Buenos vecinos. Conocer pero no juzgar. Ellos somos nosotros

Buenos vecinos, un nuevo ejemplo del buen cine islandés, se anuncia como una comedia dramática. Una descripción que es acertada solo en parte. Más preciso, quizás, sería hablar de una comedia negra, de un drama familiar. Tanto el título en español como el cartel anunciador de la película nos inducen a pensar que vamos a pasar un rato agradable en el cine entre risas. Nada más lejos de la realidad. En este film somos testigos de cómo la locura (o sinrazón) se apodera de personas que podrían ser nuestros vecinos o nuestros familiares y les conduce a un estado de degradación, de desnudez racional.

Resultado de imagen de cartel película buenos vecinosHafsteinn Gunnar Sigurosson (nacido en Reikiavik en el año 1978) acentúa los contrastes en esta película. Brilla el sol en un cielo limpio; los interiores y exteriores son pulcros, las líneas y colores harmoniosos; los hombres y mujeres -nórdicos- , tienen casi todos ellos la tez, el cabello y los ojos claros. Eso es lo que vemos en principio. Gente “normal”, no sin sus conflictos. Atli es el hijo treintañero de Inga y Baldvin que regresa al hogar de sus padres cuando su pareja le echa de casa; Atli luchará por la custodia compartida de la hija que tienen en común. Eybjorg y Konrad, vecinos de Inga y Baldvin, se quejan del árbol del jardín de estos últimos que arroja demasiada sombra sobre su parcela. E Inga y Baldvin les advierten a su vez de que ellos no tolerarán que el perro de aquellos corretee por su jardín. Conflictos que sin duda podrán resolverse, siempre y cuando medie la cordura. Y es ahora cuando el director (junto a su co-guionista Huldar Breiofjöro) introduce el conflicto más poderoso y más determinante para el desenlace de la película. La reciente pérdida del segundo hijo de Inga y Baldvin planea sobre los ánimos de ellos y de Atli. Baldvin y Atli se esfuerzan por asumir esa pérdida pero a Inga le ha abandonado el juicio a causa de su dolor. Las palabras, acciones y actitudes de Inga, con una evidente enajenación, sacarían de sus cabales a cualquiera.

Sin embargo, esta película no trata de buenos y malos, ni de locos y cuerdos. Somos nosotros mismos. Todos podemos perder la cordura en algún momento, algunos rápidamente, otros únicamente después de pasar por muchos infortunios. Y cuando se encadenan las situaciones propicias para ello, como hábilmente ocurre en Buenos vecinos, la autodestrucción nos espera.

Buenos vecinos se distribuye en algunos países con el título en inglés Under the Tree. Si tienen la oportunidad, no duden en juntarse “bajo el árbol” con estos vecinos, pero manténganse alertas y a cierta distancia, por si acaso.

Diana Shoffstall

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Hotel Salvación. La inefabilidad de la vida

La India es un país de números astronómicos. Su población asciende a más de 1.364.378.000 de personas (casi 30 veces la de España, y el segundo país más poblado del mundo, detrás de China). Ocupa un área de más de 3,287 millones de kilómetros cuadrados (España apenas pasa del medio millón). Además, la industria cinematográfica de la India -popularmente conocida como Bollywood– es la más prolífica del mundo (los Estados Unidos ha caído al tercer lugar, detrás del cine de Nigeria que ha pasado a llamarse Nollywood) y los espectadores nacionales de los más ávidos y fieles.

Hotel Salvación (Mukti Bhawan, en hindi) es una de las más del millar largo de películas producidas en la India cada año, pero no contiene ninguna escena musical a gran escala, algo que muchos espectadores asociamos con las películas hechas en BollywoodHotel Salvación es una película tranquila sobre una familia tradicional de clase media cuyos miembros deberán afrontar el anuncio inesperado pronunciado por Daya. Daya es el abuelo de 77 años cuyos sueños le presagian su inminente fallecimiento. Comunica a su familia que viajará a Varanasi (Benarés), ciudad sagrada situada a orillas del río Ganges, para terminar sus días y preparar su muerte. Rajiv, su hijo, no tendrá más remedio que acompañar a su padre.

