Las estrellas de cine no mueren en Liverpool. Amor a raudales y torrentes de emociones

Las películas “románticas” no es que sean mis favoritas pero Las estrellas de cine no mueren en Liverpool me ha emocionado. Es una bella historia del amor que unió a Gloria Grahame y Peter Turner, hasta que la muerte les separara en el año 1981.

Resultado de imagen de imagenes de las estrellas de cine no mueren en liverpoolGloria Grahame había nacido en el año 1923 y en las décadas de los 40 y 50 ya era una estrella del cine en blanco y negro. Trabajó con grandes directores y actores de la época. (Llegó a casarse con el director Nicholas Ray, el segundo de sus cuatro maridos; su último marido fue su hijastro, Anthony Ray, hijo de aquél). Gloria recibió el Óscar como mejor actriz secundaria por su papel en la película de Vincente Minnelli Cautivos del mal (The Bad and the Beautiful) en el año 1952. Sin embargo, la fama es efímera y ya en los años 70 Gloria trabajaba en lo que podía en la televisión, el teatro o el cine, incluso en el cine español. José María Forqué la dirigió en su película Tarots, del año 1973, con Fernando Rey.

En el año 1978 Gloria tenía un papel en una obra de teatro que se estaba representando en Liverpool. Liverpool será la cuna de los Beatles pero no es la meca de los teatreros. Pero Liverpool cambió la vida de Gloria porque allí es donde había nacido y vivía Peter Turner. Se conocieron por casualidad y se enamoraron; ella tenía 54 años y él 26.  Un amor apasionado, sincero, alegre y, para la época, algo escandaloso. Unos meses intensos e inmensos, plenos de complicidades y confidencias como cuando Peter confesó a Gloria que en el pasado no solo había tenido novias, sino también novios. Sin pestañear y con una sonrisa pícara, Gloria respondió que ella también.

Annette Bening brilla en el papel de Gloria Grahame. A lo largo de la película y a través de retazos de algunas de sus películas, conocemos a la verdadera Gloria. El parecido físico de Annette Bening con Gloria Grahame no es desdeñable. Vemos a Gloria Grahame en blanco y negro con menos de 35 años y a Annette Bening a todo color en el papel de Gloria con 20 años más. Una transición fluida y totalmente creíble. Annette Bening es una bella mujer que va camino de los 60 años y que no esconde ni intenta camuflar su edad y asume los cambios en su físico con una naturalidad admirable. Jamie Bell (lanzado a la fama como Billy Elliot en el año 2000) no desmerece en nada la interpretación de su co-protagonista. Su Peter Turner es una persona sensible, madura, amorosa y, como constataremos, desmostrará una tierna lealtad sin fisuras. Completan el reparto, entre otros, Julie Walters como la madre de Peter (Julie Walters era la profesora de baile de Jamie Bell en la película Billy Elliot) o Vanessa Redgrave que a sus 80 años interpreta a la madre de Gloria.

Las estrellas de cine no mueren en Liverpool es un trabajo digno y destacable en la filmografïa del escocés Paul McGuigan. El guión es de Matt Greenhalgh, con la colaboración de Peter Turner, quien en el año 1986 vio la publicación de su libro homónimo en el que se basa la película.

Prestad atención a las canciones. Un acompañamiento perfecto que nos sitúa en cada lugar y momento: entre otras, Song for Guy de Elton John, California Dreamin’ de José Feliciano y, en los créditos finales, You shouldn’t look at me this way de Elvis Castello. Esta última compuesta expresamente para esta película.

Las estrellas de cine no mueren en Liverpool (Film Stars Don’t Die in Liverpool) la podemos ver actualmente en los cines de España.

Diana Shoffstall

Anuncios

Lucky. La cumbre y el crepúsculo.

Resultado de imagen de poster oficial lucky películaLucky es por encima de todas las demás consideraciones un homenaje al actor Harry Dean Stanton, fallecido en septiembre de 2017 a los 91 años poco antes de la première mundial del film. Los co-guionistas Logan Sparks y Drago Sumonja eran amigos personales del veterano actor. ¿Quién mejor que Harry Dean Stanton para encarnar a Lucky, un hombre viejo, soltero, sin hijos conocidos, veterano de la Segunda Guerra Mundial (estuvo en la armada, en la campaña del Pacífico), fumador empedernido y practicante de yoga que, después de tantos años de vida, comienza a pensar en la muerte?

