No te preocupes, no llegará lejos a pie. Pero llegará, paso a paso, peldaño a peldaño

La discapacidad sobrevenida puede llevar a la persona que la padece a sumirse en un mundo reducido, limitado y monocolor o puede que el afectado encuentre un camino a un nuevo cosmos luminiscente, expansivo y gratificante. En todos los casos, media el antes y el después.

Resultado de imagen de imagenes de No te preocupes, no llegará lejos a pieJohn Michael Callahan era alcohólico desde una edad temprana y con 21 años su coche se estrelló en una noche de juerga con un compañero de copas. Quedó tetrapléjico y, aunque después de muchas y durísimas sesiones de rehabilitación pudo recobrar movilidad en una silla de ruedas eléctrica, seguía bebiendo. Pero el más profundo de los abismos ha de acabarse. Dejó de beber y descubrió su talento para el dibujo. Quizás John Callahan también había descubierto ese nuevo cosmos.

La película de Gus Van Sant (El indomable Will Hunting, ElephantMilk) está basada en el libro autobiográfico  Don’t Worry, He Won’t Get Far On Foot que escribió John Callahan en 1989 (el título también de esta película, traducido al inglés). Van Sant retrata al joven Callahan en los meses previos al accidente -pendenciero, sin rumbo, bebedor- y su escalada posterior desde el infierno a la redención. John nunca perdió su causticidad pero pudo canalizarla a través del dibujo.

El gran Joaquín Phoenix es la cara y cuerpo de John Callahan, y durante la mayor parte de la película deberá proyectar su poderío como actor desde una silla de ruedas. Una nueva manifestación del talento de este actor en toda su plenitud a los 43 años. Y lo que le queda. Rooney Mara (The Girl with the Dragon TattooCarol) es Annu, la joven sueca que trabaja en una línea aérea y es voluntaria en el centro de rehabilitación al que acude John. La constancia y el cariño de Annu constituyen los primeros peldaños de la escalada. (Desde hace unos años Joaquín Phoenix y Rooney Mara son pareja en la vida real). Pero es Donnie (Johan Hall), un joven millonario, gay, superviviente él mismo de adicciones, un hombre también dañado pero conductor de sesiones de terapia alternativa (que quizás sean para él lo que el dibujo será para John), y que consisten básicamente en que Donnie dice las cosas como son y no admite excusas, quien le empujará a John a superar los últimos escalones. La interpretación de Jonah Hill (nominado al Óscar como mejor actor de reparto por sus papeles en MoneyballEl lobo de Wall Street) es simplemente magistral.

Los dibujos de John Callahan aparecieron en el Willamette Weekly de Portland, Oregón durante 27 años hasta la muerte de John en julio de 2010. El Willamette Weekly publicó entonces que John Callahan había dicho en alguna ocasión que “La comedia es el arma principal que tenemos para luchar contra ‘El Horror’. Con la comedia podemos dar un golpe incluso a la muerte”.

Sin exageraciones ni histerismos, con un poco de humor y mucha humanidad, Gus Van Sant nos cuenta esta historia, nos relata esta vida y salimos contentos del cine porque también en esta película hay algo de un nuevo cosmos luminiscente, expansivo y gratificante.

No te preocupes, no llegará lejos a pie llegó a las pantallas de España al principio de julio; aún esté en la cartelera de diversos cines.

Diana Shoffstall

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Hereditary. Mirando la vida desde ambos lados

Hereditary es un buen título para esta película. Una de las acepciones de la palabra hereditaria, según el Diccionario de la Lengua Española, reza como sigue: Dicho de una inclinación, de una costumbre, de una virtud, de un vicio o de una enfermedad: Que pasa de padres a hijos.

Resultado de imagen de imágenes de hereditary la películaSí, señor, muy apropiado el título aunque no es, digamos, muy original. Como tampoco es muy original la trama de Hereditary, película escrita y dirigida por el estadounidense Ari Aster. Hereditary es la ópera prima de este joven cineasta de poco más de 30 años de edad. Tiempo ha para que perfeccione su técnica. Aunque ciertamente este film se ha anunciado con titulares bastante llamativos: “la película del terror del año”, “lo más terrorífico que verás este año”, “pesadillas garantizadas”, “el último grito en cine del terror”, …