A continuación el espectador es invitado a observar el transcurso de la vida de los huéspedes y sus acompañantes -especialmente Daya y Rajiv- del hostal llamado Hotel Salvación, un establecimiento al que acuden las personas que buscan sosiego antes de su reposo definitivo. La relación de Daya y Rajiv -tensa cuando los conocemos, cargada de pequeños resentimientos y malentendidos no aireados- se relajará bajo la influencia del entorno. El espectador no ha de hacer otra cosa que observar  y aprender. Y si observa a conciencia, aprenderá mucho. Constataremos la devoción de los hindúes y asistiremos a sus rituales. Participaremos en costumbres y gustos culinarios. Contrastaremos el papel de hombres y mujeres en esta franja de la sociedad india. Viajaremos utilizando el transporte colectivo. Compartiremos con Rajiv las preocupaciones por su trabajo. Disfrutaremos de los colores y de los sonidos de esta cultura milenaria. Y asumiremos la muerte, recordando las sucesivas escenas, cada cual más entrañable y enriquecedora que la anterior.

El director de Hotel Salvación es el jovencísimo Shubhashish Bhutiani, un graduado del School of Visual Arts de Nueva York. Hotel Salvación es su primer largometraje. Tiene sólo 27 años. Un buen comienzo.

Hotel Salvación se estrenó en los cines de España el pasado día 24 de agosto.

Diana Shoffstall

Lehman Trilogy. Balada para sexteto en 3 actos. Un tour de force con 7 caras

Estos días Sergio Peris-Mencheta bien podría decir veni, vidi, vici. No ha lugar a susurrar ni siquiera un “modestia aparte” en este caso. Lehman Trilogy es un tsunami que inunda el escenario, una ola gigantesca empujada por los múltiplos talentos y savoir faire de los seis artistas y su director. Foto - Sergio Parra

Sergio Peris-Mencheta nació en el año 1975. El mismo año que nació, en Italia, el dramaturgo y director teatral Stefano Massini (actualmente está a frente del Piccolo Teatro de Milán). Massini estrenó una primera versión de su obra en París en 2013, seguido de su debut definitivo en Milán en enero de 2015. El director británico Sam Mendes ha llevado la versión inglesa de Lehman Brothers a Londres. Un exitazo, está en cartel hasta el 20 de octubre y todas las entradas están sold out. Semejante éxito podemos esperar de la versión en castellano de esta Lehman Brothers de Sergio Peris-Mencheta. La historia de los tres hermanos bávaros que llegaron a los Estados Unidos unos años antes de la mitad del siglo XIX para comenzar vendiendo telas y terminar legando a la historia  el mastodóntico negocio financiero y comercial que era Lehman Brothers, que cayó estrepitosamente en el año 2008, la queremos conocer. El humilde que llega al poder. El poderoso que es humillado.

Pero Lehman Brothers es mucho más que la historia de Henry, Emanuel y Mayer Lehman y sus herederos. Es también la historia de los Estados Unidos. Tres inmigrantes alemanes judíos y pobres a quienes las autoridades estadounidenses alteran nombres y apellido (en realidad Hayum, Mendel y Mayer Lehmann) que, con el espíritu emprendedor y oportunista que hizo los Estados Unidos el país que es hoy en día, sobrevivieron la Guerra Civil, la Revolución Industrial, la Gran Depresión y dos Guerras Mundiales. Comenzaron en el sur profundo de  Montgomery, Alabama (¿quién lo diría?) y terminaron en la Gran Manzana. En Lehman Brothers lo vivimos todo, con un ritmo desenfrenado acompañado de las canciones de la época y referencias agudas a los personajes coetáneos de los tres hermanos y sus descendientes.

Sergio Peris-Mencheta hizo de las suyas dirigiendo 26 actores en otro tour de force de hace dos años, la extraordinaria La Cocina de Arnold Wesker. Una obra con una duración de dos horas y quince minutos y que dejaba al espectador exhausto y con la boca abierta. Lehman Brothers tiene una duración similar (tres horas, incluidos dos descansos), y también el espectador siente que haya corrido un maratón cuando finalmente cae el telón. Peris-Mencheta aquí dirige a seis músicos-actores que interpretan a más de 120 personajes. Interpretar que quiere decir que nos hacen creer cada uno de los personajes que encarnan en la obra, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, con sus tics y sus acentos, con sus ademanes y sus gestos. Habría que poner sus nombres en mayúscula: Litus Ruiz, Pepe Lorente, Aitor Beltrán, Víctor Clavijo, Darío Paso, Leo Rivera. Todos ellos son grandes, muy grandes en esta obra.

