Manifesto. Una exhibición maratoniana de talento e ingenio

Manifiesto: Escrito en que se hace pública declaración de doctrinas, propósitos o programas. (Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española).

Así empieza la película Manifesto, con la definición de la palabra según el diccionario sobre la pantalla. Y desde luego Manifesto es el manifiesto madre de todos los manifiestos.

Resultado de imagen de imágenes de la película manifestoEn 95 minutos y a través de 13 historias con 13 personajes distintos (todos ellos encarnados por la australiana Cate Blanchett; además presta su voz en off en el prólogo), el alemán Julian Rosefeldt recrea el sentido y visión de numerosos manifiestos artísticos de los últimos 150 años, desde el archiconocido Manifiesto del Partido Comunista (1848, de Marx y Engels) hasta Dogma 95 (manifiesto publicado por, entre otros, los cineastas daneses Lars Van Trier y Thomas Vinterberg), pasando por el Manifiesto del surrealismo (1924, del escritor francés André Bretón). Quizás no esté de más que el espectador se documente antes de ver la película; no todos los manifiestos referidos son tema de conversación habitual de la mayoría de nosotros y relacionarlos con las distintas historias y personajes no es fácil.

Aunque tampoco importa mucho, la verdad. Relájense y déjense llevar por las imágenes y las palabras. Tendrán dudas, eso sin discusión, pero también se reirán y celebrarán con enorme gozo esta creación artística, que no película como la entendemos normalmente. De hecho, Julian Rosefeldt, el responsable de esta obra cenital sobre la pantalla grande, es un creador de instalaciones en celuloide, un vídeo artista, un artista visual y plástico. Rodó Manifiesto con Cate Blanchett como protagonista indiscutible (con unos pocos actores secundarios en el reparto) en menos de dos semanas.

¡Y que grande es Cate Blanchett! No debemos sorprendernos. Esta actriz de tan solo 49 años ha cosechado numerosos premios a lo largo de su carrera; su labor artística ha sido reconocida por los Óscar, los Globos de Oro, los BAFTA, entre otros. Verla aquí, metiéndose en la piel de personajes tan distintos (incluidos el de un hombre vagabundo) es una delicia. Representa a personas de edades y culturas dispares, de nacionalidades diversas, con acentos y gestos acordes con cada situación. A veces es hilarante; el episodio en el que es la presentadora de noticias en el estudio y a la vez la reportera en la calle no tiene desperdicio. (Nuestra investigación nos sugiere que este episodio está relacionado con el arte conceptual y el minimalismo). A veces es intensa; como profesora de niños de primaria, les instruye sobre cómo deben crear una obra filmada, recitándoles los mandamientos de Dogma (la cámara debe sostenerse en la mano, el rodaje se realizará sin accesorios ni decorados, …). Las caras de los niños, todo un poema. La titiritera nos fascina, con un títere igual que ella en la mano, y cientos de títeres a su alrededor (recreaciones al detalle de figuras históricas o populares de todos los tiempos). Pero no vamos a contarlo todo. Descúbranla Uds. mismos.

Aunque Manifesto es del año 2015, ha llegado a España tres años más tarde, apenas hace unas semanas. Búsquenla en los cines. Aplaúdenla y hagan correr la voz.

Diana Shoffstall

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El cuervo. Autómatas sobre el escenario y bostezos entre el público

Resultado de imagen de imagenes de el cuervo medea teatroInspirándose en el que es quizás el más conocido poema narrativo de Edgar Allan Poe, Alfonso Sastre escribió El cuervo para el teatro en 1957. La obra fue estrenada en octubre de ese año en el Teatro María Guerrero de Madrid. En aquel entonces, Alfredo Marquerie escribía sobre ella y su autor en el periódico ABC. Decía Marquerie, entre otras cosas, que “Los personajes viven en una tensión permanente de angustia” y que “la sensación de horror y misterio que dimana y trasmina de su obra es extraordinaria”. Para que no haya ninguna duda en la mente del espectador, el sinopsis de esta versión, de la compañía teatral Medea Teatro, nos advierte que “La obra recrea el horror cercano al pánico que sienten los personajes al percibir que se está repitiendo un pasado que los atormenta”.

Pues no. La obra El cuervo que se está representando en el Teatro Victoria desmiente lo anunciado. Ni horror ni pánico ni tormento. El desarrollo de la trama de la obra es tan lento y pausado que por poco adormece al público. Más desalentadora aún es la escasez de registros en las interpretaciones, tanto en lo vocal como en lo gestual o corporal. Una verdadera agonía para el espectador al que le da ganas de subir al escenario y sacudir a los actores que en esta obra, más que actores, parecen autómatas.

