Juliet, Naked. Descubrir, destapar y desvelar y listos para el despegue

La comedia romántica Juliet, Desnuda  llegó a España el pasado 4 de enero y en ella tenemos el placer de ver nuevamente a Ethan Hawke, de 48 años, cuya carrera abarca más de 30 años e incluye títulos tan conocidos y recomendables como son Dead Poets Society, la trilogía de Before sunriseBefore sunset, Before midnightBoyhood, entre otros.

Imagen relacionadaEn Juliet, Desnuda Ethan Hawke es Tucker Crowe, un músico de los Estados Unidos de un solo éxito -el álbum titulado “Juliet”- aparecido hace 20 años. El hombre y su música han desvanecido con el paso del tiempo para la mayoría de sus fans. Pero entre una minoría que ha mitificado a Tucker Crowe está Duncan Thomson (interpretado por el irlandés Chris O’Dowd), un profesor quizás culto e inteligente pero absorto por su obsesión con Tucker Crowe. Duncan vive en un pequeño pueblo costero de Inglaterra con Annie (la australiana Rose Byrne), su pareja de 15 años. Annie ha vivido toda su vida en el pueblo, está inquieta y cada día menos tolerante hacia Duncan y su apasionado y excluyente manía por el músico. Cuando Tucker Crowe, hombre de carne y hueso, resucita, no públicamente sino en la esfera privada de Duncan y Annie, el statu quo de los tres se verá afectado.

El espectador acude al cine dispuesto a que Juliet, Desnuda le guste. El guión está basado en el libro homónimo del británico Nick Hornby quien ha visto otros títulos suyos adaptados para la gran pantalla ( Fuera de juego, 1997; Alta fidelidad, 2000; Un niño grande, 2002). Uno de los productores de Juliet, Desnuda es Judd Apatow que también era productor de La boda de mi mejor amiga (2011) en cuyo reparto aparecen tanto Rose Byrne como Chris O’Dowd. Apatow ha sido también productor y guionista para la serie de televisión Girls. Casualmente, O’Dowd ha figurado entre los actores de la serie, algunos episodios de la cual fueron dirigidos por Jesse Peretz, que es, como no, director de Juliet, Desnuda. Además, sin duda Peretz fue elegido para dirigir esta película dado su pasado como músico (en su juventud fue fundador y bajista del grupo The Lemonheads). Todos ellos en su conjunto, con la inestimable ayuda de Ethan Hawke, han logrado construir una película bastante entretenida sobre las posibilidades que aún se nos pueden presentar en la vida y sobre la necesidad de perder el miedo a los cambios.

Hay muy buena química entre Ethan Hawke y Rose Byrne y gracias a ellos dos y a Azhy Robertson (encantador en el papel de Jackson, el pequeño hijo de Tucker Crowe), el espectador pasa la película anticipando un final feliz o al menos prometedor. Chris O’Dowd no es tan afortunado en el papel de Duncan, ese hombre cercano a los 40 años que se porta como un niño, primero en su obsesión pueril por Tucker Crowe y después en su incapacidad de afrontar los cambios en su relación con Annie (y con Tucker). Finalizada la película, los créditos se acompañan de una última aparición de Duncan que aún insiste en lo suyo. Un personaje inmaduro y patético.

Un último apunte sobre la banda sonora (a cargo de Nathan Larson) y las canciones (originales y otras). Si Tucker Crowe y su música son protagonistas de Juliet, Desnuda, por supuesto alguna canción cantada por Ethan Hawke caerá. Y es así, y son varias canciones de hecho. Con todos mis respetos hacia Ethan Hawke -me encanta este actor- sus dotes como cantante no me han impresionado. No me extraña que Tucker Crowe era un músico de un solo éxito.

Diana Shoffstall

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Malos tiempos en El Royale. Buenos tiempos para el espectador

Drew Goddard (nacido en Houston, Texas en el año 1975) es un director, guionista y productor de cine y televisión. Con Malos tiempos en El Royale desempeña las tres funciones y se consolida en el mundo del celuloide. Quedan atrás sus comienzos en la televisión como guionista de Buffy the Vampire Slayer en los años 2002 y 2003, seguidos de otros guiones para la pequeña pantalla (AngelAlias o Lost). En la gran pantalla ha tocado los géneros del terror (era el guionista de Cloverfield, 2008 y el director y guionista de The Cabin in the Woods, 2011) y de la ciencia ficción (The Martian de 2015, dirigida por Ridley Scott con un guión de Goddard).

Resultado de imagen de imágenes de Malos tiempos en El RoyaleEn Malos tiempos en El Royale Goddard no se aleja de sus creaciones anteriores. El sinopsis de The Cabin in the Woods en pocas palabras es: cinco jóvenes amigos deciden pasar unos días tranquilos en una cabaña solitaria en un aislado bosque pero lo que encuentran es todo menos tranquilidad. Y un sucinto sinopsis de Malos tiempos en El Royale es: siete personajes, cada uno con un secreto, coinciden fortuitamente en un hotel aislado en un entorno solitario y allí encuentran el infierno del que algunos no escaparán.

