Sobre padres e hijos. De aquí a la eternidad, una cuestión cuya resolución es escurridiza

Una guindalera es una plantación del árbol guindo, una especie de cerezo, y el Espacio Guindalera también es una plantación de seres vivos, un “vivero de creadores y espectadores”, palabras que los fundadores utilizan para describir su proyecto. Los amantes del teatro quedamos desolados en el verano de 2016 cuando el Teatro Guindolera cerró sus puertas después de más de una docena de años desde su fundación por Juan Pastor. Afortunadamente el cierre fue temporal y algo más de un año más tarde nació el Espacio Guindalera para ofrecer nuevamente a sus fieles espectadores un chupito de licor de guindas a la finalización de las funciones.

Resultado de imagen de imágenes sobre padres e hijos espacio guindaleraSobre padres e hijos es la última creación teatral de Juan Pastor. Basada en la novela Padres e hijos del ruso Iván Turguéniev (1818-1883), la obra de Pastor (dirección y dramaturgia) actualiza el drama que escribió Turguéniev sobre los conflictos generacionales en la sociedad rusa a mitades del sigo XIX. Dos amigos de la universidad, uno perteneciente a una familia acomodada (Jorge), el otro un activista anticapitalista y procedente de una capa social humilde (Antonio), están de visita, primero en la casa de Jorge, después en la de Antonio. Tanto en el primer lugar como en el segundo, los enfrentamientos entre los jóvenes y los mayores brotarán. Las relaciones de amistad y de familia se complicarán aún más cuando Ana, una amiga de la familia de Jorge, entra en escena, atrayendo la atención de los dos jóvenes.

Juan Pastor ha escrito una obra sugerente, utilizando el recurso de los asides que es cuando un personaje se dirige directamente al público para comentar algo de lo que ocurre o sobre otro personaje sin que los otros actores en escena le escuchen. Es un recurso interesante cuya eficacia depende en gran parte del buen oficio del actor; en esta obra los asides no han sido de todo afortunados. Sin duda los que más han captado la atención del público han sido los de María Pastor (interpretando a Ana y con gran dominio del oficio). De hecho, el personaje de Ana constituye un eje sobre el que gira la obra y los asides pronunciados por ella enlacen el pasado con el presente. Margarita Lascoiti y José Maya encarnan por un lado la madre y el tío de Jorge (Jorge Tejero) y, por otro, a los padres de Antonio (Antonio Lafuente). Se ha situado la obra en un presente no definido con exactitud, pero en todo caso en un presente de los últimos años (y desde luego no mediado el siglo XIX). Por ello, a esta espectadora le resultó anómala la caracterización de los padres de Antonio, que recordamos viene de un extracto social más humilde. Este matrimonio me evocaba precisamente los campesinos pobres (y quizás judíos) del imperio ruso de los zares del siglo XIX. No parecían pertenecer a la misma obra que los otros personajes.

No obstante los asides o estas caracterizaciones algo extrañas, en definitiva Sobre padres e hijos es una mirada a nuestro interior que nos invita a reflexionar sobre las relaciones de familia, sus altibajos, las influencias externas ejercidas sobre ellas, los fracasos y rupturas, las reconciliaciones y las vueltas a la concordia. Son cuestiones sin edad, ni patria, que nos atormentarán de aquí a la eternidad.

Sobre padres e hijos está programado aún este fin de semana; la última función será hoy mismo,  domingo 16 de domingo. Para toda la información sobre Espacio Guindalera (Twitter: @Salaguindalera) y su oferta cultural, consultad la página web:

http://www.espacioguindalera.es/

Diana Shoffstall

Anuncios

La magia de la Navidad inunda las calles y los escenarios

Como todos los años, próximas las fechas de las fiestas del fin del año y de las vacaciones escolares, la oferta de ocio se multiplica. Yo soy de la opinión de que cuando disfrutan los niños, también disfrutan los mayores. Es muy frecuente que los mayores ya no nos sorprendemos por nada, al fin y al cabo creemos que lo hemos visto todo. Pero no hay nada más bonito que ver el mundo a través de los ojos de los niños que aún están descubriendo lo grande y lo maravilloso que es el futuro.

