Blancanieves. Una bella y emotiva reinvención del cine mudo y en blanco y negro de los años 20

Queridos lectores,

Después de un silencio de algo más de un mes, vuelvo a escribir para ustedes. Estamos confinados en nuestras casas en casi todo el mundo. Los cines, los teatros y salas de espectáculos, los museos y galerías … Los lugares donde nos encontramos habitualmente para disfrutar en compañía de las distintas manifestaciones de las artes escénicas y de las bellas artes están cerrados en España. Pero la cultura no se ha silenciado. Lean, vean y disfruten.

Durante este parálisis forzoso (cuya fecha de finalización es más que incierta), Radio Televisión España, la televisión pública de España, nos brinda la oportunidad de ver, online y gratuitamente, una selección de películas españolas de los últimos años y que en su mayoría han sido premiadas o nominadas a los Goya. Hoy les traigo uno de los títulos.

Ver las imágenes de origen Blancanieves (2012) es una película en blanco y negro -y muda- del cineasta -director y guionista- bilbaíno Pablo Berger. Pablo Berger dijo en una entrevista hace unos años: “Soy un director de partos muy largos, al que le cuesta escribir las películas”. Es cierto; en su haber solamente cuenta con tres largometrajes, Torremolinos 73 (2003), Blancanieves (2012) y Abracadabra (2017). No conozco la primera ni la última pero me alegro mucho de haber podido ver Blancanieves ahora en RTVE Somos Cine.

Tal como indica su título, es una libre adaptación del cuento de los hermanos Grimm. La Blancanieves de esta película es Carmen (interpretada por Macarena García). Su madre, la cantaora Carmen de Triana (Inma Cuesta) fallece en el parto y su padre, el gran torero Antonio Villalta (Daniel Giménez Cacho), es gravemente herido durante una corrida. Encarna, una malvada y ambiciosa enfermera (Marbel Verdú) se insinúa en la vida de Antonio, relegado a una silla de ruedas, y se casa con él. Antonio, desganado y sumido en su dolor, se alejará de su hija -le recuerda demasiado a su querida esposa fallecida- dejándola al cuidado de su abuela materna (Ángela Molina). Cuando la abuela fallece, la joven Carmen estará a la merced de las crueldades de su madrastra pero también se reencuentra felizmente con su padre hasta que Antonio sucumbe al maltrato de Encarna y Carmen emprende su huida.

Y ahora es cuando nuestra heroína se convierte en Blancanieves, la torera, después de ser “adoptada” por un troupe de enanitos toreros que recorren la España rural de los años 20 con su espectáculo cómico que pronto se convierte en una corrida verdadera que gira alrededor del talento de Carmen, heredera de su padre. No podemos desvelar aquí el desenlace de esta película. Diré solamente que me resultaba triste y bella a la vez.

Me ha encantado la película. No puedo imaginármela ni en color ni con diálogos. Es costumbrista y a la vez llena de fantasía. El guión de Pablo Berger ganó merecidamente el premio Goya al mejor guión original. Y la banda sonora es maravillosa (en una película muda, la banda sonora es un protagonista más pero quizás la más importante). Su responsable es Alfonso de Vilallonga quien, siendo de la nobleza barcelonesa, se ha ganado a pulso y con gran talento el favor del público como actor, cantante y compositor para teatro y cine (ha trabajado en varias ocasiones con Isabel Coixet). En cuanto a su trabajo en Blancanieves, el certamen de los Goya le premió por la mejor canción original.

Sumérjanse en este cuento reinventado y trasladado a la gran pantalla. Estoy segura que Blancanieves les llegará al corazón.

https://www.rtve.es/alacarta/videos/somos-cine/historia-nuestro-cine-blancanieves/4844090/

Diana Shoffstall (confinada en casa)

 

Monos. Una estremecedora zambullida en un mar de depravación que engulle la inocencia

Tremenda, tremebunda, truculenta, … Y más adjetivos del mismo estilo podríamos utilizar para describir esta película apocalíptica, violenta y sobrecogedora.

