Gloria Bell. El remake: necesario u oportunista?

Con su premiadísima Una mujer fantástica (2017) el chileno nacido en Argentina, Sebastián Lelio, de 45 años, se aseguró un lugar en la cúpula de la industria cinematográfica. El éxito internacional de aquella película sin duda le impulsó a probar suerte -y a atraer más público aún- con una película rodada en inglés. Dirigió la bien recibida Disobedience a continuación y ahora ha elegido rodar un remake de Gloria, su película de 2013. La actriz chilena Paulina García era Gloria Cumplido en 2013. Ahora, en su versión estadounidense, Julianne Moore es Gloria Bell.

Resultado de imagen de cartel gloria bellAunque con algo de rubor admito que no he visto la película original, el sinopsis de aquella Gloria está calcado para el remake en inglés. Una mujer cerca de los 60 años se siente sola, le gusta bailar, conoce a un hombre y su relación con él parece florecer, pero la dependencia de la ex-mujer de él y de sus dos hijas contribuyen al fracaso de esa relación y Gloria se encuentra nuevamente sola aunque con una lección aprendida.

Julianne Moore es una de mis actrices favoritas. Tiene ahora 58 años y a lo largo de su carrera ha intervenido en películas de todos los géneros: comedia romántica, comedia dramática, de acción y de fantasía, ciencia ficción y terror, drama policíaca y de misterio, … y se le ha reconocido su talento en muchas ocasiones (ganó un Óscar por su papel en Still Alice del año 2014). En esta ocasión, no solamente es la protagonista de la película sino también una de sus productores ejecutivos. Yo diría que la película -y el papel de Gloria Bell- están hechos a la medida de Julianne Moore. Ninguna objeción. Ella lo hace muy bien. También lo hace fenomenal el actor John Turturro interpretando a Arnold, el otro protagonista. Turturro con sus 62 años es asimismo un respetado veterano (comenzó con un papel pequeño en Toro Salvaje en el año 1980).

O sea, un buen director, un buen guión (escrito por Lelio y Alice Johnson Boher), buenos actores (incluyendo los secundarios), una historia que es muy actual (mujeres que aprenden a ser fuertes, libres e independientes). Sin embargo, para esta espectadora no hay elementos novedosos en la película que la hagan destacar. He seguido, escena a escena, la vida de Gloria con interés pero sin emoción. Porque no me ha emocionado la película, ni me ha sorprendido ni me ha enseñado nada nuevo. Como ya he confesado que no he visto el film original, no puedo comparar los dos. Pero sí me pregunto porqué Lelio quería hacer un remake de su propia película solamente cuatro años después de la realización de la primera. Más aún cuando la primera tuvo una acogida estupenda. ¿Será simplemente una cuestión de prestigio falsamente interpretado? ¿Una película en inglés ambientada en los Estados Unidos tiene más cachet? Ojalá los motivos de Lelio hayan sido otros.

Gloria Bell  llegó a las carteleras de los cines de España el pasado día 26 de abril.

Diana Shoffstall

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Leto. Rock and roll en Rusia. Una fiesta para los ojos y los oídos

Leto para esta espectadora ha significado el feliz encuentro con una película rusa que emite destellos, que está envuelta en un halo de música rock and roll de hace cuatro décadas, que lanza gritos enloquecidos propios de la desinhibición de la juventud, que irradia alegría con un toque de cinismo.

Dirigida por Kirill Serebrennikov (también es uno de los guionistas), Leto nos lleva a la década de 1980 a Leningrado donde tuvo sus comienzos el cantante y compositor Viktor Tsoï, fundador del grupo Kino, una de las más destacadas bandas de rock en los albores del cambio político aperturista -conocido como la Perestroika- de la antigua Unión Sovietica. El ídolo del momento en Leningrado es Mike Naumenko con su banda Zoopark. Las puertas a la fama abrirán para Viktor cuando entabla amistad con Mike y su mujer Natalia. Todo comienza ese verano cuando Viktor conoce a Mike. (Leto significa verano, en castellano, summer, en inglés).

Leto es visualmente una fiesta. Aunque filmada en blanco y negro, fiel a la existencia cotidiana gris del pueblo soviético de aquel entonces, Serebrennikov ha intercalado episodios llenos de color y fantasía para ilustrar el entusiasmo y lucha de estos jóvenes de Leningrado por hacerse visibles y abrirse camino. Blanco y negro y color. Y música a raudales, en ruso principalmente pero también en un inglés poco comprensible. El idioma es lo de menos. La ardiente pasión de los músicos y la fuerza de su música traspasan barreras culturales y lingüisticas. Leto nos introduce al underground cultural de Leningrad con Viktor y Mike en su centro. Es una celebración de su talento, su perseverancia y su fe en un mundo mejor.

