Sí, quiero. El amor, el desamor, una mujer desesperada y al borde de un ataque de nervios y el desenlace

Lara Torre ha debutado sobre el escenario de Teatros Luchana de Madrid con fuerza. Sí, quiero es una obra escrita por ella, co-dirigida por ella (junto a Bea Badahó) y protagonizada por ella (intervienen también en la obra Vanessa Gil y David Carrascosa).

Elena, nuestra protagonista, ha tenido mala suerte en el amor. Ella desea pronunciar las palabras “sí, quiero”, pero eso no será ni hoy ni mañana. Mañana es el día de la boda de su ex-novio. ¡Y se casa con su mejor amiga! Aún peor, su mejor amiga le ha pedido a Elena que sea la dama de honor. Elena está que no puede más y convencida de que se está volviendo loca cuando su Mente y su Corazón aparecen a su lado como dos personas de carne y hueso, cada una de ellas tirando de ella.

Lo que sigue durante los 70 minutos que dura Sí, quiero, sin descanso para el espectador, es un volcán en irrupción, un tsunami arrasador, un huracán de grado máximo, un torrente de palabras que no cesan, … La balanza ahora se inclina al lado de la Mente, ahora en favor del Corazón. Elena narra sus intimidades y debilidades, se lamenta y se autocompadece; es una mujer herida que saca fuerza de flaquezas. La boda puede ser el día más feliz de su vida para la pareja de novios o puede terminar en catástrofe. El desenlace depende de Elena.

Lara Torre es imparable sobre el escenario, muy expresiva en todo lo que hace y dice, y está bien acompañada de Vanessa Gil y de David Carrascosa. Ahora bien, hay que decir que el ritmo es trepidante; los diálogos se suceden con los actores hablando frecuentemente a la vez o, en muchas ocasiones, uno por encima del otro; frases o palabras en inglés son utilizadas a lo largo de la obra … O sea, los espectadores deben acudir al teatro bien despiertos para no perderse entre tanta verbosidad y acometidas a los sentidos visual y auditivo. Porque la obra también se desarrolla con un excelente acompañamiento musical y audiovisual.

Sí, quiero es una obra moderna, el texto es ingenioso y los actores nos hacen reír con sus exageradas interpretaciones. ¿Qué más queremos para un domingo por la tarde?

Sí, quiero la podemos ver los domingos en Teatros Luchana (Twitter: @Teatros Luchana). Una buena apuesta sin duda para finalizar esta Semana Santa. Consulten la página web para toda la información sobre esta obra así como para conocer todo sobre la variada programación de Teatros Luchana, sus precios y horarios.

Diana Shoffstall

 

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Beautiful boy: siempre serás mi hijo. No temas; el monstruo se ha marchado y tu padre está aquí

¿Qué hacer cuando tu hijo ha bajado al infierno? ¿Cuando todo cuanto haces para intentar ayudarle a superar sus adicciones termina en fracaso? La respuesta puede parecernos anti-natural. Aceptar que tu no eres la Causa, que tu no puedes Controlar la conducta de tu hijo ni mucho menor Curarle es una píldora que se nos atraganta. Sin embargo, no dejaremos de quererle ni le rechazaremos. Aprenderemos a ser fuertes y constantes y le haremos saber que siempre estamos allí, que no le abandonaremos nunca.

Resultado de imagen de imágenes de beautiful boyBeautiful boy, siempre serás mi hijo ilustra la difícil, dolorosa y siempre desesperante lucha de David Sheff para salvar a su hijo Nic de su drogadependencia a la metanfetamina. El cineasta belga Felix van Groeningen (su película de 2012 The Broken Circle Breakdown -distribuida en España como Alabama Monroe– fue honrada con varios premios y nominaciones) ha dirigido y co-escrito (junto a Luke Davies) ésta su primera película en inglés basada en los libros-testimonio de David y de Nic Sheff, el primero, Beautiful Boy: A Father’s Journey Through his Son’s Addiction, y, el segundo, Tweak: Growing up on Methamphetamines, ambos de la primera década de este siglo.