Lucky habita en un pequeño pueblo del oeste de los Estados Unidos. Sol, sequedad y saguaros gigantes. Es un hombre de hábitos enraizados; se bebe su café por la mañana en el modesto restaurante del pueblo con el crucigrama del día sobre la mesa, compra leche o tabaco en la tienda de ultramarinos, emprende su recorrido diario por las calles del pueblo y ve los concursos de la televisión en paños menores desde el sofá de su casa hasta recalar por la noche en el bar para tomarse un par de Bloody Marías en compañía de otros parroquianos habituales.

Hasta aquí todo bien. Hasta el día que Lucky sufre un mareo y se cae. Una caída sin consecuencias físicas pero que obra en él una transformación lenta, inexorable que le impulsará a desechar su leitmotiv (“soy un nada de paso por el mundo”) y a abrazar la vida con un nuevo ímpetu. Rectificar a tiempo es cosa de sabios y aún con 90 años cumplidos hay tiempo para rectificar.

Cada personaje de esta película, comenzando con Lucky, es una joya. Y los actores escogidos para compartir esta aventura con Harry Dean Stanton han sido, casi todos ellos, amigos y/o colaboradores de él. David Lynch es Howard. Howard, amigo de Lucky, ha convivido durante años con su tortuga de tierra a la que ha dado el nombre de Presidente Roosevelt. Después de que Roosevelt decide darse una vuelta y desaparece, Howard será el protagonista de unos discursos metafísicos que dejan pasmados a los interlocutores. Ed Begley, Jr. es el Dr. Kneedle quien descarta una enfermedad como causante del mareo de Lucky y le anima con toda la ecuanimidad del mundo a disfrutar este ocaso propio de la edad. A Tom Skerritt le han dado el papel de Fred, un veterano de la Marina, de paso por el pueblo. Y uno de mis favoritos: James Darren como Paulie, un gigoló ya maduro e inofensivo. (James Darren ha tenido papeles buenos en el cine, pero yo siempre le recordaré como el joven y guapo cantante que era en los años 50-60 cuando las adolescentes se morían por él).

“Viejos” amigos y/o colaboradores: Harry Dean Stanton nació en el año 1926, Tom Skerritt en el año 1933, James Darren en el 1936, seguido de David Lynch en el 1946, y el benjamín Ed Begley, Jr., nacido en el año 1949. Claro que no todos los habitantes del pueblo son viejos, pero son los viejos y sus recuerdos que pueblan el hábitat construido por Lucky.

De la dirección de la película se ha encargado John Carroll Lynch, un actor estadounidense pródigo en títulos (su carrera ya ha superado los 20 años) y cuya cara (y voz) es bien conocida. Lucky es su ópera prima detrás de la cámara. Un proyecto ambicioso y superado con nota.

Lucky es, en última instancia, un canto a la vida. Nunca mejor dicho. Entre los muchos talentos de Harry Dean Stanton era el talento musical. Verle y escucharle cantar Volver, volver con el acompañamiento de los mariachis es gozar sin pudor. Y quédense hasta el final de los créditos para escuchar a Foster Timms (otro amigo de Harry Dean Stanton) y su canción “The Man in the Moonshine”. O sea, Lucky, o sea, Harry Dean Stanton, el hombre a la luz de la luna.

Lucky se está exhibiendo en las pantallas de España desde el pasado día 4 de mayo de 2018.

Diana Shoffstall

Rebelde entre el centeno. Una rebeldía en celuloide descafeinada que no refleja la complejidad del gran escritor

Rebelde entre el centeno (Rebel in the Rye) es la ópera prima del estadounidense Danny Strong como director de largometraje. La trayectoria de Danny Strong, de 43 años, como actor, guionista y productor (y también guionista de esta película, basada en el libro de Kenneth Slawenski J.D. Salinger: A Life), ha ido in crescendo, con variados y premiados trabajos tanto para la pequeña como la gran pantalla.

Resultado de imagen de poster oficial rebelde entre el centenoEl título de esta cinta es un juego de palabras transparente y fácil. El escritor Jerome David Salinger (Sonny para su familia, Jerry para sus amigos, J.D. Salinger como autor) prácticamente de la noche a la mañana  alcanzó una celebridad enorme con la publicación de su novela El guardián entre el centeno (The catcher in the rye) que vio la luz en el año 1951 (y que sigue siendo un éxito de ventas; unos 250.000 nuevos ejemplares son vendidos cada año). La película pretende desvelar las motivaciones del escritor y describir su proceso de escritura creativa. Los lectores entusiasmados con la obra de Salinger seguramente acogerán esta película con cariño, sintiéndose más cerca al autor. Pero la película es realmente muy discreta, neutra, sin color.