¿A qué se debe la pobreza de esta obra? La compañía Medea Teatro (la antigua “José Zorrilla”) tiene más de 25 años de experiencia sobre el escenario y cuenta con más de 50 títulos en su haber. No queda más remedio que atribuir este desafortunado remake teatral a la visión que guía -equivocadamente, en opinión de la que escribe- a Irene Martín, la directora (y también un miembro del elenco de los seis intérpretes).

Poco más que decir. Quizás salvar del chasco generalizado las actuaciones de Blanca Guridi y de Blas Ortiz que pugnaban por escaparse del corsé que les apretaba.  También decir que el Teatro Victoria está bien cuidado y bastante cómodo. El escenario es pequeño pero adecuado.

Y se acabó. Está todo dicho.

Para más información sobre El cuervo y la demás programación del Teatro Victoria, consultar su página web.

http://www.teatrovictoria.net/

Diana Shoffstall

Els Karamazoff: The SoHo Years. Una avalancha de imágenes y palabras para el recuerdo

Juan Gamero y Carmen Rodríguez se han empleado a fondo. Ambos son los productores, guionistas y directores de Els Karamazoff. Juan Gamero es también el director de la fotografía y el responsable del montaje, mientras Carmen Rodríguez se ha encargado del sonido. Una proeza profesional no desdeñable . El resultado: Els Karamazoff  que está cosechando elogios allá por donde se haya exhibido.

Resultado de imagen de imágenes de els karamazoff¿Y quiénes son los “Karamazoff”, los protagonistas de esta película? Antoni Miralda, Mireia Sentís, Robert Llimós, Antoni Muntadas, Marta Sentís, Jaume Ollé, Evru (Zush), Xavier Medina-Campeny. Ocho catalanes, ocho creadores, ocho constructores de cultura que coincidieron en el tiempo (las décadas de los 60 y 70) en el SoHo de Nueva York, el otro protagonista omnipresente de este film. SoHo (“South of Houston Street”), un barrio de Nueva York que en sus inicios fue conocido como “los cien acres del infierno”. Imagínense. Aunque en los años 60 y 70 se había convertido el SoHo en la meca mundial de los impulsores de la experimentación artística, sus habitantes seguían compartiendo los lofts con las cucarachas mientras la basura invadía las calles.

Los “Karamazoff” (así llegaron ellos a autodenominarse, aunque bien pudieran haber elegido el nombre de los “Mosqueteros”, como nos comentaba Mireia Sentís en el coloquio que seguía a la proyección y que contaba también con la presencia de Juan Gamero y Carmen Rodríguez) llegaron escalonadamente y por diversos motivos a Nueva York. Uno dice que “huía” de Barcelona (el franquismo pesaba en los ánimos de todos ellos), otra que había ido para “ser ella misma”. Sea como fuere, se conocieron, compartieron viviendas y proyectos artísticos (y también parejas; uno de nuestros protagonistas apunta -casi con alivio- que aún no había hecho su aparición el SIDA). Conocieron a otros moradores de la ciudad de la Gran Manzana cuyos nombres estaban en boca de todos en los comienzos de la erupción creativa que envolvía ese barrio de Nueva York en aquellos momentos (Andy Warhol, Yoko Ono, Laurie Anderson, Charlotte Moorman o Jaime Davidovich, entre otros).

La sucesión de imágenes, en blanco y negro, en color, estáticos y en movimiento, casi todos originales de la época y cedidos por las personas que los grabaron, coetáneos o colaboradores de los Karamazoff, es una verdadera fiesta para los ojos del espectador.  Se intercalan esas imágenes (con voces en off) con las entrevistas con los Karamazoff en la actualidad y con otras personas afines a ellos. Algunos de ellos hablan en castellano, otros en inglés, pero la mayoría (como los Karamazoff) hablan en catalán. Tantas cosas se han dicho -y tan importantes- y yo, como espectadora que desconoce el catalán, sentía cierta frustración, porque estaba obligada a leer los subtítulos en castellano y sin duda me he perdido algún detalle de las imágenes. Hay tanto por ver y escuchar; el primer visionado de Els Karamazoff es solo un aperitivo. Habrá que verlo una segunda vez y también una tercera vez para poder apreciar en todas sus dimensiones lo que significaba el SoHo en aquel entonces para nuestros Karamazoff y su proceso creativo.

