El Extranjero. La veteranía triunfa.

Sorprendente la última película del director neozelandés Martin Campbell. Campbell ha llevado a la gran pantalla leyendas como James Bond (Casino RoyaleGolden Eye) o el Zorro (La Máscara del ZorroLa Leyenda del Zorro) e incluso superhéroes (The Green Lantern). Con El Extranjero (traducción literal de The Foreigner, el título original en inglés) Campbell, con un guión de David Marconi basado en la novela The Chinaman del escritor británico Stephen Leather, se pone al servicio de dos actores dispares, ambos conocidos y con seguidores fieles, resolviendo con eficacia una trama que no querríamos que fuese verdadera pero que pudiera serlo.

Resultado de imagen de cartel película el extranjeroQuan (Jackie Chan) es chino, nacionalizado británico, residente en Londres y propietario de un modesto restaurante. Convive con su hija adolescente, la única superviviente de la familia de Quan. Cuando su hija muere en un atentado perpetrado por una renacida facción violenta del IRA, Quan no cesará hasta conocer y acabar con los responsables, resucitando su propio pasado como agente de las fuerzas especiales de USA en las guerras clandestinas del sudeste asiático. Quan recurre a Liam Hennessey (Pierce Brosnan), un alto cargo en el gobierno de Belfast cuyo propio pasado relacionado con el IRA es menos que transparente, a quién acosará persistentemente hasta lograr su objetivo.

Martin Campbell, 74 años; Jackie Chan, a punto de cumplir los 64; Pierce Brosnan, camino de los 65; y una película que está arrasando en China. (Una de las productoras detrás de esta cinta es Wanda Media). Que arrase en China se entiende, pues Jackie Chan es … Jackie Chan. Pero esta espectadora cree que la película también puede lograr una aceptación razonable en occidente. Entretiene e intriga. Suficiente acción (aunque las escenas peligrosas o de riesgo de Jackie Chan -al fin y al cabo su seña de identidad- son limitadas), violencia tolerable y, sobre todo, mucha sangre fría al relatar y desvelar la telaraña de rencor y venganza, de odio y lealtad equivocada que aún permanece entre los ex-miembros del IRA 19 años después del acuerdo de paz.

Pierce Brosnan es francamente convincente en el papel de Liam Hennessy. Queremos creer que realmente es lo que dice ser: ex-IRA, pero ahora político y firme defensor de la legalidad. Pero en la medida que Quan se le acerca, Hennessy recurre más y más al vaso de whisky, delatando su creciente desesperación y su verdadera naturaleza.  Jackie Chan no es un actor que se caracteriza por sus interpretaciones emotivas. Pero como Quan logra transmitir su desolación por la pérdida de su hija y su determinación incesante para obtener justicia.

Lo dicho. Una película entretenida e intrigante y un par de actores veteranos que dan cara a los protagonistas antagónicos con sobrada profesionalidad. El público sale ganando.

De la mano de Diamond Films, El Extranjero se está proyectando en los cines de España desde el pasado 12 de enero.

Diana Shoffstall

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Las mejores películas e intérpretes del año 2017: V Premios Días de Cine

La noche del martes 16 de enero, Días de Cine, programa de televisión española, celebró su gala anual para anunciar los premios al mejor cine del año 2017.

 Verano 1993 de Carla Simón se llevó el premio a la mejor película española, mientras que la película húngara En cuerpo y alma de Ildiko Enyedi hizo lo propio en la categoría de mejor película internacional. A su vez, los espectadores de Días de Cine otorgaron el premio del público a la comedia musical La Llamada de Javier Calvo y Javier Ambrossi.

Los actores Nathalie Poza y Juan Diego, protagonistas del largometraje No sé decir adiós se alzaron con los premios a la mejor interpretación.

Días de Cine, cuyo director es Gerardo Sánchez, se emite en La 2 de televisión española los jueves sobre las 21 horas.