Peris-Mencheta es un director cuya visión es hipnotizante y ha podido contar con los mejores profesionales para dar cuerpo a la misma. Divertidos y funcionales tanto el vestuario como la escenografía, cuyos responsables son, respectivamente, Elda Noriega y Curt Allen Wilmer.

Gracias, Sergio. Gracias, Litus, Pepe, Aitor, Víctor, Darío y Leo. Sois colosales.

Lehman Brothers la podemos ver en Teatros del Canal hasta el próximo 23 de septiembre. Para toda la información sobre horarios, precios y demás programación, consulten la página web:

http://www.teatroscanal.com/

Finalizadas las funciones en Madrid, la obra comenzará una gira por todo el territorio nacional.

Diana Shoffstall

30 años de danza. Víctor Ullate para la posteridad

Si tienes 71 años, como Víctor Ullate, 30 años no es tanto quizás, menos de la mitad de tu vida. Sin embargo, si eres un joven bailarín comenzando tu carrera, ni siquiera habrías podido soñar de tu futuro en el ballet en el vientre de tu madre. Lo he pensado mientras me perdía en la belleza de los movimientos de los bailarines sincronizados con el tempo de la música. Tantos jóvenes sobre el escenario; algunos ni siquiera habrán nacido cuando Víctor Ullate creó en 1988 su propia compañía Víctor Ullate Ballet. Pero, como las notas musicales unidas por los grandes compositores o las palabras entrelazadas por los genios de la literatura, el ballet no se prescribe con el transcurso del tiempo. Elegante, fluida, expresiva, intensa, sorprendente, innovadora, … son muchas las palabras que evocan la danza creada por Víctor Ullate, este maño de corta estatura que después de su formación inicial y su integración en el ballet de Maurice Béjart, volvió a España llamado por el gobierno para crear una compañía de ballet clásico. Unos años más tarde nacería Víctor Ullate Ballet.

Resultado de imagen de imágenes 30 años de danza teatros del canalEl espectáculo 30 años de danza es como un aperitivo: fragmentos de algunas de las coreografías que constituyen el legado de Víctor Ullate. Obras tempranas como Arrayan D’Araxa (1992), las de la madurez alcanzada como Samsara (2006) y las últimas coreografías, representadas por Carmen (2017). Aún cuando 30 años de danza tiene una duración de dos horas y cuarenta y cinco minutos, no es suficiente. Queremos más. Seguramente habrá alguna persona que haya podido asistir a funciones de todas las coreografías de Victor Ullate, pero serán pocas. Yo me quedé maravillada con el fragmento de Wonderland (2010) que nos sitúa dentro de un psiquiátrico. Esta obra recibió el premio MAX como mejor espectáculo de danza en 2011; no la vi en aquel entonces y me ha fascinado ahora. Esta espectadora se pregunta cuánto tiempo habrá que pasar hasta que otra compañía de ballet la representa.

Porque 30 años de danza es una despedida y un homenaje. Víctor Ullate se retira de la dirección de la compañía para dedicarse a la Fundación para la Danza Víctor Ullate que tiene “el propósito de apoyar y difundir el arte de la Danza con una clara vocación social”. Aún está formándose el legado de Víctor Ullate. La Fundación dará vida a nuevos artistas -bailarines y coreógrafos- y la compañía de ballet que lleva su nombre seguirá deleitándonos con sus espectáculos.

Aunque este espectáculo no es solamente la despedida de y homenaje a Víctor Ullate. Eduardo Lao, director artístico de la compañía, coreógrafo (algunos de sus ballets, como Burka, del año 1999, están incluidos en el espectáculo) y destacado bailarín formado por Víctor Ullate deja paso a Lucía Lacarra. Esta gran bailarina, también formada por Víctor Ullate, asumirá la dirección artística de la compañía en esta próxima temporada 2018/2019.

