Hábitat (doble penetración). ¿Existir para exhibir o exhibir para existir?

Hábitat (según el Diccionario de la Lengua Española):

1. (m. Ecol.) Lugar de condiciones apropiadas para que viva un organismo, especie o comunidad animal o vegetal.

2. (m.) Ambiente particularmente adecuado a los gustos y necesidades personales de alguien.

3. (m. Urb.) Espacio construido en el que vive el hombre.

Las tres acepciones son -y no son- aplicables a Hábitat (doble penetración). Las condiciones del lugar en que encontramos nuestros protagonistas no son apropiadas, el ambiente es inadecuado y en este espacio se malvive. En este hábitat, cinco jóvenes -tres chicas y dos chicos- están a la deriva y exploran su entorno dando bandazos. La obra, con dirección y dramaturgia de Roger Torns (con textos base de otros jóvenes, incluyendo alguno de los cinco actores), fue la ganadora el año pasado de la beca de DespertaLab, que apoya los valores emergentes de la creación escénica. Torns y sus colaboradores posan su mirada sobre los jóvenes de hoy, absortos en y absorbidos por las redes sociales que son una pobre y limitante sustitución de las relaciones interpersonales -las de cara a cara- y un pozo en el que la propia identidad se pierde en las profundidades.

Tanto los soliloquios como los diálogos de esta obra son perspicaces e intensos. Es encomiable el trabajo de los cinco actores (Laura Daza, Georgina Latre, María Hernàndez, Jaume Viñas y Rafa Delacroix). Sus emociones están a flor de piel y cada uno de sus movimientos -incluso los casi imperceptibles- está impregnado de una energía nerviosa a punto de estallar.

Todo lo que vemos y escuchamos durante los aproximadamente 80 minutos que dura la obra es palpablemente real para cualquier espectador que por trabajo o familia esté en contacto con jóvenes. Real sí: estos jóvenes son mal hablados, irreverentes, exhibicionistas, irrespetuosos, pendencieros, … Pero también -y esto es lo que debemos ver sobre todo- son inseguros y frágiles, tienen miedo al presente y al futuro, están confusos y ansiosos, para ellos su propia existencia está en duda y se sienten insignificantes …

Reitero que la obra está admirablemente dirigido e interpretado y la escenografía es ingeniosa. El mensaje es necesario; ojalá no lo fuera. En último término, esta espectadora ha sentido frustración, rabia, tristeza … Hubiera deseado poder coger a cada uno de estos chicos, darle una fuerte sacudida y después envolverle en mis brazos para proteger y quererle ferozmente.

Hábitat (doble penetración) la podemos ver en Sala Intemperie Teatro (Twitter: @intemperieteatr) hasta el próximo día 16 de junio de 2019, los viernes, sábados y domingos. Para toda la información sobre esta obra y la demás programación de Sala Intemperie, consulten la página web del teatro:

http://www.intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

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La vuelta de Nora. La casa de muñecas sin solución de continuidad 15 años después y una heroína fallida

Nora Helmer vuelve a su casa. ¿Quién lo hubiera creído? Henrik Ibsen estrenó su Casa de muñecas -con algo de polémica- en 1879 y nos introdujo a Nora, una esposa y madre que se ahogaba en su hogar, en su ciudad, en esa sociedad de finales del siglo XIX que restringía las libertades de las mujeres, siempre supeditadas ellas a la voluntad del padre, o del esposo, o del hermano o tío, incluso a la de un hijo varón.

Ha sido el dramaturgo estadounidense Lucas Hnath quien ha resucitado a Nora. Hizo su debut en Broadway en abril de 2017 con A Doll’s House, Part 2 en la que 15 años después de que Nora abandonara su hogar, su marido Torvald y sus tres pequeños hijos Ivar, Bobby y Emmy, nuestra heroína -es decir, la protagonista de esta obra de ficción- reaparece en la que era antaño su casa. ¿Qué es lo que quiere Nora 15 años después?