Programa Oficial Mágicas Navidades 2018 Torrejón de ArdozEmpecemos, pues, con un paseo por las Mágicas Navidades de Torrejón de Ardoz, designado Capital Europeo de la Navidad 2018. Hasta el 6 de enero, las puertas de las Mágicas Navidades estarán abiertas al público. Para los más pequeños, la Avenida Guachis (guachis = una especie de elfos) con sus atracciones -ecológicas y algunas muy originales- a medida de sus usuarios. Para los no tan pequeños, el tobogán de hielo, la noria gigante o karts sobre hielo. Para toda la familia, el espectáculo de luz y sonido -enorme en su construcción y extraordinaria en su concepción- que es la Puerta Mágica. Y, además, un gran abanico de otras actividades y eventos: belenes, pasacalles, villancicos, teatro, conciertos, mercadillos navideños, … Y para reponer fuerzas, numerosos espacios para comer y beber. Yo lo pasé genial tomando salchichas y cerveza y disfrutando de la música en el “Oktoberfest” particular del paseo. Una fiesta para toda las edades.  https://www.magicasnavidadestorrejon.es

Ya en Madrid capital, el Circo Price nos ofrece un año más su espectáculo de Navidad, también hasta el 6 de enero. Una cita anual a la que no debemos faltar y este año con el Cuento de Navidad de Charles Dickens como fuente de inspiración.

Por supuesto que los teatros de la capital se suman a las festividades. Aparte de los musicales que ya llevan tiempo en cartel (por ejemplo, Billy Elliot en el Nuevo Teatro Alcalá, que también repite éxito este año con Hansel y Gretel), en estas fechas podemos adentrarnos en el mundo de El mago de OzLa Bella y la BestiaPeter Pan, en el Teatro Maravillas) o de  Mowgli en el Teatro Fígaro. Las salas pequeñas y especializadas no se quedan atrás: el Teatro Sanpol (siempre un acierto) nos brinda Los músicos de BremenJack y las habichuelas mágicas cobra vida en Teatros Luchana; Estudio2 Manuel Galiana incluye en cartel La isla del tesoro; y un largo etcétera.

No tenemos que ir lejos para disfrutar en familia de las fiestas. Los distritos de la Capital y las poblaciones de la Comunidad se decoran con luces, la música navideña flota por encima de nuestras cabezas y la alegría y asombro de los niños en presencia de los Reyes Magos nos reconforta.

Para toda la información sobre los espectáculos y actividades, consulten las páginas web de los teatros y del Ayuntamiento y Comunidad de Madrid.

¡Felices Fiestas a todos!

Resultado de imagen de símbolo teatro adornado navidad

Diana Shoffstall

Todas las noches de un día. Y que no falte a ninguna de ellas el inmensurable talento de Carmelo Gómez

Gracias, Carmelo. Gracias por el derroche de talento interpretativo sobre el escenario. Gracias por el torrente de emociones, ora contenidas, ora derramadas. Sí, gracias a  Carmelo Gómez , Todas las noches de un día (dirigida por Luis Luque y en cartel en el Teatro Bellas Artes de Madrid) debería figurar en la agenda de todos los amantes del teatro.

Carmelo Gómez es Samuel, un hombre solitario, introvertido, parco de palabras cuya vida interior es un torbellino de pasiones perturbadoras. Es el jardinero -y guardián- de una vieja casa señorial aparentemente abandonada. A Silvia (encarnada por Ana Torrente), la frágil y desencantada heredera y último habitante de la casa, no la ha visto nadie desde hace un tiempo largo. Cuando se presenta en la casa la policía en busca de pesquisas sobre el paradero de Silvia, Samuel no podrá refrenar los sentimientos y los recuerdos en ebullición en su interior. Las insistentes preguntas que le formulan arrancarán de raíz la verdad.

Resultado de imagen de imagenes de todas las noches de un díaTodas las noches de un día es obra del joven dramaturgo Alberto Conejero. Con apenas 40 años, Conejero ha conquistado al público y a la crítica con obras tales como Ushuaia (2013) o La Piedra Oscura (2014). Por esta última, Conejero recibió el Premio Max en la categoría de mejor creación original. Todas las noches de un día constituirá, indudablemente, un nuevo éxito para el jiennense, pese a que sobre el texto podríamos estampar las palabras déjà vu. Un hombre sencillo, rudo que es acogido por una mujer un poco mayor que él. Ella es sofisticada, guapa, inestable. Y sola también. Se desarrollará una relación de dependencia mutua. Samuel amará a Silvia en silencio y la protegerá. Silvia volcará sobre Samuel sus encantos y le manipulará. El fin está decantado. Contemplen el cartel anunciador de la obra. Sus ojos nos lo dicen todo.