¿Porqué algunos jóvenes pasan de ser consumidores ocasionales a engancharse? El film no aborda esta cuestión aunque, en una escena, Nic intenta explicarse. Describe la experiencia como la de vivir no en blanco y negro sino en tecnicolor. Sin embargo, la vida de Nic no parece que fuese una vida de tonos grises. Sus padres se habían separado desde hacía muchos años. Nic vive con su padre, un periodista freelance, y su nueva pareja, la artista Karen Barbour. Completa su familia sus dos hermanos pequeños, niña y niño. Además, Nic tiene una buena relación con su madre. La familia goza de una situación económica más que holgada, y a Nic se le supone un futuro, si no exento de dificultades, al menos cargado de oportunidades. A pesar de todo ello, Nic consume y es consumido. Se desintoxica y recae. Pone en peligro su propia vida y la de otros. Van Groeningen narra los acontecimientos sin tomar partido. La película no es una película-denuncia ni un dramón sensacionalista. Aquí no hay buenos ni malos sino personas reales -tu y yo, nuestros vecinos y compañeros de trabajo, los dependientes en las tiendas y los empleados de bancos- que deberán afrontar y superar -si pueden- una situación desgarradora y destructiva.

Nadie es un héroe en Beautiful boy. David Sheff indudablemente tuvo que encararse con sus propios demonios cuando escribió su libro. Tuvo que ser honesto consigo mismo. Hay dos escenas en la película que no deberían pasar desapercibidas. En la primera -cuando Nic aún está sano pero cerca del precipicio- el hijo Nic pregunta al padre David si él ha probado drogas. David pone cara de circunstancias y admite que sí, jaja, alguna vez pero que no pasó a mayores, que la “droga recreativa” es algo aceptable, … Y en otra escena, cuando Nic está tocando fondo y David, el padre, está quedando sin recursos, él -el padre- se echa mano de la cocaína. No sabemos si es para evadirse o si es un intento de sentir las sensaciones que han conducido a Nic al abismo y de esa manera mejor entenderle para socorrerle. Es una escena terrible … la perenne fragilidad del ser humano.

En Beautiful boy los personajes son representados por actores que asumen sus papeles con empatía y arte. Steve Carell (David Sheff en el film) se dio a conocer en la serie de televisión The Office y su dominio del oficio de actor entonces y hasta ahora está probado (Battle of the SexesFoxcatcherLittle Miss Sunshine, entre otros títulos, en la gran pantalla). Timothée Chalamet (Call Me by Your NameLadybird) es Nic Sheff; es una interpretación llena de ternura y tristeza. A este joven actor de 23 años se le vaticina un futuro propicio. Maura Tierney enfunda la figura de Karen Barbour con fuerza, sensibilidad y mucho cariño. (El espectador conocerá algunas de las obras de la artista Karen Barbour; fueron prestadas por ella para la realización de la película).

Por otro lado, les ruego presten atención a la banda sonora que incluye canciones de Neil Young, David Bowie y Nirvana, entre otras. Pero especialmente presten atención a la canción de John Lennon “Beautiful Boy (Darling Boy”). Canta Lennon:

Close your eyes
Have no fear
The monster’s gone
He’s on the run and your daddy’s here

Y finalmente les recomiendo esperen hasta que terminen los créditos finales para conocer el poema de Charles Bukowski, “Let it unfold you”, que es recitado en su integridad (voz en off) por Timothée Chamalet/Nic Sheff. Todo él es precioso, pero me quedo con estas frases del comienzo y del final del verso:

I was living a hell in small rooms

I entered the world once more

Beautiful boy, siempre serás mi hijo se proyecta en las salas de España desde el pasado día 15 de marzo.

Diana Shoffstall

Federico hacia Lorca. El mismísimo Lorca se habría puesto de píe para aplaudir este homenaje de La Joven Compañía

Hace 100 años que Federico García Lorca, con apenas 20 años, arribó a la capital de España. La Comunidad de Madrid ha querido dedicar el presente año a este español universal y así 2019 es el Año Lorca por todo lo alto.