Creo que ha sido Mireia Sentís (¿o quizás fue Marta Sentís?) quien ha descrito el SoHo de entonces como un pueblo dentro de una ciudad. Y fue Marta (¿o quizás Mireia) quien dijo en otro momento que era como estar en un jardín de infancia. Que todo era un aprendizaje, un despertar al conocimiento y a la vida, una experimentación con el lenguaje creativo, … De todo ello hablan los ocho Karamazoff y nosotros escuchamos encantados.

¿Un posdata? Els Karamazoff no olvida a Bibi Estradas, la novena integrante del grupo, que murió poco antes del inicio de este proyecto.

¿Un pero? El título en inglés (“A walk on the SoHo years“), muy incómodo. “Walk on” se traduciría como “caminar sobre” o “pisar”. Mejor hubiera sido dejarlo simplemente en “the SoHo years“.

La Cineteca (Twitter: @CinetecaMadrid) ha programado varias sesiones de Els Karamazoff hasta finales del presente mes de mayo. Para toda la información sobre la programación, horarios y precios, consulten la página web:

https://www.cinetecamadrid.com/

Diana Shoffstall

Las estrellas de cine no mueren en Liverpool. Amor a raudales y torrentes de emociones

Las películas “románticas” no es que sean mis favoritas pero Las estrellas de cine no mueren en Liverpool me ha emocionado. Es una bella historia del amor que unió a Gloria Grahame y Peter Turner, hasta que la muerte les separara en el año 1981.

Resultado de imagen de imagenes de las estrellas de cine no mueren en liverpoolGloria Grahame había nacido en el año 1923 y en las décadas de los 40 y 50 ya era una estrella del cine en blanco y negro. Trabajó con grandes directores y actores de la época. (Llegó a casarse con el director Nicholas Ray, el segundo de sus cuatro maridos; su último marido fue su hijastro, Anthony Ray, hijo de aquél). Gloria recibió el Óscar como mejor actriz secundaria por su papel en la película de Vincente Minnelli Cautivos del mal (The Bad and the Beautiful) en el año 1952. Sin embargo, la fama es efímera y ya en los años 70 Gloria trabajaba en lo que podía en la televisión, el teatro o el cine, incluso en el cine español. José María Forqué la dirigió en su película Tarots, del año 1973, con Fernando Rey.

En el año 1978 Gloria tenía un papel en una obra de teatro que se estaba representando en Liverpool. Liverpool será la cuna de los Beatles pero no es la meca de los teatreros. Pero Liverpool cambió la vida de Gloria porque allí es donde había nacido y vivía Peter Turner. Se conocieron por casualidad y se enamoraron; ella tenía 54 años y él 26.  Un amor apasionado, sincero, alegre y, para la época, algo escandaloso. Unos meses intensos e inmensos, plenos de complicidades y confidencias como cuando Peter confesó a Gloria que en el pasado no solo había tenido novias, sino también novios. Sin pestañear y con una sonrisa pícara, Gloria respondió que ella también.

Annette Bening brilla en el papel de Gloria Grahame. A lo largo de la película y a través de retazos de algunas de sus películas, conocemos a la verdadera Gloria. El parecido físico de Annette Bening con Gloria Grahame no es desdeñable. Vemos a Gloria Grahame en blanco y negro con menos de 35 años y a Annette Bening a todo color en el papel de Gloria con 20 años más. Una transición fluida y totalmente creíble. Annette Bening es una bella mujer que va camino de los 60 años y que no esconde ni intenta camuflar su edad y asume los cambios en su físico con una naturalidad admirable. Jamie Bell (lanzado a la fama como Billy Elliot en el año 2000) no desmerece en nada la interpretación de su co-protagonista. Su Peter Turner es una persona sensible, madura, amorosa y, como constataremos, desmostrará una tierna lealtad sin fisuras. Completan el reparto, entre otros, Julie Walters como la madre de Peter (Julie Walters era la profesora de baile de Jamie Bell en la película Billy Elliot) o Vanessa Redgrave que a sus 80 años interpreta a la madre de Gloria.

Las estrellas de cine no mueren en Liverpool es un trabajo digno y destacable en la filmografïa del escocés Paul McGuigan. El guión es de Matt Greenhalgh, con la colaboración de Peter Turner, quien en el año 1986 vio la publicación de su libro homónimo en el que se basa la película.

Prestad atención a las canciones. Un acompañamiento perfecto que nos sitúa en cada lugar y momento: entre otras, Song for Guy de Elton John, California Dreamin’ de José Feliciano y, en los créditos finales, You shouldn’t look at me this way de Elvis Castello. Esta última compuesta expresamente para esta película.