La puesta en escena (a cargo de Mónica Boromello) es evocadora. Estamos en el jardin, con las paredes encristaladas de la casa al fondo. La casa representa a Silvia, una jaula  de cristál en la que se ha encerrado con sus decepciones y sus sufrimientos y de la que desesperadamente quiere huir. El jardín es el hogar y el refugio de Samuel. Él puede contemplar a Silvia a través de los cristales, a distancia. Pero son las fugaces visitas de ella al jardin y las confidencias no solicitadas que ella compartirá con él que inquietarán a Samuel.

Ana Torrent, delgadísima, es una mezcla de niña desamparada y de seductora astuta como Silvia. Su presencia en escena es literalmente fantasmal. La vemos, la escuchamos, la conocemos únicamente a través de los recuerdos de Samuel y siempre en su compañía. Es una presencia crucial y Ana Torrent exprime todas las posibilidades que presenta el personaje. Recordamos a esta actriz de niña en las películas El espíritu de la colmena (1973) o en Cría cuervos, (1975). Siendo joven pero toda una veterana, destacó en Tesis (1996) o en Una preciosa puesta de sol (2003). Y en los últimos años, Ana Torrent aporta toda su experiencia y su figura elegante a los escenarios.

Pero es Carmelo Gómez, como Samuel, quien no abandona el escenario en ningún momento de los 90 minutos que dura la obra. Este actor leonés nos ha regalado inolvidables interpretaciones a lo largo de su dilatada carrera tanto en el cine como en el teatro (en el cine Días contados de 1994, El portero del 2000 o Silencio en la nieve de 2001; en el teatro La cena de 2004 o El alcalde de Zalamea de 2015; entre otros muchos ejemplos). En Todas las noches de un día, Carmelo Gómez, con su figura recia, transmite fuerza bruta y ternura tambaleante. El dolor y también la adoración son percibidos en su cara surcada. Y esa voz grave, profunda, reverbera dentro de nuestras cabezas. Un verdadero placer visual y auditivo para el espectador. Gracias, Carmelo.

Consulten la página web del Teatro Bellas Artes (Twitter: @TeatroBellasArt) para toda la información sobre su programación, horarios y precios:

https://www.teatrobellasartes.es/

Diana Shoffstall

Odios sordos. Una genial mirada al pasado y presente. ¿Y qué nos deparará el futuro?

Melanía Sebastián y Fermín Cabal son los responsables de esta comedia inteligente que ironiza sobre la posibilidad de que el cadáver enterrado en el Valle de los Caídos no sea el de Francisco Franco. Cabal (León, 1948) no solo es dramaturgo, guionista de cine y televisión y director de cine y teatro, sino también docente, y la joven Melanía Sebastián fue una de sus alumnas aventajadas. Melanía ideó y escribió el texto que Fermín ha llevado al escenario de Teatros Luchana en Madrid.

Resultado de imagen de imágenes de odios sordosEntre escena y escena, Odios sordos utiliza con suma eficacia grabaciones audiovisuales históricas. A través de secuencias del NO-DO (Noticiarios y Documentales) en blanco y negro (que antaño se proyectaban en los cines antes de los pases de las películas) aparece ante nuestros ojos Carlos Arias Navarro anunciando a la nación que el Generalísimo ha muerto o, en el mismo momento de depositar el féretro en la sepultura,  tres altos cargos (el Jefe de la Casa Militar del Generalísimo, su segundo Jefe y el responsable de la Casa Civil) que juran solemnemente que el cuerpo que contiene la caja es el de Francisco Franco Bahamonde. Las secuencias en color, tomadas de los medios de comunicación modernos, son del actual Presidente, Pedro Sánchez, y otras personas relevantes en el panorama político y social de hoy en día, y referentes a la polémica decisión del gobierno y sus consecuencias.

Si bien los audiovisuales son importantes en Odios sordos, no lo son menos los diálogos, hilarantes y agudos. Cada actor bien plantado en su papel. Gloria Villalba es Adela, la hermana rojilla, dispuesta a todo por no traicionar a sus convicciones y creencias. No puede ver a su cuñada Marga ni en pintura. Isabel Torrevejano, como Marga, es ambiciosa y avariciosa, inescrupulosa. Adela le saca de quicio. Pruden, interpretado por  Chema de Miguel, está en el medio. Quiere a su hermana, comparte la historia familiar, pero es débil frente a su mujer dominante.