En la realidad y después de convertirse en un icono para los jóvenes soviéticos, Victor Tsoï murió prematuramente a los 28 años en un accidente de tráfico. Mike Naumenko tenía tan solo 36 años cuando falleció de una hemorragia cerebral en circunstancias no aclaradas. Podría haber sido por una caída accidental en su casa o por una agresión callejera.

Pero en Leto Viktor y Mike están muy vivos. Me sorprende un poco que en el sinopsis de la película el énfasis está puesto en la figura de Viktor. Tal vez sea porque Viktor Tsoï alcanzó una fama increíble en la URSS. (Se dijo que 65 adolescentes se suicidaron al conocer su muerte). Para la que suscribe la figura clave de la película es Mike Naumenko. Sin Mike, quizás Viktor no hubiese salido adelante. En todo caso, sin duda no todo lo que transcurre en la película es un reflejo de la realidad. Pero su esencia es muy real y sumamente atractiva.

Que Leto finalmente llegase a las pantallas es casi un milagro. Kirill Serebrennikov estuvo bajo arresto domiciliario (sus problemas con el actual régimen de Rusia es otra historia) durante las últimas semanas del rodaje de la película. Finalmente el arresto ha sido levantado hace pocas semanas, al principio de abril. El hecho de que el director se hiciera con el premio Nika (los Goya de Rusia) al mejor director y su película recibiera otros reconocimientos, también en Cannes o en Venecia el año pasado, no parece que haya influido mucho. El arresto domiciliario se le había impuesto en agosto del año 2017.

Finalmente, un largo y cálido aplauso para todos los actores de esta cinta. Increíble el parecido del actor alemán-coreano Teo Yoo con Viktor Tsoï (cuyo padre tenía ascendencia coreana). Y hay un parecido también de Roman Bilyk (nombre artístico Roma Zver) con Mike Naumenko. Roman Bilyk ha debutado como actor en Leto. Como Roma Zver, es el cantante del grupo Zveri. Él y su grupo son los responsables de interpretar muchas de las canciones de la película. La actriz nacida en Moscú, la bella Irina Starshenbaum, es Natalia, fiel esposa de Mike y fiel amiga de Viktor. Y un largo etcétera de actores y actrices que, todos juntos, hacen una buena labor para que disfrutemos -y mucho- con Leto.

Leto  se estrenó en las pantallas de España el pasado día 26 de abril de 2019.

Diana Shoffstall

Mula. El ocaso de un vividor.

La más poderosa razón que impulsa el espectador a visionar la película Mula es -o tal vez deba ser- la oportunidad de ver a Clint Eastwood en la que puede ser su última aparición en la pantalla grande y también detrás de ella. ¿Qué decir de Clint Eastwood? Actor, director, productor, ganador de múltiples premios por su labor profesional, mujeriego (dos matrimonios/dos divorcios, hasta cuatro amantes y al menos ocho hijos reconocidos … y, aunque Clint Eastwood esté a punto de cumplir 89 años, por su trayectoria hasta la fecha, no se descarta que aumenten los números), activista político (está afiliado al partido Republicano y fue alcalde de la población de Carmel, California durante un par de años en la década de 1980) y uno de los últimos de su generación aún en activo. Ha sido el vaquero Rowdy Yates en la serie de televisión Rawhide (1959-1965), el “hombre sin nombre” de los spaghetti westerns de Sergio Leone en los años siguientes, y después el implacable policía Harry el Sucio, … Y eso solamente ha sido el comienzo de una carrera que dura ya 65 años.

Resultado de imagen de cartel  de la película mulaMula, protagonizada y dirigida por Eastwood (el guión es de Nick Schnek), está inspirada en un artículo escrito por Sam Dolnick y publicado en The New York Times Magazine en junio de 2014 sobre Leo Sharp, un hombre octogenario de un pueblo del estado de Indiana que cultiva flores con gran éxito y que, necesitado de dinero, pasa al otro lado de la ley, transportando droga para el cartel mexicano Sinaola a través de los Estados Unidos. Fue detenido, juzgado y encarcelado (falleció de causas naturales en diciembre de 2016 después de haber servido solamente un año de su sentencia judicial debido a su frágil estado de salud). Para los que quieren saber más sobre Leo Sharp, podéis leer el artículo de Sam Dolnick aquí: https://www.nytimes.com/2014/06/15/magazine/the-sinaloa-cartels-90-year-old-drug-mule.html?module=inline

En lo esencial la película de Clint Eastwood no difiere en demasía de la historial real de Leo Sharp, transformado en Earl Stone, nuestro protagonista de Mula, un hombre encantador y generoso con todo el mundo, con la notable excepción de su propia familia, a quien presta poca atención. ¿Sabe que está infringiendo la ley? Desde luego que sí, pero Earl pondera las consecuencias y finalmente se deja seducir por la más que sustanciosa  “paga” que le proporciona su nuevo “trabajo” y que le permite asumir nuevamente su papel de hombre de bien, amigo de sus amigos y hasta ser condescendiente con su familia.

