposible” ni “irrepresentable” ha sido El sueño de la vida para Lluís Pasqual, el director de esta producción. De hecho, Pasqual repite. Comedia sin título se estrenó en el Teatro María Guerrero de Madrid en el año 1989 bajo la dirección de Lluís Pasqual. Ahora, en el Teatro Español, Pasqual se encarga de infundir vida tanto al texto original como al texto nuevo aportado por Alberto Conejero, este dramaturgo y poeta jiennense de 41 años que encadena éxitos (UshuaiaLa piedra oscuraTodas las noches de un día, …) y que se declara amante de Lorca, poeta y dramaturgo granadino que murió con solo 38 años.

El texto de Lorca y Conejero se mueve entre, en primer lugar, la realidad de una compañía de teatro que intenta ensayar Sueño de una noche de verano de Shakespeare para después encontrarse, esa misma compañía de teatro, refugiada en el edificio tomado por los jóvenes estudiantes revolucionarios y asediado por los combatientes de una guerra en ciernes. En el texto del primer acto escrito por Lorca el autor se reniega del teatro como entretenimiento. Regaña a los espectadores e insiste en la imperiosa necesidad de acercar el teatro al pueblo. El escenario en estos momentos es secundario, nuestro autor deambula por el patio de butacas, las luces están encendidas, los espectadores somos también partícipes. Es en la continuación escrita por Conejero (aunque El sueño de la vida se representa sin descanso, 90 minutos de enorme tensión) que nos trasladamos al escenario donde el autor es también el director y a la vez el moribundo. El teatro y la sociedad, la representación y la realidad, el statu quo y la revolución … camino a la destrucción.

El reparto consta de dieciséis actores (y dos músicos). Si bien cada uno de ellos es imprescindible y sus interpretaciones son impecables, a Nacho Sánchez, como el autor-director/Lorenzo, y a Emma Vilarasau, como la primera actriz/Helena, les han correspondido los papeles principales. Los dieciocho artistas fueron larga y merecidamente aplaudidos por un público que debe sentirse privilegiado. No es frecuente la representación de la última obra de Federico García Lorca. Estamos en enhorabuena, pues el talento de Lorca se ha juntado con el talento de Conejero y de Pasqual. El resultado es una obra impactante e inolvidable.

Consultad la página web del Teatro Español (Twitter: @TeatroEspanol) para conocer todos los detalles sobre esta obra, en cartel hasta el próximo 24 de febrero, y sobre la demás programación del Español.

https://www.teatroespanol.es/

Diana Shoffstall

The Guilty. El espectador se confiesa culpable de disfrutar con la desgracia de otros

Da gusto ver en los cines de España una película danesa, algo que no es frecuente, y si la película es buena, como lo es The Guilty (Den Skydige), el placer es doble.

The Guilty es la ópera prima del joven Gustav Möller, de solo 31 años, nacido en Gotemburgo, Suecia y formado como cineasta en Dinamarca. Se estrenó en España el pasado día 23 de noviembre de 2018 y aún hoy la podemos ver en alguna pantalla nacional. Su aceptación entre el público y la crítica ha sido unánime y prueba de ello son las numerosas nominaciones que le han caído y algún que otro premio (Sundance 2018, Premio del Público -Drama World Cinema; Seminici 2018, Mejor Guión).

Imagen relacionadaEstamos en una dependencia de la policía, un call center de emergencias. Es de noche, el turno de Asger Holm, un agente temporalmente suspendido por un comportamiento dudoso, y quizás punible, estando de servicio. Pendiente de su comparecencia ante las autoridades competentes, Asger está  relegado al call center donde se mantiene alejado, por voluntad propia, de sus compañeros que le miran de soslayo. La noche se hace larga y se hará aún más larga cuando una llamada de una mujer pidiendo socorro interrumpe los pensamientos angustiosos de Asger. Durante los próximos 85 minutos, mientras intenta determinar la gravedad de la situación -todo apunta a que es un secuestro- y coordinar la asistencia, Asger será el centro de atención.

