Hábitat (doble penetración). ¿Existir para exhibir o exhibir para existir?

Hábitat (según el Diccionario de la Lengua Española):

1. (m. Ecol.) Lugar de condiciones apropiadas para que viva un organismo, especie o comunidad animal o vegetal.

2. (m.) Ambiente particularmente adecuado a los gustos y necesidades personales de alguien.

3. (m. Urb.) Espacio construido en el que vive el hombre.

Las tres acepciones son -y no son- aplicables a Hábitat (doble penetración). Las condiciones del lugar en que encontramos nuestros protagonistas no son apropiadas, el ambiente es inadecuado y en este espacio se malvive. En este hábitat, cinco jóvenes -tres chicas y dos chicos- están a la deriva y exploran su entorno dando bandazos. La obra, con dirección y dramaturgia de Roger Torns (con textos base de otros jóvenes, incluyendo alguno de los cinco actores), fue la ganadora el año pasado de la beca de DespertaLab, que apoya los valores emergentes de la creación escénica. Torns y sus colaboradores posan su mirada sobre los jóvenes de hoy, absortos en y absorbidos por las redes sociales que son una pobre y limitante sustitución de las relaciones interpersonales -las de cara a cara- y un pozo en el que la propia identidad se pierde en las profundidades.

Tanto los soliloquios como los diálogos de esta obra son perspicaces e intensos. Es encomiable el trabajo de los cinco actores (Laura Daza, Georgina Latre, María Hernàndez, Jaume Viñas y Rafa Delacroix). Sus emociones están a flor de piel y cada uno de sus movimientos -incluso los casi imperceptibles- está impregnado de una energía nerviosa a punto de estallar.

Todo lo que vemos y escuchamos durante los aproximadamente 80 minutos que dura la obra es palpablemente real para cualquier espectador que por trabajo o familia esté en contacto con jóvenes. Real sí: estos jóvenes son mal hablados, irreverentes, exhibicionistas, irrespetuosos, pendencieros, … Pero también -y esto es lo que debemos ver sobre todo- son inseguros y frágiles, tienen miedo al presente y al futuro, están confusos y ansiosos, para ellos su propia existencia está en duda y se sienten insignificantes …

Reitero que la obra está admirablemente dirigido e interpretado y la escenografía es ingeniosa. El mensaje es necesario; ojalá no lo fuera. En último término, esta espectadora ha sentido frustración, rabia, tristeza … Hubiera deseado poder coger a cada uno de estos chicos, darle una fuerte sacudida y después envolverle en mis brazos para proteger y quererle ferozmente.

Hábitat (doble penetración) la podemos ver en Sala Intemperie Teatro (Twitter: @intemperieteatr) hasta el próximo día 16 de junio de 2019, los viernes, sábados y domingos. Para toda la información sobre esta obra y la demás programación de Sala Intemperie, consulten la página web del teatro:

http://www.intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

Los hermanos Sisters. Cuatro hombres, cuatro destinos

¿Un wéstern dirigido por un francés, su debut en inglés? Un desafío afrontado con valentía, ingenio y un gran dominio del oficio de cineasta. Los espectadores somos los ganadores de esta prueba superada, protagonizada por cuatro actores perfectos en sus papeles.

Resultado de imagen de cartel los hermanos sisters en wordpress Jacques Audiard (De latir, mi corazón se ha parado, 2005, premios César y BAFTA; Un profeta, 2009, premios Cannes y César; Dheepan, 2015, premio Cannes), con Los hermanos Sisters, nos lleva al salvaje oeste de los Estados Unidos a mitad del siglo 19, cuando la fiebre del oro se había apoderado de pobres y ricos, de ilusos y avispados, de valientes y cobardes. Los hermanos del título del film (basado en la novela homónima de Patrick deWitt publicada en 2011 y con guión del propio Audiard y Thomas Bidegain) son Eli y Charlie, de apellido Sisters (John C. Reilly y Joaquín Phoenix), dos asesinos cuyas víctimas son por encargo o simplemente personas que tienen la mala suerte de cruzarse en su camino en un momento inoportuno. El Comodoro, un personaje enigmático, poderoso y sin escrúpulos, a quien apenas vemos en la película (el veterano actor Rutger Hauer, de 75 años, es, físicamente, una sombra de lo que ha sido en su pasado glorioso en el cine) anda detrás de un hombre de nombre Hermann Kermit Warm (el actor británico Riz Ahmed), del que se rumorea ha descubierto una técnica infalible para descubrir el oro. La misión de encontrar a Warm la tiene John Morris (Jake Gyllenhaal), un hombre desencantado y descreído. La misión de sacar el secreto de su invención ha recaído en Eli y Charlie. Cuatro hombres, cuatro destinos.