En esta ocasión Goddard cuenta con actores que son atractivos para el público. Jeff Bridges, galardonado esta última semana con el Globo de Oro a su trayectoria profesional y con un número importante de buenos títulos en su haber (The Last Picture ShowThe Big LebowskiCrazy HeartTrue Grit y un largo etcétera) es el Padre Daniel Flynn (digamos que es el nombre con que se registra en el hotel). Cynthia Erivo, a quien vimos recientemente en Viudas, es aquí Darlene Sweet, una cantante sin cachet pero con principios. Erivo ha hecho carrera en musicales (ganó un premio Tony por su papel en The Color Purple en Broadway) y en Malos tiempos en El Royale nos hace una buena demostración de sus dotes para el canto. Dakota Johnson (la de Fifty Shades, entre otros títulos) es Emily. Ha secuestrado a su propia hermana Rose (encarnada por Cailee Spaeny), librándola de las manos de Billy Lee, el sádico líder de una secta. Aquí Chris Hemsworth deja de lado el buenazo de Thor y se mete en este papel con ganas. Jon Hamm, una estrella ascendente desde su aparición en la serie de televisión Mad Men, interpreta a Laramie S. Sullivan, un representante de la ley que investiga el pasado del hotel. El séptimo personaje es Miles Miller, el hombre para todo de El Royale, dócil y tímido, al menos eso creemos al principio. Lewis Pullman se encarga de la transformación de Miles.

Un hotel de lo más extraño y unos personajes inquietantes. El azar los ha unido y cada uno intentará salvarse y, en algunos casos, salvar a otros de la espiral de violencia que ha desatado su coincidencia física en El Royale. Quizás la película peque de un metraje excesivo (la duración es de dos horas y veintidós minutos) pero aún así el interés del espectador no decae en ningún momento. Un entretenimiento que bien merece el estar sentado casi una hora y media frente a la pantalla.

Malos tiempos en El Royale fue estreno en España el pasado día 16 de noviembre y aún la podemos ver en algunas pantallas de este país.

Diana Shoffstall

El regreso de Mary Poppins. Aprobado con nota.

Las fiestas de Navidad y Fin del Año nos han traído El regreso de Mary Poppins a los cines de España. Un entretenimiento tanto para los niños quienes quizás no hayan visto nunca la película original Mary Poppins del año 1964 con Julie Andrews y el incombustible Dick Van Dyke como los principales protagonistas, como para los mayores quienes sí hayan conocido y querido mucho a la original pero igualmente disfrutarán con esta secuela. Porque es una secuela. Mary Poppins al rescate de nuevo.

Resultado de imagen de disney cartel el regreso de mary poppinsEn El regreso de Mary Poppins, Michael y Jane Banks, los hermanos que, siendo niños tuvieron la suerte de entrar en el mundo mágico de su nanny Mary Poppins, son ahora adultos. Han pasado 20 años. Michael es el padre de tres niños que han quedado húerfanos de madre hace poco, igual que Michael ha quedado húerfano de su partner in life. Con la aparición de Mary Poppins y después de las dos horas y diez minutos que dura la película, la tristeza se ha tornado en alegría, los problemas económicos se han solucionado y todos los obstáculos a la felicidad se han superado, por lo menos de momento y hasta que la presencia de Mary Poppins sea, una vez más, precisada. Quizás dentro de otros 20 años y para la siguiente generación de la familia Banks.

La máquina de Disney ha funcionado a la perfección en El regreso de Mary Poppins. El director Rob Marshall (Chicago ha sido uno de sus éxitos), el guionista David Magee (Life of Pi, entre otros títulos), los encargados de la banda sonora y canciones originales Marc Shaiman y Scott Wittman (han trabajado juntos en más de una ocasión, por ejemplo en Hairspray o en Charlie and the Chocolate Factory the Musical), todos ellos han recibido -y merecido- elogios por su trabajo profesional. Eso, el equipo técnico (junto con otros).

¿Y el equipo artístico? Un reparto de primera. Emily Blunt (La chica del tren) canta, baila y nos regala numerosos gestos, sonrisas y miradas. Lin-Manuel Miranda fue lanzado a la fama con su trabajo en los musicales de Broadway, In the heightsBring it on y, más recientemente, Hamilton. Lo vemos aquí como Jack, el farolero, que hace 20 años fue el aprendiz de Bert, el deshollinador. Ben Wishaw, un joven actor británico con un largo historial en cine, televisión y teatro, es Michael Banks. Emily Mortimer (la vimos en La librería de Isabel Coixet) encarna a Jane Banks. Ellen, el ama de llaves de la casa de los Banks, la interpreta Julie Walters (casi tan premiada como Judi Dench o Maggie Smith). Los 3 niños Banks son una maravilla. Las interpretaciones de Pixie Davies, Nathanuel Saleh y Joel Dawson son refrescantes y libres de todo artificio. Me los como.