La aparición de Víctor Ullate en el panorama del ballet clásico en España ha significado tanto para tantas personas. Un regalo para los bailarines y para el público. Su obra ya es universal y los nombres de los bailarines formados por él (además de Eduardo Lao y Lucía Lacarra, Tamara Rojo e Igor Yebra, entre otros) están anunciados en grandes letras en los teatros de todo el mundo.

Todo ello perdurará frente a la fragilidad temporal de los movimientos que estamos viendo sobre el escenario. El ballet es efímero para el espectador, pero el recuerdo de ese momento de gozo permanecerá.

No son muchas las funciones de 30 años de danza ofrecidas por Teatros del Canal. Sólo hasta el próximo 9 de septiembre. Para más información sobre horarios y precios, así como la demás programación de Teatros del Canal, consulten su página web:

http://www.teatroscanal.com/

Diana Shoffstall

Happy End. ¿Un final feliz para quién?

Del cine de Michael Haneke se han dicho muchas cosas. No deja imparcial a nadie, ni a críticos ni a espectadores. Las películas de este veterano y multipremiado director y guionista austriaco de 76 años (nacido en Alemania) son desafiantes e incómodas. Son un reto para el espectador. Nos azuzan. Véanse, a modo de ejemplo, La pianistaCaché (Escondido)Funny games (Juegos divertidos)La cinta blancaAmor.

En Happy End, Haneke posa su mirada sobre una familia de la alta burguesía de Calais. La actual responsable del negocio familiar de construcción y promoción inmobiliaria es Anne, hija de George, viudo y el patriarca de la familia. Anne quiere que su hijo Pierre siga sus pasos y sea el próximo gerente de la empresa. Completa la familia Thomas, hermano de Anne y su joven segunda mujer y su bebé. Comparten un enorme chalet de varias plantas y alas, atendidas -casa y familia- por un matrimonio de magrebíes. Y entonces llega la niña Eva, que está a punto de cumplir 13 años. Es hija de Thomas, fruto de su primer matrimonio y prácticamente una desconocida para la familia. La madre de Eva está en coma, moribunda, debido a una sobredosis.

Lo mismo se podría decir de esta familia autodestructiva cuando se vuelven a encender las luces de la sala. La generación dominante es representada por Anne y Thomas; cada uno de ellos vive en una burbuja de autocomplacencia. Se creen invencibles y poseedores de la verdad. Son incapaces de reconocer que su soberbia y sus míseras muestras de afecto son la causa de la infelicidad de sus hijos y el alejamiento consciente y deliberado de su padre. Haneke invade estas vidas, las trocea y nos las sirve mediante escenas cortas y ambiguas, que no resuelven sino que multiplican las incógnitas.

Así es, una verdadera vivisección de los miembros de una familia, componentes a su vez de un estrato de la sociedad que, bajo la lupa de Haneke, exhibe sus entrañas a un público al que le repugnan y le seducen al mismo tiempo, quizás reconociendo, con alguna incomodidad, rasgos comunes en su entorno.

Los hermanos Anne y Thomas están atrapados en su mundo; proceden con paso firme, sin titubeos, ciegos a los daños colaterales que dejan en su estela. Por el contrario, su padre George aspira a abandonar esa existencia que ha dejado de tener sentido para él. Eva, la nieta desconocida, puede ser su aliada o no.

Jean-Louis Trintignant, con sus 87 años, es George, y es un placer ver a este veterano actor quien, con el dominio absoluto de su oficio, nos induce a sentir simpatía hacia el abuelo. Trintignant no lo vemos a menudo en el celuloide ahora; su última película era Amor también de Haneke. Entre una y otra película -2012 y 2017- Trintignant tuvo su aparición en el documental Michael H. Profesión director sobre, quien si no, Michael Haneke.