Son opiniones, claro está. Esta espectadora personalmente no es fan del género del terror. Un buen thriller psicológico me causa mucho más desasosiego que monstruos, apariciones sobrenaturales o gore. Y Hereditary hace gala de estos elementos. Nos encontramos con la familia Graham que asiste al funeral por la defunción de la abuela, la madre de Annie (Toni Collette). Las palabras de Annie ante los asistentes al funeral no dejan lugar a dudas. Su madre sufría de serios trastornos mentales. El padre de Annie murió joven de inanición. Y el hermano de Annie se suicidó. Una herencia atroz. Enfermedad que pasa de padres a hijos. O de madres a hijas. Porque Annie muestra claros signos de desequilibrio también (es miniaturista, una creadora de escenas cotidianas en miniatura, recreando la vida al detalle, su propia vida, incluyendo la muerte de su madre, …). Y su hija adolescente Charlie (Milly Shapiro) es, cuando menos, un personaje inquietante. Su marido Steve (Gabriel Byrne) parece un buen hombre, esposo y padre, pero su “normalidad” es ineficaz frente al legado siniestro que impregna su hogar. Y finalmente tenemos a Peter (Alex Wolff), con edad suficiente para conducir pero aún un adolescente que no puede olvidar el incidente de sonambulismo (según Annie) que casi terminó con su vida hace años.

No, las cosas no están bien en el seno de la familia Graham y empeoran hasta la extinción total de todos ellos en esta vida. Aunque en otra vida … ¿Quién sabe? Y todo lo malo pasa sin que esta espectadora se inmuta. Es que este género me deja fría, por lo general. Los actores Toni Collette y Gabriel Byrne siempre me han gustado. Estos veteranos habrán tenido sus razones para unirse a esta película. Se podría entender más a los jóvenes Alex Wolff y Milly Shapiro. Es el debut cinematográfico de Milly Shapiro quien, con tan solo 16 años, ya ha forjado una reputación en el teatro como actriz y cantante. Alex Wolff ha trabajado tanto en cine como en televisión con su hermano con quién también formó una banda, pero Hereditary es quizás su proyecto más ambicioso hasta la fecha. Y lo cierto es que el físico de ambos jóvenes es llamativo y Hereditary es un buen escaparate para ellos.

Eso sí, deben esperar los créditos al final de la película para escuchar lo mejor: la canción Both Sides Now de Joni Mitchell, cantada por Judy Collins.

I’ve looked at life from both sides now 
From up and down, and still somehow 
It’s life’s illusions I recall 
I really don’t know life at all

En definitiva, para gustos, colores. Hereditary no me ha gustado. No es de mi color favorito.

Hereditary se está proyectando en la actualidad en los cines de España.

Diana Shoffstall

Nadie nos mira. Ser o no ser

La película argentina Nadie nos mira dirigida por Julia Solomonoff y co-producida por, entre otras, la compañía Miss Wasabi que lidera Isabel Coixet, quizás pase inadvertida por muchos espectadores. Sería una pena, pues este largometraje posa la mirada, realista que a la vez compasiva, sobre las personas que anhelan el reconocimiento profesional y la felicidad personal y que los buscan activamente, incluso más allá de su entorno familiar y las fronteras de su país de origen, y que se abocan al fracaso hasta que consigan reconciliarse consigo mismo.

Resultado de imagen de imágenes película nadie nos miraNico Lenke (interpretado por Guillermo Pfening) es un actor argentino famoso en su país que no puede pasar por la calle sin que la gente le aborde. Se traslada a la ciudad de Nueva York, donde es un don nadie -él afirma a todos que está en tratos con una productora para una película importante con un elenco internacional- , e intenta salir adelante. Vive en casa de una joven -el sofá se convierte en cama y cualquier mueble sirve para colgar su ropa-, y es testigo forzoso de las relaciones de su casera y su novia.  Una amiga suya, una argentina casada y afincada en la ciudad, le pide que cuide a su bebé Theo mientras ella y su marido trabajan. Nico dice en principio que no, pero finalmente aceptará los dólares que le ofrecen por su ayuda. Se gana un poco de dinero por aquí y por allá, camarero y vendedor de arboles de Navidad, mientras espera su oportunidad. También hurta productos del supermercado, escondiendo los artículos entre los bártulos que lleva consigo cuando está al cuidado de Theo. Se presenta a los castings para latinos y le rechazan porque es rubio. Cuando no puede más, cuando la frustración puede con él, Nico acudirá a los ámbitos gays para desfogarse.

Porque Nico es gay, porque es un latino rubio, porque es una estrella en su país y nadie en Nueva York, porque él dice que prueba fortuna en la Gran Manzana pero en realidad él huye de la Argentina y del productor que le hizo famoso -un hombre casado y con familia- y que también es su amante y verdugo.