Fiel a la vida de Salinger, bastante. Él procedía de una familia acomodada de Nueva York que le proporcionaba muchas facilidades (y recursos económicos) gracias a la insistencia de su madre (su padre no compartía el entusiasmo de la madre por la “afición” a la escritura de su hijo). En la Universidad de Columbia, Salinger encontró en Whit Burnett, su profesor de escritura creativa (y editor de la publicación literaria Story), un mentor. (A lo largo de su vida, Burnett sería una persona de influencia para otros escritores en sus comienzos, como por ejemplo Truman Capote o William Saroyan). Desgraciadamente, la Segunda Guerra Mundial interrumpió en la vida de J.D. Salinger; sus experiencias en las campañas del norte de Europa y en la liberación de campos de concentración fueron devastadoras para su psique. Con el tiempo, y con la ayuda de la práctica de yoga y su interés por el budismo zen, Salinger pudo -apenas- asumir una vida “normal”. Después de un flirteo algo bizarro con la jovencísima Oona O’Neil (con 18 años se casaría con Charlie Chaplin, 36 años mayor que ella, estando Salinger todavía en Europa), Salinger llegaría a casarse (con Claire Douglas en el año 1955) y sería padre de una hija y un hijo, pero Salinger iba poco a poco retirándose de este mundo mundano. (El divorcio llegó en 1967). No se repetiría el éxito de El guardián entre el centeno porque, aunque Salinger siguió escribiendo, tomó la determinación de no publicar.

Es realmente una pena esa falta de color, de emoción, en esta película porque la figura de J.D. Salinger es muy atractiva, algo trágica, y también apasionante. Él mismo reconocía que estaba dañado y que no se sentía capaz de ser un buen hijo, un buen esposo o padre, ni siquiera un buen amigo.

He acudido en parte a ver Rebelde entre el centeno porque (si no me equivoco) es el último papel completado por Kevin Stacey (él es Whit Burnett). Los escándalos recientes en torno a su vida personal le han apartado de la pantalla (fue “despedido” del proyecto Gore, posterior a Rebelde entre el centeno). Creo que Kevin Stacey es un gran actor y su interpretación de Whit Burnett es realmente estupenda. El actor británico Nicholas Hoult es J.D. Salinger. Está bien, pero su cara de niño y su lenguaje corporal no cambian a lo largo de las casi dos horas de la película (que cubren unos 20 años de la vida del escritor); es más convincente como el joven Salinger y no tanto como el Salinger menos joven. Muchos secundarios buenos: Victor Garber como el padre de Salinger y Hope Davis como su madre; Sarah Paulson en el papel de Dorothy Olding, su fiel agente; Zoey Dutch es Oona O’Neill y Lucy Boynton su esposa Claire Douglas.

Ni muy buena ni muy mala esta película. Pueden ir a verla, pero casi mejor leer (o re-leer) El guardián entre el centeno. Su protagonista Holden Caulfield puede que nos proporcione la clave para conocer de verdad a J.D. Salinger.

Diana Shoffstall

Campeones. En primera plana y con nota.

Si aún no han visto la película Campeones, vayan a verla. Lleva un mes en las carteleras de los cines de España y, aunque intuimos que continuará en primera plana durante unas cuantas semanas más, no vaya a ser que Uds. se confían y cuando quieren ir, ya no está.

nombre peliculaJavier Fesser, el director, montador y coguionista (junto a David Marqués), nos trae esta cinta refrescante contando con el premiadísimo actor Javier Gutiérrez para el papel de Marco, un segundo entrenador de un equipo profesional de baloncesto. Las cosas no le van bien a Marco. Su mujer Sonia (Athenea Mata) desea ser madre; Marco no lo tiene tan claro y está nervioso y tenso. Se ha vuelto a casa de su mamá (Luisa Gavasa), poniendo espacio entre los deseos de Sonia y sus propias inseguridades. Una fuerte discusión con su entrenador en cancha durante un partido le acarreará el despido, y una copa de más y la consiguiente conducción temeraria le supondrá una pena sustitutoria. Nada más y nada menos que entrenar un equipo de baloncesto no profesional muy especial: sus componentes son todos jóvenes con algún grado de discapacidad intelectual.

Campeones es una comedia, sí, pero es algo más. Con esta película Javier Fesser consigue hacer visibles personas que, lamentablemente y en demasiados casos, son invisibles para los demás. El personaje de Marco aprenderá unas cuantas lecciones -como nosotros mismos lo haremos- sobre la humildad, la solidaridad, el compañerismo y la superación-, guiado por Julio (Juan Margallo), el director del centro que es sede del equipo de baloncesto.