La película se deja ver. Su protagonista Earl Stone no es un hombre que nos cae bien (Eastwood ya tiene abundante experiencia en este tipo de personajes). Pero la trama se desarrolla con corrección y los papeles secundarios están bien interpretados (el siempre atractivo Bradley Cooper como el agente de la DEA –Drug Enforcement Agency, la agencia federal estadounidense que lucha con el contrabando y consumo de drogas-, o Dianne Wiest como la sufrida esposa de Earl, entre otros). De hecho, la película es más bien light; hay algo de redención y reconciliación en su final.

Si Mula efectivamente resulta ser la última película de Clint Eastwood, hubiéramos deseado que fuera una película algo más potente. Pero Clint Eastwood es mayor. En este film -y en la realidad- es un hombre viejo físicamente pero lúcido mentalmente. Para el caso de que no vuelva a interpretar ningún papel en el cine, nos conformamos con ésta, ¿su última película?

Mula (The Mule) la podemos ver aún en algunas pantallas de España. Se estrenó en los cines de este país el pasado 8 de marzo.

Diana Shoffstall

Beautiful boy: siempre serás mi hijo. No temas; el monstruo se ha marchado y tu padre está aquí

¿Qué hacer cuando tu hijo ha bajado al infierno? ¿Cuando todo cuanto haces para intentar ayudarle a superar sus adicciones termina en fracaso? La respuesta puede parecernos anti-natural. Aceptar que tu no eres la Causa, que tu no puedes Controlar la conducta de tu hijo ni mucho menor Curarle es una píldora que se nos atraganta. Sin embargo, no dejaremos de quererle ni le rechazaremos. Aprenderemos a ser fuertes y constantes y le haremos saber que siempre estamos allí, que no le abandonaremos nunca.

Resultado de imagen de imágenes de beautiful boyBeautiful boy, siempre serás mi hijo ilustra la difícil, dolorosa y siempre desesperante lucha de David Sheff para salvar a su hijo Nic de su drogadependencia a la metanfetamina. El cineasta belga Felix van Groeningen (su película de 2012 The Broken Circle Breakdown -distribuida en España como Alabama Monroe– fue honrada con varios premios y nominaciones) ha dirigido y co-escrito (junto a Luke Davies) ésta su primera película en inglés basada en los libros-testimonio de David y de Nic Sheff, el primero, Beautiful Boy: A Father’s Journey Through his Son’s Addiction, y, el segundo, Tweak: Growing up on Methamphetamines, ambos de la primera década de este siglo.

¿Porqué algunos jóvenes pasan de ser consumidores ocasionales a engancharse? El film no aborda esta cuestión aunque, en una escena, Nic intenta explicarse. Describe la experiencia como la de vivir no en blanco y negro sino en tecnicolor. Sin embargo, la vida de Nic no parece que fuese una vida de tonos grises. Sus padres se habían separado desde hacía muchos años. Nic vive con su padre, un periodista freelance, y su nueva pareja, la artista Karen Barbour. Completa su familia sus dos hermanos pequeños, niña y niño. Además, Nic tiene una buena relación con su madre. La familia goza de una situación económica más que holgada, y a Nic se le supone un futuro, si no exento de dificultades, al menos cargado de oportunidades. A pesar de todo ello, Nic consume y es consumido. Se desintoxica y recae. Pone en peligro su propia vida y la de otros. Van Groeningen narra los acontecimientos sin tomar partido. La película no es una película-denuncia ni un dramón sensacionalista. Aquí no hay buenos ni malos sino personas reales -tu y yo, nuestros vecinos y compañeros de trabajo, los dependientes en las tiendas y los empleados de bancos- que deberán afrontar y superar -si pueden- una situación desgarradora y destructiva.

Nadie es un héroe en Beautiful boy. David Sheff indudablemente tuvo que encararse con sus propios demonios cuando escribió su libro. Tuvo que ser honesto consigo mismo. Hay dos escenas en la película que no deberían pasar desapercibidas. En la primera -cuando Nic aún está sano pero cerca del precipicio- el hijo Nic pregunta al padre David si él ha probado drogas. David pone cara de circunstancias y admite que sí, jaja, alguna vez pero que no pasó a mayores, que la “droga recreativa” es algo aceptable, … Y en otra escena, cuando Nic está tocando fondo y David, el padre, está quedando sin recursos, él -el padre- se echa mano de la cocaína. No sabemos si es para evadirse o si es un intento de sentir las sensaciones que han conducido a Nic al abismo y de esa manera mejor entenderle para socorrerle. Es una escena terrible … la perenne fragilidad del ser humano.

En Beautiful boy los personajes son representados por actores que asumen sus papeles con empatía y arte. Steve Carell (David Sheff en el film) se dio a conocer en la serie de televisión The Office y su dominio del oficio de actor entonces y hasta ahora está probado (Battle of the SexesFoxcatcherLittle Miss Sunshine, entre otros títulos, en la gran pantalla). Timothée Chalamet (Call Me by Your NameLadybird) es Nic Sheff; es una interpretación llena de ternura y tristeza. A este joven actor de 23 años se le vaticina un futuro propicio. Maura Tierney enfunda la figura de Karen Barbour con fuerza, sensibilidad y mucho cariño. (El espectador conocerá algunas de las obras de la artista Karen Barbour; fueron prestadas por ella para la realización de la película).