Los demás actores intervinientes en Happy End ejecutan sus papeles con acierto, entre otros: Isabelle Huppert como Anne, Franz Rogowski como su hijo Pierre, Mathieu Kassovitz como Thomas, y Fantine Harduin como la joven Eva. A Fantine Harduin, una actriz belga con solo 13 años de edad, le espera sin duda un brillante futuro en el cine. En Happy End, Eva-Fantine Harduin nos podría recordar a la hija de nuestro vecino, estudiante en el instituto y cuidadora de gatos ajenos cuando sus dueños están de vacaciones. Eso, si no fuera por la impasibilidad de su mirada. Y una última mención para Isabelle Huppert, una actriz que sobresale como pocas en el cine francés y europeo . Su mirada también es elocuente. Su mirada en la última escena de la película, una mirada fugaz, que en menos de un segundo transmite incredulidad y miedo, mucho miedo ante el futuro que espera.

Happy End aún la podemos ver en los cines de España. Su estreno fue el pasado día 20 de julio.

Diana Shoffstall

Viaje al Parnaso, el Talent Show. Una farsa que aleja al espectador de los clásicos del Siglo de Oro

En Viaje del Parnaso, la obra de Cervantes, el escritor recluta un ejército de los mejores poetas españoles para llegar al monte Parnaso y emprender batalla contra los poetas malos o mediocres. Ganan la batalla “literaria” los buenos, claro está. Y con buenos versos. La intención de La Farsa Barroca Teatro, la compañía responsable de este Viaje al Parnaso, el Talent Show, que aún se podrá ver los próximos días 24 y 25 de agosto en la Cuesta de Moyano de Madrid, es otra. La palabra farsa lo dice todo. En esta recreación, los buenos poetas -Lope de Vega, Calderón de la Barca y Tirso de Molina- participan en un talent show televisivo presentado por -como no- Miguel de Cervantes. Los tres ilustres escritores deberán defender su persona y obra ante el público quien votará para determinar el ganador.

Resultado de imagen de imágenes de Viaje al Parnaso el Talent ShowEn Viaje al Parnaso, el Talent Show predomina la personalidad sobre el poemario y la rimbombancia sobre la rima. No se priva de ninguno de los elementos característicos de un talent show en directo de hoy en día. Anuncios, interrupciones por problemas técnicos, salidas del “guión”, azafata llamativa (y tontaina), participación del público y conexiones en directo con el extranjero. La intervención de Güi·ly Xa·ques·pe·are -ganador del concurso homónimo celebrado en Inglaterra- es uno de los momentos más logrados de esta obra. Quizás porque su intervención es de solo medio cuerpo y se limita a hablar mediante pantalla. A Lope de Vega, Calderón de la Vega y Tirso de Molina los hemos de ver de cuerpo entero. Lope de Vega se jacta de su atractivo e intentará ganar el favor del público hasta con un striptease. Tirso de Molina apelará a los sentimientos sociales de los espectadores con sus recitaciones raperas. Calderón de la Barca quiere convencernos con su sobriedad; faltaba la guadaña para completar su atuendo. Y el pobre Cervantes, relegado al papel de presentador, fuera de la competición. Los actores son entregados y, fieles al espíritu de esta producción, son dados a la exageración y, a veces, la improvisación. Cosas del espectáculo en vivo y en directo.

Viaje al Parnaso, el Talent Show fue finalista en el año 2016 en la categoría de teatro del concurso Talent organizado por los Teatros del Canal y ha pasado por el Teatro Lara de Madrid en estos dos últimos años. La noche que asistió la que escribe a la función de Cuesta de Moyano, el público lo pasó bien y aplaudió con ganas durante y al final de la misma. Pero esta obra no es más que un divertimento y hace un flaco favor a Miguel de Cervantes y los demás escritores del Siglo de Oro. Sus versos son camuflados y su grandeza es empequeñecida.

Estaba previsto que finalizara la Fiesta Corral Cervantes el próximo 26 de agosto, pero, en vista de su buena acogida, tres de las obras podrán verse en nuevas funciones programadas hasta el 9 de septiembre. Para toda la información sobre las obras, horarios y precios, consulten la página web:

https://corralcervantes.com/

Diana Shoffstall

No te preocupes, no llegará lejos a pie. Pero llegará, paso a paso, peldaño a peldaño

La discapacidad sobrevenida puede llevar a la persona que la padece a sumirse en un mundo reducido, limitado y monocolor o puede que el afectado encuentre un camino a un nuevo cosmos luminiscente, expansivo y gratificante. En todos los casos, media el antes y el después.