Bajo la dirección del imparable Andrés Lima, en esta obra (traducida por Verónica Huerta al castellano de su inglés original) Nora regresa como una gran dama. Es elegante, sin duda no le falta nada de dinero. Cuenta su vida a Anne-Marie, la nanny de los hijos de Nora, la nanny que asumió todo el cuidado de los pequeños cuando Nora se fuera, la mujer que entró a trabajar por necesidad en la casa de los Helmer y que por esa misma necesidad tuvo que dejar atrás a su propia hija. Nora se ha establecido en otra parte del país y, con un seudónimo, ha escrito varios libros cuyos protagonistas son mujeres libres. Ha tenido éxito pero ella no está libre de todo. Torvald no solicitó el divorcio y a Nora los vientos que ahora le son favorables le pueden soplar en contra si su verdadera identidad es descubierta y su condición de mujer casada revelada. La entrevista de Nora con Anne-Marie será la primera de tres. La segunda será con Emmy, la hijita transformada en una señorita que ni siquiera se acuerda de su madre. Y finalmente Nora deberá dar la cara y hablar con Torvald.

Los papeles de Nora, de Torvald, de Anne-Marie y de Emmy están ejemplarmente representados. Anne-Marie (María Isabel Díaz Lago) había querido mucho a Nora. Llora de felicidad cuando la ve nuevamente en casa. Y llora de amargura cuando se da cuenta que Nora no va a quedarse, que ella solo ha venido en busca de la clave de su definitiva libertad. Emmy (Elena Rivera) se nos revela como una joven inteligente, sensata y cariñosa. Ante Nora se muestra ahora cauta, ahora alegre y, sobretodo, práctica; a ella no le faltan ideas para acabar con el impasse. Y Emmy desea acabar con ello cuanto antes. Está a punto de casarse y Nora es realmente una desconocida para ella. Será mejor que desaparezca para siempre. Torvald (Roberto Enríquez) no espera ninguna reconciliación. Los 15 años que han pasado le han afectado, ha sufrido tanto en su orgullo como en su hombría. Nunca entendió las razones de la huida de Nora. Ni las puede comprender ahora. Era y es un hombre de su tiempo. Aún así, y para poner fin a la pesadilla de hace 15 años que parecía haberse superado y que Nora reavive con su aparición, está impulsado a sacrificar su reputación y su situación social.

Y el cuarto personaje en discordia es Nora Helmer (Aitiana Sánchez-Gijón). Antes me refería a ella como la heroína de esta obra de ficción y lo es. Es el personaje principal. Pero hay otras acepciones de heroína (Diccionario de la Lengua Española): persona que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble; persona ilustre y famosa por sus hazañas o virtudes; personaje destacado que actúa de una manera valerosa y arriesgada. ¡Uf! ¿Abnegada en beneficio de una causa noble, ilustre por sus virtudes, actuar de una manera valerosa, …? Estas palabras no describen a la Nora que ha vuelto. En la obra original Nora sí simbolizaba a todas las mujeres de su época y de su entorno. Era un mundo de hombres y el lugar de la mujer era su casita y su papel era la de fiel y obediente esposa y cariñosa y dedicada madre. No vivía por si sola sino a través de los demás. Esa Nora huyó, aunque seguramente no sabía articular el porqué. Pero, en cambio, la Nora que ha vuelto tiene muy claras las razones de su retorno. Aunque con sus palabras Nora parece ansiar la comprensión de sus interlocutores (y de los espectadores) y quiere ablandar los corazones, su lenguaje corporal transmite agresividad y un cierto fanatismo se asoma en sus palabras. Con Anne-Marie es manipuladora. Con Emmy es fría como un témpano. Con Torvald, las súplicas iniciales se tornan en desdén. Dos veces hemos visto a Nora salir de su casa. Han pasado 15 años pero el sufrimiento infligida y autoinfligida es el mismo.