Nico está encaminado al fracaso porque no reconoce su propio ser. No vamos a desvelar el final de la película -vayan a verla por favor-, pero sí podemos decir que el éxito y la felicidad sólo se pueden conseguir cuando uno está en paz consigo mismo.

Julia Solomonoff sabe de lo que escribe (es co-guionista de este film). Estudió cinematografía en la Universidad de Columbia en Nueva York y actualmente es profesora en la misma institución. Su trayectoria en EE.UU. no es exactamente equiparable a la de Nico en Nadie nos mira, pero sin duda conoce la ciudad y sus habitantes, tanto los residentes de toda la vida como los inmigrantes. Su retrato de Nico nos emociona. Queremos que triunfe. La tarea es difícil si no imposible. El supermercado que frecuenta Nico con Theo está blindado con cámaras de seguridad. Pero, como él confiesa a su amiga, la madre de Theo: “Nadie nos mira”.

Nadie nos mira estuvo nominada como mejor película internacional (2017) en los festivales de cine de Tribeca y de Gijón. Los actores elegidos para este largometraje, no siendo especialmente conocidos, cumplen con creces y sus personajes se tornan todos auténticos y reales. Guillermo Pfening como Nico está espléndido. Su interpretación fue premiada en Tribeca.

Cuánto más pienso en Nadie nos mira, más me gusta. Repito, vayan a verla. Seguramente lo mismo les pasará a ustedes.

Nadie nos mira la podemos ver actualmente en los cines de España.

Diana Shoffstall

Manifesto. Una exhibición maratoniana de talento e ingenio

Manifiesto: Escrito en que se hace pública declaración de doctrinas, propósitos o programas. (Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española).

Así empieza la película Manifesto, con la definición de la palabra según el diccionario sobre la pantalla. Y desde luego Manifesto es el manifiesto madre de todos los manifiestos.

Resultado de imagen de imágenes de la película manifestoEn 95 minutos y a través de 13 historias con 13 personajes distintos (todos ellos encarnados por la australiana Cate Blanchett; además presta su voz en off en el prólogo), el alemán Julian Rosefeldt recrea el sentido y visión de numerosos manifiestos artísticos de los últimos 150 años, desde el archiconocido Manifiesto del Partido Comunista (1848, de Marx y Engels) hasta Dogma 95 (manifiesto publicado por, entre otros, los cineastas daneses Lars Van Trier y Thomas Vinterberg), pasando por el Manifiesto del surrealismo (1924, del escritor francés André Bretón). Quizás no esté de más que el espectador se documente antes de ver la película; no todos los manifiestos referidos son tema de conversación habitual de la mayoría de nosotros y relacionarlos con las distintas historias y personajes no es fácil.

Aunque tampoco importa mucho, la verdad. Relájense y déjense llevar por las imágenes y las palabras. Tendrán dudas, eso sin discusión, pero también se reirán y celebrarán con enorme gozo esta creación artística, que no película como la entendemos normalmente. De hecho, Julian Rosefeldt, el responsable de esta obra cenital sobre la pantalla grande, es un creador de instalaciones en celuloide, un vídeo artista, un artista visual y plástico. Rodó Manifiesto con Cate Blanchett como protagonista indiscutible (con unos pocos actores secundarios en el reparto) en menos de dos semanas.

¡Y que grande es Cate Blanchett! No debemos sorprendernos. Esta actriz de tan solo 49 años ha cosechado numerosos premios a lo largo de su carrera; su labor artística ha sido reconocida por los Óscar, los Globos de Oro, los BAFTA, entre otros. Verla aquí, metiéndose en la piel de personajes tan distintos (incluidos el de un hombre vagabundo) es una delicia. Representa a personas de edades y culturas dispares, de nacionalidades diversas, con acentos y gestos acordes con cada situación. A veces es hilarante; el episodio en el que es la presentadora de noticias en el estudio y a la vez la reportera en la calle no tiene desperdicio. (Nuestra investigación nos sugiere que este episodio está relacionado con el arte conceptual y el minimalismo). A veces es intensa; como profesora de niños de primaria, les instruye sobre cómo deben crear una obra filmada, recitándoles los mandamientos de Dogma (la cámara debe sostenerse en la mano, el rodaje se realizará sin accesorios ni decorados, …). Las caras de los niños, todo un poema. La titiritera nos fascina, con un títere igual que ella en la mano, y cientos de títeres a su alrededor (recreaciones al detalle de figuras históricas o populares de todos los tiempos). Pero no vamos a contarlo todo. Descúbranla Uds. mismos.

Aunque Manifesto es del año 2015, ha llegado a España tres años más tarde, apenas hace unas semanas. Búsquenla en los cines. Aplaúdenla y hagan correr la voz.