Hasta el título elegido por el colombiano/ecuatoriano Alejandro Landes en este su tercer largometraje es revelador: Monos, un primate que no es humano pero que comparte ancestros comunes con los humanos. Los monos son los ocho jóvenes guerrilleros, seis chicos y dos chicas -adolescentes todos ellos – cuyos noms de guerre son también descriptivos: Rambo, Lobo, Leidi, Sueca, Pitufo, Perro, Boom Boom, Patagrande, … Custodian una rehén, una americana, y están solos con excepción de la visita esporádica de un guerrillero adulto bajito pero forzudo, el “mensajero”, parco de palabras pero intimidor. Un hombrecillo al que otros han lavado el cerebro y cuya misión ahora es lavar el cerebro a sus jóvenes acólitos. Pero los aprendices a veces superan a los maestros. La película comienza con los ocho jugando a fútbol con los ojos tapados en su campamento de verano en la cima de una montaña. Un juego algo arriesgado pero un juego de niños al fin y al cabo. Y la película termina con el grupo roto, huidos y escondidos en la jungla. Ya no es un juego sino una lucha salvaje y despiadado por el poder. Los chicos -casi todos ellos- ahora son todo menos que humanos.

La primera película de Landes, Cocolero (2007), fue un documental sobre los cultivadores de coca en los tiempos de la elección de Evo Morales a la presidencia de Bolivia. En Porfirio (2011), Landes, basándose en hechos reales, contó la vida de un colombiano y su lucha por sobrevivir. En Monos, Landes se inspira en las guerrillas reales que existen o subsisten en varios países sudamericanos y sus secuestros y niños-soldados. Pero también sus fuentes son literarias. Recordaremos con escalofríos El señor de las moscas, la novela de William Golding de 1954; la cabeza sangrante de un cerdo es una referencia explícita a la citada obra. Asimismo Monos nos hace rememorar la película de Coppola de 1979 Apocalypse Now cuya fuente directa es la novela El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, que nos remonta al año 1899.

O sea, la premisa de Monos quizás no sea original, pero ello no nos importa. La película es impactante, asfixiante, durísima. La banda sonora (a cargo de Mica Levi) es poderosa e insinuante. El guión (de Landes junto con Alexis Dos Santos) retuerce por aquí y por allá en el lenguaje del submundo que habitan los monos.

Y sobretodo los actores hacen una grandísima labor. Con la excepción de Moisés Arias (Patagrande) que es un actor experimentado, los demás monos son actores debutantes en esta película. Y de todos ellos hemos de dar un sobresaliente a la joven gender-fluid Sofía Buenaventura (en el papel del chico Rambo). Tanto su presencia y su interpretación como la de Moisés Arias hacen que esta película -no recomendada para menores de 16 años- se nos quede en la retina durante mucho, mucho tiempo.

Monos se estrenó en las salas de cine de España el 21 de febrero de 2020 y apenas la encontramos en alguna sala a fecha de hoy. Una pena.

Diana Shoffstall

Waves (un momento en el tiempo). Oleadas de emoción y empatía. Un viaje a lo más íntimo de los seres queridos

Una familia afroamericana que vive en un próspero suburbio al sur del Estado de Florida en los Estados Unidos. Los padres (Ronald y Catherine) ejercen sus respectivas profesiones y los hijos (Tyler y Emily) son estudiantes del instituto local. Una familia como muchas, con expectativas de futuro, integrada en su comunidad, acomodada en su entorno sociocultural. Todo bien, hasta que una ola de acontecimientos sumerge la familia en la tragedia.

Cartel España de 'Un momento en el tiempo - Waves'La que suscribe no conocía a Trey Edward Shults ni, por tanto, sus trabajos anteriores. Estadounidense, de solo 31 años, Waves es su tercer largometraje. Los anteriores – Krisha (2015), una drama familiar protagonizada por la propia familia de Shults, y Llega de noche (2017), una película de suspense y terror- fueron bien recibidos. Este tercer trabajo de Shults se ha estrenado en España con bastante sigilo. Desde luego no entró en los top 25 de taquilla y espectadores el primer fin de semana de su estreno. Una pena realmente porque la película merece que nos detengamos en ese momento en el tiempo.

Es difícil hablar de esta película sin desvelar los puntos clave. Así que, de puntillas podemos decir que el hijo Tyler es una de las estrellas del equipo de lucha (wrestling) del instituto y está muy enamorado de su novia Alexis, una compañera muy querida por todos. Tyler está a punto de conseguir una buena beca para la universidad. Ronald y Catherine no han dejado de apoyarle, y hasta agobiarle en el caso de su padre Ronald. A fin de cuentas esta familia y muchas otras de su entorno constituyen la primera generación que ha superado las penurias económicas, carencias educativas y discriminación social de hace no tantos años. Tyler vive en la cresta de la ola: el deporte y el estatus que conlleva, la novia y el sexo pujante e irrefrenable de la juventud, los amigos y las fiestas y el frenesí de la música y de las drogas recreativas. Hasta que llega la lesión y a continuación el tropiezo seguido de la pérdida de control y, finalmente, la tragedia … cuyas consecuencias determinarán el resto de la vida de Tyler y de su hermana y sus padres. Será ahora Emily en quién ahora nos fijamos. Una joven algo tímida, quizás algo eclipsada por su hermano. Una joven que de repente se encuentra bajo el escrutinio de sus compañeros de instituto y que no encuentra amparo en sus padres, asimismo sumidos en el dolor. Hasta que el joven Luke le habla y le escucha. Emily y Luke harán un viaje durante el cual desenterrarán recuerdos y dejarán fluir emociones. Paralelamente Ronald y Catherine deberán reencontrarse. Todos -incluido Tyler- volverán de sus propios infiernos fortalecidos.

