Antígona. Una noche mágica, sublime, de ensueño

Casi 2500 años. Es la “edad” de Antígona. Bueno, vamos a concretar. La primera representación de la tragedia de Sófocles tuvo lugar en el año 441 a.C. y no ha dejado de representarse desde entonces sobre los escenarios de todo el mundo. Pero esta Antígona del Víctor Ullate Ballet-Comunidad de Madrid quizás sea la primera versión danzada. ¡Y con que maestría!

Víctor Ullate (director de la compañía que fundó en el año 1988) y Eduardo Lao (director artístico y compañero inseparable de Ullate desde hace 30 años) han creado una coreografía brillante para transmitir al público todas las emociones de los personajes de este texto universal sobre el deber personal o familiar (Antígona) y el civil o político (el Rey Creonte). Desde principio a fin el espectáculo cautiva, hipotiza y ciega al público a todo cuanto sea ajeno a los movimientos sobre el escenario.

Resultado de imagen de cartel antígona víctor ullateLas escenas se van sucediendo, cada una de ellas cargada de sentimiento. Antígona (la gran bailarina Lucía Lacarra) y su hermana Ismene (Min Kyung Lee) intentan consolar a su ciego padre Edipo (Cristian Oliveri); Polinices (Alejandro Bretones) y Eteocles (Avery Reiners), los hermanos de Antígona, se enfrentan en guerra y se dan muerte; Antígona e Ismene velan el cadáver de Polinices; Antígona desobedece al Rey Creonte (Mariano Cardano) quien ha ordenado que el cadáver sea arrojado por las murallas y no enterrado, … Y llegamos a las aún más bellas escenas, si cabe, que nos conducen al final de la tragedia. Antígona y Hemón, hijo de Creonte se aman (el joven pero ya consagrado Josué Ullate, hijo de Víctor Ullate es Hemón) y se desesperan pues el castigo de Antígona por su desobediencia al Rey es ser enterrada viva. El Rey Creonte sufre ante la angustia de su esposa Eurídice (Keiko Oishi) y tiembla ante las profesías del ciego Tiresias (Dorian Acosta). El desenlace es abrumador, con el Rey Creonte rodeado de los cuerpos sin vida de Antígona, Hemón y Euridice. Y llegaron los aplausos y las ovaciones del público en pie.

Fue una noche mágica, sublime, de ensueño. La escenografía, la iluminación, el vestuario y sobre todo la música, que evocaba los orígenes griegos -casi orientales- de la obra- , constituían un marco perfecto. Eso sí, he echado de menos una mención concreta de las músicas que han sustentado este ballet. El programa de mano es muda al respecto (“música: varios intérpretes”). He leído en otras crónicas que, además de creaciones de artistas como Peter Gabriel o Lisa Gerrard, la música original para el ballet ha sido obra de Rubén Lebaniegos, David Moñiz y Sergio Menem. Mi enhorabuena.

Antígona ha llegado a Madrid después de triunfar este verano en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, el Festival de Verano de San Lorenzo de El Escorial y la Quincena Musical de San Sebastián. ¿Será la última coreografía de Víctor Ullate? Puede ser -o no- . Ya el año pasado Ullate declaró que en el futuro se dedicaría a su Fundación para la Danza. Eso fue con motivo del inolvidable 30 años de danza que homenajeaba la trayectoria de Ullate y que tuvo lugar también en los Teatros del Canal (se publicó una reseña de este evento el 28 de agosto de 2018; ver el enlace abajo). Sea como fuere, el legado de Víctor Ullate perdurará.

Antígona se está representando en los Teatros del Canal de Madrid hasta el próximo 8 de septiembre de 2019.

Encontrarán toda la información sobre éste y otros espectáculos de la programación de Teatros del Canal (Twitter: @TeatrosCanal) en este enlace:

http://www.teatroscanal.com/

https://stageandscreenole.wordpress.com/2018/08/28/30-anos-de-danza-victor-ullate-para-la-posteridad/

Diana Shoffstall

La importancia de llamarse Ernesto. Las genialidades de Oscar Wilde sobreviven más de 100 años después

El irlandés Oscar Wilde (1854-1900) fue un escritor prolífico a pesar de que muriese a la temprana edad de 46 años. Muchas son las obras que Wilde ha legado a sucesivas generaciones de escritores, a los estudiosos y a los lectores, entre otras el relato En Fantasma de Canterville, su única novela El Retrato de Dorian Gray, el poema Balada de la Cárcel de Reading, y un largo etcetera.