Diana Shoffstall

Las estrellas de cine no mueren en Liverpool. Amor a raudales y torrentes de emociones

Las películas “románticas” no es que sean mis favoritas pero Las estrellas de cine no mueren en Liverpool me ha emocionado. Es una bella historia del amor que unió a Gloria Grahame y Peter Turner, hasta que la muerte les separara en el año 1981.

Resultado de imagen de imagenes de las estrellas de cine no mueren en liverpoolGloria Grahame había nacido en el año 1923 y en las décadas de los 40 y 50 ya era una estrella del cine en blanco y negro. Trabajó con grandes directores y actores de la época. (Llegó a casarse con el director Nicholas Ray, el segundo de sus cuatro maridos; su último marido fue su hijastro, Anthony Ray, hijo de aquél). Gloria recibió el Óscar como mejor actriz secundaria por su papel en la película de Vincente Minnelli Cautivos del mal (The Bad and the Beautiful) en el año 1952. Sin embargo, la fama es efímera y ya en los años 70 Gloria trabajaba en lo que podía en la televisión, el teatro o el cine, incluso en el cine español. José María Forqué la dirigió en su película Tarots, del año 1973, con Fernando Rey.

En el año 1978 Gloria tenía un papel en una obra de teatro que se estaba representando en Liverpool. Liverpool será la cuna de los Beatles pero no es la meca de los teatreros. Pero Liverpool cambió la vida de Gloria porque allí es donde había nacido y vivía Peter Turner. Se conocieron por casualidad y se enamoraron; ella tenía 54 años y él 26.  Un amor apasionado, sincero, alegre y, para la época, algo escandaloso. Unos meses intensos e inmensos, plenos de complicidades y confidencias como cuando Peter confesó a Gloria que en el pasado no solo había tenido novias, sino también novios. Sin pestañear y con una sonrisa pícara, Gloria respondió que ella también.

Annette Bening brilla en el papel de Gloria Grahame. A lo largo de la película y a través de retazos de algunas de sus películas, conocemos a la verdadera Gloria. El parecido físico de Annette Bening con Gloria Grahame no es desdeñable. Vemos a Gloria Grahame en blanco y negro con menos de 35 años y a Annette Bening a todo color en el papel de Gloria con 20 años más. Una transición fluida y totalmente creíble. Annette Bening es una bella mujer que va camino de los 60 años y que no esconde ni intenta camuflar su edad y asume los cambios en su físico con una naturalidad admirable. Jamie Bell (lanzado a la fama como Billy Elliot en el año 2000) no desmerece en nada la interpretación de su co-protagonista. Su Peter Turner es una persona sensible, madura, amorosa y, como constataremos, desmostrará una tierna lealtad sin fisuras. Completan el reparto, entre otros, Julie Walters como la madre de Peter (Julie Walters era la profesora de baile de Jamie Bell en la película Billy Elliot) o Vanessa Redgrave que a sus 80 años interpreta a la madre de Gloria.

Las estrellas de cine no mueren en Liverpool es un trabajo digno y destacable en la filmografïa del escocés Paul McGuigan. El guión es de Matt Greenhalgh, con la colaboración de Peter Turner, quien en el año 1986 vio la publicación de su libro homónimo en el que se basa la película.

Prestad atención a las canciones. Un acompañamiento perfecto que nos sitúa en cada lugar y momento: entre otras, Song for Guy de Elton John, California Dreamin’ de José Feliciano y, en los créditos finales, You shouldn’t look at me this way de Elvis Castello. Esta última compuesta expresamente para esta película.

Las estrellas de cine no mueren en Liverpool (Film Stars Don’t Die in Liverpool) la podemos ver actualmente en los cines de España.

Diana Shoffstall

Lucky. La cumbre y el crepúsculo.

Resultado de imagen de poster oficial lucky películaLucky es por encima de todas las demás consideraciones un homenaje al actor Harry Dean Stanton, fallecido en septiembre de 2017 a los 91 años poco antes de la première mundial del film. Los co-guionistas Logan Sparks y Drago Sumonja eran amigos personales del veterano actor. ¿Quién mejor que Harry Dean Stanton para encarnar a Lucky, un hombre viejo, soltero, sin hijos conocidos, veterano de la Segunda Guerra Mundial (estuvo en la armada, en la campaña del Pacífico), fumador empedernido y practicante de yoga que, después de tantos años de vida, comienza a pensar en la muerte?