Waves es una bella película sobre los errores, sobre la ambición y la perdición, pero también sobre el amor y sobre el perdón y la redención. Los actores no son especialmente conocidos (con alguna excepción) pero todos ellos aportan experiencia y oficio y sus interpretaciones tienen una gran dosis de empatía con sus personajes: Taylor Russell (Emily), Kelvin Harrison, Jr. (Tyler), Alexa Demie (Alexis), Sterling K. Brown (Ronald), Renée Elise Goldsberry (Catherine; brilló en Hamilton en Broadway) y Lucas Hedges (Luke; gran revelación en la película Manchester by the Sea). Todos ellos más que bien y casi perfecto el guión, el concepto, la dirección y la visión de Trey Edward Shults que se acerca a los personajes con sensibilidad y sensatez y los retrata con respeto y cariño y muchos matices.

Waves llegó a los cines de España el pasado día 31 de enero.

Diana Shoffstall

Mujercitas. Ojalá Greta Gerwig hubiese elegido otro título para esta malograda adaptación de un clásico de la literatura

La distribuidora Sony Pictures eligió el pasado día de Navidad para el estreno de esta nueva versión cinematográfica de la muy conocida y amada novela de Louisa May Alcott, publicada en el año 1868 y basada en parte en su propia vida. Una vez más estamos invitados a seguir a las cuatro hermanas March -Meg, Jo, Beth, Amy- en su marcha hacia la madurez. Mujercitas es un buen ejemplo del género coming-of-age y, a pesar del más de siglo de vida de la historia y de las cinco versiones en celuloide (dos mudas del principio del siglo veinte y tres sonoras en los años 1933, 1949 y 1994), las aventuras y desventuras de los miembros de la familia March y de las personas de su entorno son atrayentes y se prestan a distintas interpretaciones. Y allí reside el quid de la proliferación de versiones. Dentro de veinte años es muy posible que otro/a realizador/a decida actualizar la historia escrita por Alcott y adaptar los personajes a los nuevos tiempos.

La actriz californiana Greta Gerwig hizo su debut como directora y guionista en el cine con la bien recibida Lady Bird (2017) y sin duda con Mujercitas pretende repetir el éxito.

La que suscribe le desea a Gerwig buena fortuna y muchos éxitos pero no comparte para nada su visión y tratamiento en esta Mujercitas. Para empezar, hablemos de los actores. Saoirse Ronan es la independiente y decidida Jo y también era la protagonista de Lady Bird. Emma Watson -siempre la recordaremos como Hermione Granger de la saga de Harry Potter– encarna a la conciliadora Meg. Florence Pugh se hizo notar en Lady Macbeth (2016) y es la pequeña y bonita pero caprichosa Amy. Timothée Chalamet está por doquier actualmente en el cine y con razón y aquí se mete en el papel de Laurie. Los veteranos Laura Dern, Meryl Streep y Chris Cooper también hacen su aparición. Podría añadir más nombres pero termino con el del francés Louis Garrel que se ha colado en la película como el Profesor Friedrich Bhaer. Mucho talento, ¿no? No lo discuto pero para mi Gerwig se ha columpiado y mucho con el casting. Lo más destacado por equivocado: Emma Watson no da la talla como Meg; parece una niña haciendo teatrillo. Florence Pugh, con su voz grave y cuerpo sólido no transmite la ligereza que caracteriza a Amy; y, lo más grave de todo es la elección de un guapo actor francés (Louis Garrel), que parece menor de los 36 años que tiene, para interpretar al Professor Bhaer, el mentor -y eventual marido- de Jo. Nooooooo, por favor.