Claramente, esta obra, Odios sordos, la entenderán de un modo las personas jóvenes nacidas a partir de la democracia mientras que las personas de más edad, como yo misma, que vivimos el día a día del fin de la dictadura, la muerte de Franco y la transición, la apreciaremos a través del prisma de nuestra experiencia. Quizás las reacciones de unos y de otros no coincidan en todos los momentos de la obra. Pero no debería haber divergencias con respecto de al menos un punto: la recuperación de los restos de los desaparecidos -fusilados muchos de ellos- en la Guerra Civil española. De esto también nos recuerda -en una escena conmovedora- Odios sordos.

Odios sordos es una obra que podría re-escribirse mañana o pasado. Aún no hemos llegado a la final de la historia, un cruce entre la crónica de los hechos y la ficción de lo que podría ser. Estén atentos. El último capítulo nos espera.

Consulten todos los detalles de la variada programación de Teatros Luchana (Twitter: @Teatros Luchana), sus horarios y precios en la página web:

https://teatrosluchana.es/

Diana Shoffstall

 

El zoo de cristal. Una producción frágil que se ha roto

Tennessee Williams, el gran dramaturgo estadounidense (nació en 1911 y falleció en 1983 a punto de cumplir 72 años), fue el autor de obras tan inolvidables como Un tranvía llamado deseoLa gata sobre el tejado de zincDulce pájaro de juventud o La noche de la iguana. Manuel Galiana, un gran actor español y empresario de teatro (Premio Nacional de Teatro 1998 y Premio de Oro al Mérito de las Bellas Artes 2014), ha cumplido 77 años, y su compañía de teatro Madrid Teatro ya tiene una andadura de casi tres lustros.

Resultado de imagen de imágenes de El Zoo de Cristal en estudio2En Teatro Estudio2-Manuel Galiana hemos podido disfrutar de buen teatro a lo largo de estos años. Sin embargo, El zoo de cristal (The Glass Menagerie) nos ha decepcionado. Dirigida por Óscar Olmeda, un veterano de la compañía (también forma parte del reparto), esta producción de El zoo de cristal está algo coja. La historia de una mujer sureña (Amanda Wingfield) abandonada por su marido hace años y que intenta recuperar la ilusión de vivir a través de la imposición de su voluntad a sus hijos -busca desesperadamente un pretendiente para su introvertida hija Laura (un pretendiente que sea abstemio, todo lo contrario del marido fugado) y presiona a su soñador y ambicioso hijo Tom para que se contente con su anodino, pero estable, trabajo- requiere de una cálida sensibilidad por parte de los actores. El papel de Amanda es fundamental a la obra. La actriz debería transmitir tanto fragilidad como obstinación, amor maternal y egoísmo a la vez. Ahora es coqueta, ahora es calculadora. Pero la interpretación de Amanda en esta producción es demasiado estridente. Falla la interpretación de la madre; la de los hijos (y de Jim O’Connor, el ansiado pretendiente) es discreta, pero aceptable.

Pero lo que para mi ha sido totalmente inaceptable ha sido la selección de la música que acompaña a esta obra. Se trata de una historia que tiene lugar en el sur de los Estados Unidos en los años 30 del siglo pasado, y el público está obligado a escuchar a Amy Winehouse, entre otros, cada cual más disparatado y nada apto para El zoo de cristal.

Dicho esto, el texto de Tennessee Williams puede con todo; con maestría evoca una época decadente y retrata una familia rota. Williams nació en el sur de los Estados Unidos y -según dicen- se inspiró en su propia hermana para crear el personaje de Laura. Y no hay objección alguna a la escenografía. La larga e íntima escena entre Laura y el supuesto pretendiente Jim O’Connor, al frente del escenario junto a un candelabro, está muy lograda. Es una bella escena que ha quedado empañada por la repetición de algunos vocablos en los diálogos. Una pena.

Que el amante del buen teatro no se apure. Teatro Estudio2 tiene mucho que ofrecernos, incluyendo al mismísimo Manuel Galiana sobre el escenario en algunas ocasiones. La programación completa de Teatro Estudio2-Manuel Galiana la encontramos en la página web del teatro:

http://www.estudio2-manuelgaliana.com/#/

Diana Shoffstall

Mata a tu alumno. La irreflexión y sus funestas secuelas

Un texto lúcido, agudo y corrosivo. Tres actores admirables, sobradamente preparados y que llenan el escenario con sus perspicaces interpretaciones. Una dirección sabia que conduce al espectador con mano segura por los diferentes hilos de esta historia, logrando una impecable fluidez en las transiciones. Todo esto es Mata a su alumno, una obra de cerca de 90 minutos cuya incontestable inteligencia en su concepción y gran profesionalidad en su ejecución atrapan al público.