Comoquiera que Asger es el único protagonista que vemos cuerpo presente, estamos de suerte porque el actor Jacob Cedergren (también nacido en Suecia y formado en Dinamarca) hace un trabajo encomiable como Asger. Los demás protagonistas no los vemos, solamente escuchamos sus voces a través del teléfono. Y ahí reside la originalidad del planteamiento de Gustav Möller (también co-guionista junto a Emil Nygaard Albertsen). Los espectadores estamos también “secuestrados”, mirando la cara de Asger, intentando averiguar sus pensamientos, interpretando sus palabras, leyendo entre líneas, compartiendo sus dudas, … Porque comenzará a dudar que su primera suposición corresponda a la verdad. Y sus dudas se extenderán a su propia persona. ¿Existe culpabilidad?  Y si existe, ¿Quién es el culpable?

En The Guilty hay policías, un crimen, huidas y persecuciones, sirenas, niños abandonados, llantos, … todo en off. Pero no importa, porque tenemos a Asger Holm, cuya profesionalidad ha sido puesto en juicio, cuya opinión de si mismo tambalea, pero cuya resistencia y sentido de responsabilidad le honran y salvan vidas.

Un prometedor comienzo para Gustav Möller y una reafirmación del talento de Jacob Cedergren.

Diana Shoffstall

Green Book. Un enorme Viggo Mortensen, un impecable Mahershala Ali, un “roadshow” con el racismo de trasfondo y los personajes amables de frente

Viggo Mortensen está que se sale en el papel que desempeña en Green Book. Este actor de 60 años, nacido en Nueva York de madre estadounidense y padre danés y criado en Argentina -de ahí su dominio de la lengua castellana- ha tenido una carrera muy variada que incluye la trilogía de El Señor de los Anillos, colaboraciones con el director canadiense David Cronenberg (Una historia de violencia, Promesas del esteUn método peligroso) y una película española, Alatriste, de Agustín Díaz Yanes. En Green Book el polifacético Mortensen (además de actor es poeta, músico, fotógrafo y pintor) es Tony Vallelonga, apodado Tony Lip por su labia que ha sido su aliado desde pequeño, un italoamericano buscavidas que vive en Nueva York. Casado con Dolores, el amor de su vida, es padre de dos hijos. Tony Lip es algo brusco, un pelín violento, un hombre que más bien ve todo en blanco y negro – para él nada de grises- , pero también es una persona decente y trabajadora y sabe pedir perdón y aprender de sus errores.

Resultado de imagen de cartel de green bookYa se habla -y con razón- de un Óscar para Mortensen este año. La película gusta (también está nominada en las categorías de mejor película -ya ha ganado el Globo de Oro- , mejor actor secundario -Mahershala Ali- , mejor guión original y mejor montaje). El público disfruta a lo lindo. Cuando yo la vi, hasta había aplausos al finalizar la proyección. Salimos todos del cine muy contentos, gracias sobre todo a Viggo Mortensen. (Una anécdota: tuvo que engordar 20 kilos para poder representar a Tony Lip).

Nick Vallelonga, hijo de Tony, quería contar la historia de su padre y de Don Shirley. Al comienzo de los años 60 del siglo pasado, Tony fue contratado por la discográfica del pianista afroamericano Shirley como su chófer para una gira que les llevaría primero por varios estados del medio oeste y después por algunos estados del sur profundo. Tony debía seguir el itinerario y asegurar no solo que Shirley llegara a tiempo a sus conciertos sino también que tuviera alojamiento y comiera en los establecimientos recomendados en el entonces necesario y hoy en día nefasto “The Negro Motorist Green Book”. Los negros no estaban bien venidos en demasiados sitios. Recordamos que no se promulgó la Ley de Derechos Civiles en los Estados Unidos hasta el año 1964 y aún después (e incluso en la actualidad) la sociedad estadounidense no está libre de discriminación.

Al director Peter Farrelly le gustó la idea. No es de extrañar; a Farrelly le gusta la comedia (Dos tontos muy tontos y su secuela, Algo pasa con MaryLos tres chiflados, …). Así que manos a la obra y, con un guión co-escrito por Nick Vallelonga (también aparece en la película en un pequeño papel), el propio Farrelly y Brian Hayes Curie, y la elección providencial de Viggo Mortensen como Tony Lip y de Mahershal Ali (inolvidable en Moonlight) como Don Shirley, nació la película Green Book. Tanto Mortensen como Ali aprovechan al máximo las diferencias entre sus personajes (Don Shirley era culto, refinado, reservado, solitario y negro; Tony Lip tenía poca educación formal, era sociable y blanco, no exento de los prejuicios que reinaban en su ambiente familiar y social). Su interacción y diálogos dan para mucho. Pero en (casi) toda comedia existe un trasfondo serio. En Green Book es la discriminación contra los negros. Ali introduce un pequeño gesto en su personaje que le denota como un gran actor. Don Shirley es toda pasión concentrada mientras está tocando el piano. Al término de sus conciertos frente a un público blanco que no se sentarían a la misma mesa con él para comer, Shirley les sonríe ampliamente. Una gran sonrisa, toda dientes, de un blanco inmaculado, en su cara negra. Una sonrisa fugaz, falsa, necesaria y, en el fondo, humillante.