Indudablemente la historia real -no la historia de esta ficción- ha de agradecer a las mujeres que dieron los primeros pasos, luchando por sus derechos, por su dignidad, por su propia identidad. Nora en Casa de muñecas representaba a esas mujeres. La sociedad tenía que cambiar y cambió pero tuvieron que pasar más de 15 años (y aún estamos luchando). ¿Y si la vuelta de Nora hubiera tenido lugar no 15 años después, sino 30 o 40? En mi opinión, en ese caso nuestra heroína podría haber sido precisamente esa mujer que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble y no la Nora poca atrayente de esta La vuelta de Nora.

La vuelta de Nora la podemos ver en el Teatro Bellas Artes de Madrid (Twitter: @TeatroBellasArt) hasta el 23 de junio. Para toda la información sobre esta obra y la demás programación del Teatro, visiten su página web:

https://www.teatrobellasartes.es/

Diana Shoffstall

Gazoline. Arde París y los jóvenes arden de impaciencia, en deseos y por escapar

Para cerrar su temporada actual en Teatro Conde Duque de Madrid, LaJoven ha puesto en escena una obra escrita por Jordi Casanovas sobre los disturbios que tuvieron lugar en el otoño de 2005 en varios banlieues de París, esos barrios periféricos y marginados de la capital francesa donde residen muchas familias procedentes de la inmigración. Con esta producción LaJoven pretende atraer la atención de los jóvenes (y no tan jóvenes) de España sobre la problemática de la inmigración e integración, sobre la diversidad cultural y sobre las frustraciones y dudas que atormentan la juventud. Para ello, cinco actores jóvenes interactúan sobre el escenario para situarnos en París, en Seine-Saint-Denis, frente a un coche de alta gama que es su objetivo. Prenderle fuego, eso han venido a hacer. Dar a conocer sus reivindicaciones. Ser el centro de atención de los medios de comunicación. Son novatos, aficionados. Intentan convencerse. Quieren y no quieren. Tienen sus razones, pero … Y, además, sus relaciones los unos con los otros son complicadas. Tres chicos, dos chicas. Han crecido siendo una peña y ahora su mundo está cambiando. Ellos están cambiando.

Si bien la obra está basada en hechos reales que ocurrieron en París, su acción y sus personajes podrían situarse en cualquier gran ciudad del mundo. Las diferencias entre ricos y pobres, clases privilegiadas y clases deprimidas, comunidades de oportunidades y núcleos desaventajados son universales y no conocen raza ni lugar geográfico. Naïm, André, Eunice, Omar y Christine están en medio de esa vorágine de sucesos y gentes. Sus sentimientos son intensos, sus pasiones desatadas. Sobre el escenario estos cinco actores jóvenes vuelcan toda su energía. Hábilmente dirigidos por José Luis Arellano García (un reputado director teatral que simultánea sus otras colaboraciones con su trabajo como director artístico de LaJoven), los actores se mueven, dialogan, se reprochan y se reconcilian. La situación es tensa. La expectación va in crescendo. ¿Estallará o no en llamas el coche y con ello el futuro de estos cinco jóvenes?

Mard B. Ase, Jean Cruz, María Elaidi, Prince Ezeanyim y Delia Seriche son los actores que interpretan a Naïm, André, Eunice, Omar y Christine. Recordemos que LaJoven se ha creado para formar a los jóvenes en las artes escénicas. Los cinco se dejan la piel en el escenario y aprueban con nota. Destacables sobre todo las actuaciones de Prince Ezeanyim y Delia Seriche.

Antes de empezar la función, un representante de LaJoven nos dijo que la obra estaba dirigida especialmente a los estudiantes de los institutos de Madrid que acuden al teatro para funciones programadas para ellos. Quizás ésta sea una de las obras de la compañía que emprenda una gira por el territorio nacional. Ojalá que más jóvenes -y no tan jóvenes- puedan conocer esta obra y acercarse a una realidad que se ha implantado en nuestra sociedad, puede que para siempre.