Podéis consultar toda la información sobre los V Premios Días de Cine aquí:  http://www.rtve.es/rtve/20180117/dias-cine-entrega-v-premios-mejores-peliculas-interpretes-2017/1661900.shtml

 

 

El Museo de las Maravillas. Un cuento sin hadas pero con ángeles guardianes

El Museo de las Maravillas no es un cuento de hadas porque no hay hadas entre los personajes, pero como si lo hubiesen. Basada en la novela juvenil Wonderstruck (también título original de la película) del escritor e ilustrador estadounidense Brian Selznick, El Museo de las Maravillas es el último proyecto del director Todd Paynes (Carol, 2015) y cuenta con guión del propio Brian Selznick. Selznick no es ajeno al mundo cinematográfico. La invención de Hugo (Martin Scorcese, 2011) también está basada en un libro suyo.

Resultado de imagen de imagenes de la pelicula el museo de las maravillas diamond filmsEn este cuento (sin hadas) Ben, un niño de Minnesota, pierde a su madre, sufre un accidente que le deja sordo y sueña con encontrar a su padre a quién no conoció. Son los años 70 y Ben emprende viaje solo a Nueva York persiguiendo las pocas pistas que le dejó su madre sobre su progenitor. En otros planos, son los años 20. La joven Rose es sordomuda y vive en New Jersey con su padre pero sueña con poder estar con su madre, la actriz Lilian Mayhew,  que trabaja en Nueva York. Rose emprende viaje sola a Nueva York propiciando el reencuentro con su progenitora.

El Museo de las Maravillas es como si fuera dos películas en una sola. Cuando seguimos los pasos de Ben todo es color y sonidos. En cambio, la vida de Rose la vemos en blanco y negro y en silencio. Hasta que Rose ya no es la jovencita del inicio de la cinta, sino Rose la mujer madura de los años 70.  Ben y Rose, dos historias que se unen, logrando una sanación o cierre emocional para ambos.

Todos los actores son superlativos. Oakes Fegley es convincente como Ben, fuerte y vulnerable a la vez. Michelle Williams (está en racha, la acabamos de ver en El Gran Showman) es la madre de Ben en un papel secundario. Millicent Simmonds encarna a la joven Rose con total naturalidad. No debemos extrañarnos. Esta joven actriz es sordomuda desde que era un bebé. Y finalmente tenemos el placer de ver a la gran Julianne Moore (una actriz que no me defrauda nunca) en un doble papel como Lilian Mayhew, la madre de la joven Rose, y después como la Rose madura de los años 70. O sea, Julianne Moore en la pantalla sin articular palabra oída por nosotros. Cuando es Lilian Mayhew, estamos en silent film mode y cuando es la Rose madura, pues es sordomuda. Sin duda un reto para la actriz, superado con creces.

La historia se desarrolla con fluidez aunque no siempre todo es plausible. El niño latino que le ofrece su amistad y ayuda a Ben en Nueva York afirma que no tiene amigos, algo que resulta insólito, más cuando no es una afirmación sustentada con ningún argumento. Tampoco se entiende porque la madre de Ben ha mantenido a su hijo a oscuras en cuanto a la identidad de su padre.

Finalmente se sabrá en la última secuencia cuando volamos con Ben y con Rose por encima de un mundo en miniatura -su mundo, el de ambos- con los ángeles guardianes velándoles a sus espaldas.

Distribuida en España por Diamond Films, El Museo de las Maravillas se está exhibiendo en los cines desde el pasado día 5 de enero de 2018.

Diana Shoffstall

 

 

El Gran Showman. ¡Corre! Llega el circo

EResultado de imagen de cartel El Gran Showmanl Gran Showman (The Greatest Showman, su título original), película del director debutante Michael Gracey, es un gran musical. Si hubiese sido una producción musical en directo sobre un escenario (CatsBilly Elliot, My Fair Lady, y una larga lista de otras obras), el público habría estado de pie bailando, cuando no sentado siguiendo el ritmo con los pies, y la función habría finalizado con aplausos y vítores, algo que desde hace tiempo no ocurre casi nunca en las salas de cine (aunque recuerdo otros tiempos cuando sí era frecuente, una muestra del agradecimiento de los espectadores).