Lucky habita en un pequeño pueblo del oeste de los Estados Unidos. Sol, sequedad y saguaros gigantes. Es un hombre de hábitos enraizados; se bebe su café por la mañana en el modesto restaurante del pueblo con el crucigrama del día sobre la mesa, compra leche o tabaco en la tienda de ultramarinos, emprende su recorrido diario por las calles del pueblo y ve los concursos de la televisión en paños menores desde el sofá de su casa hasta recalar por la noche en el bar para tomarse un par de Bloody Marías en compañía de otros parroquianos habituales.

Hasta aquí todo bien. Hasta el día que Lucky sufre un mareo y se cae. Una caída sin consecuencias físicas pero que obra en él una transformación lenta, inexorable que le impulsará a desechar su leitmotiv (“soy un nada de paso por el mundo”) y a abrazar la vida con un nuevo ímpetu. Rectificar a tiempo es cosa de sabios y aún con 90 años cumplidos hay tiempo para rectificar.

Cada personaje de esta película, comenzando con Lucky, es una joya. Y los actores escogidos para compartir esta aventura con Harry Dean Stanton han sido, casi todos ellos, amigos y/o colaboradores de él. David Lynch es Howard. Howard, amigo de Lucky, ha convivido durante años con su tortuga de tierra a la que ha dado el nombre de Presidente Roosevelt. Después de que Roosevelt decide darse una vuelta y desaparece, Howard será el protagonista de unos discursos metafísicos que dejan pasmados a los interlocutores. Ed Begley, Jr. es el Dr. Kneedle quien descarta una enfermedad como causante del mareo de Lucky y le anima con toda la ecuanimidad del mundo a disfrutar este ocaso propio de la edad. A Tom Skerritt le han dado el papel de Fred, un veterano de la Marina, de paso por el pueblo. Y uno de mis favoritos: James Darren como Paulie, un gigoló ya maduro e inofensivo. (James Darren ha tenido papeles buenos en el cine, pero yo siempre le recordaré como el joven y guapo cantante que era en los años 50-60 cuando las adolescentes se morían por él).

“Viejos” amigos y/o colaboradores: Harry Dean Stanton nació en el año 1926, Tom Skerritt en el año 1933, James Darren en el 1936, seguido de David Lynch en el 1946, y el benjamín Ed Begley, Jr., nacido en el año 1949. Claro que no todos los habitantes del pueblo son viejos, pero son los viejos y sus recuerdos que pueblan el hábitat construido por Lucky.

De la dirección de la película se ha encargado John Carroll Lynch, un actor estadounidense pródigo en títulos (su carrera ya ha superado los 20 años) y cuya cara (y voz) es bien conocida. Lucky es su ópera prima detrás de la cámara. Un proyecto ambicioso y superado con nota.

Lucky es, en última instancia, un canto a la vida. Nunca mejor dicho. Entre los muchos talentos de Harry Dean Stanton era el talento musical. Verle y escucharle cantar Volver, volver con el acompañamiento de los mariachis es gozar sin pudor. Y quédense hasta el final de los créditos para escuchar a Foster Timms (otro amigo de Harry Dean Stanton) y su canción “The Man in the Moonshine”. O sea, Lucky, o sea, Harry Dean Stanton, el hombre a la luz de la luna.

Lucky se está exhibiendo en las pantallas de España desde el pasado día 4 de mayo de 2018.

Diana Shoffstall

Rebelde entre el centeno. Una rebeldía en celuloide descafeinada que no refleja la complejidad del gran escritor

Rebelde entre el centeno (Rebel in the Rye) es la ópera prima del estadounidense Danny Strong como director de largometraje. La trayectoria de Danny Strong, de 43 años, como actor, guionista y productor (y también guionista de esta película, basada en el libro de Kenneth Slawenski J.D. Salinger: A Life), ha ido in crescendo, con variados y premiados trabajos tanto para la pequeña como la gran pantalla.

Resultado de imagen de poster oficial rebelde entre el centenoEl título de esta cinta es un juego de palabras transparente y fácil. El escritor Jerome David Salinger (Sonny para su familia, Jerry para sus amigos, J.D. Salinger como autor) prácticamente de la noche a la mañana  alcanzó una celebridad enorme con la publicación de su novela El guardián entre el centeno (The catcher in the rye) que vio la luz en el año 1951 (y que sigue siendo un éxito de ventas; unos 250.000 nuevos ejemplares son vendidos cada año). La película pretende desvelar las motivaciones del escritor y describir su proceso de escritura creativa. Los lectores entusiasmados con la obra de Salinger seguramente acogerán esta película con cariño, sintiéndose más cerca al autor. Pero la película es realmente muy discreta, neutra, sin color.