Resultado de imagen de imagenes de No te preocupes, no llegará lejos a pieJohn Michael Callahan era alcohólico desde una edad temprana y con 21 años su coche se estrelló en una noche de juerga con un compañero de copas. Quedó tetrapléjico y, aunque después de muchas y durísimas sesiones de rehabilitación pudo recobrar movilidad en una silla de ruedas eléctrica, seguía bebiendo. Pero el más profundo de los abismos ha de acabarse. Dejó de beber y descubrió su talento para el dibujo. Quizás John Callahan también había descubierto ese nuevo cosmos.

La película de Gus Van Sant (El indomable Will Hunting, ElephantMilk) está basada en el libro autobiográfico  Don’t Worry, He Won’t Get Far On Foot que escribió John Callahan en 1989 (el título también de esta película, traducido al inglés). Van Sant retrata al joven Callahan en los meses previos al accidente -pendenciero, sin rumbo, bebedor- y su escalada posterior desde el infierno a la redención. John nunca perdió su causticidad pero pudo canalizarla a través del dibujo.

El gran Joaquín Phoenix es la cara y cuerpo de John Callahan, y durante la mayor parte de la película deberá proyectar su poderío como actor desde una silla de ruedas. Una nueva manifestación del talento de este actor en toda su plenitud a los 43 años. Y lo que le queda. Rooney Mara (The Girl with the Dragon TattooCarol) es Annu, la joven sueca que trabaja en una línea aérea y es voluntaria en el centro de rehabilitación al que acude John. La constancia y el cariño de Annu constituyen los primeros peldaños de la escalada. (Desde hace unos años Joaquín Phoenix y Rooney Mara son pareja en la vida real). Pero es Donnie (Johan Hall), un joven millonario, gay, superviviente él mismo de adicciones, un hombre también dañado pero conductor de sesiones de terapia alternativa (que quizás sean para él lo que el dibujo será para John), y que consisten básicamente en que Donnie dice las cosas como son y no admite excusas, quien le empujará a John a superar los últimos escalones. La interpretación de Jonah Hill (nominado al Óscar como mejor actor de reparto por sus papeles en MoneyballEl lobo de Wall Street) es simplemente magistral.

Los dibujos de John Callahan aparecieron en el Willamette Weekly de Portland, Oregón durante 27 años hasta la muerte de John en julio de 2010. El Willamette Weekly publicó entonces que John Callahan había dicho en alguna ocasión que “La comedia es el arma principal que tenemos para luchar contra ‘El Horror’. Con la comedia podemos dar un golpe incluso a la muerte”.

Sin exageraciones ni histerismos, con un poco de humor y mucha humanidad, Gus Van Sant nos cuenta esta historia, nos relata esta vida y salimos contentos del cine porque también en esta película hay algo de un nuevo cosmos luminiscente, expansivo y gratificante.

No te preocupes, no llegará lejos a pie llegó a las pantallas de España al principio de julio; aún esté en la cartelera de diversos cines.

Diana Shoffstall

La Estancia. Un duelo de identidades y deseos

El Siglo de Oro español (Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Quevedo y tantos otros) tuvo su reflejo en el reinado de Isabel I de Inglaterra (1558-1603) y en el de Jacobo I que le seguía (1603-1625), y La Estancia, la intrigante obra de Chema Cardeña, indaga en la relación-espejo que quizás fuera cierta -o no- entre dos de los escritores ingleses de la época: William Shakespeare y Christopher Marlowe, ambos nacidos en el año 1564.

La estanciaLa Estancia recoge algunos hechos de las vidas de estos dos ilustres escritores y juega con otras posibilidades sobre su relación. En esta obra Will irrumpe en la estancia de Chris, presentándose como un gran admirador de la persona y obra de este último y pidiéndole consejos sobre sus propias e incipientes composiciones literarias. En un primer instante, Chris le rechaza pero en las sucesivas escenas, que representan el transcurso de semanas, si no meses, Chris y Will estrechan su relación, comparten confidencias, cama y confabulaciones.