La película sigue los pasos de Phineas Taylor Barnum (P.T. Barnum), creador a mediados del siglo 19 de lo que sería finalmente el Ringley Brothers and Barnum & Bailey Circus. Pobre en su infancia, pero rico en ideas y osadía, P.T. Barnum, en vida, llegó a ser autor, editor, filántropo, político, empresario, … Pero sobre todo, después de su muerte, se le recuerda como el más grande, el showman por excelencia. La película retrata el hombre y sus peripecias en sus comienzos. Pobló su espectáculo con los llamados freaks (los “fenómenos”: la mujer barbuda, el gigante y el enano, los gemelos siameses, la mujer albina, el hombre tatuado, …) y animales “exóticos” (los elefantes y leones y otros). Creó un espectáculo para las “masas”, fue repudiado por la alta sociedad neoyorquina y la aristocracia de la costa este, reclamó un lugar en esa sociedad adinerada y esnob trayendo a los Estados Unidos la afamada cantante sueca Jenny Lind, perdió casi todo (estuvo a punto de perder también el amor de su mujer y de sus hijas), se repuso y prosperó y fue feliz.

Así es más o menos la trama de la película. Hugh Jackman, como P.T. Barnum, nos sorprende nuevamente con sus dotes artísticos. Es no solo un veterano y premiado actor de cine y teatro; es también un bailarín (y, en menor medida, cantante) consumado. Es uno de los nominados este año a un Globo de Oro. Michelle Williams, en el papel de la fiel esposa Charity, también canta y baila. Michelle Williams está en racha, habiendo protagonizado varios largometrajes excelentes en los últimos años (Manchaster by the Sea, Blue ValentineBrokeback Mountain, …), y este año está nominada a un Globo de Oro por su papel en Todo el Dinero del Mundo. Zac Efron (High School Musical y, ahora en los carteles de los cines, The Disaster Artist), encarna a Phillip Carlyle, un joven que pertenece a esa sociedad rica de Nueva York, que se asocia con Barnum y descubre su verdadera vocación. Rebecca Ferguson, como Jenny Lind, es una buena actriz (Mission Impossible: Rogue NationGirl on the Train) pero en la película no es ella que canta sino Loren Allred, una joven cantante que había participado en el concurso televisivo The Voice en el año 2012.

Aún siendo un gran musical, El Gran Showman no es una gran película. Hace estragos con la historia verdadera y la persona de P.T. Barnum. La trama es edulcorada: Barnum es un gran hombre, ambicioso y egoísta sí, pero también de gran corazón; su mujer y sus hijas le adoran y le apoyan; sus “fenómenos” le están eternamente agradecidos; finalmente logra el respeto, si no la admiración, -y aunque sea de mala gana- del público que antes le repudiaba.

¡Pero que espectacular es el espectáculo! Colores y movimiento, sonidos y saltos. Es arrolladora. La música (de John Debney y Joseph Trapanese) y las canciones (cuyas letristas son Benj Pasek y Justin Paul, los mismos de LaLa Land) hacen vibrar al espectador.

El Gran Showman está en las carteleras de los cines de España desde el pasado 29 de diciembre. Vayan a verla.

Una última nota. El día 21 de mayo del año pasado el Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus ofreció su última función al público de Nueva York. Había estado en declive, especialmente desde que tomaron la decisión de prescindir de la práctica totalidad de los animales -entre ellos los elefantes- debido a las protestas de los movimientos de protección de los animales. Será coincidencia que aparece ahora El Gran Showman. Sea como fuere, es un oportuno homenaje a un entretenimiento que ha emocionado a miles y miles de personas en los últimos 150 años.

Diana Shoffstall

 

Wonder Wheel. La rueda de la vida

Resultado de imagen de cartel wonder wheel de woody allenDos aspectos destacan claramente sobre el resto en Wonder Wheel, la última película estrenada de Woody Allen: la fotografía, obra de Vittorio Storaro, y la interpretación de Kate Winslet en el papel de la desencantada Ginny.

Nunca una película de Woody Allen ha estado tan bien iluminada, y es que no en vano el director de fotografía italiano es uno de los mejores, habiendo dejado su impronta en filmes que han quedado en la memoria de los espectadores por la increíble belleza de sus imágenes: Novecento, El Conformista, El Último EmperadorApocalypse Now, Corazonada, Rojos, El cielo protector… Y viendo reconocido su talento por tres Oscar de la Academia.