Resultado de imagen de federico hacia lorca imágenes¡Y de qué manera hemos disfrutado Federico hacia Lorca! Una coproducción de la Comunidad de Madrid y de La Joven Compañía, este acercamiento a Lorca escrito por Irma Correa y Nando López a partir de textos originales del poeta y dramaturgo ha sido dirigido por Miguel del Arco, su debut como director de la obra de Lorca. Los elogios hay que repartirlos entre todos, incluyendo todo el equipo técnico que sustenta esta producción (escenografía, iluminación, música, vestuario, coreografía, …).

Resultado de imagen de federico hacia lorca imágenes¡Qué maravilla los 12 jóvenes actores que recorren la vida -y muerte- de Lorca, intercambiando papeles y demostrando sus dotes no sólo para la interpretación. Ahora son cómicos, ahora bailarines. Ahora cantan, ahora trepan por el columpio que domina el escenario y que gira y gira, evocando el viaje de ida y vuelta de Lorca a Granada. La energía, magnetismo, pasión y entusiasmo del elenco son contagiosos. Las escenas se suceden, representando los períodos de aprendizaje y de creación de Lorca. La Residencia de Estudiantes de Madrid y el contacto con otros escritores y artistas. Fue la génesis de la Generación del 27 y de la vanguardia de las artes plásticas. La etapa en Nueva York; una experiencia sensual, desbordante de color y diversidad. El grupo de teatro universitario La Barraca (hilarante la representación del teatro itinerante). Las conversaciones entre Federico hijo y Federico padre. El desgarrador llanto de su madre. Alegría y dolor, goce y sufrimiento. Me emocionó esta Federico hacia Lorca, una obra que quiere reflejar toda la obra literaria de Lorca. Ojalá perviva más allá de los 38 años que tenía él de Granada un fatídico 18 de agosto de 1936.

Federico hacia Lorca estuvo en los Teatros del Canal de Madrid pocos días, apenas una decena de funciones entre el 21 de marzo y el 7 de abril. La Joven Compañía suele llevar algunas de sus obras de gira por el territorio nacional. Ojalá Federico hacia Lorca llegue a otras ciudades de España en los próximos meses. Estén atentos.

En todo caso, aún está por estrenar la última obra de la temporada 2018/2019 de La Joven Compañía. Se trata de Gazoline, texto de Jordi Casanovas y dirección de José Luis Arellano García. La podremos ver en el Teatro Conde Conde próximamente. Consulten la página web de La Joven Compañía para más información sobre este proyecto de formación:

https://www.lajovencompania.com/

Diana Shoffstall

Dolor y gloria. Almodóvar revela cuán vulnerables son los creadores

Simplemente Almodóvar. Ya no hace falta que su nombre precede al apellido en los créditos de sus películas. Leemos sobre la pantalla: un film de Almodóvar. Y está dicho todo.

En Dolor y gloria nuestro protagonista es Santiago Mallo, un escritor y director de cine prácticamente retirado. Sufre dolencias físicas de diversa índole -algunas reales, otras quizás psicosomáticas- y desde hace años solo escribe para si mismo. Son historias íntimas, fruto de su soledad. Aún añora a Federico, el amor encontrado y perdido. Aún sueña con su infancia y su madre. Sin embargo, el mundo del cine no ha olvidado a Santiago. Le han llamado para participar en un coloquio-homenaje tras un nuevo visionado de su último éxito -¡cuántos años hace de ello!- y Santiago tomará contacto con Alberto Crespo, el actor que protagonizó el film, para invitarle a compartir ese acto. El reencuentro con Alberto propicia un cambio en la vida de Santiago. ¿Será para bien o para mal?