Decimos “bien está lo que bien acaba”. En Green Book todo acaba bien; de hecho, el final es un poquillo almibarado. Fin del viaje, cena navideña familiar en casa de Tony (con una mención especial para Linda Cardellini, una simpática y convincente Dolores en todas sus apariciones en la película), la bienvenida a Don Shirley con los brazos abiertos y hasta la inclusión en la velada del viejo matrimonio de judíos que regentan la casa de empeño del barrio.

Green Book es un roadshow agradable que el público agradece: dirección, guión, interpretaciones, … una conjunción que no falla. Sin embargo, con el debido respeto por el buen hacer de todos, en mi opinión, sin Viggo Mortensen, es posible que Green Book hubiese sido una película diferente.

Damos gracias, por tanto, porque el guión llegó a manos de Viggo Mortensen.

Green Book llegó a las pantallas de cine de España el día 1 de febrero.

Diana Shoffstall

La casa de Jack. Una larga, compleja y a veces aburrida película y tres razones para verla

En primer lugar, quiero dejar claro que no estoy de acuerdo con los muchos titulares que se han publicado con ocasión del estreno de La casa de Jack, evocando la violencia explícita y sangrienta del film. Desde luego he visto películas mucho más sangrientas y terriblemente violentas. En La casa de Jack, la violencia no es gratuita. No hemos de olvidar que el protagonista es Jack, un psicópata, un asesino en serie que ha matado a más de medio centenar de personas. Los cinco “incidentes” que Jack rememora en la película ilustran su estado mental y su enfermedad. Los rasgos principales que definen a un psicópata -falta de empatía y remordimiento, tortura y maltrato de animales, poder de manipulación, irresponsabilidad, impulsividad, narcisismo, mentirosos patológicos, encanto superficial, acoso o bullying, poder y control- son como los pétalos de una flor que vamos deshojando a lo largo de la película. Definen a Jack y los “incidentes” son descriptivos de su patología.

Resultado de imagen de cartel the house that jack builtEl director y guionista danés Lars von Trier (y uno de los creadores de Dogma 95 que propugnaba por el retorno del cine a sus orígenes más puros, en cuanto a narración y técnica, dejando al lado los efectos especiales) ha dicho que su película tiene un cierto paralelismo con La Divina Comedia. Jack (un magnífico Matt Dillon) está camino del infierno y le acompaña Verge (el veterano y siempre eficaz Bruno Ganz), primero con su voz en off y después en cuerpo presente. Von Trier compara Verge a Virgilio, el guía de Dante en La Divina Comedia. De hecho, von Trier ha declarado que ha procurado que La casa de Jack sea su película más moral.

Difícilmente catalogable (drama, terror psicológico, thriller, comedia negra, …), La casa de Jack podría ser un excelente thriller si solamente fuera el relato de los crímenes de un psicópata y de cómo la policía intenta localizar y detenerle. Por otro lado, el humor negro aparece nada más comenzar la película. Jack conduce por una carretera solitaria y se encuentra con una mujer (Uma Thurman) cuyo vehículo se ha averiado. Ella le pide ayuda. Es evidente que Jack está pensando en otra cosa y tiene prisa por seguir su camino. Ella intenta convencerle desplegando sus encantos. En ese momento Jack no es un asesino sino un hombre cualquiera que finalmente accede a los ruegos de la mujer. La mujer cree que ha ganado la batalla pero su charla inconsciente transformará a Jack … La ironía es patente. Jack, el hombre, vuelve a asesinar casi contra su voluntad, empujado por una situación absurda y las tonterías de la mujer.

Con una técnica depurada, von Trier nos lleva por el camino que él ha trazado. Por un lado, el realismo y crudeza de los asesinatos y recuerdos de infancia revividos por Jack, haciendo balance de su vida para Verge y, por otro, la calma de Verge mientras sonsaca a Jack y le reprende suavemente. Y todo ello con la intercalación de imágenes de obras de arte y otras, algo que ha contribuido a la excesiva duración de la película (2 horas y 35 minutos) pero no siempre a un mejor entendimiento de la misma.