Por otro lado, les ruego presten atención a la banda sonora que incluye canciones de Neil Young, David Bowie y Nirvana, entre otras. Pero especialmente presten atención a la canción de John Lennon “Beautiful Boy (Darling Boy”). Canta Lennon:

Close your eyes
Have no fear
The monster’s gone
He’s on the run and your daddy’s here

Y finalmente les recomiendo esperen hasta que terminen los créditos finales para conocer el poema de Charles Bukowski, “Let it unfold you”, que es recitado en su integridad (voz en off) por Timothée Chamalet/Nic Sheff. Todo él es precioso, pero me quedo con estas frases del comienzo y del final del verso:

I was living a hell in small rooms

I entered the world once more

Beautiful boy, siempre serás mi hijo se proyecta en las salas de España desde el pasado día 15 de marzo.

Diana Shoffstall

Dolor y gloria. Almodóvar revela cuán vulnerables son los creadores

Simplemente Almodóvar. Ya no hace falta que su nombre precede al apellido en los créditos de sus películas. Leemos sobre la pantalla: un film de Almodóvar. Y está dicho todo.

En Dolor y gloria nuestro protagonista es Santiago Mallo, un escritor y director de cine prácticamente retirado. Sufre dolencias físicas de diversa índole -algunas reales, otras quizás psicosomáticas- y desde hace años solo escribe para si mismo. Son historias íntimas, fruto de su soledad. Aún añora a Federico, el amor encontrado y perdido. Aún sueña con su infancia y su madre. Sin embargo, el mundo del cine no ha olvidado a Santiago. Le han llamado para participar en un coloquio-homenaje tras un nuevo visionado de su último éxito -¡cuántos años hace de ello!- y Santiago tomará contacto con Alberto Crespo, el actor que protagonizó el film, para invitarle a compartir ese acto. El reencuentro con Alberto propicia un cambio en la vida de Santiago. ¿Será para bien o para mal?

El mismo Almodóvar (y otros guionistas y directores de cine) reconocen que en el acto de creación asoman rasgos y recuerdos personales del creador. Santiago Mallo en Dolor y gloria (y también Pablo Quintero en La ley del deseo y Enrique Goded en La mala educación) son homosexuales y directores de cine. La figura de la madre ha destacado en otras tantas películas de Almodóvar. En cada uno de sus films Almodóvar sin duda revela algo de si mismo. Pero en ningún caso debemos pensar que Santiago Mallo es Pedro Almodóvar. Santiago Mallo lo debemos respetar y querer porque es él, un hombre atractivo con mucho talento, pero con un carácter difícil. Un hombre atormentado por su doloroso y también glorioso pasado y que en la actualidad está a la deriva. La película no nos sobresalta. Paso a paso, escena tras escena, vamos conociendo a Santiago y le vamos cogiendo cariño. Es un protagonista imperfecto, sumamente humano que merece una segunda oportunidad -como todos nosotros- para alcanzar, si no una envolvente felicidad, al menos un estado repleto de esperanza y posibilidades.

Almodóvar se ha rodeado de un gran equipo. Antonio Banderas es sencillamente brillante como Santiago Mallo. Se conocen bien Antonio y Pedro y, aunque Santiago Mallo no es Pedro Almodóvar, Banderas ha incorporado a su personaje gestos, muecas y hasta entonaciones de voz que evocan al cineasta. (La estética de la película es “almodovariana” cien por cien: el vestuario; el apartamento de Santiago con sus muebles, objetos y cuadros; la luminosidad resplandeciente de los interiores y exteriores; colores vivos … Todo ello en gran parte gracias al director de fotografía José Luis Alcaine quién aceptó nuevamente el reto lanzado por Almodóvar).

Y los demás actores, sin excepción, acompañan a la magistral interpretación de Antonio Banderas con sus propias actuaciones impecables: Penélope Cruz es Jacinta, la madre del niño Santiago, de carácter franco y arrojado; Julieta Serrano asume el papel de la madre del adulto Santiago, la madre que no perdona; un magnífico Asier Etxeandía como Alberto Crespo, inteligente y tolerante; Leonardo Sbaraglia con un sentido interpretación de un Federico reaparecido; un desconocido Raúl Arévalo que encarna al padre del niño Santiago; Susi Sánchez como la beata del pueblo que asegura que el niño Santiago irá interno al colegio de curas; Nora Navas infunde ternura y comprensión en el personaje de Mercedes, la agente de Santiago y su apoyo incondicional. Menciones especiales para Asier Flores, el niño Santiago, y para César Vicente, el joven del pueblo a quién el niño Santiago enseña a leer y a escribir.