Impecable la labor de Javier Fesser (descartando algún tratamiento algo estrafalario, como, por ejemplo, en el engaño al propietario del restaurante), unos actores que cumplen sobradamente, una banda sonora de Rafael Arnau (y la canción Este es el momento de Coque Malla) que hace un grato acompañamiento, buena fotografía a cargo de Chechu Graf, … Todo bien en conjunto.

Pero los verdaderos protagonistas de Campeones son estos jóvenes, debutantes en esta película. Son auténticos, naturales, espontáneos, juguetones, pero también algo pícaros y susceptibles. Pienso que el rodaje debería haber sido muy divertido, aunque seguramente dificultoso, y que la improvisación, la repetición de tomas y mucha paciencia estarían presentes cada día. Una gozada, no tengo ninguna duda.

A una amiga mía le gustó mucho la película (yo creo que no puede disgustar a nadie), pero también le parecía algo triste, porque la vida de estos jóvenes no es un lecho de rosas, o sí un lecho de rosas pero con muchas espinas. Precisamente en este punto podemos valorar muy positivamente esta película: nos dice la verdad sobre las dificultades de estos jóvenes. Les vemos. Por fin, les vemos. Por fin, tomamos conciencia que es el primer paso. Y el segundo paso es extenderles una mano. Háganlo.

Diana Shoffstall

Wajib (Invitación de boda). Ninguna novedad, ninguna emoción en el pueblo de Nazaret

Wajib se refiere a la costumbre palestina de hacer llegar las invitaciones de boda personalmente a cada invitado. Se casa la hija de Abu Shadi. Para este acontecimiento y con el objetivo de ayudar en las tareas de preparación -incluyendo el reparto de las invitaciones- vuelve a casa el hijo de Abu Shadi (Shadi, sin más).

Resultado de imagen de poster oficial invitación de boda (wajib)Estamos ante una familia palestina-cristiana que reside en Nazaret. Abu Shadi es maestro en una escuela (aspira a la dirección del mismo) y divorciado. Su hijo Shadi, un arquitecto, hace años que se afincó en Roma (donde se ha ennoviado con la hija de un ex-dirigente de la OLP). Dos generaciones, dos maneras de enfrentarse a la vida, dos visiones del futuro, … No es una cuestión novedosa y da igual que estemos en Nazaret que es la ciudad de Israel con mayor población árabe, en su mayoría musulmana aunque los árabes-cristianos componen un grupo minoritario importante. Apenas alguna referencia a la dominación judía. La presencia de algunos soldados israelís en las calles irrita enormemente al hijo Shadi quien está muy comprometido con la causa palestina. En cambio, el padre Abu Shadi se muestra ecuánime ante la situación e incluso pretende invitar a un judío a la boda (un inspector de educación que puede ser clave para que al padre le nombren director de la escuela) ante la negativa y rotundo rechazo del hijo.

Y mientras la familia de Abu Shadi se prepara para la boda, la ciudad se prepara para la Navidad: la llegada de turistas y peregrinos a la ciudad donde Jesús pasó su infancia; los puestos callejeros vendiendo toda suerte de objetos relacionados con la Navidad; los árboles de Navidad dentro de muchas casas; y hasta la música de la canción Jingle Bells anunciando las llamadas entrantes al teléfono móvil de Abu Shadi.

Realmente no pasa gran cosa en esta película. Seguimos los pasos de Abu Shadi y de Shadi: juntos en el coche para entregar las invitaciones o hacer otros recados; dentro de las casas de los invitados o familiares tomando el té (o predominantemente el café) de rigor y manteniendo breves conversaciones banales; almorzando en un pequeño restaurante para reponer fuerzas, … Y siempre los dos en desacuerdo. Al padre no le gusta la ropa con que se viste su hijo. Al hijo le parece horrorosa la música que escucha su padre. El padre es más bien apolítico. El hijo todo lo contrario. El padre es conservador y un fervoroso creyente en las tradiciones. El hijo apoya y desea cambios.