Resultado de imagen de la importancia de llamarse ernesto teatro lara cartelUna de sus obras más queridas es, quizás, esta obra de teatro, La importancia de llamarse Ernesto, escrita a finales del siglo decimonoveno. Es una comedia de enredos: dobles vidas, un hermano ficticio, identidades erróneas, mujeres fantasiosas, una alta sociedad que premia sobre todo las “referencias”. La historia gira en torno a Jack Worthing, que reside en el campo. Aunque carente de “referencias”, es tutor de la joven y rica Cecily Cardew. Jack se inventa un hermano algo canalla, Ernesto, para justificar sus escapadas a Londres. “Ernesto” y su amigo Algernon Moncrieff son extravagantes y muy atractivos. Tanto que Gwendolen Fairfax, hija de la formidable Lady Bracknell, se enamora de “Ernesto” y él la corresponde. Lady Bracknell, por supuesto, se opone a un matrimonio con un joven sin “referencias” y Jack/”Ernesto” no tendrá más remedio que intentar desenredar el enredo. Todos terminan en la casa de campo de Jack Worthing. Gwendolyn se escapa de su casa en Londres para unirse con “Ernesto” (sin que él lo sepa), Lady Bracknell le sigue a su hija, Algernon quiere saber qué pasa en el campo y quién es esa joven Cecily. No se le ocurre a Algernon nada más oportuno que presentarse en la casa de campo, haciéndose pasar por “Ernesto”, el hermano de Jack. Pronto se descubrirá que Cecily está locamente enamorada de ese “Ernesto”, algo canalla, hermano de su tutor, y, como no, Algernon se queda prendado de Cecily. Y ahora sabemos porque es tan importante llamarse Ernesto. Las jóvenes Gwendolyn y Cecily identifican a sus amados como “Ernesto”, el honesto Ernesto, y nadie se llama Ernesto en realidad.

Como es de esperar, hay más vueltas de tuerca y descubrimientos sorprendentes hasta el final que es, por supuesto, satisfactorio para todos los personajes y también para los espectadores. No es fácil que la sutileza del lenguaje y juegos de palabras empleados por  Oscar Wilde traspasen la barrera de la traducción a otro idioma. Pero esta obra, versionada y dirigida por Ramón Paso, no está nada mal. Y ha acertado con una estética que combina trajes de finales del siglo 19 con deportivos de colores. El diario en el que Cecily vuelca sus imaginaciones románticas es un tablet. Si bien, antes de levantar el telón, la música de Gilbert & Sullivan nos acompañaba, durante la obra suenan temas pop. (Gilbert y Sullivan fueron afamados libretista y compositor de numerosas operetas durante la época Victoriana; una amiga británica tuvo la gentileza de llamar mi atención sobre estas melodías previas).

Un texto divertido, sí, y una dirección y escenografía más que aceptables. Es una pena que algunas de las interpretaciones son muy flojas. Lady Bracknell es un personaje fuerte, con carácter, sus declaraciones y pronunciamientos son contundentes. Esto sobre el papel. Desafortunadamente, la actriz que interpreta Lady Bracknell no transmite la esencia de su personaje. Los jóvenes actores que interpretan a Jack Worthing y a Algernon Moncrieff son algo mejores (mejor aún el actor que encarna al Reverendo Chasuble que aparece en las últimas escenas de la obra), pero son las chicas que brillan: Ana Azorín como Cecily Cardew, Inés Kerzan como Gwendolen Fairfax y una estupenda Ángela Peirat como la omnipresente y sagaz criada Señorita Lane.

Aún con este “pero”, ésta La importancia de llamarse Ernesto es una obra para pasarlo bien. El teatro estaba lleno, y eso que estamos en pleno período de vacaciones estivales.