Sí, me ha gustado casi todo de Dolor y gloria. Me hubiese gustado que la película durara un poquito más, que el final no fuese tan precipitado (en mi opinión) y más desarrollado. Pero la perfección puede escapársele también a Almodóvar, aunque no sea necesario pronunciar su nombre para conocerle.

Dolor y gloria se estrenó en España el pasado día 22 de marzo.

Diana Shoffstall

Van Gogh, a las puertas de la eternidad. La creatividad explosiva de un pintor que no era de este mundo

A Julian Schnabel (nacido en Nueva York en el año 1951) le gusta hacer películas sobre individuos singulares, individuos que se han sumergido en sus mundos interiores para después ofrecer sus creaciones al exterior. Basquiat (1996) nos lleva al mundo de Jean-Michel Basquiat, joven pintor vanguardista y drogadicto en Nueva York en los años 80 del siglo pasado. Antes que anochezca (2000) nos aproxima a la vida del escritor homosexual cubano Reynaldo Arenas que tuvo que exiliarse a los Estados Unidos por esa misma época y donde se suicidó pocos años después. La escafandra y la mariposa (2007) está basada en las memorias del periodista francés Jean Dominque Bauby publicadas en Francia en el año 1997, año de la muerte de Bauby, quien, a causa de una lesión cerebral, había quedado parapléjico y mudo en el año 1995. A Julian Schnabel le va bien hacer este tipo de películas; las nominaciones y premios en los grandes festivales de cine de los Óscar, Globos de Oro, Cannes, BAFTA, Venecia, … no han sido pocos. Además, Schnabel no es únicamente un director de cine; también él es pintor (y miembro de la Royal Academy of Arts de Londres).

Van Gogh, a las puertas de la eternidad : CartelEn At Eternity’s Gate (título original de la película), Schnabel ha elegido la vida y obra de Vincent Van Gogh, ese pintor holandés que se trasladó a la campaña francesa, al pueblo de Arlés, para calmar su ansiedad. Pero Van Gogh era un ser atormentado que se automutiló, amputando parte de su oreja izquierda, en el año 1888 y murió a los pocos meses, con 37 años, de las complicaciones de un disparo de bala en el estómago y después de pasar voluntariamente por diversos sanatorios psquiátricos. Durante esos últimos meses de su vida Van Gogh pintó, en una explosión de creatividad, hasta medio millar de cuadros.

Schnabel, para transmitir el sufrimiento y el genio creador de Van Gogh, nos obliga a mirar el mundo a través de los ojos del pintor. Muchas secuencias sin diálogo; solamente la presencia de Van Gogh acompañada de la música compuesta por Tatiana Livoskaya. Vemos lo que él ve: los colores, la luz, las figuras, los objetos, la naturaleza … todo a través de sus ojos. Imágenes a veces borrosas, cegadoras, quizás soñadas por Van Gogh. Y después vemos la cara de Van Gogh e intentamos entender cómo él está viendo el mundo. Un espléndido trabajo del actor estadounidense Willem Dafoe como Van Gogh. Dafoe, como pocos actores, se expresa maravillosamente a través de sus ojos y gestos faciales. Dafoe, como Van Gogh, es ahora exasperante y beligerante, ahora tremendamente necesitado de afecto y aprobación. Un actor idóneo para recrear la angustia de Van Gogh en busca de la eternidad.

A Dafoe le hacen compañía una media docena de actores sólidos, entre otros: Rupert Friend como el hermanísmo Theo Van Gogh; Oscar Isaac en el papel del queridísimo amigo y también pintor Paul Gauguin; Emmanuelle Seigner interpretando a Madame Ginoux, propietaria de un establecimiento hotelero en Arlés que sentía compasión hacia el pintor; … Y vuelvo a la banda sonora que es oída a lo largo de la película. Compuesta por Tatiana Livoskaya para piano (y, en alguna pieza, para piano y violín), la música evoca los estados mentales de Van Gogh.

Un buen trabajo de Schnabel y de sus co-guionistas Louise Kugelberg y Jean-Claude Carrière (este último un gran colaborador del entonces mayor Luis Buñuel), de Benoît Delhomme (fotografía), nuevamente de Kugelberg y Schnabel (montaje) y de la ya mencionada Lisovkaya (banda sonora). Ellos, junto con un entregado Willem Dafoe y los demás actores, han creado una obra imperfecta pero que sin duda perdurará como la memoria y obra de Vincent Van Gogh.

Van Gogh, a las puertas de la eternidad está proyectándose en los cines de España desde el pasado día 1 de marzo.