La directora y guionista palestina-cristiana Annemarie Jacir, además de rehusar entrar en el terreno político o religioso, tampoco presta demasiado atención a las mujeres. Y eso a pesar de que la película gira en torno a las preparaciones de la boda de la hija de Abu Shadi. La vemos poco y sin que se pronuncie con energía sobre ningún tema. La otra figura femenina ausente es la que fuera la esposa de Abu Shadi, la madre de Shadi y su hermana. Una mujer que abandonó a su familia cuando sus hijos eran pequeños y que vive ahora en los Estados Unidos con su nuevo marido que está muy enfermo. ¿Podrá venir o no a la boda? Su presencia en la misma se da por hecho a pesar del distanciamiento físico y afectivo entre ella y su antiguo hogar y familia. Otra “manzana de la discordia”.

Invitación de boda (Wajib) se deja ver sin sobresaltos. Me estaba gustando (sin gran entusiasmo) hasta la escena final en la que la directora utiliza la técnica “del espejo” para retratar a padre e hijo (encender el cigarrillo, tomar los sorbitos de café, mirar el horizonte, …). ¿Reconciliación? ¿Reconocimiento de sus similitudes por encima de sus diferencias? Da igual realmente. La escena final es como el resto de esta cinta, tranquila y de perfil bajo.

Por cierto, los actores Mohammad Bakri (Abu Shadi) y Saleh Bakri (Shadi) son padre e hijo en la vida real. Su labor en esta película no está mal; han hecho lo que han podido con un guión bastante soso.

Invitación de boda (Wajib) la podemos ver en los cines de España desde el pasado 27 de abril, gracias a la distribuidora Festival Films.

Diana Shoffstall

El Insulto. El “never ending story” de Ellos vs. Nosotros

Enfrentamientos entre palestinos e israelíes, palestinos y judíos, palestinos y libaneses, palestinos y cristianos y, en El Insulto, entre un palestino musulmán refugiado en El Líbano y un libanés cristiano y seguidor ferviente del partido ultraderechista de su país.

Póster de El InsultoToni (encarnado por Adel Karem, nacido en Beirut) es el cristiano libanés. Casado y esperando su primer hijo, el trabajo en su taller mecánico ocupa sus días. Yasser (interpetado por el palestino Kamel El Basha, nacido en Jerusalén) es el palestino refugiado en El Líbano desde hace años con su esposa. Es ingeniero y trabaja como capataz de obras de mejora en calles e infraestructuras. El celo profesional de Yasser le impulsa a desmantelar de malos modos una tubería no autorizada que desagua a la calle desde el balcón de la casa de Toni. La discusión entre ambos y los improperios lanzados por Yasser a Toni tendrán eco a nivel nacional.

El director de El Insulto es Ziad Doueiri, libanés y musulmán (aunque se trasladó a estudiar y trabajar en EE.UU. cuando la Guerra Civil en El Líbano 1975-1990 asolaba su país ). También es el co-guionista de la película, junto con Joëlle Touma, que es libanesa y cristiana (y en aquel momento su esposa). Indudablemente un cierto conocimiento de causa impregna esta historia de Ellos vs. Nosotros.

Es el never ending story de la mentalidad de las tribus que protegen a los suyos y excluyen a los demás, del miedo al otro porque es diferente a mi, de la defensa a ultranza de un punto de vista y la ceguera irracional que impide reconocer que uno puede estar equivocado. Todo ello y más, pues el calvario de los palestinos refugiados en los países de acogida es bien conocido y documentado, mientras que la carga dolorosa que supone esa acogida para esos países limítrofes a Palestina es bien aprovechada por los partidos nacionalistas.

La película ha sido bien recibida por el público y los críticos: nominada al Óscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa, premio al mejor actor (Kamel El Basha) en su paso por el Festival de Venecia, premio del público en la Seminici de Valladolid, entre otros. Bien merecidos los premios y las nominaciones. Si bien El Insulto se adentra en un terreno ya cultivado, su historia nos atrapa y nos frustra. La escalada implacable de un incidente más bien “entre vecinos” hacia una crisis a nivel nacional es preocupante. ¿Y para qué? Ninguno de los protagonistas reciben una “satisfacción” a sus demandas, aunque una frágil tregua entre los dos hombres, al margen de los medios, los jueces y los políticos, permite vislumbrar un futuro no exento de esperanza.

En el fondo, Toni y Yasser no son tan diferentes. Están en el juicio iniciado por Toni. Interrogan a Yasser que admite que es exigente en su trabajo. Se queja de la calidad de los camiones y materiales made in China que rehúsa emplear. Toni reacciona en el banquillo del demandante. Es un plano fugaz, un momento. La cara de Toni que se ilumina; Toni, que le hemos visto quejarse de la calidad de los repuestos y materiales made in China y que rehúsa utilizar en su taller. Una mirada de reconocimiento de un ser igual y respetable. Sí, sí, … el futuro no está exento de esperanza.