¿Y qué decir de los veteranos con sus actuaciones estelares? Meryl Streep, como la prima Topsy (prima de Mary Poppins) es simplemente fantástica. ¿Hay algo que esta mujer no puede hacer? Colin Firth es el estirado y malvado (aunque los malvados en las películas Disney son menos malvados y más patéticos) banquero William Weatherall Wilkins, y se ve que él disfruta en el papel. Nuestra querida Angela Lansbury, de tan solo 93 años, es la vendedora de globos. Y, finalmente, Dick Van Dyke, otro joven de 93 años, -Bert el deshollinador y también el banquero Sr. Dawes Jr. en el film original- reaparece como el Sr. Dawes Jr., algo mayor desde luego pero sorprendentemente ágil.

Además, El regreso de Mary Poppins nos recuerda que los tiempos han cambiado (aunque la película se sitúa en Londres en los años 30 del siglo pasado, la era de la gran depresión), pues hay unos cuantos actores de color en el reparto, algo no concebido en el año 1964 de la Mary Poppins original. Y una relación romántica incipiente entre Jane Banks, una mujer de cierto standing, y Jack, un humilde farolero, nos satisface. Son buenas noticias, dos apuntes más que consolidan el aprobado con nota de este film.

Diana Shoffstall

El reino. Una película-denuncia que permanecerá vigente hasta que desaparezca la corrupción

Trece nominaciones a los premios Goya, nada más y nada menos. Mejor película, mejor director (Rodrigo Sorogoyen), mejor actor principal (Antonio de la Torre), mejor actor de reparto (Luis Zahera), mejor actriz de reparto (Ana Wagener), mejor actor revelación (Francisco Reyes), guión original (del mismo Rodrigo Sorogoyen con Isabel Peña), y también nominaciones para el montaje, la fotografía, la música original, el sonido, la dirección de producción y los efectos especiales. Con tantas nominaciones, esta película está destinada a arrasar en la ceremonia que premiará las mejores películas españolas del año 2018 y que tendrá lugar el próximo 2 de febrero de 2019.

El Reino poster peliculaY así, El reino, que fue estreno en España hace casi cuatro meses, ha vuelto a proliferar en las carteleras del país para que el público que no la viera en primera vuelta (yo misma) tenga una segunda oportunidad para conocer -y en la mayoría de los casos, supongo y espero- para reprobar la conducta de Manuel López-Vidal (Antonio de la Torre) y sus compinches. No es de extrañar que esta película, que sigue los pasos de López-Vidal, un vicesecretario autonómico de un partido político nacional pero con estrella ascendente hasta que es atrapado -con toda justicia- en la red de corrupción que él mismo ayudó a tejer, sea un éxito en España. La avaricia, arrogancia y prepotencia de demasiados políticos españoles -y los delitos cometidos en consecuencia- ya han sido probados y condenados en los tribunales del país. Y lo que queda. Son muchos meses, por no decir años, que la corrupción y el fraude y los políticos en general, los partidos políticos y la política son los problemas que más preocupan a los españoles (junto al paro) según los sondeos efectuados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

O sea, El reino es una película-denuncia. Hasta ahí bien. Sin embargo, para esta espectadora la intención de su director y co-guionista Rodrigo Sorogoyen (la autoría del guión la comparte con Isabel Peña) carece absolutamente de sutileza. En El reino lo que vemos es lo que hay. Personajes ególatras, sin escrúpulos, disfrutando de los frutos de sus logros ilícitos, bromeando entre sí seguros de su impunidad, y, después, con el miedo en el cuerpo, buscando nuevas alianzas, traicionando viejas amistades, siempre conspirando. En este reino, prevalece el “sálvese quien pueda”. E incluye hasta la esposa e hija de López-Vidal, nuestro político defenestrado. Tampoco evocan nuestra simpatía. Son demasiado inteligentes para ignorar lo que estaba pasando de verdad. El amor por un esposo y un padre tan ciego no lo es.

En definitiva, Sorogoyen ha utilizado todos los recursos que tenía a mano para machacar el asunto. Sus personajes son malos, son culpables, no merecen nuestro perdón. Y por si acaso, y por si algún espectador aún no ha captado el mensaje, la última escena, el último plano, las últimas palabras pronunciadas por una periodista de una cadena de televisión (interpretada por Bárbara Lennie), dirigiéndose a su invitado López-Vidal pero mirando a nosotros, a los espectadores, ponen el punto final a la denuncia.