Un escritor de novelas, egocéntrico y arrogante. Se burla de su esposa, gorda e hiperactiva (ausente en todo momento), incluso frente a su hijo de 18 años, estudiante de bacherillato, a quien no escucha. Una mujer y su hijo, también un estudiante de 18 años, cuyo esposo y padre, un profesor de literatura, está en la cárcel por matar brutalmente a un alumno con una raqueta de tenis. Por matar a un alumno de la misma manera que lo hace el protagonista de la última novela del escritor. La mujer del profesor se enfrenta al novelista. Quiere respuestas. ¿Porqué lo que acontece en la novela ha servido de patrón para la actuación de su marido?

Lo que sigue es una dramática incursión en las oscuras y patéticas motivaciones de las personas que finalmente iluminará sus debilidades y sus errores. La incomunicación, la presunción, la falsa inocencia y la soledad. Y en última instancia la realización, quizás demasiado tardía, de las consecuencias trágicas de sus actos.

Raquel Pérez es la esposa del profesor de literatura encarcelado y madre de un hijo quien, a falta de su padre y destrozado por el crimen, se erige en protector de su madre. Javier Albalá es el escritor y, en unas pocas escenas de flashback, también el profesor asesino. Jorge Clemente encarna a los dos hijos. La primera (Raquel Pérez) busca respuestas a lo acontecido ajena a su propia relación con su marido. El segundo (Javier Albalá), anclado en su vanidad, es incapaz de reconocer su lado violento, su frivolidad y el enorme vacío que ha creado alrededor de su hijo. Y ambos hijos (Jorge Clemente) son abandonados a su suerte. Escenas y diálogos salpicados de humor negro que calan a lo hondo.

Reitero lo dicho. Una conjunción magnífica de texto (escrito por Carles Mallol y que fue ganador en el año 2013 del Premio Born de Teatro), de interpretaciones y de dirección (a cargo de Gorka Lasasosa, uno de los fundadores de Sala Intemperie). Mata a tu alumno estará en cartel en Sala Intemperie hasta el 11 de noviembre. El aforo de la sala es limitado. Apúrense, no vayan a  quedarse sin entrada.

Para más información sobre esta obra y sobre la demás programación de Sala Intemperie (Twitter: @intemperieteatr), consultad la página web del teatro:

http://intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

Factor Limitante. La crudeza de la realidad

La escena es casi apocalíptica. Preside el espacio un asiento de construcción precaria de más de un metro de altura. Bolsas de plástico, negras y abultadas, amontonadas al pie de la construcción. A la izquierda un rudo banco de madera. El Hombre (Chema Abellón), la Mujer (Vanessa Moor) y la Sociedad (Eliana Santander) vestidos con prendas que podrían haberse provenido de la saga de Mad Max.

Factor Limitante es una provocación. Nos obliga a cuestionar los roles del Hombre y de la Mujer en la continuidad de nuestra raza, en la reproducción de la especie. Tanto el Hombre -la fuerza, el poder, el que riega con su esperma la semilla- , como la Mujer -la receptora, la diosa madre- quieren rebelarse pero ahí está la Sociedad, el statu quo, para recordarles su papel, asegurando que no se aparten de su misión.

Si bien a veces el texto es algo denso, la obra poco a poco va penetrando en nuestras cabezas y allí se queda, palpitando, revoloteando, creando imágenes, cavando en nuestra memoria. La labor de los tres actores es encomiable. Junto a ellos, José Ramón Arredondo -actor, músico, cantante- salpicando la obra con sus cancioncillas y su musiquilla- , introduciendo un tono burlón, un contrapeso necesario para contrarrestar la seriedad de la obra. Ochenta minutos. Solo ochenta minutos dura Factor Limitante. Pero no hay límites a lo que se puede conseguir en 80 minutos.

