Locos de contento. Euforia y desolación. Una comedia grotesca para tiempos de crisis.

Locos de contento salimos los espectadores del Teatro de Las Aguas al término de esta obra del uruguayo Jacobo Langsner, puesta en escena por el español Diego Molero y protagonizada por los argentinos Camila Bertone y Gabriel Tortarolo. Contentos por haber pasado algo más de una hora en compañía de dos actores que nos han hipnotizado. Y es que Jacobo Langsner creó dos personajes allá por los comienzos de la década de los años 90 del siglo pasado con quienes podemos identificarnos casi treinta años después.

Jacobo Langsner tiene nada menos de 92 años. Aunque nació en Rumanía, llegó con solo 3 años a Uruguay con su familia. Desde hace años reside en Buenos Aires. Se considera “rioplatense” y que su obra también es “rioplatense”. En Locos de contento posa su mirada sobre el matrimonio formado por Claudia y Román cuya economía familiar está en las últimas y cuyas esperanzas se han avivado ante la inminente visita a su casa de un Senador de la Nación. Claudia intentará alentar a su marido e infundirle ánimos mientras Román no está para la labor. No tiene trabajo, están a punto de perder su casa y, si eso no fuera suficiente para hundirle, su hombría está en cuestión. Los primeros minutos de la obra están dedicados a la lastimosa situación a la que ha llegado el matrimonio ante la imposibilidad de Román de mantener relaciones carnales con su mujer. Por muy gracioso e ingenioso que ha sido el diálogo en estas primeras escenas, yo esperaba que hubiera algo más que contar, y así fue. Porque Claudia y Román finalmente se revelarán frágiles, aterrados y desesperados, no ya porque Román no pueda consumir el “acto”, sino porque se quedan sin recursos, la esperanza es efímera, el Senador de la Nación les abandona y ellos permanecen solos – Claudia y Román, una con el otro, al tiempo que aislados entre si, cada uno consigo mismo, ante un futuro sin duda incierto, quizás peligroso y sobretodo angustioso.

Al término de la obra, los actores han agradecido la presencia del público y han caracterizado la obra como una comedia “grotesca”, un género muy propio del teatro rioplatense y del que Jacobo Langsner ha sido un maestro. Su obra de teatro Esperando la carroza fue llevada al cine en 1985 por Alejandro Doria con el mismo título y se ha convertido en una película de culto en Argentina.

Comedia negra, tragicomedia o comedia grotesca, Locos de contento es una obra que merece la pena. Nos hemos reído y mucho y también nos hemos refugiado en las butacas de la sala ante la creciente tensión.

No sé si Camila Bertone y Gabriel Tortarolo son pareja o matrimonio de verdad, pero sobre el escenario y como Claudia y Ramón, son un tándem con un engranaje bien engrasado, una pareja en crisis en una sociedad en crisis. Y 10 puntos para la puesta en escena. Todo en blanco y negro, casi de modo simbólico, incluido el vestuario. Blanco y negro, dos extremos que capturan perfectamente los extremos de euforia y desolación de Locos de contento.

El Teatro de Las Aguas (Twitter: @teatrodlasaguas) ha sido todo un descubrimiento. Nos dijeron que hace ya unos cuatro años que el local se reformó y se presentó de nuevo a su público en el barrio de La Latina de Madrid. Su programación es variada y para todos los públicos e incluye espectáculos de pequeño formato (como son los monólogos) en la “cueva”.

Para toda la información sobre la programación del Teatro de Las Aguas, consulten su página web:

http://www.teatrodelasaguas.com

Diana Shoffstall

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