Diana Shoffstall

Capharnaüm. Demasiada miseria y ninguna solución

Capharnaüm. Es una palabra francesa cuyo origen es el nombre propio de un pequeño pueblo de pescadores que existía en la antigüedad cerca del lago Tiberias al norte de lo que es hoy en día el estado de Israel. Hasta se le nombra en la Biblia (el Evangelio según San Marcos, capítulo 2-1). Pero su significado en francés hoy en día evoca el desorden, un lugar o aposento donde los objetos se amontonan y están revueltos. Un título idóneo para esta Capharnaüm de la actriz, guionista y directora libanesa Nadine Labaki (cuya ópera prima en el cine –Caramel del año 2007- le dio a conocer internacionalmente), pues en esta película reina el desorden.

Resultado de imagen de cartel de capharnaümLas personas que acuden asiduamente al cine habrán visto una y otra vez el trailer para Capharnaüm en el que un niño comparece ante un juez para denunciar a sus padres por haberle traído al mundo. Es el comienzo del film que en seguida echa la mirada atrás al pasado doloroso que ha llevado a ese niño al tribunal. El dolor, la miseria, la tristeza, la desesperación, la injusticia, la discriminación, … Esto es el pasado de Zain, ese niño de 12 años con rizos rebeldes y ojos grandes y expresivos. Zain es el protagonista y constituye el hilo conductor de una historia que se acerca a -pero no profundiza en- ninguno de los temas más significativos de la deplorable realidad actual, tales como la penosa situación de los “sin papeles”, la brutalidad de los mafiosos de la inmigración ilegal, el machismo, la indefensión y abandono de los niños, el trabajo infantil o la trata de niñas encubierta por un velo de “legitimidad” anclada en la tradición.

Labaki nos lleva tras los pasos de Zain, no dejándonos escapatoria. Estamos sometidos a su voluntad y obligados a vivir con Zain sus tribulaciones. Y con esa cara de ángel, Zain nos cautiva, se convierte en nuestro pequeño héroe. La película nos deja su impronta y gusta al público y a los críticos. Las nominaciones como mejor película extranjera le han llovido este año: los BAFTA, Globos de Oro, los Óscar o premios César. Pero no ha ganado ningún gran premio, salvo el Premio del Jurado del Festival de Cannes, y con razón. Porque Labaki está tan enfocada en su objetivo de desvelar la cruda realidad de los más desafortunados y de no dejar de contar ninguna historia miserable que olvida que dispersar su enfoque también puede dispersar la atención del espectador. Aunque no dudamos de las buenas intenciones de Labaki, buenas intenciones no hacen una gran -ni inolvidable- película. De alguna manera Labaki nos manipula -es imposible no sufrir con las aflicciones padecidas por Zain y otros en su entorno- porque ella nos cuenta solamente parte de la historia. A los padres de Zain les concede unos breves minutos para hablar ante el tribunal, no suficientes. Igual que Zain, ellos son el producto de una sociedad humana muy inhumana y apenas civilizada. Esa última imagen de la película, la cara sonriente de Zain, nos da falsas esperanzas. Labaki ha creado un niño-héroe que sale victorioso pero no aporta ninguna idea para la erradicación de las condiciones miserables que llevaron a Zain al tribunal.

Por otro lado Labaki ha acertado plenamente al elegir personas sin ninguna experiencia para interpretar los personajes de la película. Aportan una autenticidad y una espontaneidad que se echan de menos en el guión de la película (Labaki es una de guionistas). Las escenas entre Zain y el bebé Yonas o entre Yonas y su madre Rahil son entrañables (a pesar de la amargura que sentimos por la situación en la que viven). Ellos sí son inolvidables.

Capharnaüm (en español, Cafarnaúm) llegó a las carteleras de los cines de España el pasado día 15 de febrero.

Diana Shoffstall

The Guilty. El espectador se confiesa culpable de disfrutar con la desgracia de otros

Da gusto ver en los cines de España una película danesa, algo que no es frecuente, y si la película es buena, como lo es The Guilty (Den Skydige), el placer es doble.

The Guilty es la ópera prima del joven Gustav Möller, de solo 31 años, nacido en Gotemburgo, Suecia y formado como cineasta en Dinamarca. Se estrenó en España el pasado día 23 de noviembre de 2018 y aún hoy la podemos ver en alguna pantalla nacional. Su aceptación entre el público y la crítica ha sido unánime y prueba de ello son las numerosas nominaciones que le han caído y algún que otro premio (Sundance 2018, Premio del Público -Drama World Cinema; Seminici 2018, Mejor Guión).

Imagen relacionadaEstamos en una dependencia de la policía, un call center de emergencias. Es de noche, el turno de Asger Holm, un agente temporalmente suspendido por un comportamiento dudoso, y quizás punible, estando de servicio. Pendiente de su comparecencia ante las autoridades competentes, Asger está  relegado al call center donde se mantiene alejado, por voluntad propia, de sus compañeros que le miran de soslayo. La noche se hace larga y se hará aún más larga cuando una llamada de una mujer pidiendo socorro interrumpe los pensamientos angustiosos de Asger. Durante los próximos 85 minutos, mientras intenta determinar la gravedad de la situación -todo apunta a que es un secuestro- y coordinar la asistencia, Asger será el centro de atención.