Las estrellas de cine no mueren en Liverpool (Film Stars Don’t Die in Liverpool) la podemos ver actualmente en los cines de España.

Diana Shoffstall

Contratiempoymarea. El tránsito agridulce hacia nuestra última cita

En mi opinión, no hay nada más triste que los payasos. A que tiene gracia. Los payasos, por definición, deberán hacernos reír con su aspecto, actos, dichos y gestos. Pero yo les veo y me parece que son unos infelices que siempre están al borde de las lágrimas. Y los payasos viejos, desahuciados, aún más.

Plácido (Iván Villanueva) y Domingo (David González) habían trabajado como payasos. Tanto su oficio como los circos ambulantes en los que ejercían sus talentos están en vías de extinción. Ahora son pobres, vagabundos, que pasean por las calles o se atrincheran en los parques, guardando con recelo sus parcelas de tierra. Plácido y Domingo se conocerán y se harán amigos, eso dicen. Compartirán recuerdos y remordimientos, experiencias vividas y vanas esperanzas. Se reñirán e intercambiarán reproches. Como un matrimonio longevo pero desavenido. O como dos hombres perdidos en el mundo actual en el que no encuentran lugar.

Las responsables de esta obra son Sonia Madrid, la autora, y Raquel Pérez, en la dirección. Sonia Madrid es actriz y escritora dramática, y la versátil Raquel Pérez es actriz también y asimismo formadora, coach y cantante. En palabras de Sonia Madrid,  “Plácido y Domingo en su aparente delirio nos llevan de la mano a través de los entresijos de la condición humana. … Son dos personajes suspendidos en una ensoñación, perdidos en su mar de emociones, sensaciones y recuerdos. Son reflexivos, filósofos, poetas, payasos. …”.

Plácido y Domingo son también personajes que nos hacen reír con sus “payasadas”, sus palabras pretenciosas y su manierismo. Plácido es, cómo decirlo, el más “plácido” de los dos. Y Domingo, pues Domingo exhibe un cartel que reza su condición de esquizofrénico, y su hiperactividad está en claro contraste con la desgana en los gestos y palabras de Plácido. Los actores bien, aunque me parecía un pelín exagerada la interpretación de David González. Esos pasitos y saltitos que iba dando sobre el escenario me producían un poquito de risita tonta pero sobraban. A su vez la interpretación de Iván González es realmente comedida de tal forma que la personalidad de Plácido queda algo deslucida y eclipsada por la de Domingo.

Una comedia agridulce. Una breve obra (apenas 60 minutos) que habla del tránsito por esta vida hacia nuestra cita con la muerte.

Contratiempoymarea estará en cartel los martes, miércoles y jueves hasta el próximo día 7 de junio, Consultad la página web de Sala Intemperie (Twitter: @intemperieteatr) para toda la información sobre la programación de esta obra y otras, horarios y precios.

http://intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

Tarrafal. Recordando lo bueno y lo malo de un pasado no recuperable

TARRAFALDespojados de sus viviendas, trasladados a otros barrios, los protagonistas de Tarrafal indagan en su memoria y excavan entre las ruinas para evocar un pasado que, aún estando plagado de penurias, privaciones y penas, es suyo. Son sus recuerdos, los únicos que tienen, y que siempre serán ligados al barrio de Tarrafal, en Oporto.

El nombre de este barrio era, en realidad, São João de Deus, pero debido a la conflictividad y pobreza de su población de gitanos, negros y blancos marginados que se hacinaban en chabolas y pisos baratos -tráfico y utilización de drogas, ajustes de cuentas, alcoholismo y malos tratos, desempleo y desesperación- se le conocía como Tarrafal, cuyo nombre tiene su origen en la planta taraje o taray (tarrafe en portugués) que proliferaba en el archipiélago de Cabo Verde y que a su vez dio nombre a un “campo de concentración” que la dictadura de Salazar había construido allí para el confinamiento y destierro de los “indeseables”. El centro de represión de Tarrafal de Cabo Verde desapareció con la revolución de los claveles del año 1974, pero el barrio de Oporto, tan antiguo como el campo de confinamiento de Cabo Verde, perduró en el tiempo hasta que las autoridades decidieron arrasarlo (allá por el año 2008).

Pedro Neves vive en Oporto y conocía algo sobre Tarrafal (un barrio donde mejor no pisar) y fue por casualidad que conocía a una de las personas que había vivido allí toda su vida hasta la desaparición del barrio. Así se engendró este film sobre la memoria y la nostalgia, mucha nostalgia.