Fiel a la vida de Salinger, bastante. Él procedía de una familia acomodada de Nueva York que le proporcionaba muchas facilidades (y recursos económicos) gracias a la insistencia de su madre (su padre no compartía el entusiasmo de la madre por la “afición” a la escritura de su hijo). En la Universidad de Columbia, Salinger encontró en Whit Burnett, su profesor de escritura creativa (y editor de la publicación literaria Story), un mentor. (A lo largo de su vida, Burnett sería una persona de influencia para otros escritores en sus comienzos, como por ejemplo Truman Capote o William Saroyan). Desgraciadamente, la Segunda Guerra Mundial interrumpió en la vida de J.D. Salinger; sus experiencias en las campañas del norte de Europa y en la liberación de campos de concentración fueron devastadoras para su psique. Con el tiempo, y con la ayuda de la práctica de yoga y su interés por el budismo zen, Salinger pudo -apenas- asumir una vida “normal”. Después de un flirteo algo bizarro con la jovencísima Oona O’Neil (con 18 años se casaría con Charlie Chaplin, 36 años mayor que ella, estando Salinger todavía en Europa), Salinger llegaría a casarse (con Claire Douglas en el año 1955) y sería padre de una hija y un hijo, pero Salinger iba poco a poco retirándose de este mundo mundano. (El divorcio llegó en 1967). No se repetiría el éxito de El guardián entre el centeno porque, aunque Salinger siguió escribiendo, tomó la determinación de no publicar.

Es realmente una pena esa falta de color, de emoción, en esta película porque la figura de J.D. Salinger es muy atractiva, algo trágica, y también apasionante. Él mismo reconocía que estaba dañado y que no se sentía capaz de ser un buen hijo, un buen esposo o padre, ni siquiera un buen amigo.

He acudido en parte a ver Rebelde entre el centeno porque (si no me equivoco) es el último papel completado por Kevin Stacey (él es Whit Burnett). Los escándalos recientes en torno a su vida personal le han apartado de la pantalla (fue “despedido” del proyecto Gore, posterior a Rebelde entre el centeno). Creo que Kevin Stacey es un gran actor y su interpretación de Whit Burnett es realmente estupenda. El actor británico Nicholas Hoult es J.D. Salinger. Está bien, pero su cara de niño y su lenguaje corporal no cambian a lo largo de las casi dos horas de la película (que cubren unos 20 años de la vida del escritor); es más convincente como el joven Salinger y no tanto como el Salinger menos joven. Muchos secundarios buenos: Victor Garber como el padre de Salinger y Hope Davis como su madre; Sarah Paulson en el papel de Dorothy Olding, su fiel agente; Zoey Dutch es Oona O’Neill y Lucy Boynton su esposa Claire Douglas.

Ni muy buena ni muy mala esta película. Pueden ir a verla, pero casi mejor leer (o re-leer) El guardián entre el centeno. Su protagonista Holden Caulfield puede que nos proporcione la clave para conocer de verdad a J.D. Salinger.

Diana Shoffstall

Campeones. En primera plana y con nota.

Si aún no han visto la película Campeones, vayan a verla. Lleva un mes en las carteleras de los cines de España y, aunque intuimos que continuará en primera plana durante unas cuantas semanas más, no vaya a ser que Uds. se confían y cuando quieren ir, ya no está.

nombre peliculaJavier Fesser, el director, montador y coguionista (junto a David Marqués), nos trae esta cinta refrescante contando con el premiadísimo actor Javier Gutiérrez para el papel de Marco, un segundo entrenador de un equipo profesional de baloncesto. Las cosas no le van bien a Marco. Su mujer Sonia (Athenea Mata) desea ser madre; Marco no lo tiene tan claro y está nervioso y tenso. Se ha vuelto a casa de su mamá (Luisa Gavasa), poniendo espacio entre los deseos de Sonia y sus propias inseguridades. Una fuerte discusión con su entrenador en cancha durante un partido le acarreará el despido, y una copa de más y la consiguiente conducción temeraria le supondrá una pena sustitutoria. Nada más y nada menos que entrenar un equipo de baloncesto no profesional muy especial: sus componentes son todos jóvenes con algún grado de discapacidad intelectual.

Campeones es una comedia, sí, pero es algo más. Con esta película Javier Fesser consigue hacer visibles personas que, lamentablemente y en demasiados casos, son invisibles para los demás. El personaje de Marco aprenderá unas cuantas lecciones -como nosotros mismos lo haremos- sobre la humildad, la solidaridad, el compañerismo y la superación-, guiado por Julio (Juan Margallo), el director del centro que es sede del equipo de baloncesto.