Existe la denominada “teoría Marlowe” y en La Estancia estamos frente a frente con ella. Christopher Marlowe había estudiado en Cambridge y en 1593, el año de su muerte a los 29 años de edad, ya era una figura pública. No solamente por sus obras (Tamerlán el Grande cosechó un gran éxito en Londres en el año 1587), sino también por los rumores que constituían una estela permanente alrededor de su persona. Espía (cierto), ateo y homosexual (posible), con un carácter violento (lo más probable), Christopher Marlowe atrajo al menos urbano y sofisticado -pero sobre todo ambicioso- William Shakespeare. La teoría Marlowe sustenta que Marlowe manipuló su presunta muerte (como consecuencia de una reyerta) para escapar de sus justicieros a Francia y desde allí seguir escribiendo aunque sus obras verían la luz bajo el nombre de un tal William Shakespeare. Expertos hay  que afirman que muchas de las obras de Shakespeare no eran suyas o al menos totalmente suyas. Y es cierto que se desconoce que Shakespeare escribiera alguna obra antes de la muerte de Marlowe.

Sea como fuere la realidad -y no lo sabremos nunca-, La Estancia es una gran aproximación a estas dos figuras. La obra fue escrita y escenificada hace más de dos lustros y esta versión de la Compañía Salvador Collado ha recorrido España y se ha consolidado en los últimos años. Javier Collado y José Manuel Seda, respectivamente Chris y Will, no defraudan. Su parecido y poderío físico (estatura, complexión), así como su caracterización (barba, atuendo) son intencionados, y la distancia -física, psíquica y emocional- entre ambos personajes se va achicando a lo largo de la obra mientras que la ambigüedad y las dudas van en aumento.

Una obra con una muy lograda “coreografía” sobre el escenario, La Estancia, sobre dos personajes inolvidables encarnados por dos actores en toda su plenitud creativa, es una apuesta segura. Y una que bien podría ser el argumento de una obra de Marlowe/Shakespeare.

La Estancia la podemos ver en el corral de comedias levantado en la Cuesta de Moyano de Madrid hasta el próximo día 25 de agosto (de jueves a sábado a las 20:30 horas). Consulten la página web de la Fiesta Corral Cervantes para conocer todos los detalles de su programación.

https://corralcervantes.com/

Diana Shoffstall

Hereditary. Mirando la vida desde ambos lados

Hereditary es un buen título para esta película. Una de las acepciones de la palabra hereditaria, según el Diccionario de la Lengua Española, reza como sigue: Dicho de una inclinación, de una costumbre, de una virtud, de un vicio o de una enfermedad: Que pasa de padres a hijos.

Resultado de imagen de imágenes de hereditary la películaSí, señor, muy apropiado el título aunque no es, digamos, muy original. Como tampoco es muy original la trama de Hereditary, película escrita y dirigida por el estadounidense Ari Aster. Hereditary es la ópera prima de este joven cineasta de poco más de 30 años de edad. Tiempo ha para que perfeccione su técnica. Aunque ciertamente este film se ha anunciado con titulares bastante llamativos: “la película del terror del año”, “lo más terrorífico que verás este año”, “pesadillas garantizadas”, “el último grito en cine del terror”, …

Son opiniones, claro está. Esta espectadora personalmente no es fan del género del terror. Un buen thriller psicológico me causa mucho más desasosiego que monstruos, apariciones sobrenaturales o gore. Y Hereditary hace gala de estos elementos. Nos encontramos con la familia Graham que asiste al funeral por la defunción de la abuela, la madre de Annie (Toni Collette). Las palabras de Annie ante los asistentes al funeral no dejan lugar a dudas. Su madre sufría de serios trastornos mentales. El padre de Annie murió joven de inanición. Y el hermano de Annie se suicidó. Una herencia atroz. Enfermedad que pasa de padres a hijos. O de madres a hijas. Porque Annie muestra claros signos de desequilibrio también (es miniaturista, una creadora de escenas cotidianas en miniatura, recreando la vida al detalle, su propia vida, incluyendo la muerte de su madre, …). Y su hija adolescente Charlie (Milly Shapiro) es, cuando menos, un personaje inquietante. Su marido Steve (Gabriel Byrne) parece un buen hombre, esposo y padre, pero su “normalidad” es ineficaz frente al legado siniestro que impregna su hogar. Y finalmente tenemos a Peter (Alex Wolff), con edad suficiente para conducir pero aún un adolescente que no puede olvidar el incidente de sonambulismo (según Annie) que casi terminó con su vida hace años.