Diana Shoffstall

Viudas. O como ser una millonaria y no perder tu vida en el intento (logrado)

Dar al César lo que es del César. O, en otras palabras, dar el mérito a quien lo merece. Y,  quizás, en este caso, hay que darlo a la británica Linda La Plante, creadora y guionista de una serie de televisión de 1983 que se titulaba Widows (Viudas en castellano) y que se trataba de las viudas de cuatro ladrones que deciden llevar a cabo el último atraco que había sido planeado por sus difuntos maridos. Pero, bueno, tampoco vamos a quitar mérito al director de este largometraje, el también británico Steve McQueen, co-guionista del mismo, junto a Gillian Flynn. Flynn es la autora del bestseller del año 2012 Gone Girlque ella misma adaptó al cine en el año 2014 con el título castellano de Perdida. El guión fue bien recibido. Por otro lado, McQueen tampoco se queda corto. Sus películas Hunger (2008) y Shame (2011) fueron ampliamente alabadas, y McQueen recibió el Óscar de mejor película por su largometraje 12 años de esclavitud (2013).

Imagen relacionadaVolviendo a lo fundamental, Viudas es eso, la historia de cuatro mujeres cuyos maridos no eran precisamente ciudadanos rectos y honrados. El último atraco de estos deja un balance de cuatro muertos -los suyos- y deudas millonarias que la hampa reinante pretende cobrar a las viudas de los finados. Ergo, ellas se ven obligadas a seguir la estela de sus malogrados esposos.

McQueen sitúa la acción en la ciudad de Chicago de hoy en día con lo que se ha tomado libertades para introducir algunas alusiones a la situación de esta metrópolis estadounidense, a la del país en general y a la de la sociedad actual que vive allí. La corrupción política caracterizó a Chicago durante muchos años, pero esto años ha. Las relaciones turbias entre políticos y mafiosos y otros maleantes existía y aún hoy existe sin duda, pero a mi entender McQueen ha necesitado que los malos (incluyendo los políticos) sean muy, pero muy malos en esta película como contrapunto a la “inocencia” de las viudas. ¡Pobre ciudad de Chicago! Esta exageración no obstante, McQueen ha hecho bien en enseñarnos un gran mercado de compraventa de armas (espeluznante), en relatar la muerte de un joven e inocente negro a manos de un policía blanco demasiado dispuesto a utilizar su arma (tristemente frecuente), o de una joven madre soltera que corre -literalmente- de un trabajo mal pagado a otro para ganarse unos cuantos dólares más para ella y su hija a quien por ello apenas ve (una realidad endémica en demasiadas poblaciones pequeñas y grandes) Y, finalmente, McQueen ha dado el protagonismo a las mujeres, cosa que es de agradecer, si bien no ha podido -o querido- evitar algunos estereotipos.

Con todo, la película nos entretiene aunque, al reflexionar sobre ella a su término, quizás tendremos que confesar que es algo inverosímil.

Las interpretaciones son excelentes por lo general. Por nombrar algunos de los actores, destacan Viola Davis como Verónica, la viuda (negra) del jefe de la banda (blanco) que se convierte en el líder de las viudas -otro acierto del director- ; la actriz australiana nacida en París, Elizabeth Debicki, altísima y delgadísima, como Alice, otra de las viudas; Liam Neeson, como Harry, el cerebro de la banda original y marido de Verónica; Colin Farrell, como el político local Jack Mulligan, corrupto por herencia; o el veterano Robert Duvall, como el político retirado Tom Mulligan, el padre de Jack, y un hombre no solamente corrompido sino también racista. El actor que no convence es Daniel Kaluuya, quien llamó la atención por su interpretación en Déjame salir hace un par de  años. Su papel en Viudas es de un matón psicópata y brutal, pero Kaluuya, en vez de resultar amenazante, parece un actor que imita el perfil de un matón.

El último apunte es para la banda sonora a cargo de ese alemán ya afincado en Hollywood que se llama Hans Zimmer. Sus bandas sonoras (El Rey León, 1994; Gladiator, 2000; 12 años de esclavitud, 2013; Blade Runner 2049, 2017; entre otras muchas) han hecho historia. Y la canción The Big Unknown, de Sade, que nos acompaña mientras pasan los créditos de la película, es preciosa.

Hay más, mucho más, que contar, pues hay sorpresas y giros no esperados en la trama. Pero el spoiler está vetado. Por tanto, los interesados en conocer la totalidad de la historia deberán acudir al cine y disfrutar de este thriller en pantalla grande.

Viudas se estrenó en las carteleras de los cines de España el pasado 30 de noviembre de 2018.

Diana Shoffstall

Colette. Un espíritu indomable, una fémina adelantada a su tiempo

Fascinante, apasionante, sugerente, … Éstas y otras muchas palabras referidas a la recién estrenada película de Wash Westmoreland las podríamos utilizar para tentar al público a su visualización. Las mismas palabras que podríamos emplear para describir a Sidonie-Gabrielle Colette. Y otras como provocadora, revolucionaria, atrevida, … La figura de Colette constituye una materia prima de calidad superior. Y Westmoreland no ha desaprovechado su fuente de inspiración.