Impecable la labor de Javier Fesser (descartando algún tratamiento algo estrafalario, como, por ejemplo, en el engaño al propietario del restaurante), unos actores que cumplen sobradamente, una banda sonora de Rafael Arnau (y la canción Este es el momento de Coque Malla) que hace un grato acompañamiento, buena fotografía a cargo de Chechu Graf, … Todo bien en conjunto.

Pero los verdaderos protagonistas de Campeones son estos jóvenes, debutantes en esta película. Son auténticos, naturales, espontáneos, juguetones, pero también algo pícaros y susceptibles. Pienso que el rodaje debería haber sido muy divertido, aunque seguramente dificultoso, y que la improvisación, la repetición de tomas y mucha paciencia estarían presentes cada día. Una gozada, no tengo ninguna duda.

A una amiga mía le gustó mucho la película (yo creo que no puede disgustar a nadie), pero también le parecía algo triste, porque la vida de estos jóvenes no es un lecho de rosas, o sí un lecho de rosas pero con muchas espinas. Precisamente en este punto podemos valorar muy positivamente esta película: nos dice la verdad sobre las dificultades de estos jóvenes. Les vemos. Por fin, les vemos. Por fin, tomamos conciencia que es el primer paso. Y el segundo paso es extenderles una mano. Háganlo.

Diana Shoffstall

Wajib (Invitación de boda). Ninguna novedad, ninguna emoción en el pueblo de Nazaret

Wajib se refiere a la costumbre palestina de hacer llegar las invitaciones de boda personalmente a cada invitado. Se casa la hija de Abu Shadi. Para este acontecimiento y con el objetivo de ayudar en las tareas de preparación -incluyendo el reparto de las invitaciones- vuelve a casa el hijo de Abu Shadi (Shadi, sin más).

Resultado de imagen de poster oficial invitación de boda (wajib)Estamos ante una familia palestina-cristiana que reside en Nazaret. Abu Shadi es maestro en una escuela (aspira a la dirección del mismo) y divorciado. Su hijo Shadi, un arquitecto, hace años que se afincó en Roma (donde se ha ennoviado con la hija de un ex-dirigente de la OLP). Dos generaciones, dos maneras de enfrentarse a la vida, dos visiones del futuro, … No es una cuestión novedosa y da igual que estemos en Nazaret que es la ciudad de Israel con mayor población árabe, en su mayoría musulmana aunque los árabes-cristianos componen un grupo minoritario importante. Apenas alguna referencia a la dominación judía. La presencia de algunos soldados israelís en las calles irrita enormemente al hijo Shadi quien está muy comprometido con la causa palestina. En cambio, el padre Abu Shadi se muestra ecuánime ante la situación e incluso pretende invitar a un judío a la boda (un inspector de educación que puede ser clave para que al padre le nombren director de la escuela) ante la negativa y rotundo rechazo del hijo.

Y mientras la familia de Abu Shadi se prepara para la boda, la ciudad se prepara para la Navidad: la llegada de turistas y peregrinos a la ciudad donde Jesús pasó su infancia; los puestos callejeros vendiendo toda suerte de objetos relacionados con la Navidad; los árboles de Navidad dentro de muchas casas; y hasta la música de la canción Jingle Bells anunciando las llamadas entrantes al teléfono móvil de Abu Shadi.

Realmente no pasa gran cosa en esta película. Seguimos los pasos de Abu Shadi y de Shadi: juntos en el coche para entregar las invitaciones o hacer otros recados; dentro de las casas de los invitados o familiares tomando el té (o predominantemente el café) de rigor y manteniendo breves conversaciones banales; almorzando en un pequeño restaurante para reponer fuerzas, … Y siempre los dos en desacuerdo. Al padre no le gusta la ropa con que se viste su hijo. Al hijo le parece horrorosa la música que escucha su padre. El padre es más bien apolítico. El hijo todo lo contrario. El padre es conservador y un fervoroso creyente en las tradiciones. El hijo apoya y desea cambios.

La directora y guionista palestina-cristiana Annemarie Jacir, además de rehusar entrar en el terreno político o religioso, tampoco presta demasiado atención a las mujeres. Y eso a pesar de que la película gira en torno a las preparaciones de la boda de la hija de Abu Shadi. La vemos poco y sin que se pronuncie con energía sobre ningún tema. La otra figura femenina ausente es la que fuera la esposa de Abu Shadi, la madre de Shadi y su hermana. Una mujer que abandonó a su familia cuando sus hijos eran pequeños y que vive ahora en los Estados Unidos con su nuevo marido que está muy enfermo. ¿Podrá venir o no a la boda? Su presencia en la misma se da por hecho a pesar del distanciamiento físico y afectivo entre ella y su antiguo hogar y familia. Otra “manzana de la discordia”.