Gazoline la podemos ver en Teatro Conde Duque hasta el próximo día 10 de mayo. Para más información, consulten las páginas web del Teatro (Twitter: @CondeDuqueMad) o de LaJoven, anteriormente La Joven Compañía (Twitter: @LaJovenCompañia):

https://www.condeduquemadrid.es/

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Diana Shoffstall

Sí, quiero. El amor, el desamor, una mujer desesperada y al borde de un ataque de nervios y el desenlace

Lara Torre ha debutado sobre el escenario de Teatros Luchana de Madrid con fuerza. Sí, quiero es una obra escrita por ella, co-dirigida por ella (junto a Bea Badahó) y protagonizada por ella (intervienen también en la obra Vanessa Gil y David Carrascosa).

Elena, nuestra protagonista, ha tenido mala suerte en el amor. Ella desea pronunciar las palabras “sí, quiero”, pero eso no será ni hoy ni mañana. Mañana es el día de la boda de su ex-novio. ¡Y se casa con su mejor amiga! Aún peor, su mejor amiga le ha pedido a Elena que sea la dama de honor. Elena está que no puede más y convencida de que se está volviendo loca cuando su Mente y su Corazón aparecen a su lado como dos personas de carne y hueso, cada una de ellas tirando de ella.

Lo que sigue durante los 70 minutos que dura Sí, quiero, sin descanso para el espectador, es un volcán en irrupción, un tsunami arrasador, un huracán de grado máximo, un torrente de palabras que no cesan, … La balanza ahora se inclina al lado de la Mente, ahora en favor del Corazón. Elena narra sus intimidades y debilidades, se lamenta y se autocompadece; es una mujer herida que saca fuerza de flaquezas. La boda puede ser el día más feliz de su vida para la pareja de novios o puede terminar en catástrofe. El desenlace depende de Elena.

Lara Torre es imparable sobre el escenario, muy expresiva en todo lo que hace y dice, y está bien acompañada de Vanessa Gil y de David Carrascosa. Ahora bien, hay que decir que el ritmo es trepidante; los diálogos se suceden con los actores hablando frecuentemente a la vez o, en muchas ocasiones, uno por encima del otro; frases o palabras en inglés son utilizadas a lo largo de la obra … O sea, los espectadores deben acudir al teatro bien despiertos para no perderse entre tanta verbosidad y acometidas a los sentidos visual y auditivo. Porque la obra también se desarrolla con un excelente acompañamiento musical y audiovisual.

Sí, quiero es una obra moderna, el texto es ingenioso y los actores nos hacen reír con sus exageradas interpretaciones. ¿Qué más queremos para un domingo por la tarde?

Sí, quiero la podemos ver los domingos en Teatros Luchana (Twitter: @Teatros Luchana). Una buena apuesta sin duda para finalizar esta Semana Santa. Consulten la página web para toda la información sobre esta obra así como para conocer todo sobre la variada programación de Teatros Luchana, sus precios y horarios.

Diana Shoffstall

 

Federico hacia Lorca. El mismísimo Lorca se habría puesto de píe para aplaudir este homenaje de La Joven Compañía

Hace 100 años que Federico García Lorca, con apenas 20 años, arribó a la capital de España. La Comunidad de Madrid ha querido dedicar el presente año a este español universal y así 2019 es el Año Lorca por todo lo alto.

Resultado de imagen de federico hacia lorca imágenes¡Y de qué manera hemos disfrutado Federico hacia Lorca! Una coproducción de la Comunidad de Madrid y de La Joven Compañía, este acercamiento a Lorca escrito por Irma Correa y Nando López a partir de textos originales del poeta y dramaturgo ha sido dirigido por Miguel del Arco, su debut como director de la obra de Lorca. Los elogios hay que repartirlos entre todos, incluyendo todo el equipo técnico que sustenta esta producción (escenografía, iluminación, música, vestuario, coreografía, …).