ColetteSidonie-Gabrielle Colette, a quien el mundo entero finalmente conocería simplemente como Colette, nació en un pueblo de la región francesa de Borgoña en el año 1873. Era amante de la naturaleza y de la vida en el campo. Henry Gauthier-Villars era 15 años mayor que Colette. Con el nom-de-plume de Willy, era un popular escritor fin-de-siècle de artículos y críticas musicales y teatrales y un vividor que frecuentaba la alta sociedad parisiense. El casamiento de Colette y Willy en el año 1893 produjo un cambio radical en la vida de la joven Sidonie-Gabrielle. La película se centra en los subsecuentes años de convivencia de Colette y Willy (llegó la separación en el año 1906), siguiendo los pasos de la joven y relatando su transformación en una mujer hecha y derecha. Una mujer que tuvo que remar contra corriente, derribar paredes y abrir puertas, que en aquella época estaban cerradas a las féminas, para liberarse y encontrar su voz y su identidad.

Un espléndido guión, co-escrito por Westmoreland, Richard Glatzer y Rebecca Lenkiewicz. Glatzer era colaborador de Westmoreland en lo profesional y en lo privado. Juntos escribieron y dirigieron Still Alice (2014), entre otros films, y se habían unido en matrimonio. Colette era su próximo proyecto, pero Glatzer no pudo ver su culminación (falleció en el año 2015). La fotografía de Giles Nuttgens, preciosa, y la música, de Thomas Adès, evocativa.

Y a estos aciertos de guión, dirección, fotografía y música (el equipo técnico en su conjunto es superlativo) hemos de añadir unas magníficas interpretaciones por parte de los actores. Los secundarios todos bien, por citar solo uno, Fiona Shaw, en el papel de Sido, la madre de Collete. En cuanto a los protagonistas, Keira Knightley -muchos espectadores la conocerán por la saga de los Piratas del Caribe, otros por su reconocida intervención en Pride & Prejudice, The Imitation GameAtonement– exprime con brillantez todas las facetas del carácter de Colette: su inteligencia, su curiosidad, y tanto su sensualidad como su sexualidad, …

Imagen relacionadaResultado de imagen de imágen de colette con mathilde de mornyDominic West (ha tenido mucho éxito en la televisión – The WireThe Affair– pero también le hemos visto en el largometraje The Square) es ideal en el papel de Willy, el marido libertino y déspota, el primer gran amor de Colette. Él encarna un espécimen prevalente en la sociedad parisiense antes de la Gran Guerra, la denominada Belle Époque. Willy, inconscientemente, tuvo mucho que ver con la transformación de Colette. Una metamorfosis que conduciría a la ruptura de su relación. Y finalmente una mención muy especial para la actriz irlandesa Denise Gough. Ella es Missy (en realidad Mathilde de Mornay, Marquesa de Belboeuf), que se viste de hombre y ama a las mujeres. La actriz ha logrado lo que es en mi opinión un perfecto equilibrio entre lo morboso y lo delicado y bello de este personaje clave en la vida de Colette.

Colette murió en el año 1954. Había sido novelista, periodista, guionista, libretista, y artista de revistas y cabaré. Entre otras obras suyas, la aclamada novela  Gigi fue llevada al cine por Vincente Minnelli con abrumante éxito en el año 1958. Colette se casó tres veces y tuvo una hija. Sus amantes eran mujeres y hombres e incluso chicos adolescentes. Su vida bien merece una película. Y quizás también las vidas de Willy y de Missy. Dicen que cuando murió Willy en el año 1931, tres mil personas siguieron a su ataúd al cementerio de Montparnasse. Missy era un hombre que había nacido mujer. Dada su condición de “noble”, no fue totalmente condenada al aislamiento, pero su vida terminó por su propia mano en el año 1944.

Colette, la persona, era un espíritu indomable y Colette, la película, lo celebra por todo lo alto. Vayan a verla.

Distribuida por DeAPlaneta, Colette llegó a las pantallas de España el 16 de noviembre.

Diana Shoffstall

Infiltrado en el KKKlan. Un siglo de historia y una historia aún sin fin encapsulados en 135 minutos

En BlackKkKlansman, Spike Lee (Atlanta, Georgia 1957) ha trazado un camino para lograr su objetivo pero no es el camino más corto. Con una calma deliberación y gran astucia, zigzaguea entre la comedia y el drama, entre el pasado y el presente, entre una mirada soslayada e incrédula y un tiro al blanco, acertado y feroz.