Los hermanos Sisters es, sin duda, un wéstern: los hombres galopan sobre sus caballos de aquí para allá con sus pistolas siempre a mano y dispuestos a utilizarlas; los pueblos se levantan de un día para otro para proveer servicios y productos a los buscadores de oro y consisten fundamentalmente en el saloon (taberna, hospedaje y burdel), un general store (tienda/almacén y correos/telégrafo) y una parada del tren o del stagecoach (diligencia); la vida es dura y se corren riesgos a diario pero la posibilidad de ser recompensados con pingües beneficios ciega a muchos.

Todos estos elementos nos sitúan en el lugar y el período pero el gran atractivo de esta película son los cuatro hombres, Eli y Charlie, Hermann Warm y John Morris. Eli (el mayor) y Charlie son inseparables, lo que no quiere decir que su relación esté exenta de tiranteces. Charlie bebe demasiado y es el primero en solventar cualquier situación que no le plazca (con razón o sin ella) con su pistola. Su vida se disipa sin que él pueda ni siquiera contemplar que otra forma de ser existe. Sin embargo, Eli sueña, literalmente, con la posibilidad de cambio, con una mujer, con volver a su madre. Hermann Warm es un idealista, en busca de la utopía. Con el dinero procedente del anhelado oro, fantasea con la creación en Texas de un phalanstère, una comunidad harmoniosa. También John Morris es en el fondo un idealista, pero su idealismo está cubierto de una capa de cinismo. Presas y predadores, víctimas y asesinos se encontrarán. Se conocerán y sus destinos se unirán. ¿Final feliz para todos? No puedo desvelar nada más.

Fueron John C. Reilly y su esposa Alison Dickey (productora cinematográfica de profesión y una de las productoras de esta película) quienes abordaron a Audiard con este proyecto. Ese sí ha sido un encuentro con final feliz. El resultado es una película agridulce y a veces poética, con diálogos brillantes y salpicada de filosofías, tanto comunes como excéntricas, subyacentes. Los rufianes Eli y Charlie se lavan poco y disparan mucho pero al mismo tiempo utilizan la palabra touché y conocen el significado de phalanstère. Se conocen, se reconocen y se cuidan el uno al otro, su vínculo es absoluto y no se romperá. Hermann Warm es capaz de rescatar a John Morris de su abismo e infundirle con esperanza y John Morris ofrece su amistad a Hermann Warm, tan carente de amigos. Eli, Charlie, Hermann y John, juntos, separados, uno con otro y otro con el tercero y el cuarto con el primero y el segundo con el primero, … Cada uno de ellos inolvidables, como lo es esta película.

The Sisters Brothers llegó a los cines de España el pasado día 10 de mayo.

Diana Shoffstall

La vuelta de Nora. La casa de muñecas sin solución de continuidad 15 años después y una heroína fallida

Nora Helmer vuelve a su casa. ¿Quién lo hubiera creído? Henrik Ibsen estrenó su Casa de muñecas -con algo de polémica- en 1879 y nos introdujo a Nora, una esposa y madre que se ahogaba en su hogar, en su ciudad, en esa sociedad de finales del siglo XIX que restringía las libertades de las mujeres, siempre supeditadas ellas a la voluntad del padre, o del esposo, o del hermano o tío, incluso a la de un hijo varón.