Storaro, que ya colaboró con Allen en su anterior film, Café Society, y también en su próximo estreno, A Rainy Day in New York, aporta la magia necesaria, a través de una vibrante paleta cromática, para trasportarnos a un escenario de cuento de hadas: el parque de atracciones de Coney Island en la década de los cincuenta, un mundo de falsa felicidad que oculta la tragedia de los que viven atrapados en él y buscan desesperados una vía de escape a su aplastante e insufrible realidad. Estamos en el país de los sueños, donde todo puede ocurrir, pero bajo las rutilantes luces de la feria, habitan los personajes de esta tragedia griega: Ginny (Kate Winslet), actriz fracasada que rumia su frustración trabajando de camarera, y su segundo marido Humpty (Jim Belushi), un ser primario que divide su existencia entre su trabajo como encargado del tiovivo y la pesca con los amigos. Ambos habitan en un cuchitril encima de la caseta de tiro frente a la noria gigante, junto al hijo de 10 años de ella, Richie (Jack Gore), un pirómano pelirrojo.

Desde su deslumbrante debut en la pantalla grande, Criaturas celestiales (1994), con tan solo 19 años, Kate Winslet ha demostrado su talento como actriz en numerosas ocasiones. Aquí, en su primera colaboración con Woody Allen, borda el papel de Ginny, una mujer a punto de cumplir los cuarenta que ve cómo la vida se le escapa de las manos sin alcanzar sus sueños, atada a una rutina de camarera que odia y a un marido que no la comprende. Ginny es una romántica desesperanzada, perdida en sus fantasías —una Blanche DuBois proletaria—, que se enreda en un amorío de verano con el salvavidas y aspirante a dramaturgo Mickey (Justin Timberlake), su forma de canalizar la fuga de una realidad frustrante, su única y última esperanza.

Hasta que Caroline (Juno Temple), la hija de Humpty, aparece huyendo de los sicarios de su mafioso marido. Y todo se complica al conocer a Mickey.

Allen vuelve a incidir en temas ya clásicos de su filmografía; se diría que Wonder Wheel es un compendio de la manera de ver el mundo del director. La lucha entre el destino y nuestras propias (y desacertadas) decisiones, lo que pudimos ser y no alcanzamos. Pero aquí la trama en general es floja y mecánica —a veces da la impresión de que funciona en piloto automático—, el tono desigual y el final un tanto desconcertante. Aún así, se disfruta y nos mantiene en la confianza de que el maestro nos regalará otra de sus obras maestras en el futuro.

Carlos Sobrino

Columbus. La confluencia de añoranzas y anhelos

Ni Nueva York, ni Washington D.C. Ni Chicago ni Los Ángeles. Tampoco Miami ni Boston. Estamos en Columbus, Indiana, una población del medio-oeste estadounidense de tan solo unas 46.000 habitantes pero que, por muy improbable que parezca, es una meca de los amantes de la arquitectura moderna. Eliel y Eero Saarinen, I.M. Pei, Harry Weese, Norman Fletcher, Richard Meier, Deborah Berke, … Son solamente algunos de los nombres representados en iglesias y centros cívicos, escuelas y bibliotecas, hospitales y cárceles, puentes y edificios residenciales, así como otras muchas manifestaciones de la arquitectura que pueblan las calles de Columbus, Indiana.

Resultado de imagen de cartel de columbus by kogonadaColumbus es el título de la película -ópera prima- del surcoreano nacido en Seúl conocido como Kogonada, hasta ahora un experimentado y respetado creador de “ensayos en vídeo” sobre la genialidad de Ingmar Bergman, Wes Anderson, Robert Bresson y otros. Columbus (Kogonada es también el guionista) debutó en la última edición del Sundance Film Festival y llega ahora a España, invitando al público a participar en esta humilde y humana historia de añoranzas y anhelos.