Invitación de boda (Wajib) se deja ver sin sobresaltos. Me estaba gustando (sin gran entusiasmo) hasta la escena final en la que la directora utiliza la técnica “del espejo” para retratar a padre e hijo (encender el cigarrillo, tomar los sorbitos de café, mirar el horizonte, …). ¿Reconciliación? ¿Reconocimiento de sus similitudes por encima de sus diferencias? Da igual realmente. La escena final es como el resto de esta cinta, tranquila y de perfil bajo.

Por cierto, los actores Mohammad Bakri (Abu Shadi) y Saleh Bakri (Shadi) son padre e hijo en la vida real. Su labor en esta película no está mal; han hecho lo que han podido con un guión bastante soso.

Invitación de boda (Wajib) la podemos ver en los cines de España desde el pasado 27 de abril, gracias a la distribuidora Festival Films.

Diana Shoffstall

El Insulto. El “never ending story” de Ellos vs. Nosotros

Enfrentamientos entre palestinos e israelíes, palestinos y judíos, palestinos y libaneses, palestinos y cristianos y, en El Insulto, entre un palestino musulmán refugiado en El Líbano y un libanés cristiano y seguidor ferviente del partido ultraderechista de su país.

Póster de El InsultoToni (encarnado por Adel Karem, nacido en Beirut) es el cristiano libanés. Casado y esperando su primer hijo, el trabajo en su taller mecánico ocupa sus días. Yasser (interpetado por el palestino Kamel El Basha, nacido en Jerusalén) es el palestino refugiado en El Líbano desde hace años con su esposa. Es ingeniero y trabaja como capataz de obras de mejora en calles e infraestructuras. El celo profesional de Yasser le impulsa a desmantelar de malos modos una tubería no autorizada que desagua a la calle desde el balcón de la casa de Toni. La discusión entre ambos y los improperios lanzados por Yasser a Toni tendrán eco a nivel nacional.

El director de El Insulto es Ziad Doueiri, libanés y musulmán (aunque se trasladó a estudiar y trabajar en EE.UU. cuando la Guerra Civil en El Líbano 1975-1990 asolaba su país ). También es el co-guionista de la película, junto con Joëlle Touma, que es libanesa y cristiana (y en aquel momento su esposa). Indudablemente un cierto conocimiento de causa impregna esta historia de Ellos vs. Nosotros.

Es el never ending story de la mentalidad de las tribus que protegen a los suyos y excluyen a los demás, del miedo al otro porque es diferente a mi, de la defensa a ultranza de un punto de vista y la ceguera irracional que impide reconocer que uno puede estar equivocado. Todo ello y más, pues el calvario de los palestinos refugiados en los países de acogida es bien conocido y documentado, mientras que la carga dolorosa que supone esa acogida para esos países limítrofes a Palestina es bien aprovechada por los partidos nacionalistas.

La película ha sido bien recibida por el público y los críticos: nominada al Óscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa, premio al mejor actor (Kamel El Basha) en su paso por el Festival de Venecia, premio del público en la Seminici de Valladolid, entre otros. Bien merecidos los premios y las nominaciones. Si bien El Insulto se adentra en un terreno ya cultivado, su historia nos atrapa y nos frustra. La escalada implacable de un incidente más bien “entre vecinos” hacia una crisis a nivel nacional es preocupante. ¿Y para qué? Ninguno de los protagonistas reciben una “satisfacción” a sus demandas, aunque una frágil tregua entre los dos hombres, al margen de los medios, los jueces y los políticos, permite vislumbrar un futuro no exento de esperanza.

En el fondo, Toni y Yasser no son tan diferentes. Están en el juicio iniciado por Toni. Interrogan a Yasser que admite que es exigente en su trabajo. Se queja de la calidad de los camiones y materiales made in China que rehúsa emplear. Toni reacciona en el banquillo del demandante. Es un plano fugaz, un momento. La cara de Toni que se ilumina; Toni, que le hemos visto quejarse de la calidad de los repuestos y materiales made in China y que rehúsa utilizar en su taller. Una mirada de reconocimiento de un ser igual y respetable. Sí, sí, … el futuro no está exento de esperanza.

El Insulto, distribuida por Sherlock Films, está exhibiéndose en los cines de España desde el pasado día 16 de marzo.

Diana Shoffstall