Las obras de la compañía Pazoazorín Teatro, responsable de esta producción, son habituales en el Teatro Lara. Aparte de La importancia de llamarse Ernesto, actualmente podemos ver Lo que mamá nos ha dejadoBesARTE, mimART y follARTE. Esta espectadora vio esta última obra en Sala Intemperie hace unos meses:

https://stageandscreenole.wordpress.com/2019/01/27/besarte-mimarte-follarte-mejor-aun-dejarte/

La importancia de llamarse Ernesto estará en cartel hasta el 29 de septiembre. Consulten la página web del Teatro Lara (Twitter: @teatrolara) para toda la información sobre esta obra y la demás programación en sus dos salas.

http://www.teatrolara.com

Diana Shoffstall

El despertar de las hormigas. La puerta se abre tímidamente a un futuro precario pero prometedor

Costa Rica no es conocido, digamos, por su industria cinematográfica. Por tanto, ver en España una película costarricense es todo un acontecimiento. El despertar de las hormigas, el debut en el cine de largometrajes de la joven Antonella Sudasassi (San José, 1986) es un digno ejemplo del talento creativo que brota en este pequeño país centroamericano.

Resultado de imagen de cartel el despertar de las hormigasNuestra protagonista es Isabel, una joven esposa y madre que vive en un pequeño pueblo no lejos de la costa. Sus hijas tienen 9 y 5 años. ¿Cuántos años tiene Isabel? No lo sabemos pero sin duda se ha casado a una temprana edad. Tendrá quizás 28 años. No sabemos nada de la familia de la que procede Isabel. Ella vive con su marido Alcides y sus hijas en el pueblo de él. A Isabel le rodean su suegra, sus cuñados, otros familiares y amigos de Alcides, y las reuniones familiares se multiplican. Se juntan para todo: para celebrar cumpleaños y para ir de vacaciones. Su entorno es modesto. Isabel cuida de su marido y de sus hijas y es costurera. Trabajando desde una pequeña estancia de su casa, confecciona ropa y hace arreglos; los pocos beneficios ayudan a sostener la economía familiar. El marido de Isabel la quiere, sus hijas son preciosas y su vida es por lo general apacible, aunque con algunas estrecheces por falta de ingresos. Pero más allá de las estrecheces en lo material, Isabel -de manera semiconsciente- comienza a padecer de un malestar de espíritu. Alcides desea tener un tercer hijo, por supuesto un varón para perpetuar su estirpe, algo a que Isabel se opone.

Efectivamente, en esta película asistimos al despertar de Isabel a un futuro en el que ella puede tomar decisiones. El despertar de las hormigas posa su tímida y modesta mirada sobre la sociedad actual de Costa Rica en la que las tradiciones y los hombres aún mandan en gran parte y los anhelos y las necesidades de las mujeres no están tomados en cuenta. Isabel querría ampliar su negocio de costura y alquilar un pequeño local para ello pero no se atreve a decirlo abiertamente a Alcides. Su pelo larguísimo ya no es de su agrado (en sus sueños el pelo se le cae a puñados) pero a Alcides le gusta el pelo largo. Sus hijas también tienen el pelo largo e Isabel se afana en presentar el cabello largo de las tres bonitamente arreglado para dar gusto a su marido. Isabel se rebela en su interior contra las ligeras injerencias de su suegra en su vida cotidiana. Su suegra perpetúa las tradiciones, dando prioridad a los hombres. Poco a poco, el cúmulo de las frustraciones de Isabel -a las que ella misma no sabe dar nombre y que son como un leve dolor de cabeza que no se va- le impulsarán a dar un paso que, intuimos, puede ser el primero de otros y que, aunque quizás no cambien radicalmente su propia vida, sí serán determinantes en la vida de sus hijas.

Resultado de imagen de cartel el despertar de las hormigasLos actores, todos ellos, están a la altura de sus personajes. Daniella Valenciano como Isabel. Leynar Gómez en el papel de Alcides. Isabella Moscoso y Avril Alpízar, interpretando a las hijas Valery y Nicole, son deliciosas, frescas, totalmente naturales, y sin artificio.