No, las cosas no están bien en el seno de la familia Graham y empeoran hasta la extinción total de todos ellos en esta vida. Aunque en otra vida … ¿Quién sabe? Y todo lo malo pasa sin que esta espectadora se inmuta. Es que este género me deja fría, por lo general. Los actores Toni Collette y Gabriel Byrne siempre me han gustado. Estos veteranos habrán tenido sus razones para unirse a esta película. Se podría entender más a los jóvenes Alex Wolff y Milly Shapiro. Es el debut cinematográfico de Milly Shapiro quien, con tan solo 16 años, ya ha forjado una reputación en el teatro como actriz y cantante. Alex Wolff ha trabajado tanto en cine como en televisión con su hermano con quién también formó una banda, pero Hereditary es quizás su proyecto más ambicioso hasta la fecha. Y lo cierto es que el físico de ambos jóvenes es llamativo y Hereditary es un buen escaparate para ellos.

Eso sí, deben esperar los créditos al final de la película para escuchar lo mejor: la canción Both Sides Now de Joni Mitchell, cantada por Judy Collins.

I’ve looked at life from both sides now 
From up and down, and still somehow 
It’s life’s illusions I recall 
I really don’t know life at all

En definitiva, para gustos, colores. Hereditary no me ha gustado. No es de mi color favorito.

Hereditary se está proyectando en la actualidad en los cines de España.

Diana Shoffstall

Don Gil de las calzas verdes. Una comedia de enredos clásica triunfa cuatro siglos después

Cuatro siglos no es nada. Don Gil de las calzas verdes de Tirso de Molina se estrenó en el año 1615. Y en 2018 la compañía Ensamble Bufo la representa (hasta el 25 de agosto, de martes a sábado a las 18:30 horas) dentro de la programación de Fiesta Corral Cervantes que celebra por todo lo alto las tradiciones y entretenimientos teatrales del Siglo de Oro español.

Don Gil de las Calzas VerdesEsta Don Gil de las calzas verdes fue candidata al premio de mejor espectáculo revelación en la edición XXI (2018) de los Premios Max. Merecidísima su candidatura. Los componentes de esta agrupación teatral hacen las delicias del público con esta historia de amores cruzados, falsas apariencias, celos y engaños. La responsable es doña Juana, quien se disfraza de don Gil y también de doña Elvira, enredándose ella misma y toda persona que la conoce en este entramado alocado. Todo para conquistar a don Martín. Seis actores entregados y entusiastas sobre el escenario (alguno representando a más de un personaje). Con la ayuda del personaje Caramanchel -criado de doña Juana/don Gil y comentarista de las sucesivas escenas- el público se sumerge en este mundo “bufo”. Los actores no pierden ni ritmo ni rima para el regocijo de los espectadores.

Rima, sí. No olvidemos que Don Gil de las calzas verdes está escrita en verso. La adaptación/dramaturgia de Alberto Gálvez moderniza los versos con enorme respeto para la genialidad de los originales y, con referencias introducidas en el texto con maestría, hace guiños a la actualidad más actual para aún mayor gozo del público.

El equipo artístico y técnico -Hugo Nieto en la dirección, Paola de Diego al frente del vestuario- y los demás encargados del espacio contribuyen al éxito logrado de este refrescante espectáculo.

Y una última muestra de la calidad de esta obra. Detrás de la música original que sustenta Don Gil de las calzas verdes está nada menos que Miguel Magdalena, miembro fundador, director musical y componente imprescindible de la inigualable compañía Ron Lalá.

No pierdan esta versión remozada de Don Gil de las calzas verdes. Merece la pena enfrentarse a los calores de esta estación estival para gozar de este estupendo divertimento. El “corral de comedias” dispone de un modesto sistema de climatización, pero un abanico en mano no estará de más.

La programación de esta edición de Fiesta Corral Cervantes extiende hasta el 26 de agosto. Varios horarios y obras, cada día un descubrimiento.

https://corralcervantes.com/

Diana Shoffstall