Resultado de imagen de federico hacia lorca imágenes¡Qué maravilla los 12 jóvenes actores que recorren la vida -y muerte- de Lorca, intercambiando papeles y demostrando sus dotes no sólo para la interpretación. Ahora son cómicos, ahora bailarines. Ahora cantan, ahora trepan por el columpio que domina el escenario y que gira y gira, evocando el viaje de ida y vuelta de Lorca a Granada. La energía, magnetismo, pasión y entusiasmo del elenco son contagiosos. Las escenas se suceden, representando los períodos de aprendizaje y de creación de Lorca. La Residencia de Estudiantes de Madrid y el contacto con otros escritores y artistas. Fue la génesis de la Generación del 27 y de la vanguardia de las artes plásticas. La etapa en Nueva York; una experiencia sensual, desbordante de color y diversidad. El grupo de teatro universitario La Barraca (hilarante la representación del teatro itinerante). Las conversaciones entre Federico hijo y Federico padre. El desgarrador llanto de su madre. Alegría y dolor, goce y sufrimiento. Me emocionó esta Federico hacia Lorca, una obra que quiere reflejar toda la obra literaria de Lorca. Ojalá perviva más allá de los 38 años que tenía él de Granada un fatídico 18 de agosto de 1936.

Federico hacia Lorca estuvo en los Teatros del Canal de Madrid pocos días, apenas una decena de funciones entre el 21 de marzo y el 7 de abril. La Joven Compañía suele llevar algunas de sus obras de gira por el territorio nacional. Ojalá Federico hacia Lorca llegue a otras ciudades de España en los próximos meses. Estén atentos.

En todo caso, aún está por estrenar la última obra de la temporada 2018/2019 de La Joven Compañía. Se trata de Gazoline, texto de Jordi Casanovas y dirección de José Luis Arellano García. La podremos ver en el Teatro Conde Conde próximamente. Consulten la página web de La Joven Compañía para más información sobre este proyecto de formación:

https://www.lajovencompania.com/

Diana Shoffstall

Oscuridad. Una excelsa comedia negra que nos conduce al fin del mundo

Si algún día llegase el fin del mundo, Dios quiera que no pase mis últimos instantes en esta tierra en compañía de un personaje tan enigmático  y espeluznante como lo es “B”.

En esta comedia negra escrita por Jan Vilanova (Andorra, 1982), llega a un pequeño y aislado pueblo nuestro protagonista, un conocido reportero (para nosotros no tiene nombre, es simplemente el personaje “A”), con la intención de cubrir la noticia del inminente fin de mundo vaticinado por algunos -esos otros personajes “locos” que no aparecen en escena- que deambulan por el pueblo y sus alrededores. La mala fortuna hace que se le estropea el coche a nuestro protagonista y él se adentra en un edificio -parece que es una oficina del Ayuntamiento- para pedir auxilio. Cierra tras si la puerta para que no entre el calor sofocante del exterior.

Y comienza la pesadilla para nuestro desventurado reportero.

El hombre que sale al encuentro de “A” quizás sea un empleado del Ayuntamiento o quizás sea una aparición – incluso podría ser un extraterrestre- . Es el personaje “B” que confunde y aturulla a “A”, cada vez más frustrado e impotente. “A” no se percata de que “B” se ausenta por una puerta lateral. Cuando se da cuenta que está solo, va en busca de “B” y encuentra otro hombre igual que “B” que dice ser el gemelo del primero. “B2” le podemos llamar y es igualmente indescifrable. La turbación y ansiedad de “A” van in crescendo. La situación es absurda, surrealista. Encerrado, sediento, sin que nadie le dé respuestas, “A” se enfrenta a la más absoluta oscuridad sin retorno.