Creo que tampoco ha funcionado la historia porque Gerwig no la ha contado linealmente, sino que va del presente al pasado y viceversa, en escenas cortas. Consecuencia de ello es que tanto los personajes como las relaciones entre unos y otros carecen de un desarrollo en profundidad y el espectador queda desamparado, desconociendo cómo se ha llegado de la A a la C cuando la B se ha perdido. Yo conozco bien el libro y no me han convencido las licencias tomadas por Gerwig. Y personas de mi entorno que no han leído el libro se han quejado de esa desafortunada manera de saltar y retroceder en el tiempo. Solamente el personaje de Jo, protagonista principal de la película, es otorgado el respeto y minutos necesarios en pantalla para que podamos comprenderla y formar una opinión.

Que quede claro que la película no es mala, aunque sí es decepcionante. El trabajo de Gerwig ha levantado muchas expectativas y su película Mujercitas está en racha: nominaciones y premios no le faltan (premios Globo de Oro y de la Crítica Cinematográfica, los BAFTA y los Óscar, …). Se admiten apuestas. Con esta reseña la mía ya está echada.

Diana Shoffstall

La odisea de los giles. Un drama real contado en clave de humor.

Según el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, gilí (con tilde) significa “tonto, lelo” en el lenguaje coloquial de España. Y una definición casi idéntica tiene la palabra gil o giles en la jerga de Argentina; significa “tonto, poco astuto”.

Y de esa manera, hablando de personas que suponemos algo tontas o poco astutas, llegamos a La odisea de los giles, la última película del argentino Sebastián Borensztein (Un cuento chino, 2011; Capìtán Kóblic, 2016) protagonizada por Luis Brandoni y Ricardo Darín, entre otros, incluyendo a Chino Darín, hijo de Ricardo. Basada en la novela La noche de la Usina (premio Alfaguara 2016) de Eduardo Sacheri, La odisea de los giles sigue los pasos de un grupo de vecinos afectados por el llamado “corralito” financiero., de triste recuerdo para muchos argentinos, decretado por el gobierno de la nación en el año 2001 y que restringía la libre disposición de dinero en efectivo para evitar la salida en masa del país de depósitos bancarios.

Cartel Cartel final 'La odisea de los Giles' de 'La Odisea de los Giles'Nuestros vecinos de una población de la provincia de Buenos Aires habían aportado sus ahorros para poner en marcha una cooperativa agrícola para dar una nueva vida a su comunidad y crear empleo, y esos ahorros, como era lógico, se habían depositado en el banco. La incredulidad, estupor y frustración de nuestros protagonistas ante el decretazo pronto se tornan en ira cuando averiguan que el banquero y un abogado local, conocedores de la inminencia del decreto, se habían confabulado para estafarles y sustraer sus ahorros. Quizás el banquero y el abogado creyesen que nuestros vecinos eran solamente unos giles provinciales. Se equivocaron. Nuestros giles urden un plan ingenioso para recuperar su dinero.

La odisea de los giles es una película simpática porque nuestros protagonistas, a pesar de su falta de experiencia y su ingenuidad, logran su objetivo. La película está realizada en clave de humor para que el espectador lo pase bien y anime a los vecinos damnificados y aplaude sus acciones. Sin embargo, el “corralito” y sus consecuencias fueron muy graves para una gran parte de la población argentina, especialmente la clase media. La medida fue seguida de marchas y manifestaciones y finalmente de huelga general, disturbios y el estado de sitio. Varias decenas de personas murieron durante la revuelta en los días previos a la Navidad del año 2001.

Realmente de esto no hace tanto, apenas una generación, y sin duda para muchos argentinos el recuerdo del “corralito” es muy amargo. La odisea de los giles deja poco margen para la amargura, únicamente un atisbo de tristeza. Es una oda a la resiliencia de los ciudadanos de un país que, casi 20 años después, aún padecen una importante inestabilidad política y económica.

La odisea de los giles llegó a las pantallas de España el pasado día 29 de noviembre.

Diana Shoffstall

El hoyo. La barbarie de que somos capaces todos si no reflexionamos sin mayores dilaciones en el futuro que nos espera

Esta espectadora, no siendo fan del género de ciencia ficción, no puede sino aplaudir esta película de Galder Gaztelu-Urrutia, su primer largometraje que, desde su presentación en sociedad, está recibiendo kudos tanto de la crítica como del público, llenando las salas de proyección. (Véase: Premio del Público, sección Locura de Medianoche en el Toronto International Film Festival; Premios Mejor Película, Dirección Novel y del Público en el Festival de Sitges).