Algunos residentes han vuelto -malviven algunos, otros sobreviven con una dignidad silenciosa-, otros pasean por las calles rotas y los edificios destruidos cuyos restos, cubiertos de una vegetación exuberante, son prácticamente invisibles. Pero ellos aún ven las casas, aún recuerdan. Un policía jubilado que durante años estaba destinado en Tarrafal, una mujer y sus hijos que excavan en busca de chatarra para vender, un negro con su pequeño huerto y sus gallinas, …

La película es muy sobria y con los relatos de sus otrora habitantes ahora se nos encoge el corazón ahora nos admiramos de su valentía y resiliencia. Frases que se me han quedado grabadas: “el estrés era un constante” (refiriéndose a la vida diaria en el barrio), hacía falta “que le limpiaran el alma [al barrio]”, las personas “éramos víctimas” (de los prejuicios y de la marginación), “sólo comíamos por la mañana y por la noche, pero comíamos bien”, … Y otros recuerdos: de la escuela, de las fiestas, de los caballos, de la solidaridad entre vecinos y familias, …

Quizás de todas las personas que escuchamos, me quedaría con un joven gitano que regresa “de visita” con su mujer y sus dos niñas. Reconoce que la vida era mala, muy mala, en Tarrafal, pero allí habían vivido sus abuelos, sus padres y sus tíos, él y sus hermanos. Allí es donde fue a la escuela, allí es donde tenía sus amigos. Era su hogar y sufrieron cuando derribaron sus casas y tuvieron que marcharse. Aún con toda la nostalgia del mundo por el pasado perdido, este joven mira adelante. Como él dice, sus abuelos querían que sus hijos tuvieran una vida mejor y sus padres querían lo mismo para él y sus hermanos. Le toca ahora a él hacer lo que esté en sus manos para que sus hijas tengan las oportunidades que a él le fueron negadas. Tarrafal, pasado está.

Tarrafal se exhibe dentro del ciclo Doc Portugués: fugas y variaciones. Hasta el próximo 7 de junio se proyectarán diversos films que reflejan la reciente producción documental más innovador del país luso. La última proyección de Tarrafal tendrá lugar el próximo miércoles 23 de mayo.

Y ya que estamos en la Cineteca, una mención cariñosa para la película documental La Grieta de Irene Yagüe y Alberto García que hace unos días se alzó con dos importantes premios en DocumentaMadrid 2018: el del mejor largometraje nacional y el del público. Tuvimos el placer de visionar este film el pasado 29 de octubre de 2017. También se está proyectando esta semana (hasta el jueves 24 de mayo) en la Cineteca.

https://stageandscreenole.wordpress.com/2017/10/29/la-grieta-el-quebrantamiento-del-tejido-social-y-familiar/

Consultad la página web de Cineteca (Twitter: @CinetecaMadrid) para todos los detalles de su programación, horarios y precios:

https://www.cinetecamadrid.com/

Diana Shoffstall

Lucky. La cumbre y el crepúsculo.

Resultado de imagen de poster oficial lucky películaLucky es por encima de todas las demás consideraciones un homenaje al actor Harry Dean Stanton, fallecido en septiembre de 2017 a los 91 años poco antes de la première mundial del film. Los co-guionistas Logan Sparks y Drago Sumonja eran amigos personales del veterano actor. ¿Quién mejor que Harry Dean Stanton para encarnar a Lucky, un hombre viejo, soltero, sin hijos conocidos, veterano de la Segunda Guerra Mundial (estuvo en la armada, en la campaña del Pacífico), fumador empedernido y practicante de yoga que, después de tantos años de vida, comienza a pensar en la muerte?

Lucky habita en un pequeño pueblo del oeste de los Estados Unidos. Sol, sequedad y saguaros gigantes. Es un hombre de hábitos enraizados; se bebe su café por la mañana en el modesto restaurante del pueblo con el crucigrama del día sobre la mesa, compra leche o tabaco en la tienda de ultramarinos, emprende su recorrido diario por las calles del pueblo y ve los concursos de la televisión en paños menores desde el sofá de su casa hasta recalar por la noche en el bar para tomarse un par de Bloody Marías en compañía de otros parroquianos habituales.

Hasta aquí todo bien. Hasta el día que Lucky sufre un mareo y se cae. Una caída sin consecuencias físicas pero que obra en él una transformación lenta, inexorable que le impulsará a desechar su leitmotiv (“soy un nada de paso por el mundo”) y a abrazar la vida con un nuevo ímpetu. Rectificar a tiempo es cosa de sabios y aún con 90 años cumplidos hay tiempo para rectificar.

