¡Lumière! Comienza la aventura. Gozosa aventura.

El 28 de diciembre de 1895, una fecha que muchos historiadores consideran el verdadero nacimiento del cine, los hermanos Lumière —ingenieros, inventores, empresarios, pero también artistas— mostraron al público una serie de pequeñas películas, previo pago de una entrada, en una sala del Boulevard des Capucines de París. Había comenzado un nuevo arte y aún estaba todo por hacer.

Resultado de imagen de imagenes de Lumiere comienza la aventuraDesde 1895 hasta 1905, Louis y Auguste Lumière, junto con una serie de operadores colaboradores suyos, rodaron —no solo en Francia, sino en prácticamente todo el planeta—casi 15.000 de esas pequeñas películas, de apenas 50 segundos de duración, pero capaces de contener una historia completa, “mostrando el mundo al mundo”. Ya nada sería igual: comenzaba una nueva era.

Thierry Frémaux, actual director del Festival de Cannes y del Instituto Lumière de Lyon, —y, sobre todas las cosas, amante del cine— ha seleccionado 108 de esas películas, las ha agrupado en un montaje didáctico pleno de sentido y nos las ofrece en un subyugante documental, narrado con pasión por él mismo, para goce y disfrute de todos. Goce y disfrute porque a la vista de estas pequeñas joyas atemporales el espectador recupera la mirada ingenua y sorprendida del niño ante la magia de la vida.

Asistimos asombrados a un despliegue de ingenio, innovación y arte. Estas pequeñas obras maestras nos sorprenden por su perfecta y exquisita composición (a pesar de estar rodadas con una cámara que carecía de visor), por la riqueza de detalles conseguidos en unas tomas de una extraordinaria profundidad de campo, por el ritmo asombroso y la precisión matemática con la que lograban encajar una historia en los 50 segundos de duración, por la audacia de las tomas, con los primeros travellings de la historia del cine, pero sobre todo por su vivacidad, por su calidad de documentos únicos e irrepetibles de una época.

Otro detalle muy destacable, importantísimo, de este documental es que nos permite disfrutar de los trabajos de los hermanos Lumière con una calidad nunca vista hasta ahora, gracias a la paciente y exhaustiva restauración de sus películas. Así, junto con las apasionadas y didácticas explicaciones de la voz en off del propio Frémaux y la deliciosa banda sonora de Camille Saint-Saëns, rememoramos las conocidas “La salida de los obreros de la fábrica”, “Llegada del tren a la estación de La Ciotat” o “El regador regado”, junto con otras menos conocidas y algunas casi inéditas, que nos permiten reconocer el talento de los hermanos Lumière no sólo como inventores sino como directores de cine.

Un consejo: no se la pierdan.

Carlos Sobrino

 

 

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La Grieta. El quebrantamiento del tejido social y familiar.

Alberto García Ortiz e Irene Yagüe Herrero han parido.

La gestación ha sido larga. Se han dedicado durante los últimos 5 años a su proyecto “La Grieta”, un documental que ha visto la luz en España hace unos días en la sección Doc. España dentro de la Semana Internacional de Cine SEMINCI  de Valladolid.

Resultado de imagen de imagenes de la película la grieta 2017 de alberto garcía ortizCorre el año 2013. España aún está en crisis económico. Peligran los hogares de muchas familias en España, incluso los hogares más humildes como son las viviendas de protección oficial. Entran en escena los “fondos buitres” que ansían comprar los activos en riesgo. Y llegan hasta la puerta de dos familias de Villaverde (un barrio de Madrid), familias mercheras o quincalleras.

Alberto e Irene hacen sombra a dos mujeres y sus familias a lo largo de su calvario. La notificación de desahucio, los recursos, la solidaridad de los vecinos y de las asociaciones sociales, la resistencia pacífica, … Y cuando creemos que quizás hayan ganado, cae el hachazo. El golpe definitivo contra el que no cabe recurso alguno.

Resultado de imagen de imagenes de la película la grieta 2017 de alberto garcía ortiz“La Grieta” es un relato de la actualidad de España, especialmente de las grandes ciudades. Las personas son reales. Sus gritos y sus lágrimas son reales. Es evidente que la razón de ser de esta película documental es denunciar unas situaciones que han empeorado la calidad de vida de los afectados. Nos consta que Alberto García Ortiz e Irene Yagüe Herrero ya están trabajando en un segundo proyecto relacionado con este primero. “La Grieta” a veces adolece de falta de nitidez en el sonido o cambios quizás demasiado abruptos en la cronología del relato. Sin duda estos pequeños tropiezos serán abordados por los realizadores en su futuro rodaje.

Estad atentos a las carteleras futuras. Estemos o no de acuerdo con su planteamiento, vayamos a ver “La Grieta”. Vayamos a verla para no olvidar y para aprender. Aquí  os dejo un poquito para probar:

http://lagrieta.es

Diana Shoffstall