Comoquiera que Asger es el único protagonista que vemos cuerpo presente, estamos de suerte porque el actor Jacob Cedergren (también nacido en Suecia y formado en Dinamarca) hace un trabajo encomiable como Asger. Los demás protagonistas no los vemos, solamente escuchamos sus voces a través del teléfono. Y ahí reside la originalidad del planteamiento de Gustav Möller (también co-guionista junto a Emil Nygaard Albertsen). Los espectadores estamos también “secuestrados”, mirando la cara de Asger, intentando averiguar sus pensamientos, interpretando sus palabras, leyendo entre líneas, compartiendo sus dudas, … Porque comenzará a dudar que su primera suposición corresponda a la verdad. Y sus dudas se extenderán a su propia persona. ¿Existe culpabilidad?  Y si existe, ¿Quién es el culpable?

En The Guilty hay policías, un crimen, huidas y persecuciones, sirenas, niños abandonados, llantos, … todo en off. Pero no importa, porque tenemos a Asger Holm, cuya profesionalidad ha sido puesto en juicio, cuya opinión de si mismo tambalea, pero cuya resistencia y sentido de responsabilidad le honran y salvan vidas.

Un prometedor comienzo para Gustav Möller y una reafirmación del talento de Jacob Cedergren.

Diana Shoffstall

Green Book. Un enorme Viggo Mortensen, un impecable Mahershala Ali, un “roadshow” con el racismo de trasfondo y los personajes amables de frente

Viggo Mortensen está que se sale en el papel que desempeña en Green Book. Este actor de 60 años, nacido en Nueva York de madre estadounidense y padre danés y criado en Argentina -de ahí su dominio de la lengua castellana- ha tenido una carrera muy variada que incluye la trilogía de El Señor de los Anillos, colaboraciones con el director canadiense David Cronenberg (Una historia de violencia, Promesas del esteUn método peligroso) y una película española, Alatriste, de Agustín Díaz Yanes. En Green Book el polifacético Mortensen (además de actor es poeta, músico, fotógrafo y pintor) es Tony Vallelonga, apodado Tony Lip por su labia que ha sido su aliado desde pequeño, un italoamericano buscavidas que vive en Nueva York. Casado con Dolores, el amor de su vida, es padre de dos hijos. Tony Lip es algo brusco, un pelín violento, un hombre que más bien ve todo en blanco y negro – para él nada de grises- , pero también es una persona decente y trabajadora y sabe pedir perdón y aprender de sus errores.

Resultado de imagen de cartel de green bookYa se habla -y con razón- de un Óscar para Mortensen este año. La película gusta (también está nominada en las categorías de mejor película -ya ha ganado el Globo de Oro- , mejor actor secundario -Mahershala Ali- , mejor guión original y mejor montaje). El público disfruta a lo lindo. Cuando yo la vi, hasta había aplausos al finalizar la proyección. Salimos todos del cine muy contentos, gracias sobre todo a Viggo Mortensen. (Una anécdota: tuvo que engordar 20 kilos para poder representar a Tony Lip).

Nick Vallelonga, hijo de Tony, quería contar la historia de su padre y de Don Shirley. Al comienzo de los años 60 del siglo pasado, Tony fue contratado por la discográfica del pianista afroamericano Shirley como su chófer para una gira que les llevaría primero por varios estados del medio oeste y después por algunos estados del sur profundo. Tony debía seguir el itinerario y asegurar no solo que Shirley llegara a tiempo a sus conciertos sino también que tuviera alojamiento y comiera en los establecimientos recomendados en el entonces necesario y hoy en día nefasto “The Negro Motorist Green Book”. Los negros no estaban bien venidos en demasiados sitios. Recordamos que no se promulgó la Ley de Derechos Civiles en los Estados Unidos hasta el año 1964 y aún después (e incluso en la actualidad) la sociedad estadounidense no está libre de discriminación.

Al director Peter Farrelly le gustó la idea. No es de extrañar; a Farrelly le gusta la comedia (Dos tontos muy tontos y su secuela, Algo pasa con MaryLos tres chiflados, …). Así que manos a la obra y, con un guión co-escrito por Nick Vallelonga (también aparece en la película en un pequeño papel), el propio Farrelly y Brian Hayes Curie, y la elección providencial de Viggo Mortensen como Tony Lip y de Mahershal Ali (inolvidable en Moonlight) como Don Shirley, nació la película Green Book. Tanto Mortensen como Ali aprovechan al máximo las diferencias entre sus personajes (Don Shirley era culto, refinado, reservado, solitario y negro; Tony Lip tenía poca educación formal, era sociable y blanco, no exento de los prejuicios que reinaban en su ambiente familiar y social). Su interacción y diálogos dan para mucho. Pero en (casi) toda comedia existe un trasfondo serio. En Green Book es la discriminación contra los negros. Ali introduce un pequeño gesto en su personaje que le denota como un gran actor. Don Shirley es toda pasión concentrada mientras está tocando el piano. Al término de sus conciertos frente a un público blanco que no se sentarían a la misma mesa con él para comer, Shirley les sonríe ampliamente. Una gran sonrisa, toda dientes, de un blanco inmaculado, en su cara negra. Una sonrisa fugaz, falsa, necesaria y, en el fondo, humillante.