El mismo Almodóvar (y otros guionistas y directores de cine) reconocen que en el acto de creación asoman rasgos y recuerdos personales del creador. Santiago Mallo en Dolor y gloria (y también Pablo Quintero en La ley del deseo y Enrique Goded en La mala educación) son homosexuales y directores de cine. La figura de la madre ha destacado en otras tantas películas de Almodóvar. En cada uno de sus films Almodóvar sin duda revela algo de si mismo. Pero en ningún caso debemos pensar que Santiago Mallo es Pedro Almodóvar. Santiago Mallo lo debemos respetar y querer porque es él, un hombre atractivo con mucho talento, pero con un carácter difícil. Un hombre atormentado por su doloroso y también glorioso pasado y que en la actualidad está a la deriva. La película no nos sobresalta. Paso a paso, escena tras escena, vamos conociendo a Santiago y le vamos cogiendo cariño. Es un protagonista imperfecto, sumamente humano que merece una segunda oportunidad -como todos nosotros- para alcanzar, si no una envolvente felicidad, al menos un estado repleto de esperanza y posibilidades.

Almodóvar se ha rodeado de un gran equipo. Antonio Banderas es sencillamente brillante como Santiago Mallo. Se conocen bien Antonio y Pedro y, aunque Santiago Mallo no es Pedro Almodóvar, Banderas ha incorporado a su personaje gestos, muecas y hasta entonaciones de voz que evocan al cineasta. (La estética de la película es “almodovariana” cien por cien: el vestuario; el apartamento de Santiago con sus muebles, objetos y cuadros; la luminosidad resplandeciente de los interiores y exteriores; colores vivos … Todo ello en gran parte gracias al director de fotografía José Luis Alcaine quién aceptó nuevamente el reto lanzado por Almodóvar).

Y los demás actores, sin excepción, acompañan a la magistral interpretación de Antonio Banderas con sus propias actuaciones impecables: Penélope Cruz es Jacinta, la madre del niño Santiago, de carácter franco y arrojado; Julieta Serrano asume el papel de la madre del adulto Santiago, la madre que no perdona; un magnífico Asier Etxeandía como Alberto Crespo, inteligente y tolerante; Leonardo Sbaraglia con un sentido interpretación de un Federico reaparecido; un desconocido Raúl Arévalo que encarna al padre del niño Santiago; Susi Sánchez como la beata del pueblo que asegura que el niño Santiago irá interno al colegio de curas; Nora Navas infunde ternura y comprensión en el personaje de Mercedes, la agente de Santiago y su apoyo incondicional. Menciones especiales para Asier Flores, el niño Santiago, y para César Vicente, el joven del pueblo a quién el niño Santiago enseña a leer y a escribir.

Sí, me ha gustado casi todo de Dolor y gloria. Me hubiese gustado que la película durara un poquito más, que el final no fuese tan precipitado (en mi opinión) y más desarrollado. Pero la perfección puede escapársele también a Almodóvar, aunque no sea necesario pronunciar su nombre para conocerle.

Dolor y gloria se estrenó en España el pasado día 22 de marzo.

Diana Shoffstall

Oscuridad. Una excelsa comedia negra que nos conduce al fin del mundo

Si algún día llegase el fin del mundo, Dios quiera que no pase mis últimos instantes en esta tierra en compañía de un personaje tan enigmático  y espeluznante como lo es “B”.

En esta comedia negra escrita por Jan Vilanova (Andorra, 1982), llega a un pequeño y aislado pueblo nuestro protagonista, un conocido reportero (para nosotros no tiene nombre, es simplemente el personaje “A”), con la intención de cubrir la noticia del inminente fin de mundo vaticinado por algunos -esos otros personajes “locos” que no aparecen en escena- que deambulan por el pueblo y sus alrededores. La mala fortuna hace que se le estropea el coche a nuestro protagonista y él se adentra en un edificio -parece que es una oficina del Ayuntamiento- para pedir auxilio. Cierra tras si la puerta para que no entre el calor sofocante del exterior.

Y comienza la pesadilla para nuestro desventurado reportero.