Jin (John Cho) es un hombre coreano con un trabajo anodino que es obligado a trasladarse a Columbus. Su padre, que estuvo en la ciudad para dar una conferencia sobre arquitectura, sufre un desvanecimiento y está en coma. Aunque padre e hijo viven distanciados e incomunicados desde hace tiempo, como buen hijo coreano que es, Jin deberá permanecer al lado de su padre, a la espera del desenlace. Cassandra -Casey- (Haley Lu Richardson) es una joven inteligente y sensible. Acaba de salir del instituto y trabaja en una biblioteca. Ama la arquitectura; los ejemplos que la rodean en Columbus son sus amigos y su refugio. Sueña con irse a la universidad para estudiar pero el amor que siente hacia su madre -una exadicta, recuperada pero aún frágil- le frena. El encuentro casual de Jin y Casey les llevará a ambos a examinar sus sentimientos.Resultado de imagen de imagenes de columbus by kogonada

La belleza de esta película no reside únicamente en su entorno. El vínculo entre Jin y Casey brota, crece, florece y madura. Dos seres muy dispares. Él, que se siente atrapado por el deber de hijo hacia un padre que quizás odie. Ella, que mantiene sus alas plegadas por el amor de hija hacia una madre que ama sobre todo. Pasean, conversan, se revelan el uno al otro. Cada escena es cuidadosamente mimada, una mezcla de la elocuencia no verbal de la arquitectura y la incertidumbre de las palabras habladas. La tranquilidad de lo perdurable y la volatilidad de lo fugaz. John Cho, como Jin, es expresivo a pesar de su inexpresividad facial, algo acorde con la cultura que representa. En contraste, Haley Lu Richardson, como Casey, es radiante. Cada emoción, cada pensamiento se refleja en su cara y a través de su lenguaje corporal. El guión y la dirección, la fotografía (Elisha Christian) y la interpretación confluyen en Columbus para el gozo del espectador.

Distribuida por Versus Entertainment, Columbus se proyecta en la salas de cine de España desde el pasado día 22 de diciembre. Un regalo diferente de Navidad.

Diana Shoffstall

 

Olvídate de Nick. Y olvídate de esta película

A sus 75 años, Margarethe von Trotta no necesita demostrar su calidad como directora: en su haber tiene títulos tan importantes como El honor perdido de Katharina Blum (1975), adaptación de la novela de Heinrich Böll, Las hermanas alemanas (1981), León de Oro en Venecia, Amor y deseos (1988), sobre Tres hermanas, de Anton Chéjov, o su aclamada trilogía de corte biográfico: Rosa Luxemburg (1986), Visión (2009) —sobre la vida de Hildegard von Bingen, una abadesa medieval, experta botánica y autora de obras musicales— y Hanna Arendt (2012).

Su cine se ha caracterizado siempre por una mirada humanista sobre el papel femenino en la sociedad. Como afirma la propia directora: “Siempre me siento atraída por una mujer que tiene que luchar por su propia vida y su propia realidad, que debe superar una cierta situación de encerramiento, liberarse. Éste es quizá el tema principal de todas mis películas”. Olvídate de Nick no es una excepción y, en ella, von Trotta aborda el tema de la invisibilidad que afecta a las mujeres al llegar a determinadas edades y cómo la sociedad impone un perfil de eterna juventud, artificioso e irreal, basado casi exclusivamente en la apariencia física, cosificando y degradando a la mujer.

Resultado de imagen de im?genes película Olvídate de NickEn esta ocasión, von Trotta ha elegido como vehículo la comedia, en una especie de buddy movie femenina, en la que las dos ex del mencionado Nick se ven forzadas a compartir ático de lujo en Nueva York, lo que da lugar a todo tipo de confrontaciones. Este tipo de comedias, en el que el principal atractivo reside en la casi absoluta disparidad de caracteres entre los personajes, motivando una serie de fricciones entre ellos, origen de numerosos gags cómicos, se ha tratado con profusión a lo largo de la historia del cine. Un buen ejemplo es la magistral La extraña pareja (1968), donde Gene Saks llevó a la pantalla la obra de teatro homónima de Neil Simon en la que dos divorciados de caracteres antagónicos, Félix (Jack Lemmon) y Óscar (Walter Matthau), comparten piso y gastos. Pero lo que en La extraña pareja era un duelo gozoso entre los dos protagonistas, fruto de un guion inteligente y pleno de chispa, aquí resulta confuso, carente de gracia y, a ratos, incluso pueril. Y es que Pam Katz, la guionista de Olvídate de Nick, no es Neil Simon, ni Ingrid Bolso Berdal y Katja Riemann, las protagonistas de la película de von Trotta, son Jack Lemmon y Walter Matthau. La comedia es un género esquivo y difícil en el que grandes directores han fracasado. Parece que fuera necesario tener un cierto toque especial para lograr una buena comedia y, a la vista de los resultados, von Trotta no parece tenerlo.