Estamos en el presente -la comida es la misma que comemos nosotros, las personas se visten como nosotros, sus experiencias  -vividas tanto por error como con acierto- no difieren de las nuestras, pero no es nuestro mundo. La “Asociación” rige los destinos de las personas y es la máxima ley en un centro de reclusión. Un centro de reclusión que es la alternativa a la cárcel para algunos -los que han cometido delitos- y una terapia, para dejar de fumar por ejemplo, en el caso de otros que entran voluntariamente en el centro. Una torre gigante y hermética cuya luz y temperatura son controladas por la “Asociación”, dos personas por nivel y una especie de montacargas que se origina en el nivel 0 y que todos los días está repleto de comida exquisita preparada con esmero por el cohorte de cocineros y ayudantes. Un banquete de exquisiteces que irá bajando, nivel a nivel, y parando solo unos pocos minutos para que coman los ocupantes de cada nivel. ¿Pero es lo mismo estar en el nivel 6, como en el nivel 48, o  -dios quiera que no- en el nivel 172? ¿Podrán comer todos? ¿Podrán sobrevivir todos?

Nuestro protagonista Goreng (Iván Massagué) quería dejar de fumar y en el centro no se puede fumar. Aceptó una “terapia” de 6 meses. A su compañero de nivel (por no decir de celda), el viejo Trimagasi (Zorión Egileor), le faltan solamente un par de meses para cumplir su condena, porqué en su caso sí que es una condena por un delito cometido. Empiezan a transcurrir los días, que pronto son semanas y después meses, y Goreng se verá arrastrado a un infierno de barbarismo a su alrededor que resiste con todas sus fuerzas al principio y que después utilizará él mismo, impulsado por la mínima posibilidad de cambiar el futuro. Luchará hasta el fin, sin que por ello, y a pesar de que se vislumbra un atisbo de esperanza de que pueda haber un futuro mejor en el que la “Asociación” haya perdido el poder y las personas hayan retomado las riendas de sus destinos, la desolación del espectador -o al menos de esta espectadora- es abrumadora cuando los 94 minutos de la película han llegado a su término.

El hoyo (The Platform, título de la película en inglés, que se refiere al montacargas que significa vivir un día más o morir) es una distopía en toda regla (“una representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana”, según el Diccionario de la Real Academia Española). La visión de Galder Gaztelu-Urrutia y de los guionistas David Desola y Pedro Rivera no es bonita. Es despiadada e implacable. No es nuestro mundo actual, no, pero nuestro mundo está sufriendo. Hay sobrepoblación -o casi- y los recursos para sostener a tanta gente disminuyen y se destruyen. ¿Y si el futuro es ese? Matar o morir. La supervivencia de uno mismo sobre todo y que los demás se vayan al infierno. Yo no lo veré -y deseo con todo mi ser que nadie llegue a verlo- pero El hoyo nos obliga a contemplar ese otro mundo y preguntarnos “Qué haría yo?”.

Antes de terminar, mi enhorabuena a Aránzazu Calleja por la música que nos acompaña a lo largo de la película, un Boom! Boom! de fondo que rima con el Doom! Doom! que reverberaba en mi interior (doom es muerte, perdición y destrucción en castellano). Una enhorabuena que extiendo a todo el equipo técnico y artístico detrás de esta película que yo no tenía mucho interés en ver y que me alegro de haber visto.

El hoyo se está exhibiendo en las salas de España desde el pasado día 8 de noviembre de 2019.

Diana Shoffstall

Parásitos. El olor de la pobreza que el perfume de los ricos no puede disimular

Ver Parásitos, la última película del surcoreano Bong Joon Ho y ganadora de la Palma de Oro en la más reciente edición del Festival de Cannes, ha sido para la que suscribe un verdadero placer. Una película inteligente, mordaz, entretenida, con giros inesperados, a la vez absurda pero no de todo alejada de la realidad y con un final dramático, si bien no carente de humor negro.

Resultado de imagen de cartel de la película parásitos wordpress"La familia Kim no pasa por sus mejores momentos, si es que alguna vez tuvieran momentos mejores. Viven malamente el padre Ki-taek, la madre Chung-sook, el hijo Ki-woo y la hija Ki-jung en un pisito destartalado en un semi-sótano en un barrio deprimido y sucio. Sin un trabajo estable ninguno de los cuatro, tampoco se les ve ambiciosos ni emprendedores -en el sentido noble de ambas palabras calificativas- . Al contrario, nos parecen perezosos, vulgares y aprovechados, especialmente los padres. Los hijos se salvan en parte de tan mala opinión debido a su juventud y frescura. De hecho, Ki-woo comparte con un amigo -cuyas circunstancias son mucho más favorables a un futuro prometedor- sus sueños e inquietudes. Y el amigo, deseoso de ayudar, recomienda a Ki-woo para sustituirle como profesor de inglés de una joven de una familia pija. Aunque Ki-woo tiene sus reticencias, se convence -y tanto el amigo como su familia- le convencerán de no desperdiciar la ocasión de ganar un dinero fácil. Y así comienza la aventura desventurada de la familia Kim.