Ha sido el dramaturgo estadounidense Lucas Hnath quien ha resucitado a Nora. Hizo su debut en Broadway en abril de 2017 con A Doll’s House, Part 2 en la que 15 años después de que Nora abandonara su hogar, su marido Torvald y sus tres pequeños hijos Ivar, Bobby y Emmy, nuestra heroína -es decir, la protagonista de esta obra de ficción- reaparece en la que era antaño su casa. ¿Qué es lo que quiere Nora 15 años después?

Bajo la dirección del imparable Andrés Lima, en esta obra (traducida por Verónica Huerta al castellano de su inglés original) Nora regresa como una gran dama. Es elegante, sin duda no le falta nada de dinero. Cuenta su vida a Anne-Marie, la nanny de los hijos de Nora, la nanny que asumió todo el cuidado de los pequeños cuando Nora se fuera, la mujer que entró a trabajar por necesidad en la casa de los Helmer y que por esa misma necesidad tuvo que dejar atrás a su propia hija. Nora se ha establecido en otra parte del país y, con un seudónimo, ha escrito varios libros cuyos protagonistas son mujeres libres. Ha tenido éxito pero ella no está libre de todo. Torvald no solicitó el divorcio y a Nora los vientos que ahora le son favorables le pueden soplar en contra si su verdadera identidad es descubierta y su condición de mujer casada revelada. La entrevista de Nora con Anne-Marie será la primera de tres. La segunda será con Emmy, la hijita transformada en una señorita que ni siquiera se acuerda de su madre. Y finalmente Nora deberá dar la cara y hablar con Torvald.

Los papeles de Nora, de Torvald, de Anne-Marie y de Emmy están ejemplarmente representados. Anne-Marie (María Isabel Díaz Lago) había querido mucho a Nora. Llora de felicidad cuando la ve nuevamente en casa. Y llora de amargura cuando se da cuenta que Nora no va a quedarse, que ella solo ha venido en busca de la clave de su definitiva libertad. Emmy (Elena Rivera) se nos revela como una joven inteligente, sensata y cariñosa. Ante Nora se muestra ahora cauta, ahora alegre y, sobretodo, práctica; a ella no le faltan ideas para acabar con el impasse. Y Emmy desea acabar con ello cuanto antes. Está a punto de casarse y Nora es realmente una desconocida para ella. Será mejor que desaparezca para siempre. Torvald (Roberto Enríquez) no espera ninguna reconciliación. Los 15 años que han pasado le han afectado, ha sufrido tanto en su orgullo como en su hombría. Nunca entendió las razones de la huida de Nora. Ni las puede comprender ahora. Era y es un hombre de su tiempo. Aún así, y para poner fin a la pesadilla de hace 15 años que parecía haberse superado y que Nora reavive con su aparición, está impulsado a sacrificar su reputación y su situación social.

Y el cuarto personaje en discordia es Nora Helmer (Aitiana Sánchez-Gijón). Antes me refería a ella como la heroína de esta obra de ficción y lo es. Es el personaje principal. Pero hay otras acepciones de heroína (Diccionario de la Lengua Española): persona que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble; persona ilustre y famosa por sus hazañas o virtudes; personaje destacado que actúa de una manera valerosa y arriesgada. ¡Uf! ¿Abnegada en beneficio de una causa noble, ilustre por sus virtudes, actuar de una manera valerosa, …? Estas palabras no describen a la Nora que ha vuelto. En la obra original Nora sí simbolizaba a todas las mujeres de su época y de su entorno. Era un mundo de hombres y el lugar de la mujer era su casita y su papel era la de fiel y obediente esposa y cariñosa y dedicada madre. No vivía por si sola sino a través de los demás. Esa Nora huyó, aunque seguramente no sabía articular el porqué. Pero, en cambio, la Nora que ha vuelto tiene muy claras las razones de su retorno. Aunque con sus palabras Nora parece ansiar la comprensión de sus interlocutores (y de los espectadores) y quiere ablandar los corazones, su lenguaje corporal transmite agresividad y un cierto fanatismo se asoma en sus palabras. Con Anne-Marie es manipuladora. Con Emmy es fría como un témpano. Con Torvald, las súplicas iniciales se tornan en desdén. Dos veces hemos visto a Nora salir de su casa. Han pasado 15 años pero el sufrimiento infligida y autoinfligida es el mismo.