Yolanda Vega es la responsable de la dramaturgia y dirección de esta obra y es también la fundadora de Meister Studio Madrid que la ha producido. Sanford Meisner (estadounidense, 1905-1997) había compartido estudios con Stella Adler y Lee Strasberg, pero fue el maestro ruso Constantin Stanislavski quien ejerció mayor influencia sobre Meisner. Su propio método interpretativo, hoy conocido como la Técnica Meisner, lo enseñó durante más de 50 años en el Neighborhood Playhouse of the Theatre en Nueva York, del cual era co-fundador. Entre los alumni, una plétora de nombres conocidos: James Caan, Robert Duvall, Mary Steenburgen, Diane Keaton y otros muchos, incluyendo jóvenes valores como lo es Mackenzie Davis.

En la página web de Meisner Studio, Yolanda Vega incluye una frase de Sanford Meisner: “Toda buena actuación viene del corazón y no hay nada mental en ella”. En Factor Limitante hay muestras de sobra de buen oficio, sin duda ejercido con mucho corazón.

Factor Limitante está en cartel los miércoles del mes de octubre. Ojalá se prorrogue.

Para más información sobre esta obra y sobre la demás programación de Sala Intemperie (Twitter: @intemperieteatr), consultad la página web del teatro:

http://intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

7 años. Una condena de siete años y una penitencia para toda la vida

Las obras dirigidas por Daniel Veronese (Buenos Aires, 1955) suelen llevar el sello de éxito garantizado y si el veterano Miguel Rellán, muy querido por el público, es uno de los protagonistas, el triunfo es casi asegurado.

La trama de 7 años fue idea de José Cabeza y, como co-guionista, su idea fue llevada al cine por Netflix. Para los Premios Goya del año 2017, presentó candidaturas en 16 categorías aunque finalmente no fue nominada en ninguna. Ahora, Daniel Veronese se ha encargado de la versión teatral y la dirección sobre el escenario, contando con un elenco de actores de reconocida solvencia. Además del ya mencionado Miguel Rellán, Juan Carlos Vellido, Daniel Pérez Prada, Eloy Azorín y Carmen Ruiz.

7 AÑOS en los Teatros del CanalCuatro socios de una empresa de diseño de aplicaciones tecnológicas, Marcel (Juan Carlos Vellido), Verónica (Carmen Ruiz), Carlos (Daniel Pérez Prada) y Luis (Eloy Azorín) están reunidos para llegar a un acuerdo decisivo para su futuro. Han desviado fondos al extranjero y pesa sobre ellos una posible condena de cárcel de hasta 7 años. Pueden ser condenados los cuatro y la empresa desaparecería. O uno de ellos puede asumir toda la responsabilidad y ser condenado, salvando a los otros tres socios y la empresa. O dicho de otro modo, uno de ellos será sacrificado por los demás o se sacrificará él mismo. Reconocen su cobardía para tomar una decisión de tal envergadura y por ello reciben a José (Miguel Rellán) quien actuará como mediador.

El público aplaudió con ganas al término de la obra, pero para esta espectadora 7 años no es más que una nueva aproximación (de las muchas que ha habido y habrá) a la condición humana. Los socios irán descubriéndose, pasando de una cierta cordialidad y complicidad a escupir revelaciones mejor no pronunciadas, secretos a voces e intimidades. Cada uno defenderá su postura con ferocidad y fiereza. Sí, enseñarán dientes y sacarán garras. Por debajo de la pátina de personas civilizadas y civiles se asomarán el egoísmo, el miedo, la envidia,  el “sálvese quien pueda”. Ciertamente, hay momentos de tensión que resultan hasta graciosos. En particular, el personaje de José, el mediador, nos hará sonreír alguna vez. De hecho, José le saca de quicio a Carlos, uno de los socios. No se fía de su sonrisa. Pero en último término, lo que vemos sobre el escenario lo hemos visto antes, más de una vez, y esta versión no aporta nada nuevo. Es predecible; no creo que yo he sido la única espectadora que haya presentido el final. Finalmente, para mi, la puesta en escena no ha sido la más eficaz. A la izquierda, muy a la izquierda, una mesa de trabajo donde gran parte de la acción discurre con los personajes alrededor de ella, con lo que ni oímos nítidamente todos los diálogos al estar los actores de espalda ni los vemos de frente, algo imprescindible en el teatro. Todos sabemos que el lenguaje corporal y gestual es de enorme importancia.