Catapultado a un entorno fastuoso, Ki-woo será seducido por las posibilidades que se le presentarán, ayudado por la superficialidad y poca perspicacia de los Sres. Park. A Ki-woo pronto le ocurrirá el primer plan: Ki-jung entrará al servicio de la casa de los Park como terapeuta experta -con credenciales falsos, como no- para encauzar los talentos artísticos del niño de la familia. Y sucederá el segundo plan y el tercero hasta que finalmente la familia Kim esté al completo empleado por los Sres. Park, el padre como el chófer y la madre como la encargada de llevar la intendencia de la casa. Es previsible que las artimañas de la familia Kim no podrán prosperar durante mucho tiempo y así es. Mientras traman para conseguir sus propósitos, nos reímos porque disfrutamos con su ingenio y la patética inocencia de la Sra. Park. Reír, reír, sí, hasta que da un vuelco la historia y lo absurdo y cómico se transforman en locura con sangrientas consecuencias.

Bong Joon Ho retrata en Parásitos dos grupos sociales opuestos. Lo hace con un humor negro que le permite también arrojar una dura y ponderada crítica sobre unos y otros. Las desigualdades entre ricos y pobres que condicionan su presente y su futuro son presentes en todo momento en Parásitos. Y cuando no son abordadas a tiempo, desembocarán en tragedia. Damos las gracias a Bong Joon Ho por el enorme talento -el suyo, el de su equipo técnico y el de los actores- que nos ha traído este film tan atractivo y acertado.

Parásitos llegó a las pantallas de España el pasado día 25 de octubre.

Diana Shoffstall

La trinchera infinita. La infinitud del recuerdo

La trinchera infinita es el último trabajo colectivo de los tres jóvenes vascos Aitor Arregi (nacido en 1977), Jon Garaño (del año 1974) y José Mari Goenaga (1976; también es co-guionista junto a Luiso Berdejo). Son viejos conocidos los tres a pesar de su juventud.  Garaño y Goenaga fueron los co-directores y co-guionistas de la película En 80 días (2010). También lo fueron de Loreak (2014). Arregi formó equipo con ellos como co-guionista. Y en 2017 llegó la premiadísima Handia, ahora con Arregi y Garaño como co-directores y los tres -Arregi, Garaño y Goenaga- responsables del guión (junto a Andoni de Carlos). En La trinchera infinita los directores han contado igualmente con otros profesionales galardonados también por su colaboración en Handia: otro joven vasco -Javier Agirre Erauso (1975)- como director de fotografía; el veterano compositor francés, afincado en San Sebastián, Pascal Gaigne;  y los montadores Laurent Dufreche y Raúl López. Un equipazo. (Hablamos de Handia en este blog hace dos años: https://stageandscreenole.wordpress.com/2017/11/02/handia-la-tragedia-del-gigante-de-altzo/).

Resultado de imagen de imágenes de la trinchera infinita wordpressEn esta ocasión, los colaboradores se han fijado en la historia de los topos, esas personas que por temor a las represalias de los insurgentes -y finalmente conquistadores- de la guerra civil española, buscaron desesperadamente escondrijos y, una vez encontrados, quedaron allí encerrados hasta tener la seguridad de que, si salían, no iban a ser encarcelados o fusilados. En La trinchera infinita estamos en el año 1936 en un pueblo andaluz. Los partidarios de la sublevación se han envalentonado y andan a la caza. Higinio Blanco huye -es concejal de la izquierda- pero es presa fácil en el campo y vuelve a su casa -al hogar que ha formado hace poco con Rosa- para refugiarse en un hueco diminuto y disimulado tanto al observador casual como a sus perseguidores que destrozarán la casa pero no le encontrarán. Nosotros los espectadores nos convertimos en Higinio. La soledad, la oscuridad, el silencio, el miedo, pero no el olvido. Está siempre allí Rosa, velándole, enfrentándose con coraje a los que aún sospechan que Higinio no puede haber desaparecido sin más. Ellos tampoco han olvidado.