Indudablemente la historia real -no la historia de esta ficción- ha de agradecer a las mujeres que dieron los primeros pasos, luchando por sus derechos, por su dignidad, por su propia identidad. Nora en Casa de muñecas representaba a esas mujeres. La sociedad tenía que cambiar y cambió pero tuvieron que pasar más de 15 años (y aún estamos luchando). ¿Y si la vuelta de Nora hubiera tenido lugar no 15 años después, sino 30 o 40? En mi opinión, en ese caso nuestra heroína podría haber sido precisamente esa mujer que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble y no la Nora poca atrayente de esta La vuelta de Nora.

La vuelta de Nora la podemos ver en el Teatro Bellas Artes de Madrid (Twitter: @TeatroBellasArt) hasta el 23 de junio. Para toda la información sobre esta obra y la demás programación del Teatro, visiten su página web:

https://www.teatrobellasartes.es/

Diana Shoffstall

Gloria Bell. El remake: necesario u oportunista?

Con su premiadísima Una mujer fantástica (2017) el chileno nacido en Argentina, Sebastián Lelio, de 45 años, se aseguró un lugar en la cúpula de la industria cinematográfica. El éxito internacional de aquella película sin duda le impulsó a probar suerte -y a atraer más público aún- con una película rodada en inglés. Dirigió la bien recibida Disobedience a continuación y ahora ha elegido rodar un remake de Gloria, su película de 2013. La actriz chilena Paulina García era Gloria Cumplido en 2013. Ahora, en su versión estadounidense, Julianne Moore es Gloria Bell.

Resultado de imagen de cartel gloria bellAunque con algo de rubor admito que no he visto la película original, el sinopsis de aquella Gloria está calcado para el remake en inglés. Una mujer cerca de los 60 años se siente sola, le gusta bailar, conoce a un hombre y su relación con él parece florecer, pero la dependencia de la ex-mujer de él y de sus dos hijas contribuyen al fracaso de esa relación y Gloria se encuentra nuevamente sola aunque con una lección aprendida.

Julianne Moore es una de mis actrices favoritas. Tiene ahora 58 años y a lo largo de su carrera ha intervenido en películas de todos los géneros: comedia romántica, comedia dramática, de acción y de fantasía, ciencia ficción y terror, drama policíaca y de misterio, … y se le ha reconocido su talento en muchas ocasiones (ganó un Óscar por su papel en Still Alice del año 2014). En esta ocasión, no solamente es la protagonista de la película sino también una de sus productores ejecutivos. Yo diría que la película -y el papel de Gloria Bell- están hechos a la medida de Julianne Moore. Ninguna objeción. Ella lo hace muy bien. También lo hace fenomenal el actor John Turturro interpretando a Arnold, el otro protagonista. Turturro con sus 62 años es asimismo un respetado veterano (comenzó con un papel pequeño en Toro Salvaje en el año 1980).

O sea, un buen director, un buen guión (escrito por Lelio y Alice Johnson Boher), buenos actores (incluyendo los secundarios), una historia que es muy actual (mujeres que aprenden a ser fuertes, libres e independientes). Sin embargo, para esta espectadora no hay elementos novedosos en la película que la hagan destacar. He seguido, escena a escena, la vida de Gloria con interés pero sin emoción. Porque no me ha emocionado la película, ni me ha sorprendido ni me ha enseñado nada nuevo. Como ya he confesado que no he visto el film original, no puedo comparar los dos. Pero sí me pregunto porqué Lelio quería hacer un remake de su propia película solamente cuatro años después de la realización de la primera. Más aún cuando la primera tuvo una acogida estupenda. ¿Será simplemente una cuestión de prestigio falsamente interpretado? ¿Una película en inglés ambientada en los Estados Unidos tiene más cachet? Ojalá los motivos de Lelio hayan sido otros.