Decimos “bien está lo que bien acaba”. En Green Book todo acaba bien; de hecho, el final es un poquillo almibarado. Fin del viaje, cena navideña familiar en casa de Tony (con una mención especial para Linda Cardellini, una simpática y convincente Dolores en todas sus apariciones en la película), la bienvenida a Don Shirley con los brazos abiertos y hasta la inclusión en la velada del viejo matrimonio de judíos que regentan la casa de empeño del barrio.

Green Book es un roadshow agradable que el público agradece: dirección, guión, interpretaciones, … una conjunción que no falla. Sin embargo, con el debido respeto por el buen hacer de todos, en mi opinión, sin Viggo Mortensen, es posible que Green Book hubiese sido una película diferente.

Damos gracias, por tanto, porque el guión llegó a manos de Viggo Mortensen.

Green Book llegó a las pantallas de cine de España el día 1 de febrero.

Diana Shoffstall

La casa de Jack. Una larga, compleja y a veces aburrida película y tres razones para verla

En primer lugar, quiero dejar claro que no estoy de acuerdo con los muchos titulares que se han publicado con ocasión del estreno de La casa de Jack, evocando la violencia explícita y sangrienta del film. Desde luego he visto películas mucho más sangrientas y terriblemente violentas. En La casa de Jack, la violencia no es gratuita. No hemos de olvidar que el protagonista es Jack, un psicópata, un asesino en serie que ha matado a más de medio centenar de personas. Los cinco “incidentes” que Jack rememora en la película ilustran su estado mental y su enfermedad. Los rasgos principales que definen a un psicópata -falta de empatía y remordimiento, tortura y maltrato de animales, poder de manipulación, irresponsabilidad, impulsividad, narcisismo, mentirosos patológicos, encanto superficial, acoso o bullying, poder y control- son como los pétalos de una flor que vamos deshojando a lo largo de la película. Definen a Jack y los “incidentes” son descriptivos de su patología.

Resultado de imagen de cartel the house that jack builtEl director y guionista danés Lars von Trier (y uno de los creadores de Dogma 95 que propugnaba por el retorno del cine a sus orígenes más puros, en cuanto a narración y técnica, dejando al lado los efectos especiales) ha dicho que su película tiene un cierto paralelismo con La Divina Comedia. Jack (un magnífico Matt Dillon) está camino del infierno y le acompaña Verge (el veterano y siempre eficaz Bruno Ganz), primero con su voz en off y después en cuerpo presente. Von Trier compara Verge a Virgilio, el guía de Dante en La Divina Comedia. De hecho, von Trier ha declarado que ha procurado que La casa de Jack sea su película más moral.

Difícilmente catalogable (drama, terror psicológico, thriller, comedia negra, …), La casa de Jack podría ser un excelente thriller si solamente fuera el relato de los crímenes de un psicópata y de cómo la policía intenta localizar y detenerle. Por otro lado, el humor negro aparece nada más comenzar la película. Jack conduce por una carretera solitaria y se encuentra con una mujer (Uma Thurman) cuyo vehículo se ha averiado. Ella le pide ayuda. Es evidente que Jack está pensando en otra cosa y tiene prisa por seguir su camino. Ella intenta convencerle desplegando sus encantos. En ese momento Jack no es un asesino sino un hombre cualquiera que finalmente accede a los ruegos de la mujer. La mujer cree que ha ganado la batalla pero su charla inconsciente transformará a Jack … La ironía es patente. Jack, el hombre, vuelve a asesinar casi contra su voluntad, empujado por una situación absurda y las tonterías de la mujer.

Con una técnica depurada, von Trier nos lleva por el camino que él ha trazado. Por un lado, el realismo y crudeza de los asesinatos y recuerdos de infancia revividos por Jack, haciendo balance de su vida para Verge y, por otro, la calma de Verge mientras sonsaca a Jack y le reprende suavemente. Y todo ello con la intercalación de imágenes de obras de arte y otras, algo que ha contribuido a la excesiva duración de la película (2 horas y 35 minutos) pero no siempre a un mejor entendimiento de la misma.

Un film complejo, lejos de ser una obra maestra, que fascinará a algunos y repugnará a otros.

Prueben. Tres poderosas razones para ver La casa de Jack: la interpretación de Matt Dillon, “la casa” que es construida por Jack (una idea brillante de von Trier), y la banda sonora (la canción que acompaña los créditos finales –Hit the road Jack– es una joya).

La casa de Jack (The House That Jack Built) se está exhibiendo en las salas de España desde el pasado 25 de enero de 2019.

Diana Shoffstall