Magníficamente representada sobre el escenario de Sala Intemperie, Oscuridad podría ser una parábola de la vida misma. Todos los días hemos de hacer frente a sucesos inverosímiles y a falsas noticias. Nos topamos con personas que nos resultan inescrutables, obstinados en sus creencias o impermeables a la razón. Nuestra ansiedad ante las cosas y personas desconocidas o incomprensibles puede desembocar en una depresión de lo más oscura.

Pero no nos pongamos depresivos, por favor. En clave de comedia negra, esta Oscuridad  también provoca en el espectador una risa algo nerviosa pero totalmente espontánea y saludable. Y ello gracias no solo al original e ingenioso texto de Jan Vilanova, sino también a la labor de los co-directores Gorka Lasaosa y Abel Vernet -ambos íntimamente ligados a Intemperie Teatro- , quienes han logrado imponer un ritmo a la obra que mantiene al espectador clavado en su asiento y fascinado por los diálogos. Y gracias sobre todo a las interpretaciones de Dafnis Balduz, como nuestro desdichado reportero “A”, y de Karlos Aurrekoetxea, en el doble papel de los gemelos “B”. Este último demostrando una encomiable utilización de la expresión corporal y gestual. Una maravilla.

Oscuridad la pueden ver en Sala Intemperie (Twitter: @intemperieteatr) los viernes, sábados y domingos hasta el 14 de abril. No la pierdan.

Para más información sobre la programación completa, horarios y precios de Sala Intemperie, consulten su página web:

http://intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

Entreactos. Posando la mirada sobre el amor

Viendo Entreactos a veces reímos, otras veces sentimos ternura hacia Elena y Julia, las protagonistas. Compartimos con ellas sus momentos íntimos, sus alegrías e ilusiones, sus tristezas y decepciones. Y sobretodo nos reconocemos, porque Entreactos es una historia muy humana, una historia de amor y desamor que tal vez hayamos vivido personalmente o, si no, quizás la hayamos conocido de cerca por algún familiar o amigo o compañero de trabajo. Son -somos- todos Elena y Julia, con otros nombres y de distinto género, pero unidos ellas y nosotros por todo lo que tenemos en común.

Resultado de imagen de cartel de entreactos teatro laraDurante unos 70 minutos y mediante cortos episodios -entreactos de  la vida misma- , las treintañeras Julia y Elena nos invitan a acompañarles durante diez años de sus vidas: se conocen, se enamoran, deciden vivir juntas, conviven en armonía, se casan, tienen un hijo, se distancian y finalmente se separan aunque el hijo en común les recordarán siempre su pasada felicidad y ellas no olvidarán el amor compartido.

Entreactos ya estuvo en escena hace unos años. Es la creación de Miguel Ángel Cárcano y María Inés González, colaboradores habituales y ambos de origen argentino y afincados en España. Cárcano es asimismo el responsable de la dirección de la obra que es interpretada por Noelia Castaño y Silvia Campos, también hispanoamericanas trasladadas a España, la primera de Argentina y la segunda de Costa Rica. Un texto sencillo, una puesta en escena sencilla y unas actrices que, con mucha naturalidad y buen oficio, recrean el ciclo de una parte de nuestras vidas.

El formato de la obra -esas escenas cortas ilustrando lo arriba descrito- es eficaz para contar tanto en tan poco tiempo y el espectador sale del teatro satisfecho. Sin embargo, la que suscribe podría imaginar esta historia ampliada, incluyendo otros personajes del entorno de Elena y Julia. El tema es universal y cercano. ¿Una película? ¿Una serie de televisión? Quién sabe. Por el momento, una apuesta segura sobre el escenario.

Entreactos es una de las obras actualmente ofrecidas por el Teatro Lara (Twitter: @teatrolara). Hay funciones los jueves, hasta el 21 de marzo.