Gloria Bell  llegó a las carteleras de los cines de España el pasado día 26 de abril.

Diana Shoffstall

Gazoline. Arde París y los jóvenes arden de impaciencia, en deseos y por escapar

Para cerrar su temporada actual en Teatro Conde Duque de Madrid, LaJoven ha puesto en escena una obra escrita por Jordi Casanovas sobre los disturbios que tuvieron lugar en el otoño de 2005 en varios banlieues de París, esos barrios periféricos y marginados de la capital francesa donde residen muchas familias procedentes de la inmigración. Con esta producción LaJoven pretende atraer la atención de los jóvenes (y no tan jóvenes) de España sobre la problemática de la inmigración e integración, sobre la diversidad cultural y sobre las frustraciones y dudas que atormentan la juventud. Para ello, cinco actores jóvenes interactúan sobre el escenario para situarnos en París, en Seine-Saint-Denis, frente a un coche de alta gama que es su objetivo. Prenderle fuego, eso han venido a hacer. Dar a conocer sus reivindicaciones. Ser el centro de atención de los medios de comunicación. Son novatos, aficionados. Intentan convencerse. Quieren y no quieren. Tienen sus razones, pero … Y, además, sus relaciones los unos con los otros son complicadas. Tres chicos, dos chicas. Han crecido siendo una peña y ahora su mundo está cambiando. Ellos están cambiando.

Si bien la obra está basada en hechos reales que ocurrieron en París, su acción y sus personajes podrían situarse en cualquier gran ciudad del mundo. Las diferencias entre ricos y pobres, clases privilegiadas y clases deprimidas, comunidades de oportunidades y núcleos desaventajados son universales y no conocen raza ni lugar geográfico. Naïm, André, Eunice, Omar y Christine están en medio de esa vorágine de sucesos y gentes. Sus sentimientos son intensos, sus pasiones desatadas. Sobre el escenario estos cinco actores jóvenes vuelcan toda su energía. Hábilmente dirigidos por José Luis Arellano García (un reputado director teatral que simultánea sus otras colaboraciones con su trabajo como director artístico de LaJoven), los actores se mueven, dialogan, se reprochan y se reconcilian. La situación es tensa. La expectación va in crescendo. ¿Estallará o no en llamas el coche y con ello el futuro de estos cinco jóvenes?

Mard B. Ase, Jean Cruz, María Elaidi, Prince Ezeanyim y Delia Seriche son los actores que interpretan a Naïm, André, Eunice, Omar y Christine. Recordemos que LaJoven se ha creado para formar a los jóvenes en las artes escénicas. Los cinco se dejan la piel en el escenario y aprueban con nota. Destacables sobre todo las actuaciones de Prince Ezeanyim y Delia Seriche.

Antes de empezar la función, un representante de LaJoven nos dijo que la obra estaba dirigida especialmente a los estudiantes de los institutos de Madrid que acuden al teatro para funciones programadas para ellos. Quizás ésta sea una de las obras de la compañía que emprenda una gira por el territorio nacional. Ojalá que más jóvenes -y no tan jóvenes- puedan conocer esta obra y acercarse a una realidad que se ha implantado en nuestra sociedad, puede que para siempre.

Gazoline la podemos ver en Teatro Conde Duque hasta el próximo día 10 de mayo. Para más información, consulten las páginas web del Teatro (Twitter: @CondeDuqueMad) o de LaJoven, anteriormente La Joven Compañía (Twitter: @LaJovenCompañia):

https://www.condeduquemadrid.es/

https://www.lajovencompania.com/

Diana Shoffstall

Leto. Rock and roll en Rusia. Una fiesta para los ojos y los oídos

Leto para esta espectadora ha significado el feliz encuentro con una película rusa que emite destellos, que está envuelta en un halo de música rock and roll de hace cuatro décadas, que lanza gritos enloquecidos propios de la desinhibición de la juventud, que irradia alegría con un toque de cinismo.