Son muchos los aspectos positivos de El despertar de las hormigas. Sin embargo, es, como ya he dicho, bastante light. Aquí no hay malos: la suegra y demás familia de Alcides son un poco molestos nada más. Alcides, aunque tenga su lado machista -un producto de la sociedad en la que vive- no es para nada ni violento ni represor. Es de todo sorprendente la reacción más bien pacífica de Alcides ante una breve “desaparición” de Isabel del hogar. Y la escena final de la película es totalmente anticlimática. Aún así, me ha gustado bastante esta película.

(Por cierto, a mi me parece que las hormigas nunca duermen. Me gustaría saber lo que ha motivado a Antonella Sudasassi a elegir el título).

El despertar de las hormigas llegó a las pantallas de España el pasado día 2 de agosto después de su paso por la sección oficial a competición de la última edición del Festival de Málaga.

Diana Shoffstall

La habitación. Teatro gótico en homenaje a Edgar Allan Poe, Estudio 1 y Chicho Ibañez Serrador.

La primera vez que la que suscribe ha acudido a la sala La Usina y ha sido para ver la obra La habitación de la compañía Teatro del Sótano dirigida por Francisco J. de los Ríos. Todo un descubrimiento esta pequeña pero acogedora sala. Y la obra no ha defraudado, asegurando que esta espectadora estará pendiente de la programación y volverá a probar suerte.

El mismísimo Francisco J. de los Ríos (al menos, creo que ha sido él) apareció ante el público antes del comienzo de la función para hablar de la gestación de esta obra, inspirada en el universo literario de Edgar Allan Poe y con el afán de seguir la estela de programas televisivas inolvidables como Estudio 1 (en emisión del año 1965 al año 1984) o Historias para no dormir (1966-1982) del reciente fallecido y añorado Chicho Ibañez Serrador. También mencionó que una de las actrices nombradas en el programa, por razones de otros compromisos profesionales –La habitación ha tenido un recorrido más largo que lo habitual- había sido sustituida por otra.

Finalizada esta introducción, los espectadores pudimos meternos de lleno en la casa de las hermanas Bierce que habían invitado al Dr. Edgar Stevenson a que acudiera a un encuentro con ellas. Estamos en una sola y lúgubre habitación, iluminada únicamente por velas. Arrecia una feroz tormenta afuera. Una escalera lleva a la planta superior donde las hermanas dicen habita su madre moribunda y de la que extraños ruidos proceden. Poco a poco se irá desvelando el motivo de la llamada de las hermanas Bierce al Dr. Stevenson, quien se verá obligado a revelar su propia historia envuelta en escándalo, por prácticas poco ortodoxas no aceptadas por sus colegas de profesión. Pero esas prácticas no ortodoxas son precisamente lo que interesan a las hermanas. Con gran astucia y contundencia por parte de una de ellas, y con halagos y súplicas por parte de la otra, llevarán al doctor a su perdición. Y en la trama final de la historia las hermanas nos descubrirán hasta que punto la locura se ha apoderado de ellas.

Sí, muy satisfactoria la experiencia. Teatro gótico que echa mano de todos los elementos propios de este género: la noche oscura y tormentosa, las velas parpadeantes, una habitación claustrofóbica, el contraste de la vestimenta negra y severa de una hermana y blanca y ligera de la otra, los ruidos no explicados, … Y una muy buena actuación por parte de los tres intérpretes: Jorge Bódalo, Jennifer Baldoria y -si no me equivoco- Susana Patier.

La habitación lleva representándose muchos meses, todo un logro para una compañía y teatro pequeños. Pero lo bueno se acaba, al menos de momento. Quedan únicamente cuatro oportunidades para ver la obra (los días 9, 10, 16 y 17 de agosto). Para toda la información sobre las funciones y entradas, deberán consultar la página web de La Usina (Twitter: @Sala_La_Usina). La habitación no es la única obra de Francisco J. de los Ríos en cartel en esta sala. También podemos ver aún este mes de agosto la obra La Bruja o, para los más pequeños, El monstruo que comía pesadillas.