Pueden consultar toda la información sobre la variada programación de las dos salas del Teatro Lara, así como precios y horarios, en su página web:

https://www.teatrolara.com/

Diana Shoffstall

El sueño de la vida. Un regalo de ensueño para el espectador: la última obra inconclusa de Federico García Lorca, el imaginario de Alberto Conejero y la visión artística de Lluís Pasqual

La Comunidad de Madrid ha declarado el año 2019 como el “Año Lorca” para conmemorar los 100 años de la llegada de Federico García Lorca a la Residencia de Estudiantes de la capital. Dentro del marco de esta celebración, el Teatro Español y la comunidad autónoma madrileña ofrecen a los amantes del teatro esta producción titulada El sueño de la vida, de dos autores: el propio Federico García Lorca y el dramaturgo Alberto Conejero. Lorca no llegó a terminar su obra conocida como Comedia sin título. A partir del primer y único acto conservado de la obra de Lorca, Conejero ha construido una continuación -que pudo haber sido o no- , honrando a Lorca en éste su año en Madrid.

Lorca había escrito El público en 1930 y Así que pasen cinco años el año siguiente. Estas dos obras, junto a Comedia sin título (Lorca habría trabajado en el texto meses antes de su fusilamiento ese fatídico 18 de agosto de 1936) compondrían la “trilogía de teatro imposible” o los “dramas irrepresentables” de Lorca, expresiones utilizadas por los estudiosos de la obra de Lorca y quizás por el propio autor. Ni “imposible” ni “irrepresentable” ha sido El sueño de la vida para Lluís Pasqual, el director de esta producción. De hecho, Pasqual repite. Comedia sin título se estrenó en el Teatro María Guerrero de Madrid en el año 1989 bajo la dirección de Lluís Pasqual. Ahora, en el Teatro Español, Pasqual se encarga de infundir vida tanto al texto original como al texto nuevo aportado por Alberto Conejero, este dramaturgo y poeta jiennense de 41 años que encadena éxitos (UshuaiaLa piedra oscuraTodas las noches de un día, …) y que se declara amante de Lorca, poeta y dramaturgo granadino que murió con solo 38 años.

El texto de Lorca y Conejero se mueve entre, en primer lugar, la realidad de una compañía de teatro que intenta ensayar Sueño de una noche de verano de Shakespeare para después encontrarse, esa misma compañía de teatro, refugiada en el edificio tomado por los jóvenes estudiantes revolucionarios y asediado por los combatientes de una guerra en ciernes. En el texto del primer acto escrito por Lorca el autor se reniega del teatro como entretenimiento. Regaña a los espectadores e insiste en la imperiosa necesidad de acercar el teatro al pueblo. El escenario en estos momentos es secundario, nuestro autor deambula por el patio de butacas, las luces están encendidas, los espectadores somos también partícipes. Es en la continuación escrita por Conejero (aunque El sueño de la vida se representa sin descanso, 90 minutos de enorme tensión) que nos trasladamos al escenario donde el autor es también el director y a la vez el moribundo. El teatro y la sociedad, la representación y la realidad, el statu quo y la revolución … camino a la destrucción.

El reparto consta de dieciséis actores (y dos músicos). Si bien cada uno de ellos es imprescindible y sus interpretaciones son impecables, a Nacho Sánchez, como el autor-director/Lorenzo, y a Emma Vilarasau, como la primera actriz/Helena, les han correspondido los papeles principales. Los dieciocho artistas fueron larga y merecidamente aplaudidos por un público que debe sentirse privilegiado. No es frecuente la representación de la última obra de Federico García Lorca. Estamos en enhorabuena, pues el talento de Lorca se ha juntado con el talento de Conejero y de Pasqual. El resultado es una obra impactante e inolvidable.

Consultad la página web del Teatro Español (Twitter: @TeatroEspanol) para conocer todos los detalles sobre esta obra, en cartel hasta el próximo 24 de febrero, y sobre la demás programación del Español.

https://www.teatroespanol.es/

Diana Shoffstall