Resultado de imagen de imágenes de Infiltrado en el KKklanEl film está basado en Black Klansman, el libro autobiográfico de Ron Stallworth, el primer policía afroamericano admitido al departamento de policía de Colorado Springs, Colorado (USA). Estamos en los primeros y convulsivos años 70. Black Power y el Ku Klux Klanla guerra de Vietnam y el tándem de Richard Nixon y Spiro Agnew en la presidencia y vicepresidencia del país. El joven policía Ron Stallworth, después de tomar contacto con la Black Student Union de la universidad de Colorado en Colorado Springs y darse cuenta de su vehemente defensa de los derechos de los afroamericanos frente a aún sociedad todavía represora, está convencido de que la extrema derecha tomará represalias. En una operación de alto riesgo, Ron y un detective blanco, Flip Zimmerman, infiltran la “Organización”, el Ku Klux Klan. Ron es la voz que, por teléfono, persuade al Klan de sus credenciales e impresiona al mismísimo David Duke, uno de los líderes de los movimientos de supremacía de la raza blanca (que no incluía a los judíos, tan vilipendiados como los negros). Flip deberá personificar el engaño.

Durante al menos una hora y media, la película, que tiene una duración de 135 minutos, es puro entretenimiento. La chulería de Stallworth, su exagerado peinado afro (que distingue a la mayoría de los afroamericanos -mujeres y hombres- que aparecen en la peli), los diálogos entre Stallworth y sus compañeros del departamento que son de guasa pero con una gravedad subyacente, las retóricas que provienen tanto de los militantes afroamericanos como de los extremistas blancos. Todo ello para situarnos, para prepararnos para esas escenas posteriores, cuando la amenaza se hace realidad, cuando Spike Lee yuxtapone una conferencia sombría organizada por la Black Student Union, en la que un afroamericano anciano relata el linchamiento en el año 1916 del joven negro Jessie Washington, con una reunión distendida y bulliciosa del KKK, en la que gritan “America first” y se  tronchan de la risa viendo la película muda The Birth of a Nation (El nacimiento de una nación, de D.W. Griffith del año 1915; película originalmente titulada The Clansman). Y llegamos al final. La operación policial ha sido un éxito, pero es sólo una batalla ganada y Spike Lee se asegura de que no lo olvidemos, proyectando imágenes recientes del actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y sus cohortes, gritando “America first” y “Make America Great Again” y también de incidentes recientes de enfrentamientos entre la extrema derecha racista (David Duke, una vez más) y los defensores de la igualdad de las razas.

Lee eligió a John David Washington (hijo de Denzel Washington, un actor que ha aparecido en varias películas de Lee) para interpretar a Ron Stallworth. Adam Driver encarna a Flip Zimmerman. Ellos y los demás actores, bien en sus papeles. Los mejores: Alec Baldwin, en un cameo al principio de la película como un supremacista blanco escupiendo una diatriba contra los afroamericanos y los judíos; Corey Hawkins, como el orador y líder afroamericano Stokely Carmichael (cambió su nombre a Kwame Ture), dando un discurso en la Black Student Union; y Harry Belafonte, el memorable cantante, actor y activista de 91 años, rememorando a Jessie Washington.

Pero en Infiltrado en el KKKlan lo realmente importante, sin quitar mérito a los demás aspectos de la película, es el mensaje de un Spike Lee, siempre fiel a su gente y a sus principios. La lucha sigue, señores. Power to the people.

Ganadora del Grand Prix 2018 en Cannes, Infiltrado en el KKKlan la podemos ver en la actualidad en los cines de España, de la mano de la distribuidora Universal Pictures España.

Diana Shoffstall

Ha nacido una estrella. El firmamento brilla con nuevos cuerpos celestiales

Bradley Charles Cooper (nacido en Filadelfia en enero del año 1975) y Stefani Joanne Angelina Germanotta (nacida en marzo del año 1986 en Nueva York), conocidos por nosotros como Bradley Cooper, un actor cuya carrera progresa incontestablemente en quinta marcha (nominado tres años seguidos -2013 al 2015- al premio Óscar como mejor actor por sus papeles en Silver Linings PlaybookAmerican Hustler y American Sniper), y Lady Gaga, una diva internacional de la música pop, son, en esta versión de Ha nacido una estrella, Jackson Maine, un músico y cantante country idolatrado por sus seguidores pero perseguido por una infancia y adolescencia de pesadilla y cuya trayectoria es descendente, y Ally, una joven cantante y compositora, llena de inseguridades, pero cuyo potencial es enorme. Sus vidas se entrelazarán para bien y para mal: amor incondicional, felicidad y éxito, y también decepción, sufrimiento y pérdida.

Resultado de imagen de cartel a star is bornYa se ha dicho en casi todos los medios que esto es un remake, que es la cuarta versión en celuloide de esta historia de ascenso y declive, de joven promesa y veterano célebre cuyo estrella se apaga. La historia se ha ido evolucionando. En la primera Ha nacido una estrella del año 1937, bajo la dirección de William A. Wellman y producida por David O. Selznick, Janet Gaynor y Fredric March interpretaron los papeles protagonistas de actriz aspirante y actor consagrado. En las siguientes versiones, las protagonistas femeninas eran cantantes y sus intérpretes fueron dos grandes voces, como lo son Judy Garland (año 1954, de George Cukor) y de Barbra Streisand (año 1976, de Frank Pierson). James Mason y Kris Kristofferson, respectivamente, les hicieron la réplica, Mason aún en el papel de veterano actor, Kristofferson ya como rockero.