Un film complejo, lejos de ser una obra maestra, que fascinará a algunos y repugnará a otros.

Prueben. Tres poderosas razones para ver La casa de Jack: la interpretación de Matt Dillon, “la casa” que es construida por Jack (una idea brillante de von Trier), y la banda sonora (la canción que acompaña los créditos finales –Hit the road Jack– es una joya).

La casa de Jack (The House That Jack Built) se está exhibiendo en las salas de España desde el pasado 25 de enero de 2019.

Diana Shoffstall

Tres sombreros de copa. Un clásico que nos hace reír y -si nos descuidamos- nos lleva a la reflexión

“Por los valores tradicionales del teatro”. Este es el lema de Teatro Karpas de Madrid. Y una muestra de ello es la comedia Tres sombreros de copa del dramaturgo madrileño Miguel Mihura (1905-1977) que muchos críticos consideran como un anticipo del teatro del absurdo. Escrito en el año 1932, sorprendentemente no se estrenó hasta 20 años después, en 1952 en el Teatro Español de Madrid. En los años siguientes Mihura escribiría otras dos de sus mejores obras, Maribel y la extraña familiaNinette y un señor de Murcia.

Resultado de imagen de imágenes de tres sombreros de copa teatro karpasTres sombreros de copa nos sitúa en cualquier ciudad provincial de España. Nuestro protagonista es Dionisio, un joven más bien tímido, sin ambición, conformista. Desde hace años se ha hospedado regularmente en un pequeño y modesto establecimiento hostelero (la acción de la obra transcurre en su habitación). Un empleo rutinario le ha llevado a esta capital y le ha permitido echarse novia, la hija de una de las “buenas familias” del lugar. Esta noche es especial, mañana es el día de su boda. Dionisio se ha traído tres sombreros de copa y se debate entre cual de ellos es el apropiado para su boda cuando algunos componentes de una compañía teatral itinerante de variedades irrumpe en su habitación. La joven, bella y sensible Paula, una de las bailarinas, despertará en Dionisio una intensa emoción que es totalmente ajena a lo que ha sido su actitud ante la vida hasta ahora.

Tres sombreros de copa es una obra con “capas”. Es una comedia disparatada, también una historia de anhelos y sueños, y asimismo una caricatura de personajes de la época. Y también es lo que hoy en día calificaríamos como “políticamente incorrecto”. Buby es el “novio” de Paula y su “chulo” (aunque esto no es tan explícito en la obra) y, además, es negro. Y su personaje está determinado por los estereotipos de la época (es un personaje algo siniestro, manipulador y, como no, con un componente sensual y exótico, incluido un acento ¿cubano? y maquillaje oscuro para el actor). Otros personajes tampoco se salvan: el hombre más rico de la provincia que pretende comprar los favores de las bailarinas o Don Sacramento, padre de la novia, un hombre puritano e hipócrita. Las bailarinas representan lo más auténtico de la obra, en lo bueno y en lo malo, y su situación -están sometidas a la voluntad de los hombres y sin recursos para salir adelante por si solas- nos recuerda -desgraciadamente- la situación de muchas mujeres en el presente. Algunas cosas no cambian …

Resultado de imagen de imágenes de tres sombreros de copa teatro karpasTeatro Karpas nos tiene acostumbrados a las puestas en escena muy acertadas: el vestuario y el atrezzo, esos detalles que nos permiten situarnos con comodidad en el momento en el que transcurre la obra. Y el elenco de la compañía nos ofrece una actuación coral de calidad. Sin desmerecer a los demás, me ha parecido excepcional la interpretación de Belén Orihuela como Paula. Sus penas y sus lágrimas eran de verdad y nos anclan a la dura realidad subyacente de la obra. Al mismo tiempo, Chema Moro, en el papel de Dionisio, representa “lo absurdo” sin piedad. La cara y cruz de Tres sombreros de copa.