Dirigida por Kirill Serebrennikov (también es uno de los guionistas), Leto nos lleva a la década de 1980 a Leningrado donde tuvo sus comienzos el cantante y compositor Viktor Tsoï, fundador del grupo Kino, una de las más destacadas bandas de rock en los albores del cambio político aperturista -conocido como la Perestroika- de la antigua Unión Sovietica. El ídolo del momento en Leningrado es Mike Naumenko con su banda Zoopark. Las puertas a la fama abrirán para Viktor cuando entabla amistad con Mike y su mujer Natalia. Todo comienza ese verano cuando Viktor conoce a Mike. (Leto significa verano, en castellano, summer, en inglés).

Leto es visualmente una fiesta. Aunque filmada en blanco y negro, fiel a la existencia cotidiana gris del pueblo soviético de aquel entonces, Serebrennikov ha intercalado episodios llenos de color y fantasía para ilustrar el entusiasmo y lucha de estos jóvenes de Leningrado por hacerse visibles y abrirse camino. Blanco y negro y color. Y música a raudales, en ruso principalmente pero también en un inglés poco comprensible. El idioma es lo de menos. La ardiente pasión de los músicos y la fuerza de su música traspasan barreras culturales y lingüisticas. Leto nos introduce al underground cultural de Leningrad con Viktor y Mike en su centro. Es una celebración de su talento, su perseverancia y su fe en un mundo mejor.

En la realidad y después de convertirse en un icono para los jóvenes soviéticos, Victor Tsoï murió prematuramente a los 28 años en un accidente de tráfico. Mike Naumenko tenía tan solo 36 años cuando falleció de una hemorragia cerebral en circunstancias no aclaradas. Podría haber sido por una caída accidental en su casa o por una agresión callejera.

Pero en Leto Viktor y Mike están muy vivos. Me sorprende un poco que en el sinopsis de la película el énfasis está puesto en la figura de Viktor. Tal vez sea porque Viktor Tsoï alcanzó una fama increíble en la URSS. (Se dijo que 65 adolescentes se suicidaron al conocer su muerte). Para la que suscribe la figura clave de la película es Mike Naumenko. Sin Mike, quizás Viktor no hubiese salido adelante. En todo caso, sin duda no todo lo que transcurre en la película es un reflejo de la realidad. Pero su esencia es muy real y sumamente atractiva.

Que Leto finalmente llegase a las pantallas es casi un milagro. Kirill Serebrennikov estuvo bajo arresto domiciliario (sus problemas con el actual régimen de Rusia es otra historia) durante las últimas semanas del rodaje de la película. Finalmente el arresto ha sido levantado hace pocas semanas, al principio de abril. El hecho de que el director se hiciera con el premio Nika (los Goya de Rusia) al mejor director y su película recibiera otros reconocimientos, también en Cannes o en Venecia el año pasado, no parece que haya influido mucho. El arresto domiciliario se le había impuesto en agosto del año 2017.

Finalmente, un largo y cálido aplauso para todos los actores de esta cinta. Increíble el parecido del actor alemán-coreano Teo Yoo con Viktor Tsoï (cuyo padre tenía ascendencia coreana). Y hay un parecido también de Roman Bilyk (nombre artístico Roma Zver) con Mike Naumenko. Roman Bilyk ha debutado como actor en Leto. Como Roma Zver, es el cantante del grupo Zveri. Él y su grupo son los responsables de interpretar muchas de las canciones de la película. La actriz nacida en Moscú, la bella Irina Starshenbaum, es Natalia, fiel esposa de Mike y fiel amiga de Viktor. Y un largo etcétera de actores y actrices que, todos juntos, hacen una buena labor para que disfrutemos -y mucho- con Leto.

Leto  se estrenó en las pantallas de España el pasado día 26 de abril de 2019.

Diana Shoffstall