Cada personaje de esta película, comenzando con Lucky, es una joya. Y los actores escogidos para compartir esta aventura con Harry Dean Stanton han sido, casi todos ellos, amigos y/o colaboradores de él. David Lynch es Howard. Howard, amigo de Lucky, ha convivido durante años con su tortuga de tierra a la que ha dado el nombre de Presidente Roosevelt. Después de que Roosevelt decide darse una vuelta y desaparece, Howard será el protagonista de unos discursos metafísicos que dejan pasmados a los interlocutores. Ed Begley, Jr. es el Dr. Kneedle quien descarta una enfermedad como causante del mareo de Lucky y le anima con toda la ecuanimidad del mundo a disfrutar este ocaso propio de la edad. A Tom Skerritt le han dado el papel de Fred, un veterano de la Marina, de paso por el pueblo. Y uno de mis favoritos: James Darren como Paulie, un gigoló ya maduro e inofensivo. (James Darren ha tenido papeles buenos en el cine, pero yo siempre le recordaré como el joven y guapo cantante que era en los años 50-60 cuando las adolescentes se morían por él).

“Viejos” amigos y/o colaboradores: Harry Dean Stanton nació en el año 1926, Tom Skerritt en el año 1933, James Darren en el 1936, seguido de David Lynch en el 1946, y el benjamín Ed Begley, Jr., nacido en el año 1949. Claro que no todos los habitantes del pueblo son viejos, pero son los viejos y sus recuerdos que pueblan el hábitat construido por Lucky.

De la dirección de la película se ha encargado John Carroll Lynch, un actor estadounidense pródigo en títulos (su carrera ya ha superado los 20 años) y cuya cara (y voz) es bien conocida. Lucky es su ópera prima detrás de la cámara. Un proyecto ambicioso y superado con nota.

Lucky es, en última instancia, un canto a la vida. Nunca mejor dicho. Entre los muchos talentos de Harry Dean Stanton era el talento musical. Verle y escucharle cantar Volver, volver con el acompañamiento de los mariachis es gozar sin pudor. Y quédense hasta el final de los créditos para escuchar a Foster Timms (otro amigo de Harry Dean Stanton) y su canción “The Man in the Moonshine”. O sea, Lucky, o sea, Harry Dean Stanton, el hombre a la luz de la luna.

Lucky se está exhibiendo en las pantallas de España desde el pasado día 4 de mayo de 2018.

Diana Shoffstall

Tu ternura molotov. ¿Los secretos explosivos del pasado harán fracasar la unión o la afianzarán?

¿Ternura molotov? ¿Un sentimiento de cariño entrañable y un artefacto incendiario? Así es, lo insondable de las emociones que en ocasiones se tornan explosivas.

En el año 2003 Tu ternura molotov del venezolano Gustavo Ott ganó el Certamen de Textos Teatrales Ricardo López Aranda (certamen creado por el Ayuntamiento de Santander en 1998 en homenaje al dramaturgo cántabro que había fallecido dos años antes). Esta obra gira en torno a Daniel y Victoria, un matrimonio joven de unos 40 y 30 años, respectivamente, que han decidido que ha llegado el momento de engendrar un hijo. Viven bien. Daniel es abogado en un prestigio bufete de abogados y aspira a llegar a lo más alto. Victoria es presentadora de la TV; su cara es conocida por el público. Todo a su favor. Entonces llega un paquete para Victoria cuyo contenido pertenece a su pasado antes de conocer a Daniel y se pondrá a prueba la solidez de su unión.

¿Quiénes somos realmente? ¿Qué transformaciones hemos vivido? Como dice Victoria una y otra vez a Daniel, ella no es ahora la persona que fue con 18 años. Le quiere convencer a Daniel que las evidencias aparecidas en el misterioso paquete y que son claros indicios de una etapa revolucionaria, incluso violenta, para ella corresponden a algo totalmente inconsciente por su parte y que, por tanto, carecen de importancia. Sucederá entonces una tira y afloja entre ellos. Daniel le quiere creer a Victoria, pero él mismo, en un momento de reflexión, también nos desvela algún recuerdo de su propia juventud idealista que ha quedado enterrado en la cuneta. ¿Superarán este bache? ¿Se revelerán finalmente quienes son en toda su crudeza? Al fin y al cabo se han criado como buenos chicos, en entornos algo privilegiados y conservadores. La pobreza o el hambre, los derechos de las minorías, las injusticias, … ¿De verdad van con ellos?

