La magia de la Navidad inunda las calles y los escenarios

Como todos los años, próximas las fechas de las fiestas del fin del año y de las vacaciones escolares, la oferta de ocio se multiplica. Yo soy de la opinión de que cuando disfrutan los niños, también disfrutan los mayores. Es muy frecuente que los mayores ya no nos sorprendemos por nada, al fin y al cabo creemos que lo hemos visto todo. Pero no hay nada más bonito que ver el mundo a través de los ojos de los niños que aún están descubriendo lo grande y lo maravilloso que es el futuro.

Programa Oficial Mágicas Navidades 2018 Torrejón de ArdozEmpecemos, pues, con un paseo por las Mágicas Navidades de Torrejón de Ardoz, designado Capital Europeo de la Navidad 2018. Hasta el 6 de enero, las puertas de las Mágicas Navidades estarán abiertas al público. Para los más pequeños, la Avenida Guachis (guachis = una especie de elfos) con sus atracciones -ecológicas y algunas muy originales- a medida de sus usuarios. Para los no tan pequeños, el tobogán de hielo, la noria gigante o karts sobre hielo. Para toda la familia, el espectáculo de luz y sonido -enorme en su construcción y extraordinaria en su concepción- que es la Puerta Mágica. Y, además, un gran abanico de otras actividades y eventos: belenes, pasacalles, villancicos, teatro, conciertos, mercadillos navideños, … Y para reponer fuerzas, numerosos espacios para comer y beber. Yo lo pasé genial tomando salchichas y cerveza y disfrutando de la música en el “Oktoberfest” particular del paseo. Una fiesta para toda las edades.  https://www.magicasnavidadestorrejon.es

Ya en Madrid capital, el Circo Price nos ofrece un año más su espectáculo de Navidad, también hasta el 6 de enero. Una cita anual a la que no debemos faltar y este año con el Cuento de Navidad de Charles Dickens como fuente de inspiración.

Por supuesto que los teatros de la capital se suman a las festividades. Aparte de los musicales que ya llevan tiempo en cartel (por ejemplo, Billy Elliot en el Nuevo Teatro Alcalá, que también repite éxito este año con Hansel y Gretel), en estas fechas podemos adentrarnos en el mundo de El mago de OzLa Bella y la BestiaPeter Pan, en el Teatro Maravillas) o de  Mowgli en el Teatro Fígaro. Las salas pequeñas y especializadas no se quedan atrás: el Teatro Sanpol (siempre un acierto) nos brinda Los músicos de BremenJack y las habichuelas mágicas cobra vida en Teatros Luchana; Estudio2 Manuel Galiana incluye en cartel La isla del tesoro; y un largo etcétera.

No tenemos que ir lejos para disfrutar en familia de las fiestas. Los distritos de la Capital y las poblaciones de la Comunidad se decoran con luces, la música navideña flota por encima de nuestras cabezas y la alegría y asombro de los niños en presencia de los Reyes Magos nos reconforta.

Para toda la información sobre los espectáculos y actividades, consulten las páginas web de los teatros y del Ayuntamiento y Comunidad de Madrid.

¡Felices Fiestas a todos!

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Diana Shoffstall

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Viudas. O como ser una millonaria y no perder tu vida en el intento (logrado)

Dar al César lo que es del César. O, en otras palabras, dar el mérito a quien lo merece. Y,  quizás, en este caso, hay que darlo a la británica Linda La Plante, creadora y guionista de una serie de televisión de 1983 que se titulaba Widows (Viudas en castellano) y que se trataba de las viudas de cuatro ladrones que deciden llevar a cabo el último atraco que había sido planeado por sus difuntos maridos. Pero, bueno, tampoco vamos a quitar mérito al director de este largometraje, el también británico Steve McQueen, co-guionista del mismo, junto a Gillian Flynn. Flynn es la autora del bestseller del año 2012 Gone Girlque ella misma adaptó al cine en el año 2014 con el título castellano de Perdida. El guión fue bien recibido. Por otro lado, McQueen tampoco se queda corto. Sus películas Hunger (2008) y Shame (2011) fueron ampliamente alabadas, y McQueen recibió el Óscar de mejor película por su largometraje 12 años de esclavitud (2013).