El hombre que sale al encuentro de “A” quizás sea un empleado del Ayuntamiento o quizás sea una aparición – incluso podría ser un extraterrestre- . Es el personaje “B” que confunde y aturulla a “A”, cada vez más frustrado e impotente. “A” no se percata de que “B” se ausenta por una puerta lateral. Cuando se da cuenta que está solo, va en busca de “B” y encuentra otro hombre igual que “B” que dice ser el gemelo del primero. “B2” le podemos llamar y es igualmente indescifrable. La turbación y ansiedad de “A” van in crescendo. La situación es absurda, surrealista. Encerrado, sediento, sin que nadie le dé respuestas, “A” se enfrenta a la más absoluta oscuridad sin retorno.

Magníficamente representada sobre el escenario de Sala Intemperie, Oscuridad podría ser una parábola de la vida misma. Todos los días hemos de hacer frente a sucesos inverosímiles y a falsas noticias. Nos topamos con personas que nos resultan inescrutables, obstinados en sus creencias o impermeables a la razón. Nuestra ansiedad ante las cosas y personas desconocidas o incomprensibles puede desembocar en una depresión de lo más oscura.

Pero no nos pongamos depresivos, por favor. En clave de comedia negra, esta Oscuridad  también provoca en el espectador una risa algo nerviosa pero totalmente espontánea y saludable. Y ello gracias no solo al original e ingenioso texto de Jan Vilanova, sino también a la labor de los co-directores Gorka Lasaosa y Abel Vernet -ambos íntimamente ligados a Intemperie Teatro- , quienes han logrado imponer un ritmo a la obra que mantiene al espectador clavado en su asiento y fascinado por los diálogos. Y gracias sobre todo a las interpretaciones de Dafnis Balduz, como nuestro desdichado reportero “A”, y de Karlos Aurrekoetxea, en el doble papel de los gemelos “B”. Este último demostrando una encomiable utilización de la expresión corporal y gestual. Una maravilla.

Oscuridad la pueden ver en Sala Intemperie (Twitter: @intemperieteatr) los viernes, sábados y domingos hasta el 14 de abril. No la pierdan.

Para más información sobre la programación completa, horarios y precios de Sala Intemperie, consulten su página web:

http://intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

Van Gogh, a las puertas de la eternidad. La creatividad explosiva de un pintor que no era de este mundo

A Julian Schnabel (nacido en Nueva York en el año 1951) le gusta hacer películas sobre individuos singulares, individuos que se han sumergido en sus mundos interiores para después ofrecer sus creaciones al exterior. Basquiat (1996) nos lleva al mundo de Jean-Michel Basquiat, joven pintor vanguardista y drogadicto en Nueva York en los años 80 del siglo pasado. Antes que anochezca (2000) nos aproxima a la vida del escritor homosexual cubano Reynaldo Arenas que tuvo que exiliarse a los Estados Unidos por esa misma época y donde se suicidó pocos años después. La escafandra y la mariposa (2007) está basada en las memorias del periodista francés Jean Dominque Bauby publicadas en Francia en el año 1997, año de la muerte de Bauby, quien, a causa de una lesión cerebral, había quedado parapléjico y mudo en el año 1995. A Julian Schnabel le va bien hacer este tipo de películas; las nominaciones y premios en los grandes festivales de cine de los Óscar, Globos de Oro, Cannes, BAFTA, Venecia, … no han sido pocos. Además, Schnabel no es únicamente un director de cine; también él es pintor (y miembro de la Royal Academy of Arts de Londres).

Van Gogh, a las puertas de la eternidad : CartelEn At Eternity’s Gate (título original de la película), Schnabel ha elegido la vida y obra de Vincent Van Gogh, ese pintor holandés que se trasladó a la campaña francesa, al pueblo de Arlés, para calmar su ansiedad. Pero Van Gogh era un ser atormentado que se automutiló, amputando parte de su oreja izquierda, en el año 1888 y murió a los pocos meses, con 37 años, de las complicaciones de un disparo de bala en el estómago y después de pasar voluntariamente por diversos sanatorios psquiátricos. Durante esos últimos meses de su vida Van Gogh pintó, en una explosión de creatividad, hasta medio millar de cuadros.