Olvídate de Nick cuenta a su favor con un arranque muy sugerente y unos títulos de crédito destacables acompañados de una excelente música, una puesta en escena cuidada y elegante y un manejo de la cámara a la altura de la experiencia de la directora. En su contra están un guión sin ritmo, carente de chispa, unos gags artificiosos y a veces cansinos por repetitivos, unos diálogos acartonados y pocos reales, y unos actores no especialmente dotados para la comedia.

Carlos Sobrino

Sorteo de una invitación doble para Terminator 2: El Juicio Final

Resultado de imagen de terminator 2: el juicio final palacio de la prensaHace justo 26 años del estreno de Terminator 2: El Juicio Final que supuso un hito en el género de la ciencia-ficción, con unos innovadores efectos especiales y batiendo récords de taquilla en todo el mundo. Vuelve ahora a las salas en una versión restaurada y remasterizada por James Cameron en 4K y 3D.

Los cines Palacio de la Prensa (Plaza del Callao / Calle Gran Vía 46, Madrid) la reestrenarán en V.O.S.E. los días 22, 23 y 25 de diciembre a las 20:30 horas para que se vuelva a revivir este clásico como se merece en pantalla grande y con un sonido envolvente.

Por cortesía de nuestros amigos del Palacio de la Prensa, sorteamos una invitación doble para que tengan oportunidad de verla nuestros lectores. Los requisitos del sorteo son:

  • Seguir en Twitter a @palacioprensa y @olescreen
  • Retuitear este post

El sorteo estará activo hasta las 10h del día 22 de diciembre.

El afortunado/a deberá mandarnos un DM, con su nombre y apellidos y diciéndonos a qué sesión quiere asistir.

Mucha suerte a tod@s!!!!

Resultado de imagen de logo super8 palacio de la prensaRecordad que los cines Palacio de la Prensa tienen una oferta muy variada  de cine, espectáculos, eventos, mentalismo, monólogos, impro y conciertos.

Para más información, consultad la programación en https://super8.es/.

Enrique Lázaro

Star Wars: Los últimos Jedi. La fuerza pierde fuelle

Resultado de imagen de imagenes star wars: los ?últimos jediHablar del universo Star Wars es como si lo hiciéramos de lo que para millones de seguidores de la saga es una religión propia … Cada episodio nuevo lo esperan con anhelo, como si el director de cada nueva entrega fuera el mesías que lleve por el sendero de la iluminación a la franquicia. El encargado de darle esa luminosidad es en esta ocasión Rian Johnson, también guionista de este capítulo. Anteriormente su trabajo más conocido fue el modesto film de ciencia-ficción Looper, con lo que Star Wars: Los útimos Jedi le supone su primer trabajo en una superproducción en la industria hollywoodense.

Este reto es bastante grande, aunque al nivel comercial es una apuesta segura ya que Lucasfilm (adquirida por Disney, no nos olvidemos de esto) lo tiene todo bajo control entregando un episodio cada dos años y así pudiendo cambiar cosas según se lo pidan los fans. A la vez el merchandising está garantizado. ¿Pero qué pasa en el sentido artístico? Al autor le puede pasar factura, señalándole como uno de los realizadores que se cargó la senda de este universo.

El Despertar de la Fuerza dejó buenas sensaciones pero para muchos fue un remake de la original, es decir del Episodio IV Una nueva esperanza con el que comenzó todo. En esta entrega cambian el rumbo completamente. A pesar de que tiene aciertos de originalidad, algunos planos bien conseguidos y cierto toque de humor a si misma que no le viene mal, no acaba de convencer porque el desarrollo argumental es disperso, no obtenemos respuestas a las preguntas que se nos planteaban en la anterior y deja más incógnitas en el aire.

Los personajes nuevos no empatizan y los que ya conocemos no son tratados como se merecen, se esperaba más de Luke como mentor y maestro Jedi, no definen bien su desarrollo y destino. Queda como un bonito recuerdo el homenaje a Carrie Fisher y a su personaje Leia, pero no hay nada más de emotividad.