Habiendo dicho todo esto, y a pesar de los “peros”, también diré que pasé un rato agradable en el teatro. La obra se deja ver y me han gustado especialmente las interpretaciones, muy logradas, de Juan Carlos Vellido y de Daniel Pérez Prada. Aunque 7 años no tendrá un recorrido de 7 años ni de 7 meses sobre el escenario, es entretenida y sin duda llenará la sala estas próximas semanas.

7 años estará en cartel hasta el próximo día 4 de noviembre. Consulten la página web de Teatros del Canal (Twitter: @TeatrosCanal) para conocer todos los detalles de esta obra y de la demás programación que nos ofrecen (entradas, horarios, …).

http://www.teatroscanal.com/

Diana Shoffstall

Ni con tres vidas que tuviera. Humanidad a raudales.

Resignación y esperanza. Rabia y empatía. Calma y vehemencia. Condena y perdón. Arrepentimiento, rechazo, … Podríamos seguir eligiendo, una tras otra, palabras llenas de intención, contrapuestas. Pero seguramente no lograríamos describir adecuadamente todo lo que observamos, vivimos, sentimos durante los 80 minutos que dura esta obra de José Pascual Abellán.

Ni con tres vidas que tuviera se inspira en personas reales y en algo que sucedió de verdad: un episodio del programa de televisión Salvados de La Sexta. El periodista Jordi Évole frente al ex-terrorista repentido Iñaki Rekarte. En esta obra, ejemplar y sobriamente representada en Sala Intemperie, los personajes no tienen nombres. Son simplemente el ex-terrorista, el periodista y la víctima. Sí, la víctima, hija de un matrimonio muerto en el atentado perpetrado por el entrevistado. A un lado del escenario, una mesa, dos sillas, una jarra con agua. Con su grabador y su cuaderno, el periodista, ora dubitativo, ora sobrecogido. El entrevistado, ora parco de palabras y gestos, ora -repentinamente- profuso en sus respuestas. Y al otro lado del escenario una mujer. Había dejado atrás el episodio que cambió su vida hace 20 años. Hasta que la entrevista publicada en la prensa hizo aflorar en ella nuevamente el sufrimiento y la atroz pérdida.

Las cuestiones que se plantean son universales y relativas a cualquier crimen cometido por un humano contra otro. El que comete el crimen, ¿puede sentir un arrepentimiento verdadero? La que es víctima, ¿puede otorgar su perdón de todo corazón?  ¿Existe la rehabilitación? El arrepentimiento, el perdón, la rehabilitación, ¿son duraderos? Aunque no lo fueran, hemos de creer que lo son. Porque hemos de seguir viviendo, hemos de construir un mundo mejor, hemos de legar a nuestros hijos la seguridad de que la superación -en todos sus sentidos- es posible.

Soberbios los actores. Nacho Hevia, como el periodista, transmite la dicotomía de su misión. Es un profesional de la información, debe ser imparcial, objetivo. Pero es un hombre y se esfuerza por mantener la ecuanimidad y no mostrar repugnancia ante las confesiones de su interlocutor. Jorge Cabrera es el ex-terrorista. Es estremecedor ver y oírlo. Ha cumplido su condena. Se arrepiente pero es culpable, culpable, culpable, … Él vivirá con ello el resto de su vida. Quiere tener una segunda oportunidad pero él mismo duda de que lo merece. Lucía Esteso es la víctima y su interpretación es desgarradora. Era una niña, una criatura, cuando el atentado que la dejó huérfana. No olvidará nunca, pero el asesino tiene hijos. ¿Será capaz ella de perdonarle por el bien de sus hijos?

Ni con tres vidas que tuviera es una obra necesaria. Nunca debemos de olvidar las cosas que han pasado, pero tampoco debemos dejar de reflexionar sobre su significado. El ex-terrorista verdadero, Iñaki Rekarte, escribió un libro sobre su vida. Su título: Lo difícil es perdonarse a uno mismo. Y yo añadiría: Ni con tres vidas que tuviera.

Para más información sobre esta obra (que está en cartel hasta el próximo día 14 de octubre), y sobre la demás programación de Sala Intemperie (Twitter: @intemperieteatr), consultad la página web del teatro:

http://intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

El curioso incidente del perro a medianoche. Un inolvidable Christopher Boone nos transporta al séptimo cielo

Christopher John Francis Boone tiene 15 años, 3 meses y 2 días y a lo largo de dos horas nos permite acompañarle en su viaje de descubrimiento. Terminamos rendidos a sus pies, emocionados, felices, agradecidos. Christopher Boone es la creación de Mark Haddon, un escritor británico que se ha dirigido primordialmente con sus obras al lector joven. The curious incident of the dog in the night-time (2003) fue su primera novela, que llegó a ser un best seller entre todos los públicos y cuya adaptación para el escenario (a cargo del dramaturgo británico Simon Stephens) ha cosechado numerosos premios tanto en Londres como en Broadway. Esta producción, que ahora ha aterrizado en Madrid (con traducción al castellano de José Luis Collado), es una maravilla, una experiencia teatral de primerísimo nivel, una categórica muestra del talento de los profesionales de las artes escénicas de España.