Esta Ha nacido una estrella es, sin duda alguna, hija predilecta de Bradley Cooper. Con ella, debuta como director, es también co-guionista y uno de los productores. Ha hecho una incursión en la música, contribuyendo letras y melodías a la banda sonora. Y es Jackson Maine, su voz cantando, su cuerpo maltrecho a causa del alcohol y las drogas, su mente agonizante, en lucha permanente entre la esperanza y la desesperación. Una proeza formidable. Supo elegir a Lada Gaga como su co-protagonista. Ella aporta su voz, por descontado, pero su talento como actriz es lo que nos fascina. Ally, interpretada por Lady Gaga, es ingenua y tiene un sueño que cree no poder realizar nunca. Jackson Maine le muestra el camino y ella lo emprende pero nunca renuncia a sus raíces ni a su amor por él. Los trazos con los que nos dibuja Ally son delicados al principio pero más fuertes en cada escena, sin que en ningún momento dejamos de creer en la bondad de la figura de Ally.

Cooper y Lada Gaga son los protagonistas irrefutables de esta película. Aún así, la inclusión del veterano actor Sam Elliott, de 74 años, en el reparto, en el papel de Bobby, hermano mayor de Jackson, ha dado aún más credibilidad a esta, no por conocida menos bella, historia. Impecable su interpretación.

Y finalmente una mención para la banda sonora de la película. Cooper no escatimó ni esfuerzos ni recursos para su producción. Lukas Nelson, hijo del inolvidable Willie Nelson, ha sido un componente clave del equipo. La banda sonora resultante va escalando puestos en los rankings.

No un cúmulo de errores sino un cúmulo de aciertos, esta Ha nacido una estrella de Bradley Cooper tiene muchos méritos. Vayan a verla. A new star is born.

Diana Shoffstall

The Rider. Un poema en imágenes para crear un conmovedor retrato

Brady Blackburn, su padre Tim y su hermana Lilly, sus amigos y vecinos, son los protagonistas del segundo largometraje de la joven directora, guionista y productora china-norteamericana, Chloé Zhao, de 36 años. En realidad, la familia Blackburn son Brady, Tim y Lilly Jandreau y esta bella película se nutre de sus propias vidas en las Grandes Llanuras de los Estados Unidos, en Dakota del Sur. Espacios abiertos, limpios, prácticamente despoblados en los que sus residentes -muchos de ellos pertenecientes a las tribus nativas de esas tierras- perpetúan costumbres y un modus vivendi en peligro de extinción.

Resultado de imagen de cartel de The Rider película Chloé ZhaoBrady, una estrella naciente en el circuito de los rodeos, sufre un grave accidente, cayendo del caballo y recibiendo un pisotón del animal. Su lesión cerebral, aunque no incapacitante, le impedirá retornar a los rodeos y a montar a caballo y este joven sensible deberá adaptar su vida a su nueva situación. Deberá encontrar razones para seguir viviendo con la pérdida de lo único que ha conocido hasta el momento y que lleva en lo más hondo de su ser.

El primer largometraje de Chloé Zhao (Songs my brother taught me, 2015) fue filmado en la reserva de la tribu Lakota-Sioux de Pine Ridge en Dakota del Sur y en los parajes aledaños. Fue entonces cuando Zhao conoció a Brady Jandreau, antes de su accidente. Le atrajo a Zhao esa vida de los hombres y mujeres, familias enteras, que giraba en torno a los caballos, en los ranchos y en los rodeos. Brady y Chloé habían hecho buenas migas entonces y siguieron en contacto. El terrible accidente que sufrió Brady y su lucha por salir adelante impulsó a Zhao a proponer a Brady y a su familia que contasen sus vidas en una película que es medio ficción, medio realidad. Distintas fuentes dan distintos porcentajes (80%-30%, 50%-50, 60%-40%). Da igual en última instancia. Porque los personajes representados en The Rider habitan esos parajes (su apellido puede ser Jandreau como cualquier otro) y lo que les acontece en esta película sucede a esas personas de carne y hueso, les marca la vida, les define el futuro. The Rider es una gran película, auténtica como pocas. Chloé Zhao ha mimado a sus actores debutantes, dejándoles hablar y hacer, como solamente ellos pueden saber. No solamente los Jandreau se inician como intérpretes, -de si mismo- , en esta película; también lo hacen Cat Clifford, Lane Scott y Tanner Langdeau. -amigos de Brady- , y Terry Dawn Pourier – que ahora es la esposa de Brady Jandreau. En el guión de Zhao, los diálogos mimetizan perfectamente el hablar de las gentes de los pueblos de las llanuras; son escuetos, directos, sin complicaciones. No sobran palabras, pero cada palabra, cada frase, -al igual que los silencios- es un eslabón más en nuestro viaje de descubrimiento y de admiración de estas gentes y su entorno.