El Insulto, distribuida por Sherlock Films, está exhibiéndose en los cines de España desde el pasado día 16 de marzo.

Diana Shoffstall

La casa junto al mar. Redescubriendo los lazos que unen

En su nueva película La casa junto al mar el director y guionista francés Robert Guédiguian indaga en la memoria colectiva de una familia y de las personas y lugares que poblaban su infancia y adolescencia.

La casa junto al marArmand, Joseph y Angèle son tres hermanos que se reúnen en su casa natal del pueblo costero y antaño pesquero de Méjean, cerca de Marsella, cuando su anciano padre queda inválido, con pérdida de sus facultades de comunicación y comprensión. Armand, soltero, ya vivía en la casa y regenta el pequeño restaurante que había fundado su padre. Joseph llega desde París a Méjean con su joven novia (se habían conocido cuando ella era estudiante y él uno de sus profesores en la universidad). Angèle no había vuelto al pueblo desde hace 20 años. Un trágico accidente de aquel entonces hizo que la vida de Angèle diera un vuelco y desencadenó los desencuentros en el seno de la familia. Ahora, nuevamente juntos en la casa del pueblo, una segunda tragedia -la de los inmigrantes que llegan a la costa en patera- reaviva en los tres hermanos su afecto mutuo  y su solidaridad y hará que redescubran sus raíces y los lazos que les unen y comiencen a andar por el fino sendero del equilibrio entre el pasado, el presente y el futuro.

Las preocupaciones  e ideologías que nutren la cinematografía de Robert Guédiguian son presentes en esta película: algo de añoranza y mucho respeto por el pasado (un pueblo vibrante, próspero, lleno de los alegres sonidos de los niños que jugaban y las conversaciones de los mayores mientras se afanaban en sus menesteres) o la reivindicación del lugar que debería ocupar la generación de los abuelos (incesantes luchadores por los derechos de los trabajadores y los beneficios sociales). Otra cinta del realizador, Las nieves del Kilimanjaro (2011, Les neiges du Kilimandjaro) fijó su mirada en la lucha de los sindicatos y de los obreros y sus familias y fue merecedora de la Espiga de Plata y el Premio del Público en el Seminici de Valladolid en el año 2011.

Los acompañantes asiduos en esta trayectoria trazada por Guédiguian son los actores Ariane Ascaride (que encarna a Angèle), Jean-Pierre Darroussin (Joseph), Gérard Meylan (Armand) o Jacques Boudet (Martin, anciano amigo de la familia). Ariane Ascaride es asimismo la pareja del director. Con estos actores Guédiguian ha rodado más de veinte films. Cuenta aquí también con jóvenes actores como son Anaïs Denoustier o Robinson Stévenin que repiten en la filmografía del director.

Durante la primera parte de la película, llama la atención la seriedad de los rostros de los personajes, los reproches en sus miradas y la gravedad de sus conversaciones o sus silencios. Poco a poco la esperanza, la ilusión y la alegría vuelven a sus vidas. El espectador, que no se impaciente. La recompensa es grande.

La casa junto al mar (cuyo título original es La Villa), distribuida en España por Golem Distribución, la podemos ver en los cines españoles en la actualidad.

Diana Shoffstall

Verano de una familia de Tokio. Mejor pasar un invierno en cualquier otro lugar

Verano de una familia de Tokio, del veterano director y guionista japonés Yôji Yamada, retoma la historia de la familia Hirata que comenzó en la película anterior Maravillosa familia de Tokio. En la primera película la paz familiar se tambalea cuando Tomiko, madre y abuela, pide el divorcio a Shuzo después de cerca de 50 años de matrimonio, y sus hijos deberán afrontar la crisis. En Verano de una familia de Tokio, el matrimonio Hirata ha superado en apariencia la posible ruptura matrimonial. Tomiko poco caso hace a su marido y se dispone a viajar con unas amigas a ver la aurora boreal, y Shuzo se enfrenta a sus hijos cuando intentan obligarle a no conducir. Resultado de imagen de imagenes de verano de una familia de tokio

Yôji Yamada tiene 86 años (nació en septiembre del año 1931) y tiene unas 85 películas en su haber (dirigió su primera película en el año 1961). Echen la cuenta. De esa multitud de títulos, 48 pertenecen a la serie Tora-san, realizadas entre 1969 y 1995. Si no hubo más películas de esa saga, fue porque el actor protagonista falleció. Pero a Yamada le gustan sus personajes y no quiere dejarlos ir. El resultado: Kazoku wa tsuraiyo (Maravillosa familia de Tokio) y ahora Kazoku wa tsuraiyo 2 (Verano de una familia de Tokio).