Provocadora e irreverente, esta producción de Intemperie Producciones y Cía. Entropel da en la diana. Gerard Iravedra es el responsable de la dirección de la obra y Gorka Lasaosa encarna a Daniel. Gerard y Gorka son los alma mater de Sala Intemperie y les veremos tanto en la dirección, como en la producción o sobre el escenario. En Tu ternura molotov les acompaña Thaïs Blume en el papel de Victoria. Thaïs es conocida por sus intervenciones en diversas series de la pequeña pantalla y aquí, en carne y hueso frente al espectador, nos sorprende y seduce como Victoria, con su desparpajo, inocencia fingida, ofensivas sutilmente afectuosas y contraataques razonados lanzados con sigilo.

Y volvemos a la pregunta anterior, ¿Quiénes somos realmente? Quizás mejor no indagar. Por si acaso, no dejen recuerdos de sus andanzas juveniles por ahí. No vaya a ser que resurjan contenidos en un paquete misterioso …

Tu ternura molotov se está representando en la Sala Intemperie (Twitter: @intemperieteatr) hasta el próximo 27 de mayo.

Para más información sobre la programación, horarios y precios de esta obra y otras de Sala Intemperie, consultad su página web:

http://intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

Óscar o la felicidad de existir. Aceptando lo inaceptable entre sonrisas y lágrimas

Óscar es un niño de 10 años que padece leucemia. Va a morir y sabe que va a morir. Durante los casi noventa minutos que dura esta obra, acompañaremos a Óscar en su viaje hacia la muerte y a través de sus ojos viviremos su reconciliación con la vida.

Esta producción de UNIR Teatro brilla por su puesta en escena , su iluminación y  música. La interpretación de Yolanda Ulloa de los múltiples personajes de la obra (Óscar, sus padres, la cuidadora Mami Rosa y otros profesionales de la clínica, los niños enfermos compañeros de Óscar, …) es emotiva. Hay un gran equipo técnico y artístico detrás de Óscar o la felicidad de existir, obra dirigida por Juan Carlos Pérez de la Fuente (fue Director del Centro Dramático Nacional entre 1996 y 2004 y de julio 2014 a marzo 2016 Director del Teatro Español).

Soy la primera en reconocer la excelente labor de director, actriz y técnicos y confesar que me saltaron algunas lágrimas al final, pero la obra en si, la historia que cuenta y, sobre todo, cómo se cuenta, no la acepto tan fácilmente.

Éric-Emmanuel Schmitt, escritor y dramaturgo francés nacido en el año 1960, ha tenido un enorme éxito en los últimos 25 años. En el año 2001 ya recibió el Gran Premio de Teatro de la Academia francesa por el conjunto de su obra. Óscar o la felicidad de existir (Oscar et la dame rose, 2002) pertenece a su denominado Trilogía de lo invisible que pretende acercarnos a distintas manifestaciones de la espiritualidad. El monólogo Milarepa (1997) se centraba en el budismo. El Señor Ibrahim y las flores del Corán (1999) versaba sobre puntos de visto musulmanes (tanto la obra adaptada al teatro como la versión cinematográfica de El Señor Ibrahim y las flores del Corán fueron merecedores de diversos premios; se llegó a representar en teatro en España, dirigida por Ernesto Caballero). Y en el año 2002 llegó Óscar o la felicidad de existir, sobre el cristianismo. Posteriormente la “trilogía” se ha convertido en “ciclo”. Schmitt escribió El hijo de Noé, que se adentra en el mundo espiritual del judaísmo, en el año 2004. Aún más recientemente ha querido volver al budismo zen con El sumo que no podía engordar. Y la última entrega, al parecer aún sin traducción al castellano, es Les dix enfants que madame Ming n’a jamais eux. (Según la página web oficial del escritor su premisa es la siguiente: “El increible secreto de madame Ming se une al de la China de ayer y de hoy, descifrado por la sabiduría inmemorial de Confucio”).

Bien, yo solamente conozco esta obra sobre Óscar y el cristianismo y me ha resultado algo empalagosa y propagandística. Es de valientes escribir sobre la muerte de un niño. Tiene mérito no ocultar la angustia de saber que la muerte es inminente. Es de todo respetuoso querer proporcionar “trucos” para hacer más llevadera la espera. Pero creo que la obra siempre será más aceptable para los creyentes cristianos o para las personas que hayan pasado por un trance similar de enfermedad y muerte en su entorno íntimo. Ojalá el espectador pudiese sustituir el “Dios” en mayúsculas de la obra por un “dios” simbólico en minúsculas. Empresa difícil, dada la simbología cristiana explícita presente sobre el escenario y en el texto.

En definitiva, meritoria la intención; arriesgada la manifestación de la intención. Que juzguen ustedes.