Schnabel, para transmitir el sufrimiento y el genio creador de Van Gogh, nos obliga a mirar el mundo a través de los ojos del pintor. Muchas secuencias sin diálogo; solamente la presencia de Van Gogh acompañada de la música compuesta por Tatiana Livoskaya. Vemos lo que él ve: los colores, la luz, las figuras, los objetos, la naturaleza … todo a través de sus ojos. Imágenes a veces borrosas, cegadoras, quizás soñadas por Van Gogh. Y después vemos la cara de Van Gogh e intentamos entender cómo él está viendo el mundo. Un espléndido trabajo del actor estadounidense Willem Dafoe como Van Gogh. Dafoe, como pocos actores, se expresa maravillosamente a través de sus ojos y gestos faciales. Dafoe, como Van Gogh, es ahora exasperante y beligerante, ahora tremendamente necesitado de afecto y aprobación. Un actor idóneo para recrear la angustia de Van Gogh en busca de la eternidad.

A Dafoe le hacen compañía una media docena de actores sólidos, entre otros: Rupert Friend como el hermanísmo Theo Van Gogh; Oscar Isaac en el papel del queridísimo amigo y también pintor Paul Gauguin; Emmanuelle Seigner interpretando a Madame Ginoux, propietaria de un establecimiento hotelero en Arlés que sentía compasión hacia el pintor; … Y vuelvo a la banda sonora que es oída a lo largo de la película. Compuesta por Tatiana Livoskaya para piano (y, en alguna pieza, para piano y violín), la música evoca los estados mentales de Van Gogh.

Un buen trabajo de Schnabel y de sus co-guionistas Louise Kugelberg y Jean-Claude Carrière (este último un gran colaborador del entonces mayor Luis Buñuel), de Benoît Delhomme (fotografía), nuevamente de Kugelberg y Schnabel (montaje) y de la ya mencionada Lisovkaya (banda sonora). Ellos, junto con un entregado Willem Dafoe y los demás actores, han creado una obra imperfecta pero que sin duda perdurará como la memoria y obra de Vincent Van Gogh.

Van Gogh, a las puertas de la eternidad está proyectándose en los cines de España desde el pasado día 1 de marzo.

Diana Shoffstall

Entreactos. Posando la mirada sobre el amor

Viendo Entreactos a veces reímos, otras veces sentimos ternura hacia Elena y Julia, las protagonistas. Compartimos con ellas sus momentos íntimos, sus alegrías e ilusiones, sus tristezas y decepciones. Y sobretodo nos reconocemos, porque Entreactos es una historia muy humana, una historia de amor y desamor que tal vez hayamos vivido personalmente o, si no, quizás la hayamos conocido de cerca por algún familiar o amigo o compañero de trabajo. Son -somos- todos Elena y Julia, con otros nombres y de distinto género, pero unidos ellas y nosotros por todo lo que tenemos en común.

Resultado de imagen de cartel de entreactos teatro laraDurante unos 70 minutos y mediante cortos episodios -entreactos de  la vida misma- , las treintañeras Julia y Elena nos invitan a acompañarles durante diez años de sus vidas: se conocen, se enamoran, deciden vivir juntas, conviven en armonía, se casan, tienen un hijo, se distancian y finalmente se separan aunque el hijo en común les recordarán siempre su pasada felicidad y ellas no olvidarán el amor compartido.

Entreactos ya estuvo en escena hace unos años. Es la creación de Miguel Ángel Cárcano y María Inés González, colaboradores habituales y ambos de origen argentino y afincados en España. Cárcano es asimismo el responsable de la dirección de la obra que es interpretada por Noelia Castaño y Silvia Campos, también hispanoamericanas trasladadas a España, la primera de Argentina y la segunda de Costa Rica. Un texto sencillo, una puesta en escena sencilla y unas actrices que, con mucha naturalidad y buen oficio, recrean el ciclo de una parte de nuestras vidas.

El formato de la obra -esas escenas cortas ilustrando lo arriba descrito- es eficaz para contar tanto en tan poco tiempo y el espectador sale del teatro satisfecho. Sin embargo, la que suscribe podría imaginar esta historia ampliada, incluyendo otros personajes del entorno de Elena y Julia. El tema es universal y cercano. ¿Una película? ¿Una serie de televisión? Quién sabe. Por el momento, una apuesta segura sobre el escenario.

Entreactos es una de las obras actualmente ofrecidas por el Teatro Lara (Twitter: @teatrolara). Hay funciones los jueves, hasta el 21 de marzo.

Pueden consultar toda la información sobre la variada programación de las dos salas del Teatro Lara, así como precios y horarios, en su página web:

https://www.teatrolara.com/

Diana Shoffstall

Capharnaüm. Demasiada miseria y ninguna solución

Capharnaüm. Es una palabra francesa cuyo origen es el nombre propio de un pequeño pueblo de pescadores que existía en la antigüedad cerca del lago Tiberias al norte de lo que es hoy en día el estado de Israel. Hasta se le nombra en la Biblia (el Evangelio según San Marcos, capítulo 2-1). Pero su significado en francés hoy en día evoca el desorden, un lugar o aposento donde los objetos se amontonan y están revueltos. Un título idóneo para esta Capharnaüm de la actriz, guionista y directora libanesa Nadine Labaki (cuya ópera prima en el cine –Caramel del año 2007- le dio a conocer internacionalmente), pues en esta película reina el desorden.

Resultado de imagen de cartel de capharnaümLas personas que acuden asiduamente al cine habrán visto una y otra vez el trailer para Capharnaüm en el que un niño comparece ante un juez para denunciar a sus padres por haberle traído al mundo. Es el comienzo del film que en seguida echa la mirada atrás al pasado doloroso que ha llevado a ese niño al tribunal. El dolor, la miseria, la tristeza, la desesperación, la injusticia, la discriminación, … Esto es el pasado de Zain, ese niño de 12 años con rizos rebeldes y ojos grandes y expresivos. Zain es el protagonista y constituye el hilo conductor de una historia que se acerca a -pero no profundiza en- ninguno de los temas más significativos de la deplorable realidad actual, tales como la penosa situación de los “sin papeles”, la brutalidad de los mafiosos de la inmigración ilegal, el machismo, la indefensión y abandono de los niños, el trabajo infantil o la trata de niñas encubierta por un velo de “legitimidad” anclada en la tradición.

Labaki nos lleva tras los pasos de Zain, no dejándonos escapatoria. Estamos sometidos a su voluntad y obligados a vivir con Zain sus tribulaciones. Y con esa cara de ángel, Zain nos cautiva, se convierte en nuestro pequeño héroe. La película nos deja su impronta y gusta al público y a los críticos. Las nominaciones como mejor película extranjera le han llovido este año: los BAFTA, Globos de Oro, los Óscar o premios César. Pero no ha ganado ningún gran premio, salvo el Premio del Jurado del Festival de Cannes, y con razón. Porque Labaki está tan enfocada en su objetivo de desvelar la cruda realidad de los más desafortunados y de no dejar de contar ninguna historia miserable que olvida que dispersar su enfoque también puede dispersar la atención del espectador. Aunque no dudamos de las buenas intenciones de Labaki, buenas intenciones no hacen una gran -ni inolvidable- película. De alguna manera Labaki nos manipula -es imposible no sufrir con las aflicciones padecidas por Zain y otros en su entorno- porque ella nos cuenta solamente parte de la historia. A los padres de Zain les concede unos breves minutos para hablar ante el tribunal, no suficientes. Igual que Zain, ellos son el producto de una sociedad humana muy inhumana y apenas civilizada. Esa última imagen de la película, la cara sonriente de Zain, nos da falsas esperanzas. Labaki ha creado un niño-héroe que sale victorioso pero no aporta ninguna idea para la erradicación de las condiciones miserables que llevaron a Zain al tribunal.

Por otro lado Labaki ha acertado plenamente al elegir personas sin ninguna experiencia para interpretar los personajes de la película. Aportan una autenticidad y una espontaneidad que se echan de menos en el guión de la película (Labaki es una de guionistas). Las escenas entre Zain y el bebé Yonas o entre Yonas y su madre Rahil son entrañables (a pesar de la amargura que sentimos por la situación en la que viven). Ellos sí son inolvidables.

Capharnaüm (en español, Cafarnaúm) llegó a las carteleras de los cines de España el pasado día 15 de febrero.

Diana Shoffstall

El sueño de la vida. Un regalo de ensueño para el espectador: la última obra inconclusa de Federico García Lorca, el imaginario de Alberto Conejero y la visión artística de Lluís Pasqual

La Comunidad de Madrid ha declarado el año 2019 como el “Año Lorca” para conmemorar los 100 años de la llegada de Federico García Lorca a la Residencia de Estudiantes de la capital. Dentro del marco de esta celebración, el Teatro Español y la comunidad autónoma madrileña ofrecen a los amantes del teatro esta producción titulada El sueño de la vida, de dos autores: el propio Federico García Lorca y el dramaturgo Alberto Conejero. Lorca no llegó a terminar su obra conocida como Comedia sin título. A partir del primer y único acto conservado de la obra de Lorca, Conejero ha construido una continuación -que pudo haber sido o no- , honrando a Lorca en éste su año en Madrid.

Lorca había escrito El público en 1930 y Así que pasen cinco años el año siguiente. Estas dos obras, junto a Comedia sin título (Lorca habría trabajado en el texto meses antes de su fusilamiento ese fatídico 18 de agosto de 1936) compondrían la “trilogía de teatro imposible” o los “dramas irrepresentables” de Lorca, expresiones utilizadas por los estudiosos de la obra de Lorca y quizás por el propio autor. Ni “imposible” ni “irrepresentable” ha sido El sueño de la vida para Lluís Pasqual, el director de esta producción. De hecho, Pasqual repite. Comedia sin título se estrenó en el Teatro María Guerrero de Madrid en el año 1989 bajo la dirección de Lluís Pasqual. Ahora, en el Teatro Español, Pasqual se encarga de infundir vida tanto al texto original como al texto nuevo aportado por Alberto Conejero, este dramaturgo y poeta jiennense de 41 años que encadena éxitos (UshuaiaLa piedra oscuraTodas las noches de un día, …) y que se declara amante de Lorca, poeta y dramaturgo granadino que murió con solo 38 años.

El texto de Lorca y Conejero se mueve entre, en primer lugar, la realidad de una compañía de teatro que intenta ensayar Sueño de una noche de verano de Shakespeare para después encontrarse, esa misma compañía de teatro, refugiada en el edificio tomado por los jóvenes estudiantes revolucionarios y asediado por los combatientes de una guerra en ciernes. En el texto del primer acto escrito por Lorca el autor se reniega del teatro como entretenimiento. Regaña a los espectadores e insiste en la imperiosa necesidad de acercar el teatro al pueblo. El escenario en estos momentos es secundario, nuestro autor deambula por el patio de butacas, las luces están encendidas, los espectadores somos también partícipes. Es en la continuación escrita por Conejero (aunque El sueño de la vida se representa sin descanso, 90 minutos de enorme tensión) que nos trasladamos al escenario donde el autor es también el director y a la vez el moribundo. El teatro y la sociedad, la representación y la realidad, el statu quo y la revolución … camino a la destrucción.

El reparto consta de dieciséis actores (y dos músicos). Si bien cada uno de ellos es imprescindible y sus interpretaciones son impecables, a Nacho Sánchez, como el autor-director/Lorenzo, y a Emma Vilarasau, como la primera actriz/Helena, les han correspondido los papeles principales. Los dieciocho artistas fueron larga y merecidamente aplaudidos por un público que debe sentirse privilegiado. No es frecuente la representación de la última obra de Federico García Lorca. Estamos en enhorabuena, pues el talento de Lorca se ha juntado con el talento de Conejero y de Pasqual. El resultado es una obra impactante e inolvidable.

Consultad la página web del Teatro Español (Twitter: @TeatroEspanol) para conocer todos los detalles sobre esta obra, en cartel hasta el próximo 24 de febrero, y sobre la demás programación del Español.

https://www.teatroespanol.es/

Diana Shoffstall