La película es un pelín larga. Zhao es una enamorada de los paisajes de esta región tosca y amplia y a veces se detiene un poco demasiado en ellos. Es el único “pero” que esta espectadora encuentra a este conmovedor retrato. La crítica es prácticamente unánime al respecto y su paso por Cannes, Valladolid, Toronto, Sundance y otros la revalidan.

The Rider la podemos ver actualmente en los cines de España. No dejen de ir.

Diana Shoffstall

Todos lo saben. Eso creen, pero la verdad se oculta para irrumper en sus vidas y hacer añicos sus ilusiones

Sucesos aciagos, luctuosos ocurridos en pueblos y pedanías de España son titulares en los periódicos y telediarios nacionales con demasiada frecuencia. Lo sucedido cuando Laura (Penélope Cruz) y sus hijos, la adolescente Irene y su hermano pequeño llegan, desde Buenos Aires, a España para asistir a la boda de Ana (Inma Cruz), hermana de Laura, es, reminiscente de tantos actos violentos, riñas vecinales, rivalidades ancestrales, pugnas primitivas por las propiedades, envidias y sospechas que, desgraciadamente, salpican la geografía de este país (y también de otros, hay que decirlo).

Que el director y guionista Asghar Farhadi (dos veces premiado con el Óscar por la mejor película de habla no inglesa –El viajante en 2017, y Nadir y Simin, una separación en 2012) Asghar Farhadi haya logrado captar la esencia del carácter de múltiples personajes en un entorno cien por cien español es una muestra de su gran talento. La recreación de la fiesta de boda de Ana es soberbia. Todos los excesos son presentes: alegría, música, baile, comida y bebida, varias generaciones (abuelos, hijos y nietos) de las familias juntas, los nuevos parientes políticos recibidos con los brazos abiertos (aunque en este caso el otrora novio y ahora marido de Ana, Juan, es catalán (interpretado por el actor Roger Casamajor) y son mirados con algo de reojo por los lugareños) y los vecinos unidos (olvidadas por un momento sus diferencias). ¡Quién no haya asistido a una fiesta así!

Pero la fiesta termina demasiado pronto y la alegría se disipa y se torna en miedo. La desaparición o secuestro de la joven Irene irrumpe en la familia de Laura. Volará a España desde la Argentina, Alejandro (Ricardo Darín), esposo de Laura y el padre de Irene. Paco (Javier Bardem) y su pareja actual Bea (Bárbara Lennie) prestarán ayuda a la familia. No sin recelos entre ambas familias. Planea sobre sus cabezas el conocimiento de la relación anterior que Laura y Paco mantuvieron; habían sido inseparables hasta hace 16 años cuando rompieron y Laura se casó con Alejandro y fijó su residencia en Buenos Aires. Se desliza en las casas el recuerdo de tierras vendidas y reclamadas. Porque en Todos lo saben muchos de los personajes se creen en posesión de ciertas verdades que se suponían secretas pero que no lo son. Y tampoco son verdades.

La reputación y el prestigio de Asghan Farhadi le preceden y no es ninguna sorpresa que haya podido reunir a tantos buenos actores. Aparte de los mencionados, también intervienen en la película Elvira Mínguez (como Mariana, la hermana mayor de Laura), Eduard Fernández (es Fernando, el marido de Mariana), Sara Sálamo (Roció, hija de Mariana y Fernando) y Ramón Barea (como Antonio, el padre y abuelo). Todos ellos, desde Penélope y Javier hasta los jóvenes Carla Campra (interpretando a Irene) o Sergio Castellanos (como Felipe, un chico del pueblo que se hace amiga de Irene), logran que el espectador viva cada momento de la película con una atención y tensión absolutas. Y no nos dejará ir en paz porque cuando cierra una puerta, abre otra. Todo, todo, no lo sabemos.

Sí, señor, una película española de pe a pa que arrasará. Una película sobre España, sobre los españoles y sus pueblos. Una película impregnada del carácter y costumbres de España, de las virtudes e imperfecciones de sus gentes. Una película made in Spain por un iraní universal.

Finalmente, no dejen de prestar atención a la banda sonora de Javier Limón, este músico, productor, compositor y guitarrista español largamente premiado internacionalmente por su trabajo. La banda sonora incluye cinco canciones originales de Limon, cuatro de ellas cantadas por la pujante venezolana Nella (a quien vemos en la película como la cantante Marianella Rojas que ameniza la fiesta de la boda) y la quinta interpretada bellamente por Inma Cuesta.

Todos lo saben se estrenó en los cines de España el pasado día 14 de septiembre.

Diana Shoffstall