Tres sombreros de copa la podemos ver los domingos a las 7 de la tarde. Para toda la información sobre la variada programación de Teatro Karpas (que incluye en la actualidad obras de Molière, Ibsen y teatro para los más pequeños), consultad su página web:

https://www.karpasteatro.com/index.php

Diana Shoffstall

RBG. Un gigante en el cuerpo menudo de una mujer

Quizás el nombre de Ruth Bader Ginsburg no suene a todo el mundo. Si es así, que vayan sin demora a ver RBG, la película documental de Betsy West y Julie Cohen que retrata a esta mujer menuda con una inteligencia descomunal y cuya proyección es gigante.

RBG Ruth Bader Ginsburg (la “Notoria RBG”, un apelativo que se ha hecho popular después de la publicación en el año 2015 del libro Notorious RBG: The Life and Times of Ruth Bader Ginsburg escrito por Irin Carmon y Shana Knizhnik) es, desde el año 1993, jueza del Tribunal Supremo de los Estados Unidos y, desde siempre, una vehemente defensora de los derechos de las personas y de la igualdad de género en todas las facetas de la vida. Está a punto de cumplir 86 años (nació en Brooklyn, Nueva York, el 15 de marzo de 1933), y su salud es precaria. En los últimos 20 años ha vencido, primero, un cáncer de colon y, unos años después, un cáncer de páncreas. Hace unos meses fracturó tres costillas a causa de una caída y entonces le fueron descubiertos nódulos malignos en un pulmón. Ruth Bader Ginsburg es una luchadora nata y actualmente está recuperándose de una operación para extirpar esos nódulos. Por primera vez en los más de 25 años que ha sido jueza del Tribunal Supremo, no ha podido asistir a las sesiones del Tribunal celebradas el pasado mes de enero.

¿Porqué es tan importante la figura de Ruth Bader Ginsburg? Nacida en una familia modesta de judíos de procedencia europea, Ruth perdió a su madre cuando tenía apenas 17 años y estaba a punto de finalizar el bachillerato. Fue su madre quien había inculcado en Ruth la importancia de seguir su educación y lograr ser una persona independiente. Y Ruth cumplió con creces el deseo de su madre: tuvo una carrera brillante en Cornell, Harvard y Columbia Law School; fue profesora de derecho en la universidad; el Presidente Jimmy Carter le nombró jueza federal en 1980; y, como ya hemos dicho, accedió al Tribunal Supremo en el año 1993, propuesta por el Presidente Bill Clinton.

Sus logros son muchos y merecidísimos. Su tenacidad y su capacidad de trabajar muchas horas seguidas sin apenas descanso, junto al apoyo de su marido Martin Ginsburg, le sirvieron bien. Y todo ello a pesar de la discriminación reinante contra las mujeres -y contra ella- en los Estados Unidos. Las mujeres no tenían acceso a la misma educación ni a los mismos trabajos que los hombres. Y si pudieron acceder, lo fue en condiciones inferiores. Cuando Ruth accedió a la facultad de derecho, alguno le increpó porque había quitado el plazo a un hombre. Cuando Ruth se graduó con todos los honores, ningún bufete de abogados de Nueva York la querían porque era mujer.

Y así Ruth Bader Ginsburg, por convicción propia y por haber vivido ella misma las desigualdades, llegó a ser la defensora de mujeres y hombres frente a la discriminación. Aún cuando las causas que defendía no han salido adelante en los tribunales, sus argumentos han persuadido no solo a la opinión pública sino también a los legisladores.

Resultado de imagen de rbg películaFotografías y vídeos que ilustran el pasado y presente de su vida personal y profesional; entrevistas con sus familiares, amigos y colaboradores; grabaciones de sus conferencias y charlas; y -sobre todo- la presencia de ella, de Ruth Bader Ginsburg, conforman este magnífico RBG, un retrato memorable de una mujer memorable. Son tantos los momentos de este documental que llaman la atención. La amistad entre Ruth Bader Ginsburg y Antonin Scalia, otro juez del Tribunal Supremo, tan conservador él como ella liberal, una amistad que duró hasta el fallecimiento de Scalia hace dos años. El gran amor que unía a Ruth y a su marido Martin Ginsburg (fallecido en el año 2010). La coquetería de la jueza que se viste en las sesiones del Tribunal un robe d’avocat con llamativos collares o volantes ornamentales. Su pasión por la ópera. Y, una y otra vez, su voz, sus palabras, su inteligencia y su decencia.

Un grandísimo personaje que esperamos se recupere plenamente para seguir dándonos lecciones de cordura, de humanidad y de justicia.

Diana Shoffstall