Por mucho que Yamada crea en sus personajes (y en sus historias, co-escritas con Emiko Hiramatsu), los miembros de la familia Hirata en esta segunda entrega resultan, la mayoría de ellos, meras caricaturas y, por ello, sus peripecias no invitan al espectador a la reflexión sobre ciertas cuestiones cuando deberían hacerlo. Cuestiones como el lugar que ocupan los mayores en la sociedad nipona actual, el derecho de las personas de cualquier edad o sexo de determinar su propio futuro, o la soledad de las personas aún rodeadas de la muchedumbre de una gran metrópolis.

En Verano de una familia de Tokio nada es sutil. En muchas escenas (demasiadas) las muecas, los gestos y las contorsiones corporales de los actores (en particular de los actores masculinos; por lo general las féminas se salvan) acaparan tanto la atención (y provocaron en esta espectadora una incredulidad absoluta) que los diálogos y las intenciones detrás de los diálogos se ahogan. Si Yôji Yamada realmente quiere a la familia Hirata y tiene intención de contar nuevas historias en torno suyo, quizás debería repensar su planteamiento y adoptar un tono menos burlesco y más benigno.

Pero, ¿quién soy yo para opinar? No soy Yôjo Yamada. ¿Quién va a reprochar a este cineasta de 86 años su fidelidad a la visión que le ha sostenido a lo largo de su carrera?

Distribuida por Sherlock Films, Verano de una familia de Tokio está exhibiéndose actualmente en los cines de España.

Diana Shoffstall

El Cairo confidencial. El crimen y la corrupción son una lacra común que carecen de nacionalidad

Resultado de imagen de imágenes de El Cairo ConfidencialEl Cairo confidencial es una película moderna que nos sitúa en un país árabe cuya población es mayoritariamente islámica. ¡Cuántas películas se han hecho que, situadas en los países del Oriente Medio o en el Norte de África y sobre sus poblaciones, nos hablan de conflictos entre religiones, guerras partisanas, derechos humanos en general y de las mujeres en particular, pobreza y miserias! El crimen y la corrupción presentes en El Cairo confidencial no son virtudes desde luego, pero son ilustrativos de una mayoría de edad en el cine árabe.

Aunque decir “cine árabe” en este caso, pues, no sé yo. La película es una co-producción de varios países (Suecia, Dinamarca, Alemania, Marruecos). Su director y guionista es Tarik Saleh, de nacionalidad sueca, nacido en Estocolmo (eso sí, de origen egipcio). Su protagonista es Fares Fares, también de nacionalidad sueca, de origen libanés (y nacido en Beirut). Pero el corazón de esta película es árabe.

El Cairo, comienzos del año 2011, vísperas de la primavera árabe en Egipto. Noredin (Fares Fares) es un policía respetado y eficiente pero no ajeno a las corruptelas rampantes en el departamento de policía, y también omnipresentes en la política del país y en todos los estratos de la sociedad cairota. Un asesinato en el hotel The Nile Hilton (el título original de la película es The Nile Hilton Incident; el título en castellano es un guiño al género, representado por películas como L.A. Confidencial del año 1997), involucrará a Noredin en los negocios sucios de la hampa residente en El Cairo y en las actividades sórdidas de los poderosos. De este entramado nadie sale ileso.

Tarik Saleh es un director, realizador, guionista y productor (y en los años 90 era uno de los artistas de grafiti más destacados de Suecia). Fares Fares es un actor de amplia experiencia y no ajeno al género del thriller. Ha protagonizado las películas MisericordiaProfanaciónRedención, basadas en las novelas policíacas de los casos del Departamento Q del autor danés Jussi Adler-Olsen. Juntos, el tándem Saleh-Fares nos sirven una historia suculenta que saboreamos con gusto. Cuenta con todos los elementos del género. No hay ningún giro realmente sorprendente. Pero el lugar de los hechos, sí que es especial. El enorme metrópolis de El Cairo, su opulencia y su decadencia. Son los detalles (uno de ellos la breve escena en la que Noredin cumple con sus obligaciones de oración) y los pequeños atrevimientos (una discreta escena de Noredin en la cama con una partenaire que es clave en el caso) nos llaman la atención, como nos llama la atención el fumar constante de Noredin en cualquier situación o la violencia practicada por los agentes de la policía de manera casi indiferente. No estamos en Los Ángeles; estamos en El Cairo. Y eso es una gran distinción para este thriller de corazón árabe aunque se haya gestado en los países nórdicos.