No es la primera vez que el calvario de los topos de la guerra civil y posguerra ha sido retratado en el cine. Manuel Cortés era el alcalde republicano de un pueblo de Andalucía -de Mijas en Málaga- cuando estalló la guerra. Se escondió en su casa, con el único cuidado de su mujer, y no salió de allí durante los 30 años siguientes. Manuel Hidalgo Martín relató los hechos en un documental animado en 2011 -30 años de oscuridad– que fue nominado al premio Goya en la categoría de mejor largometraje documental. Los actores Juan Diego y Ana Fernández fueron las voces del ex-alcalde y de su mujer.

En La trinchera infinita, Higinio Blanco y Rosa son ficticios pero representan a los topos históricos (y el resto del reparto son, por un lado, los familiares y amigos que arroparan a aquellos durante su encierro y, por otro, los que les buscaran para represaliarles). Antonio de la Torre (2 premios Goya y 13 nominaciones a los mismos -todo un récord- ) y Belén Cuesta (dos nominaciones a los premios Goya) encarnan a Higinio y a Rosa. Ambos actores nacieron en Andalucía y aflora aquí el hablar andaluz de sus raíces. (A veces el deje era tan fuerte que dificultaba el entendimiento a la que suscribe). Como también brota e inunda la historia el amor que une a Higinio y Rosa, un amor pasional en su juventud, un amor que sobrevive aunque se pondrá a prueba.

Y finalmente llegará el año 1969, año de la amnistía franquista, el año en que Higinio deberá vencer su aprensión y luchar contra el pánico. El año en que -33 años después- podrá pasear por las calles de su pueblo al lado de Rosa. Pero ha perdido 33 años de su vida y cuando Higinio se para frente a la vivienda de Gonzalo, su perseguidor más rabioso durante esos 33 años, y percibe la sombra de Gonzalo detrás de la ventana, nos damos cuenta que aún no se ha acabado la trinchera. Durante 33 años Higinio, desde su escondite o a através de una rendija en la persiana, podría ver a un Gonzalo vigilante. Ahora, ¿quién vigila a quién?

La trinchera infinita fue estreno en España el pasado día 31 de octubre de 2019.

Diana Shoffstall

Mientras dure la guerra. Seguramente vencerá, pero quizás no convenza.

En primer lugar, es menester aclarar que esta película no es una película bélica aunque la historia transcurre en los primeros meses de la Guerra Civil española, en la última mitad del año 1936, mayoritariamente en Salamanca, donde residía Miguel de Unamuno, escritor , filósofo, intelectual vasco y rector de la universidad salmantina desde el año 1931. En el año 1936 Unamuno tenía ya la respetable edad de 72 años.

Y en segundo lugar, es preciso decir que son las excelsas caracterizaciones de los actores principales lo que hacen grande esta película (sin menoscabo de la calidad de las interpretaciones del reparto en su conjunto). Son soberbios los actores Karra Elejalde, Eduard Fernández y Santi Prego como Unamuno, el general Millán-Astray y Franco, respectivamente. Merecedores de los más fervorosos elogios los tres.

El director, guionista, productor y compositor chileno-español Alejandro Amenábar tenía tan solo 24 años cuando su primer largometraje Tesis, del año 1996, llegó y  triunfó (premios Goya por mejor guión original y mejor dirección novel). En los veintitantos años siguientes Amenábar ha conquistado el mundo entero -1 Óscar y un total de 9 Goya entre otros muchos premios- con títulos tan apreciados y de alta calidad como Abre los ojosLos otrosMar adentro, o Ágora. Sin embargo, su último film es de hace cuatro años (Regresión, 2015) y tuvo una acogida más bien tibia entre el público y la crítica especializada.  Pues Amenábar ha regresado a la gran pantalla como director, co-guionista (junto a Alejandro Hernández), co-productor y compositor de la banda sonora de Mientras dure la guerra.

Y como ya he dicho, es una película que, sobretodo, retrata a Unamuno, siguiendo sus pasos en esos meses cruciales posteriores al hundimiento de la Segunda República y el  golpe de estado, llevado a cabo el 17 de julio de 1936 y protagonizado por un sector de las Fuerzas Armadas españolas, destacando entre los militares el general Francisco Franco. Unamuno había apoyado al gobierno legítimo hasta el último momento, pero su desencanto con los políticos hizo que en un principio refrendó el levantamiento. En pocas semanas supo que se había equivocado. Se le atribuye a Unamuno las frases “Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta en esta lucha, razón y derecho. Me parece inútil pediros que penséis en España” pronunciadas en un discurso el 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca y frente a algunos miembros de la cúpula militar -incluyendo al general Millán-Astray- . Fue el comienzo del fin para Unamuno. Fue apartado de todo cargo público, fue destituido como rector de la universidad  y se le confinó a su casa bajo arresto domiciliario. Murió el 31 de diciembre de 1936.

Karra Elejalde transmite magistralmente todas las matices de la personalidad de Unamuno. Esperamos que quede debidamente recompensada su soberbia interpretación.

Y ahora vamos con el subtexto de Mientras dure la guerra: una fascinante representación de las intrigas y ambiciones, debilidades y secretos, fintas y cacareos de los generales sublevados que finalmente desembocaron el 28 de septiembre de 1936 con el nombramiento del “generalísimo” Franco como Jefe del Gobierno del Estado “mientras dure la guerra civil”. Las personas como yo de una cierta edad recordamos a Franco en vida. Sí, era de baja estatura y tenía una voz fina y aguda. Santi Prego encarna a Franco a la perfección. Y Eduard Fernández no deja títere con cabeza con su interpretación del general Millán-Astray, secuaz incondicional de Franco. Recordaremos a Millán-Astray por su papel en la Guerra Civil Española y porqué fundó la Legión. Y yo acabo de enterarme que también fue el fundador de Radio Nacional de España. Cosas del pasado y cosas del presente. Casualmente el estreno de Mientras dure la guerra coincide con el inminente y polémico traslado de los restos de Franco de su sepultura en el Valle de los Caídos.

Amenábar ha firmado una película interesante. Mientras dure la guerra gusta a los espectadores -a mi me ha gustado- aunque no es, en mi opinión, su mejor película. La transición entre las dos historias -la de Unamuno y la de los generales- es a veces abrupta. Pero me lo quedo todo. Podemos perdonar las irregularidades. Siéntense y disfruten del trabajo de tres grandes actores.

Mientras dure la guerra llegó a los cines de España el pasado día 27 de septiembre.

Diana Shoffstall

Los informes sobre Sarah y Saleem. Atrapados en la telaraña.

Los informes sobre Sarah y Saleem ha tardado casi un año en llegar a España y bien ha merecido la pena esperar. Esta película palestina del año 2018 ha tenido una buena acogida allá por donde se ha visto; estuvo premiada en el Festival de Cine de Rotterdam y muy apreciada por los asistentes al último Seminici de Valladolid.

Los informes sobre Sarah y Saleem : CartelEsta historia de una aventura extramatrimonial -y las consecuencias que se derivan de ella- entre una judía (Sarah), casada con un coronel del ejército israelí (David) y madre de una niña, y un repartidor palestino (Saleem), casado con una joven (Bisan) de su comunidad y a punto de ser padre, es un retrato de una sociedad dividida, politizada y en guerra permanente -aún cuando no esté declarada- que se ceba en las vidas privadas de las personas.

El cineasta Muayad Alayan (y su hermano y guionista, Rami Musa Alayan) han sido testigos de situaciones parecidas en su Jerusalén natal (Jerusalén Este, donde vive la mayoría de palestinos, en contraste con Jerusalén Oeste, donde habitan los judíos) y con Los informes sobre Sarah y Saleem trasladan al resto del mundo (los que, aunque vemos las noticias y somos conscientes de la situación insostenible y violenta que se alarga en Israel y los Territorios Palestinos) la tensión e inseguridad que reinan y que condicionan la conducta de las personas: de Sarah, quien ha puesto en marcha una panadería y café; de Saleem, quien deberá pasar del Este al Oeste en su ruta de reparto y llegará hasta el negocio de Sarah; de David, quien deberá ser siempre un soldado leal; de Bisan, quien solamente quiere vivir en paz con el hombre que ama y el bebé que espera. Ni buenos ni malos. Ni héroes/heroínas ni víctimas. Personas, hombres y mujeres, que se verán atrapados en la telaraña que cubre esas tierras milenarias.

Muayad Alayan sólo tiene 34 años y ya tiene en su haber dos cortos, un documental y un largometraje (en colaboración con su hermano en muchas ocasiones). Éste, su segundo largometraje rodado en árabe, hebreo e inglés, es una película importante que no toma partido por ninguna religión o régimen, sino que pone toda su énfasis en las personas, débiles y fuertes, que se equivocan y piden perdón, y que sobreviven en un mundo hostil.

Los cineastas palestinos sin duda no lo tienen fácil. Apoyémosles. Vayan a ver Los informes de Sarah y Saleem. No se arrepentirán.

Los informes sobre Sarah y Saleem llegó a las grandes pantallas de España el pasado día 13 de septiembre.

Diana Shoffstall