Resumiendo: aunque esté bien una cierta renovación en la saga, no pueden descuidar el arco argumental que sustenta todo este universo y, como decía al principio, tampoco reírse de lo que para muchos es una religión.

No quisiera finalizar esta reseña sin hacer una mención a mis amigos de Moobys; gracias a ellos pudimos ver Star Wars: Los últimos Jedi en el cine Palacio de la Prensa. Recordad que es una web de la Facultad de las Ciencias de la Información; podéis consultar sus buenos artículos y sorteos en moobys.es.

Enrique Lázaro

Tesnota (Demasiado Cerca). Y demasiado lejos

La película rusa, ópera prima del jovencísimo Kantemir Balagov (nació en el año 1991), se titula Tesnota (Demasiado Cerca en castellano, Closeness en inglés) y llega a las pantallas de España el próximo día 22 de diciembre de 2017 después de su paso por Cannes (Premio FIPRESCI de la crítica internacional), San Sebastián (mención especial para su actriz protagonista Darya Zhovner), así como otros certámenes donde igualmente ha sido bien recibida.

Kantemir Balagov estuvo en Madrid hace unos días para la presentación de su película. Nos dijo que si bien había que situar la película en su contexto geográfico e histórico, él quería que nos fijáramos en los personajes y su lucha por liberarse de su contexto personal para alcanzar una identidad propia.

Cartel España de 'Demasiado cerca (Tesnota)'La trama de la película se desarrolla en la pequeña ciudad de Nálchik, capital de la República Kabardino-Balkaria de la Federación Rusa, situada al norte de las montañas del Cáucaso, con Georgia al sur. Balagov no es ajeno a la ciudad; nació allí y allí aprendió del director y guionista Alexandr Sokúrov en su escuela de estudios cinematográficos. Y en Nálchik escuchó las historias sobre las “tribus” que poblaban la zona: pequeños núcleos de judíos, los kabardianos (caucásicos, en su mayoría practicantes del islam suní), los balkarios (pueblo túrquico), … La historia de la región ha sido y es convulsa y violenta. En el año 1998, año en qué los personajes de Tesnota cobran vida para el espectador, el conflicto ruso-checheno salpicaba las zonas cercanas. Diferentes etnias, religiones, lenguas, culturas y costumbres. Así es el contexto geográfico e histórico de la película.

Sobre este mapa se mueve la familia judía compuesta por Avi (el padre), Adina (la madre) y sus hijos Ilana (la mayor) y David. La pequeña “tribu” judía de Nálchik acaba de celebrar el compromiso de matrimonio entre David y Lea cuando la pareja es secuestrada. Ni siquiera con la ayuda de la comunidad judía, podrá la familia de David hacer frente al rescate. Han de recurrir a la venta de su negocio (un taller mecánico donde trabaja Ilana con su padre) y, en última instancia, comprometer a Ilana en un matrimonio no deseado por ella.

Ilana prefiere el taller mecánico a otro quehacer más “apto” para ella, y el mono de trabajo al vestido. Quiere mucho a su hermano David, pero pasa su tiempo con Zalim, kabardiano, y sus amigos. Fuma, bebe, experimenta con drogas, … Y rechaza que su futuro sea la moneda de cambio para el rescate de su hermano. Su rebeldía tendrá su coste y consecuencias y la familia se romperá para recomponerse de un modo inesperado.

Las dos horas que dura Tesnota se llevan bastante bien, aunque algunas escenas se alargan demasiado (la secuencia alucinógena de la fiesta a la que asistía Ilana es una de ellas). Pero el interés del espectador no decae, ni puede el espectador dejar que desvíe su atención, porque la película nos queda lejos. Y eso a pesar de que Balagov era implacable en la búsqueda de la autenticidad. Sus personajes judíos son actores judíos y los kabardianos son actores de esa ascendencia.

El lugar, su historia, sus gentes, … Hemos de fijarnos bien para conocer, para entender y quizás para prevenir. No vaya a ser que se acerque demasiado esa dura realidad a nuestra habitual comodidad.

Veremos qué hace Kantemir Balagov en el futuro. Su primer largometraje pasa con nota.

Diana Shoffstall