Sala Arapiles 16 es un espacio pulcro y cómodo y un proyecto de la universidad en internet Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Para más información sobre este proyecto, el teatro y su programación, horarios y precios, consultad su página web:

https://teatro.unir.net/

Diana Shoffstall

Rebelde entre el centeno. Una rebeldía en celuloide descafeinada que no refleja la complejidad del gran escritor

Rebelde entre el centeno (Rebel in the Rye) es la ópera prima del estadounidense Danny Strong como director de largometraje. La trayectoria de Danny Strong, de 43 años, como actor, guionista y productor (y también guionista de esta película, basada en el libro de Kenneth Slawenski J.D. Salinger: A Life), ha ido in crescendo, con variados y premiados trabajos tanto para la pequeña como la gran pantalla.

Resultado de imagen de poster oficial rebelde entre el centenoEl título de esta cinta es un juego de palabras transparente y fácil. El escritor Jerome David Salinger (Sonny para su familia, Jerry para sus amigos, J.D. Salinger como autor) prácticamente de la noche a la mañana  alcanzó una celebridad enorme con la publicación de su novela El guardián entre el centeno (The catcher in the rye) que vio la luz en el año 1951 (y que sigue siendo un éxito de ventas; unos 250.000 nuevos ejemplares son vendidos cada año). La película pretende desvelar las motivaciones del escritor y describir su proceso de escritura creativa. Los lectores entusiasmados con la obra de Salinger seguramente acogerán esta película con cariño, sintiéndose más cerca al autor. Pero la película es realmente muy discreta, neutra, sin color.

Fiel a la vida de Salinger, bastante. Él procedía de una familia acomodada de Nueva York que le proporcionaba muchas facilidades (y recursos económicos) gracias a la insistencia de su madre (su padre no compartía el entusiasmo de la madre por la “afición” a la escritura de su hijo). En la Universidad de Columbia, Salinger encontró en Whit Burnett, su profesor de escritura creativa (y editor de la publicación literaria Story), un mentor. (A lo largo de su vida, Burnett sería una persona de influencia para otros escritores en sus comienzos, como por ejemplo Truman Capote o William Saroyan). Desgraciadamente, la Segunda Guerra Mundial interrumpió en la vida de J.D. Salinger; sus experiencias en las campañas del norte de Europa y en la liberación de campos de concentración fueron devastadoras para su psique. Con el tiempo, y con la ayuda de la práctica de yoga y su interés por el budismo zen, Salinger pudo -apenas- asumir una vida “normal”. Después de un flirteo algo bizarro con la jovencísima Oona O’Neil (con 18 años se casaría con Charlie Chaplin, 36 años mayor que ella, estando Salinger todavía en Europa), Salinger llegaría a casarse (con Claire Douglas en el año 1955) y sería padre de una hija y un hijo, pero Salinger iba poco a poco retirándose de este mundo mundano. (El divorcio llegó en 1967). No se repetiría el éxito de El guardián entre el centeno porque, aunque Salinger siguió escribiendo, tomó la determinación de no publicar.

Es realmente una pena esa falta de color, de emoción, en esta película porque la figura de J.D. Salinger es muy atractiva, algo trágica, y también apasionante. Él mismo reconocía que estaba dañado y que no se sentía capaz de ser un buen hijo, un buen esposo o padre, ni siquiera un buen amigo.

He acudido en parte a ver Rebelde entre el centeno porque (si no me equivoco) es el último papel completado por Kevin Stacey (él es Whit Burnett). Los escándalos recientes en torno a su vida personal le han apartado de la pantalla (fue “despedido” del proyecto Gore, posterior a Rebelde entre el centeno). Creo que Kevin Stacey es un gran actor y su interpretación de Whit Burnett es realmente estupenda. El actor británico Nicholas Hoult es J.D. Salinger. Está bien, pero su cara de niño y su lenguaje corporal no cambian a lo largo de las casi dos horas de la película (que cubren unos 20 años de la vida del escritor); es más convincente como el joven Salinger y no tanto como el Salinger menos joven. Muchos secundarios buenos: Victor Garber como el padre de Salinger y Hope Davis como su madre; Sarah Paulson en el papel de Dorothy Olding, su fiel agente; Zoey Dutch es Oona O’Neill y Lucy Boynton su esposa Claire Douglas.

Ni muy buena ni muy mala esta película. Pueden ir a verla, pero casi mejor leer (o re-leer) El guardián entre el centeno. Su protagonista Holden Caulfield puede que nos proporcione la clave para conocer de verdad a J.D. Salinger.

Diana Shoffstall