Los premios recibidos en el Festival de Sundance o el Seminici de Valladolid, entre otros, avalan esta película. Pero, también por méritos propios, El Cairo confidencial recorrerá mundo. Eso deseamos al menos.

El Cairo confidencial, distribuida en España por La Aventura Audiovisual (Twitter: @LaAventuraAV), se está exhibiendo en los cines españoles desde el pasado día 28 de marzo.

Diana Shoffstall

 

El hilo invisible. El amor transformador

El amor, el amor, … ¡Cuantas manifestaciones del amor hay en el mundo! De todos los colores y formas. En algunos casos la manifestación de este sentimiento universal es deplorable para unos, pero será sublime para otros. Caído del cielo, es una bendición. Pero será un castigo cuando nace en el infierno.

Resultado de imagen de cartel oficial el hilo invisiblePaul Thomas Anderson, director y guionista de El hilo invisible (Phantom Thread), eleva el amor al arte en esta cinta. Londres, años 50. Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis) es un cotizado diseñador de moda cuyos clientes proceden de la alta sociedad, de la nobleza y hasta de la realeza. Es un hombre entre joven y viejo, soltero, introvertido, aparentemente ajeno a los estados de ánimo de sus congéneres y de costumbres fuertemente arraigados que condicionan su conducta. Su madre fallecida habita sus sueños. Le asiste su leal hermana Cyril (Lesley Manville), también cercana a la edad de su hermano, también soltera, pero mundana como no lo es Reynolds.  Y entonces aparece en su vida la joven y algo atrevida Alma (Vicky Krieps), pero no por azar. Reynolds se ha cansado de otra joven que conocemos brevemente al inicio de la película y que durante un tiempo el diseñador ha permitido que permanezca en su entorno, quizás por diversión, quizás por necesidad que él no reconoce. La frescura de Alma atrae a Reynolds, flirtea con ella, y ella, quizás por diversión, quizás por necesidad, le responde.

Lo que sigue es un tira y floja de voluntades. La voluntad de Reynolds de que no cambie nada y la voluntad de Alma de que cambie todo. Y todo transcurre bajo la atenta mirada de Cyril, una mujer inteligente, que conoce como nadie a su hermano y que quizás reconozca en Alma la joven que ella no pudo ser. Así es que comienza la partida, con un jugador claramente a la defensiva y la otra emprendiendo la ofensiva, mientras en segundo término pero con sumo ahínco Cyril asume el papel de árbitro.

En El hilo invisible estamos sometidos a múltiples manifestaciones del amor que nos obligan a abrir bien los ojos, agudizar el oído y, quizás, cuestionar nuestras creencias y convicciones al respecto. Paul Thomas Anderson se adentra con paso firme en el mundo de los deseos y pasiones, pintando un bello y delicado cuadro sobre carencia y culminación.

La joven luxemburguesa Vicky Krieps defiende adecuadamente el personaje de Alma en la película. Pero es la británica Lesley Manville quien brilla en el papel de Cyril. Su interpretación de esta mujer bien anclada en la realidad es magnífica.

Daniel Day-Lewis es un capítulo aparte. Confieso que siento debilidad por él. Ganador de tres Oscars (My Left Foot, 1989; There Will Be Blood, 2007; Lincoln, 2012), entre otros numerosos galardones, y protagonista de una decena de otros títulos inolvidables, Daniel Day-Lewis es mucho más que un intérprete excelso; es transformista. Cuando hayamos visto a Daniel Day-Lewis en un papel -en este caso en el papel de Reynolds Woodcock- sabemos que ningún otro actor podrá asumir el personaje de este diseñador de ficción.

Paul Thomas Anderson es el responsable de varios films notables (Boogie Nights, 1997; Magnolia, 1999; Inherent Vice, 2014). Con Daniel Day-Lewis repite. There Will Be Blood (Pozos de ambición, 2007) significó para ambos creadores un logro importante en sus carreras. Con El hilo invisible estamos en enhorabuena y agradecidos por su nueva aportación artística.

Daniel Day-Lewis, que cumplirá 61 años el próximo día 29 de abril, ha anunciado que El hilo invisible será su última película. Puede que sí, puede que no. Por si acaso, no dejen de verle en este intrigante y fascinante film.

El hilo invisible está actualmente exhibiéndose en los cines de España.

Diana Shoffstall