http://www.lausina.es/

Diana Shoffstall

El gran Buster. Un homenaje coral al genio del cine mudo

¡Que gran legado ha dejado el gran Buster Keaton! Y nadie mejor para recogerlo que Peter Bogdonavich, el historiador, actor, productor, crítico y director de cine estadounidense de 80 años, que con sólo 32 años dirigió la memorable película The Last Picture Show (1971). Ha tenido una larga carrera dedicada al cine y su reto actual es preservar la huella de algunas de las personas que han ejercido mayor influencia sobre la industria cinematográfica, publicando libros sobre Fritz Lang, John Ford y Orson Welles y libros de sus experiencias como cineasta que incluyen entrevistas con directores y actores inolvidables (Raoul Walsh, Alfred Hitchcock, Sidney Lumet, Marlon Brando, Humphrey Bogart, Marlene Diettrich, Audrey Hepburn, y un largo etcetera de nombres que integrarán para siempre el panteón de los ilustres).

Resultado de imagen de imagenes El gran BusterEl gran Buster es un afectuoso homenaje a un cineasta y cómico cuyas obras son el deleite de espectadores de todas las generaciones y la fuente de inspiración de muchos profesionales veteranos y actuales. Joseph Frank Keaton nació en 1895, el primer hijo de Joe y Myra Keaton, que hacían el circuito de los teatros de vodevil -con bastante éxito- en los Estados Unidos. Su espectáculo – The Two Keatons – fue rebautizado como The Three Keatons cuando el pequeño Joseph (pronto apodado Buster) hizo su debut con apenas cuatro años. El aprendizaje de Buster al lado de su padre fue esencial para su futuro (y Buster no lo olvidó; su padre tuvo pequeños papeles en varios de las películas más conocidas de su hijo).

Este homenaje de Bogdanovich tiene dos vertientes. Por un lado recorre la vida de Buster Keaton desde sus comienzos en el cine mudo de la mano de Roscoe “Fatty” Arbuckle hasta el declive de su actividad profesional (breves intervenciones en películas del gran montón de consumo fácil, anuncios de grandes marcas en la televisión de blanco y negro, apariciones en programas como The Ed Sullivan Show) en los años previos a su fallecimiento en 1966, pasando por su participación como soldado en la Primera Guerra Mundial (donde una detonación le dejó con una pérdida apreciable de audición), su retorno a su país y su “descubrimiento” por el productor Joseph Schenck, los años de gloria (10 películas entre 1923 y 1929) como director, guionista, productor y protagonista, su pérdida de control sobre sus películas cuando su productora fue adquirida por MGM, su alcoholismo, sus dos matrimonios fallidos y su feliz encuentro con una bailarina de nombre Eleanor quien se convertiría en la tercera Sra. de Keaton en 1940 y sería su compañera fiel durante los próximos 26 años, hasta la muerte de él.

Por otro lado, Bogdanovich nos regala escenas de numerosos corto- y largometrajes de Keaton, los suyos propios y los de otros en los que intervino, los mejores, los buenos y los no tan buenos. Una verdadera fiesta para los ojos y los sentidos. Y todo ello salpicado con comentarios y recuerdos de cómicos y cineastas veteranos (Mel Brooks, Dick Van Dyke, Carl Reiner, Werner Herzog) y de las nuevas generaciones (Johnny Knoxville, uno de los creadores de Jackass; Bill Hader, un cómico de Saturday Night Live; Jon Watts, director de algunas de las películas de Spiderman; Quentin Tarantino).

La película El gran Buster respira cariño, respeto y admiración. Con su “cara de palo”, sus ojos grandes y expresivos, su cuerpo menudo y ágil, su sentido infalible de timing y ritmo, y, sobre todo, su visión clarividente, Buster Keaton fue, es y será un referente en el mundo del celuloide. Contemporáneo de Charles Chaplin, Harold Lloyd y el Gordo y el Flaco (Oliver Hardy y Stan Laurel), entre otros, su grandeza no es eclipsado por ninguno.

El gran Buster ha llegado a España el día 2 de agosto por tiempo limitado. Algunos cines están programando a la par algunos de los más afamados títulos que componen el legado del gran Buster Keaton, como son Seven ChancesThe General.

Diana Shoffstall