Imagen relacionadaVolviendo a lo fundamental, Viudas es eso, la historia de cuatro mujeres cuyos maridos no eran precisamente ciudadanos rectos y honrados. El último atraco de estos deja un balance de cuatro muertos -los suyos- y deudas millonarias que la hampa reinante pretende cobrar a las viudas de los finados. Ergo, ellas se ven obligadas a seguir la estela de sus malogrados esposos.

McQueen sitúa la acción en la ciudad de Chicago de hoy en día con lo que se ha tomado libertades para introducir algunas alusiones a la situación de esta metrópolis estadounidense, a la del país en general y a la de la sociedad actual que vive allí. La corrupción política caracterizó a Chicago durante muchos años, pero esto años ha. Las relaciones turbias entre políticos y mafiosos y otros maleantes existía y aún hoy existe sin duda, pero a mi entender McQueen ha necesitado que los malos (incluyendo los políticos) sean muy, pero muy malos en esta película como contrapunto a la “inocencia” de las viudas. ¡Pobre ciudad de Chicago! Esta exageración no obstante, McQueen ha hecho bien en enseñarnos un gran mercado de compraventa de armas (espeluznante), en relatar la muerte de un joven e inocente negro a manos de un policía blanco demasiado dispuesto a utilizar su arma (tristemente frecuente), o de una joven madre soltera que corre -literalmente- de un trabajo mal pagado a otro para ganarse unos cuantos dólares más para ella y su hija a quien por ello apenas ve (una realidad endémica en demasiadas poblaciones pequeñas y grandes) Y, finalmente, McQueen ha dado el protagonismo a las mujeres, cosa que es de agradecer, si bien no ha podido -o querido- evitar algunos estereotipos.

Con todo, la película nos entretiene aunque, al reflexionar sobre ella a su término, quizás tendremos que confesar que es algo inverosímil.

Las interpretaciones son excelentes por lo general. Por nombrar algunos de los actores, destacan Viola Davis como Verónica, la viuda (negra) del jefe de la banda (blanco) que se convierte en el líder de las viudas -otro acierto del director- ; la actriz australiana nacida en París, Elizabeth Debicki, altísima y delgadísima, como Alice, otra de las viudas; Liam Neeson, como Harry, el cerebro de la banda original y marido de Verónica; Colin Farrell, como el político local Jack Mulligan, corrupto por herencia; o el veterano Robert Duvall, como el político retirado Tom Mulligan, el padre de Jack, y un hombre no solamente corrompido sino también racista. El actor que no convence es Daniel Kaluuya, quien llamó la atención por su interpretación en Déjame salir hace un par de  años. Su papel en Viudas es de un matón psicópata y brutal, pero Kaluuya, en vez de resultar amenazante, parece un actor que imita el perfil de un matón.

El último apunte es para la banda sonora a cargo de ese alemán ya afincado en Hollywood que se llama Hans Zimmer. Sus bandas sonoras (El Rey León, 1994; Gladiator, 2000; 12 años de esclavitud, 2013; Blade Runner 2049, 2017; entre otras muchas) han hecho historia. Y la canción The Big Unknown, de Sade, que nos acompaña mientras pasan los créditos de la película, es preciosa.

Hay más, mucho más, que contar, pues hay sorpresas y giros no esperados en la trama. Pero el spoiler está vetado. Por tanto, los interesados en conocer la totalidad de la historia deberán acudir al cine y disfrutar de este thriller en pantalla grande.

Viudas se estrenó en las carteleras de los cines de España el pasado 30 de noviembre de 2018.

Diana Shoffstall

Todas las noches de un día. Y que no falte a ninguna de ellas el inmensurable talento de Carmelo Gómez

Gracias, Carmelo. Gracias por el derroche de talento interpretativo sobre el escenario. Gracias por el torrente de emociones, ora contenidas, ora derramadas. Sí, gracias a  Carmelo Gómez , Todas las noches de un día (dirigida por Luis Luque y en cartel en el Teatro Bellas Artes de Madrid) debería figurar en la agenda de todos los amantes del teatro.

Carmelo Gómez es Samuel, un hombre solitario, introvertido, parco de palabras cuya vida interior es un torbellino de pasiones perturbadoras. Es el jardinero -y guardián- de una vieja casa señorial aparentemente abandonada. A Silvia (encarnada por Ana Torrente), la frágil y desencantada heredera y último habitante de la casa, no la ha visto nadie desde hace un tiempo largo. Cuando se presenta en la casa la policía en busca de pesquisas sobre el paradero de Silvia, Samuel no podrá refrenar los sentimientos y los recuerdos en ebullición en su interior. Las insistentes preguntas que le formulan arrancarán de raíz la verdad.

Resultado de imagen de imagenes de todas las noches de un díaTodas las noches de un día es obra del joven dramaturgo Alberto Conejero. Con apenas 40 años, Conejero ha conquistado al público y a la crítica con obras tales como Ushuaia (2013) o La Piedra Oscura (2014). Por esta última, Conejero recibió el Premio Max en la categoría de mejor creación original. Todas las noches de un día constituirá, indudablemente, un nuevo éxito para el jiennense, pese a que sobre el texto podríamos estampar las palabras déjà vu. Un hombre sencillo, rudo que es acogido por una mujer un poco mayor que él. Ella es sofisticada, guapa, inestable. Y sola también. Se desarrollará una relación de dependencia mutua. Samuel amará a Silvia en silencio y la protegerá. Silvia volcará sobre Samuel sus encantos y le manipulará. El fin está decantado. Contemplen el cartel anunciador de la obra. Sus ojos nos lo dicen todo.

La puesta en escena (a cargo de Mónica Boromello) es evocadora. Estamos en el jardin, con las paredes encristaladas de la casa al fondo. La casa representa a Silvia, una jaula  de cristál en la que se ha encerrado con sus decepciones y sus sufrimientos y de la que desesperadamente quiere huir. El jardín es el hogar y el refugio de Samuel. Él puede contemplar a Silvia a través de los cristales, a distancia. Pero son las fugaces visitas de ella al jardin y las confidencias no solicitadas que ella compartirá con él que inquietarán a Samuel.

Ana Torrent, delgadísima, es una mezcla de niña desamparada y de seductora astuta como Silvia. Su presencia en escena es literalmente fantasmal. La vemos, la escuchamos, la conocemos únicamente a través de los recuerdos de Samuel y siempre en su compañía. Es una presencia crucial y Ana Torrent exprime todas las posibilidades que presenta el personaje. Recordamos a esta actriz de niña en las películas El espíritu de la colmena (1973) o en Cría cuervos, (1975). Siendo joven pero toda una veterana, destacó en Tesis (1996) o en Una preciosa puesta de sol (2003). Y en los últimos años, Ana Torrent aporta toda su experiencia y su figura elegante a los escenarios.

Pero es Carmelo Gómez, como Samuel, quien no abandona el escenario en ningún momento de los 90 minutos que dura la obra. Este actor leonés nos ha regalado inolvidables interpretaciones a lo largo de su dilatada carrera tanto en el cine como en el teatro (en el cine Días contados de 1994, El portero del 2000 o Silencio en la nieve de 2001; en el teatro La cena de 2004 o El alcalde de Zalamea de 2015; entre otros muchos ejemplos). En Todas las noches de un día, Carmelo Gómez, con su figura recia, transmite fuerza bruta y ternura tambaleante. El dolor y también la adoración son percibidos en su cara surcada. Y esa voz grave, profunda, reverbera dentro de nuestras cabezas. Un verdadero placer visual y auditivo para el espectador. Gracias, