El cuervo. Autómatas sobre el escenario y bostezos entre el público

Inspirándose en el que es quizás el más conocido poema narrativo de Edgar Allan Poe, Alfonso Sastre escribió El cuervo para el teatro en 1957. La obra fue estrenada en octubre de ese año en el Teatro María Guerrero de Madrid. En aquel entonces, Alfredo Marquerie escribía sobre ella y su autor en el periódico ABC. Decía Marquerie, entre otras cosas, que “Los personajes viven en una tensión permanente de angustia” y que “la sensación de horror y misterio que dimana y trasmina de su obra es extraordinaria”. Para que no haya ninguna duda en la mente del espectador, el sinopsis de esta versión, de la compañía teatral Medea Teatro, nos advierte que “La obra recrea el horror cercano al pánico que sienten los personajes al percibir que se está repitiendo un pasado que los atormenta”.

Pues no. La obra El cuervo que se está representando en el Teatro Victoria desmiente lo anunciado. Ni horror ni pánico ni tormento. El desarrollo de la trama de la obra es tan lento y pausado que por poco adormece al público. Más desalentadora aún es la escasez de registros en las interpretaciones, tanto en lo vocal como en lo gestual o corporal. Una verdadera agonía para el espectador al que le da ganas de subir al escenario y sacudir a los actores que en esta obra, más que actores, parecen autómatas.

¿A qué se debe la pobreza de esta obra? La compañía Medea Teatro (la antigua “José Zorrilla”) tiene más de 25 años de experiencia sobre el escenario y cuenta con más de 50 títulos en su haber. No queda más remedio que atribuir este desafortunado remake teatral a la visión que guía -equivocadamente, en opinión de la que escribe- a Irene Martín, la directora (y también un miembro del elenco de los seis intérpretes).

Poco más que decir. Quizás salvar del chasco generalizado las actuaciones de Blanca Guridi y de Blas Ortiz que pugnaban por escaparse del corsé que les apretaba.  También decir que el Teatro Victoria está bien cuidado y bastante cómodo. El escenario es pequeño pero adecuado.

Y se acabó. Está todo dicho.

Para más información sobre El cuervo y la demás programación del Teatro Victoria, consultar su página web.

http://www.teatrovictoria.net/

Diana Shoffstall

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Contratiempoymarea. El tránsito agridulce hacia nuestra última cita

En mi opinión, no hay nada más triste que los payasos. A que tiene gracia. Los payasos, por definición, deberán hacernos reír con su aspecto, actos, dichos y gestos. Pero yo les veo y me parece que son unos infelices que siempre están al borde de las lágrimas. Y los payasos viejos, desahuciados, aún más.

Plácido (Iván Villanueva) y Domingo (David González) habían trabajado como payasos. Tanto su oficio como los circos ambulantes en los que ejercían sus talentos están en vías de extinción. Ahora son pobres, vagabundos, que pasean por las calles o se atrincheran en los parques, guardando con recelo sus parcelas de tierra. Plácido y Domingo se conocerán y se harán amigos, eso dicen. Compartirán recuerdos y remordimientos, experiencias vividas y vanas esperanzas. Se reñirán e intercambiarán reproches. Como un matrimonio longevo pero desavenido. O como dos hombres perdidos en el mundo actual en el que no encuentran lugar.

Las responsables de esta obra son Sonia Madrid, la autora, y Raquel Pérez, en la dirección. Sonia Madrid es actriz y escritora dramática, y la versátil Raquel Pérez es actriz también y asimismo formadora, coach y cantante. En palabras de Sonia Madrid,  “Plácido y Domingo en su aparente delirio nos llevan de la mano a través de los entresijos de la condición humana. … Son dos personajes suspendidos en una ensoñación, perdidos en su mar de emociones, sensaciones y recuerdos. Son reflexivos, filósofos, poetas, payasos. …”.

Plácido y Domingo son también personajes que nos hacen reír con sus “payasadas”, sus palabras pretenciosas y su manierismo. Plácido es, cómo decirlo, el más “plácido” de los dos. Y Domingo, pues Domingo exhibe un cartel que reza su condición de esquizofrénico, y su hiperactividad está en claro contraste con la desgana en los gestos y palabras de Plácido. Los actores bien, aunque me parecía un pelín exagerada la interpretación de David González. Esos pasitos y saltitos que iba dando sobre el escenario me producían un poquito de risita tonta pero sobraban. A su vez la interpretación de Iván González es realmente comedida de tal forma que la personalidad de Plácido queda algo deslucida y eclipsada por la de Domingo.

Una comedia agridulce. Una breve obra (apenas 60 minutos) que habla del tránsito por esta vida hacia nuestra cita con la muerte.

Contratiempoymarea estará en cartel los martes, miércoles y jueves hasta el próximo día 7 de junio, Consultad la página web de Sala Intemperie (Twitter: @intemperieteatr) para toda la información sobre la programación de esta obra y otras, horarios y precios.

http://intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

Tu ternura molotov. ¿Los secretos explosivos del pasado harán fracasar la unión o la afianzarán?

¿Ternura molotov? ¿Un sentimiento de cariño entrañable y un artefacto incendiario? Así es, lo insondable de las emociones que en ocasiones se tornan explosivas.

En el año 2003 Tu ternura molotov del venezolano Gustavo Ott ganó el Certamen de Textos Teatrales Ricardo López Aranda (certamen creado por el Ayuntamiento de Santander en 1998 en homenaje al dramaturgo cántabro que había fallecido dos años antes). Esta obra gira en torno a Daniel y Victoria, un matrimonio joven de unos 40 y 30 años, respectivamente, que han decidido que ha llegado el momento de engendrar un hijo. Viven bien. Daniel es abogado en un prestigio bufete de abogados y aspira a llegar a lo más alto. Victoria es presentadora de la TV; su cara es conocida por el público. Todo a su favor. Entonces llega un paquete para Victoria cuyo contenido pertenece a su pasado antes de conocer a Daniel y se pondrá a prueba la solidez de su unión.

¿Quiénes somos realmente? ¿Qué transformaciones hemos vivido? Como dice Victoria una y otra vez a Daniel, ella no es ahora la persona que fue con 18 años. Le quiere convencer a Daniel que las evidencias aparecidas en el misterioso paquete y que son claros indicios de una etapa revolucionaria, incluso violenta, para ella corresponden a algo totalmente inconsciente por su parte y que, por tanto, carecen de importancia. Sucederá entonces una tira y afloja entre ellos. Daniel le quiere creer a Victoria, pero él mismo, en un momento de reflexión, también nos desvela algún recuerdo de su propia juventud idealista que ha quedado enterrado en la cuneta. ¿Superarán este bache? ¿Se revelerán finalmente quienes son en toda su crudeza? Al fin y al cabo se han criado como buenos chicos, en entornos algo privilegiados y conservadores. La pobreza o el hambre, los derechos de las minorías, las injusticias, … ¿De verdad van con ellos?

Provocadora e irreverente, esta producción de Intemperie Producciones y Cía. Entropel da en la diana. Gerard Iravedra es el responsable de la dirección de la obra y Gorka Lasaosa encarna a Daniel. Gerard y Gorka son los alma mater de Sala Intemperie y les veremos tanto en la dirección, como en la producción o sobre el escenario. En Tu ternura molotov les acompaña Thaïs Blume en el papel de Victoria. Thaïs es conocida por sus intervenciones en diversas series de la pequeña pantalla y aquí, en carne y hueso frente al espectador, nos sorprende y seduce como Victoria, con su desparpajo, inocencia fingida, ofensivas sutilmente afectuosas y contraataques razonados lanzados con sigilo.

Y volvemos a la pregunta anterior, ¿Quiénes somos realmente? Quizás mejor no indagar. Por si acaso, no dejen recuerdos de sus andanzas juveniles por ahí. No vaya a ser que resurjan contenidos en un paquete misterioso …

Tu ternura molotov se está representando en la Sala Intemperie (Twitter: @intemperieteatr) hasta el próximo 27 de mayo.

Para más información sobre la programación, horarios y precios de esta obra y otras de Sala Intemperie, consultad su página web:

http://intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

Óscar o la felicidad de existir. Aceptando lo inaceptable entre sonrisas y lágrimas

Óscar es un niño de 10 años que padece leucemia. Va a morir y sabe que va a morir. Durante los casi noventa minutos que dura esta obra, acompañaremos a Óscar en su viaje hacia la muerte y a través de sus ojos viviremos su reconciliación con la vida.

Esta producción de UNIR Teatro brilla por su puesta en escena , su iluminación y  música. La interpretación de Yolanda Ulloa de los múltiples personajes de la obra (Óscar, sus padres, la cuidadora Mami Rosa y otros profesionales de la clínica, los niños enfermos compañeros de Óscar, …) es emotiva. Hay un gran equipo técnico y artístico detrás de Óscar o la felicidad de existir, obra dirigida por Juan Carlos Pérez de la Fuente (fue Director del Centro Dramático Nacional entre 1996 y 2004 y de julio 2014 a marzo 2016 Director del Teatro Español).

Soy la primera en reconocer la excelente labor de director, actriz y técnicos y confesar que me saltaron algunas lágrimas al final, pero la obra en si, la historia que cuenta y, sobre todo, cómo se cuenta, no la acepto tan fácilmente.

Éric-Emmanuel Schmitt, escritor y dramaturgo francés nacido en el año 1960, ha tenido un enorme éxito en los últimos 25 años. En el año 2001 ya recibió el Gran Premio de Teatro de la Academia francesa por el conjunto de su obra. Óscar o la felicidad de existir (Oscar et la dame rose, 2002) pertenece a su denominado Trilogía de lo invisible que pretende acercarnos a distintas manifestaciones de la espiritualidad. El monólogo Milarepa (1997) se centraba en el budismo. El Señor Ibrahim y las flores del Corán (1999) versaba sobre puntos de visto musulmanes (tanto la obra adaptada al teatro como la versión cinematográfica de El Señor Ibrahim y las flores del Corán fueron merecedores de diversos premios; se llegó a representar en teatro en España, dirigida por Ernesto Caballero). Y en el año 2002 llegó Óscar o la felicidad de existir, sobre el cristianismo. Posteriormente la “trilogía” se ha convertido en “ciclo”. Schmitt escribió El hijo de Noé, que se adentra en el mundo espiritual del judaísmo, en el año 2004. Aún más recientemente ha querido volver al budismo zen con El sumo que no podía engordar. Y la última entrega, al parecer aún sin traducción al castellano, es Les dix enfants que madame Ming n’a jamais eux. (Según la página web oficial del escritor su premisa es la siguiente: “El increible secreto de madame Ming se une al de la China de ayer y de hoy, descifrado por la sabiduría inmemorial de Confucio”).

Bien, yo solamente conozco esta obra sobre Óscar y el cristianismo y me ha resultado algo empalagosa y propagandística. Es de valientes escribir sobre la muerte de un niño. Tiene mérito no ocultar la angustia de saber que la muerte es inminente. Es de todo respetuoso querer proporcionar “trucos” para hacer más llevadera la espera. Pero creo que la obra siempre será más aceptable para los creyentes cristianos o para las personas que hayan pasado por un trance similar de enfermedad y muerte en su entorno íntimo. Ojalá el espectador pudiese sustituir el “Dios” en mayúsculas de la obra por un “dios” simbólico en minúsculas. Empresa difícil, dada la simbología cristiana explícita presente sobre el escenario y en el texto.

En definitiva, meritoria la intención; arriesgada la manifestación de la intención. Que juzguen ustedes.

Sala Arapiles 16 es un espacio pulcro y cómodo y un proyecto de la universidad en internet Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Para más información sobre este proyecto, el teatro y su programación, horarios y precios, consultad su página web:

https://teatro.unir.net/

Diana Shoffstall

Estoy intentando romperte el corazón. A pesar de ello, final feliz.

Dos parejas en un hotel de Chicago. Habitaciones contiguas, los números 308 y 309. David y Mar van a casarse el día siguiente. ¿Y Pauline y Robert? Digamos que su relación es tanto profesional como personal. Ellos amenizan distintas funciones dentro y fuera del hotel. Dos parejas que no se conocen pero cuyo futuro se determinará por el tándem de la proximidad y la casualidad que se convertirá en el tercero en discordia en sus relaciones.Resultado de imagen de poster de la obra de teatro estoy intentando romperte el corazón

Estoy intentando romperte el corazón está anunciado como un “espectáculo homenaje a la comedia republicana que desarrollaron autores como Jardiel-Poncela, Mihura o Tono”. Gabriel Ochoa, el autor de la obra (y co-director de la misma junto a José Miguel Sánchez quien es, a su vez, uno de los actores-protagonistas) se confiesa que Mihura le fascina y que esta obra “pretende ser un homenaje posmoderno a esta generación [la del siglo XX] desde una óptica puramente del siglo XXI”.

La obra es un ir y venir de los personajes. David y Mar, David y Pauline, Pauline y Robert, Mar y Pauline, Robert y Pauline, David y Robert, Robert y Mar, … ¿Me he olvidado de alguna de las posibles combinaciones? El idioma inglés hace su apariencia a ratos (normal, se encuentran en un hotel de Chicago), la música de variados estilos les acompaña (David es mitad músico, mitad crítico musical), las referencias literarias buscan su propio hueco (parece que David también tiene una predilección por Bertrand Russell).

Los jóvenes actores José Miguel Sánchez (David), Leticia Montevera (Mar), Marta Wall (Pauline) y Raúl Ferrando (Robert) se meten en la piel de sus personajes con energía y decisión, ambas cualidades imprescindibles para un texto que corre para llegar a un fin que es menos satisfactorio que lo esperado, un anticlímax sin clímax. Corazones rotos no parece que los hubo, la verdad. Más bien el amor profesado al inicio por nuestros protagonistas es efímero, ni es el amor “de toda la vida” ni el amor “verdadero” (inverosímiles ambos amores en todo caso).

Aún así, de principio al fin la obra mantiene el interés del espectador. Queremos conocer el destino de sus jóvenes personajes “posmodernos”. Hay que prestar atención, dada la velocidad de los acontecimientos y de los diálogos y la proliferación de referencias musicales y literarias que no siempre dan a la obra una nueva dimensión. A veces siembren desconcierto y algo de confusión (en particular si los nombres de los grupos musicales o de los escritores no figuran entre los predilectos del público).

Finalmente, reto conseguido, los actores pueden despedirse de un público que ha reído, que ha quedado perplejo o que ha sentido incredulidad, todo ello en distintos momentos de la misma obra, pero que también ha aplaudido con ganas el entusiasmo tanto de los jóvenes intérpretes como del texto.

Consultar la página web del teatro (Twitter: @intemperieteatr) para toda la información sobre la programación, horarios y precios:

http://intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

En la fundación. La visión de Buero Vallejo del año 1974 a través de los ojos de los jóvenes de hoy

Representar una obra del gran dramaturgo español Antonio Buero Vallejo, fallecido en el año 2000 y merecedor de diversos premios (Premio Cervantes 1986, Premio Nacional de las Letras Españolas 1996, entre otros reconocimientos) y el aprecio del público, es un reto para cualquier compañía de teatro. La Joven Compañía no se amedrenta ante semejante desafío. Desde sus inicios en el año 2012, los jóvenes componentes de la compañía (tienen entre 18 y 27 años) se han atrevido con versiones de otras obras emblemáticas: Proyecto Homero: IIíada/Odisea, Fuente Ovejuna, El Señor de las Moscas, … Y han sido recompensados con sus propios reconocimientos (los Premios Max o el  Premio Valle-Inclán han incluido sus obras en los listados de candidaturas).

Resultado de imagen de imágenes de en la fundación de la joven compañíaEn esta ocasión el espectador se encuentra en lo que parece ser una moderna habitación con bonitas vistas dentro de “La Fundación” que, según nos va revelando el personaje principal Tomás, es un importante y progresista centro de investigación y enseñanza. Tomás nos presenta a sus compañeros de habitación, todos ellos jóvenes aspirantes a grandezas profesionales en sus elegidas materias de especialización. Pero hay algo desconcertante. Uno de los jóvenes, el “Chico”, que creemos enfermo, hasta que sabemos que se ha muerto; el aislamiento en el que viven los compañeros de la habitación (la comida la traen a ellos, el váter está anexo a la habitación, los jóvenes acuden a las visitas esporádicas de familiares o amigos fuera de la habitación y siempre acompañados de algún “ordenanza” de La Fundación); la falta de actividad real que es sustituida por un constante ir y venir de un lado para otro dentro del único espacio que es suyo. Un centro de investigación que no lo es; en realidad es una cárcel. Y los jóvenes no son invitados privilegiados; en realidad son presos.

Buero Vallejo estrenó su obra La Fundación en enero de 1974 en el Teatro Fígaro de Madrid. Un mes antes Carrero Blanco había sido asesinado. El franquismo estaba llegando a su fin. En una entrevista previa al estreno concedida al periódico ABC, Buero Vallejo, parco de palabras, dijo que uno de los temas de su obra era la “alienación” y que era “una obra de mi tiempo”. También era una obra que reflejaba las propias vivencias del escritor. Luchó en la banda republicana durante la guerra civil (y estuvo vinculado al Partido Comunista) y fue encarcelado. La realidad es dura, muy dura; crear otra historia para enmascararla es algo muy humano. Tomás crea otra historia y sus compañeros se lo permiten hasta que la realidad se impone.

Los jóvenes actores se esfuerzan para trasladarnos a ese mundo algo claustrofóbico y finalmente desesperanzador. Me ha gustado mucho el diseño de la escenografía; la utilización de las grandes puertas que simbolizan apertura y su conversión posterior en una pared infranqueable ha funcionado. Sin embargo, esta obra dirigida por José Luis Arellano García (nacido en el año 1969, es uno de los fundadores de La Joven Compañía) y versionada por la también joven Irma Correa (nació en el año 1975), es difícil de dirigir y disfrutar. La trayectoria de Irma Correa es prometedora. Con su obra Desde lo Invisible ganó el Premio Max en el año 2008 como mejor espectáculo revelación; el año pasado llevó su obra Hablando (último aliento) al Centro Dramático Nacional en Madrid. Sin embargo, el texto de En la fundación es confuso a veces y algo repetitivo. La obra es un pelín larga y quizás las interpretaciones de los actores, intentando favorecer la comprensión del espectador, sean también un pelín histriónicas. Aún así, todo intento de formar a los jóvenes actores y favorecer su salida al mundo laboral es digno de nuestro respeto.

En la fundación se está representando en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid hasta el próximo día 5 de mayo.

Para conocer todos los detalles de la programación del Centro Cultural Conde Duque, consultar su página web:

https://www.condeduquemadrid.es/

Y también pueden visitar a la página web de La Joven Compañía:

https://www.lajovencompania.com/inicio

Diana Shoffstall

Martingala. El azar gana la apuesta

Resultado de imagen de imagenes de martingala en intemperie teatroIntemperie Teatro ha acertado una vez más con la puesta en escena de Martingala, del dramaturgo Joan Yago. Bajo la dirección de Gerard Iravedra, los actores Elisa Matilla (Aurora en la obra), Ferran Vilajosana (Quim), Fernando Tielve (Jonas) y Ángela Cervantes (Julia) son personas que (según una de las acepciones de apostar referidas en el DLE) “depositan su confianza o su elección en otra persona o en una idea o iniciativa que entraña cierto riesgo”. Las personas, las elecciones y las iniciativas no elegidas a conciencia sino resultado del azar.

Quim y Jonas son dos jóvenes que comparten vivienda y los vaivenes de la vida. Inestabilidad en el trabajo, incertidumbre en el futuro e inseguridad en su fuero interior, emocional y sentimental. En una noche lluviosa, recogen en su casa a una mujer desfallecida. Aurora ya ha entrado en la madurez y, recuperada del desmayo, sus preguntas y observaciones consiguen que Jonas y, sobre todo Quim, se sinceran. Otra noche traerá a Julia a la casa de Quim y Jonas. Ella y Jonas protagonizarán un duelo de máscaras, tanteando cada uno de ellos las pretensiones y realidades de la otra persona. El encuentro entre Aurora y Julia es aún más intenso. Aurora, desde las alturas de sus experiencias vitales podrá desentrañar ciertas verdades que Julia se apresta a esconder, pero Julia, desde su juventud e ingenuidad, encuentra y da visibilidad a las debilidades de Aurora.

Cuatro personajes y cuatro historias. Cuatro vidas que se cruzan en esta obra breve (apenas de una hora). Cuatro vidas que seducen al espectador. Termina la obra y queremos más. Queremos saber más del pasado de los personajes, de sus motivaciones y de sus expectativas. Pero hemos de conformarnos con la brevedad sugerente y provocativa de Martingala.

Los cuatro actores, todos ellos, bien en sus papeles. Elisa Matilla, Ferran Vilajosana y Fernando Tielve quizás sean más conocidos por el público debido a sus trabajos en la pequeña y gran pantalla y/o en el teatro, pero la joven Ángela Cervantes sabe defenderse magníficamente sobre el escenario.

Las elecciones del equipo de dirección de Intemperie Teatro (Gerard Iravedra y Gorka Lasaosa) son sabias. Abogan por la renovación periódica de la cartelera del teatro. Los espectadores tenemos que ser sabios también -y rápidos- para no perder ninguna de sus producciones.

Martingala la podemos ver en Intemperie Teatro hasta el próximo 15 de abril. Para toda la información sobre programación, horarios y precios, consultar la página web del teatro (Twitter@intemperieteatr):

http://intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

Los caminos de Federico. Un bello espectáculo que vuela alto

El mundo imaginado por Federico García Lorca cobra vida en este bello, sentido e intenso espectáculo. Cartas, conferencias y -sobre todo- textos poéticos y teatrales … La voz y gestos de la actriz argentina Flor Saravi -acompañados de una iluminación y un atrezo mínimo, simbólico, perfecto- transmiten, con una lograda y sobresaliente expresividad, la pasión, los sentimientos y las reflexiones intemporales contenidas en las palabras del granadino universal.

Resultado de imagen de imagenes de los caminos de federicoEn este pequeño pero acogedor espacio de Lavapiés, Flor Saravi, bajo la dirección de Samuel Blanco, se transforma, dando alas a los diversos textos de Lorca, que vuelan alto,  transportando los ánimos de los espectadores. No es necesario ser un gran conocedor de los textos de Lorca para asistir a este espectáculo. Basta dejarte llevar, prestando atención a las palabras y a las pausas. Es suficiente escuchar, mirar, respirar y permanecer quieto para no perder la magia del momento.

El origen de este espectáculo se remonta al año 1987 en Buenos Aires. En aquel entonces, fue Lluis Pasqual quién lo ideó y lo llevó al escenario con el ya desaparecido actor argentino Alfredo Alcón. La música estuvo a cargo de, nada más y nada menos, Lluís Llach. En el año 1988 se trasladaron a Madrid donde Los caminos de Federico encontró casa en el Teatro María Guerrero. (A lo largo de los años Pasqual y Alcón llegaron a ser amigos y colaboraron en varios proyectos teatrales, incluyendo en la obra lorquiana El público que se representó también en el Teatro María Guerrero en el año 1987). Flor Saravi y Samuel Blanco recuperaron esta recopilación hace unos años para volver a recordar a Lorca.

Los caminos de Federico se ha prorrogado en el Teatro La Puerta Estrecha por lo menos hasta finales de mayo. Una magnífica oportunidad para acercarse a la obra de Federico García Lorca y reconocerse e identificarse íntimamente con él.

Para más información sobre programación, horarios y entradas de este espectáculo y demás obras ofrecidas en este espacio escénico, consultar la página web del teatro:

http://www.teatrolapuertaestrecha.org/

Diana Shoffstall

Nuevo sorteo de dos entradas dobles para Alta Seducción en el Teatro Amaya

Resultado de imagen de imagenes alta seducción teatro amayaVuelve Arturo Fernández más divertido y seductor que nunca.

¿Qué es la seducción? ¿Un arte que quien lo posee lo exhibe casi involuntariamente? ¿Un don innato? ¿Una técnica aprendida? O, ¿Se puede hacer de la seducción un modo de vida, una profesión?

Alta seducción es alta comedia teatral protagonizada por Arturo Fernández y Carmen del Valle que a nadie decepcionará por su texto sorprendente, inteligente, ágil y divertido. Prepárense para reír y déjense seducir por el inigualable Arturo Fernández.

El Teatro Amaya tiene la gentileza de que sorteemos entre nuestros lectores y seguidores, para esta obra que llena el teatro todos los días, dos invitaciones dobles para el viernes 30 de marzo de 2018 a las 20h.

Os contamos los requisitos para entrar en el sorteo:Resultado de imagen de imagenes logo teatro amaya

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Comunicaremos los afortunados/as el día 28 de marzo.

¡Mucha suerte a tod@s!

Podéis consultar la interesante y variada programación del Teatro Amaya a través de este enlace:

 

Lulú. Carne de mi carne … hasta que la muerte nos separe

Resultado de imagen de cartel de la obra de teatro Lulú en Teatro BEllas artesLulú, dirigida por Luis Luque y escrita por Paco Bezerra (colaboradores habituales sobre el escenario), es una obra breve, apenas rebasa los 60 minutos. Es, asimismo, una obra sin duda bien intencionada. Pero en última instancia es una obra fallida, simplista y predicible, en mi opinión.

Amancio (Armando del Río) y sus hijos Calisto (César Mateo) y Abelardo (David Castillo) cultivan manzanos en una gran plantación que requiere la ayuda de jornaleras, en femenino, pues son todas mujeres. Amancio ha dejado la supervisión de la plantación en manos de sus hijos. Está obcecado en la búsqueda de la serpiente que mordió a su mujer, causándole la muerte a ella y convirtiendo a él en viudo. Hacha en mano, pasa las horas vagando por la plantación hasta un día que encuentra a una joven media desnuda, herida en la espalda y desorientada. Solamente recuerda que su nombre es Lulú (María Adánez). Amancio lleva a Lulú a su casa y, con ella, una sensualidad que permea el hogar del padre y sus hijos.

Manzanas, una serpiente, una mujer que se llama Lulú, una sílaba repetida que podría ser cualquier nombre o el nombre de … No hay que pensarlo mucho. Adán y Eva. Lúcifer y Lilith. Sí, Lilith, la primera mujer de Adán (Génesis primer capítulo) que Adán rechazó. Y Dios le dio Eva, creándola de una costilla del propio cuerpo del hombre (Génesis segundo capítulo), y Adán quedó satisfecho. ¿Y la despechada Lilith? Atamos cabos y si aún nos cabe alguna duda no tenemos que preocuparnos que nos lo explicará Julián (Chema León), un clérigo confesor y cómplice de Amancio y sus hijos. Diría clérigo porqué lleva crucifijo y porqué su interpretación de la creación contado en el primer libro del Antiguo Testamento de la Biblia nos induce a creer que es un clérigo. Si no fuera porque llegamos a la conclusión de que Julián está sobre la tierra en representación de la Iglesia, no nos costaría mucho pensar que representa al mal. Barbudo, con un aspecto desaseado y un atuendo negro, sus arengas arremeten contra la maldad de la mujer pecadora.

Y llegamos al final cuando Lulú nos cuenta su versión, propiciando un giro menos previsible en la historia. He aquí la buena intención de la obra. Las palabras de Lulú, a punto de ser sacrificada, nos hablan de los hombres que tienen miedo frente a una mujer que se yergue como si fuera su igual. De los hombres que sienten la necesidad de controlar a la mujer. De los hombres que se alzan como dueños y señores de la mujer. Palabras habladas con serenidad ante una fortaleza de ignorancia que aún perdura.

El diseño de la escenografía y de la iluminación no desentona. Mas, no puedo decir lo mismo de la música. Desde las primeras escenas de Lulú, me sentía frente a una telenovela (y no de las mejores) y la música sería perfecta, si Lulú fuera una telenovela.

Lulú se está representando actualmente (hasta el próximo 25 de marzo) en el Teatro Bellas Artes de Madrid. A continuación, comenzará una gira por diversos teatros del territorio nacional.

Para más información sobre el Teatro Bellas Artes y su programación, consultar la página web del teatro:

http://www.teatrobellasartes.es/

Diana Shoffstall