Resultado de imagen de cartel el incidente del perro a medianocheChristopher Boone es un joven afectado por el síndrome Ausperger (aunque Mark Haddon nunca lo definió así en su novela y ha preferido utilizar el término “diferente”). Su mundo lo vive en el sentido literal. Es incapaz de mentir y es un superdotado para las matemáticas. Asiste a un colegio para jóvenes con necesidades especiales donde su profesora y mentora Siobhan le anima a escribir el libro de su vida, un libro que Christopher lleva a cuestas en todo momento. Cuando Christopher encuentra a Wellington, el perro de una vecina, muerto, con una horca clavada en su cuerpo en el jardín de su bloque de viviendas, él decide investigar el incidente para descubrir el autor del crimen. El padre de Christopher se pone nervioso cuando lee los resultados de las pesquisas de su hijo y le castigará, quitando y escondiendo el libro. Christopher buscará y encontrará el libro y también las cartas, sin abrir, dirigidas a él por su madre a quien creía muerta. Ante la reacción violenta de su padre, Christopher se escapa de casa para emprender el viaje solo a Londres en busca de su madre. No es el lugar para develar el desenlace de esta historia. Es suficiente decir que Christopher encontrará no solo a su madre sino que propiciará el acercamiento de sus progenitores entre sí y de ellos con él y que él enriquecerá a las personas que le rodean con las experiencias vividas y sus descubrimientos al mismo tiempo que él mismo se enriquecerá.

Esta espectadora no había leído el libro de Haddon, ni falta me hace ahora. Me quedo con esta preciosa representación que es una obra dentro de una obra, unas pocas semanas en la vida de Christopher que conocemos por las palabras escritas por él en su libro y la recreación por él mismo de los acontecimientos y el reconocimiento de su propia valía. “Fui valiente”, dice Christopher, y nosotros lo celebramos.

Impecable la dirección y visión de José Luis Arellano García y magnífico el trabajo del equipo técnico liderado por Gerardo Vera (escenografía) y compuesto por Juanjo Llorens (iluminación) y Álvaro Luna (videoescena), entre otros. Sobre un escenario amplio, profundo, apenas unos soportes de madera en forma de cajas cerradas o media abiertas, y sobre el gran fondo los pensamientos y ensoñaciones de Christopher son transformados en “mapas” que nos guían. Tantos momentos mágicos que hemos visto que es difícil destacar ninguno por encima de los otros. A modo de ejemplo, la escena en la que Christopher sueña viajar por el espacio entre las estrellas es puro arte (la coreografía de Andoni Larrabeiti sublime, elegante).

Los actores, magistralmente dirigidos por Arellano son magníficos. Marcial Álvarez como Ed, el padre; Mabel del Pozo en el papel de Judy, la madre; Lara Grube, encarnando a Siobhan, la mentora; y Carmen Mayordomo, Anabel Maurín, Boré Buika, Eugenio Villota, Alberto Frías y Eva Egido haciendo de múltiples personajes. Y por encima de todos Álex Villazán, como Christopher. Despliega todo su enorme talento, nos cautiva y nos asombra con sus dotes de interpretación de un personaje que no abandona el escenario en ningún momento. Álex Villazán, madrileño de apenas 25 años, y miembro de La Joven Compañía, cuyo director artístico es José Luis Arellano García. Ovaciones sostenidas a la finalización de la obra. Ovaciones merecidísimas para una producción que aúna la veteranía y la juventud y que no olvidaremos.

Para más información sobre El curioso incidente del perro a medianoche, horarios y precios, consulten la página web del espectáculo o la del Teatro Marquina (Twitter: @TeatroMarquina). Esta obra estará en la cartelera del teatro hasta el próximo día 14 de octubre de 2018.

https://www.elcuriosoincidente.es/teatro

https://www.grupomarquina.es/

Diana Shoffstall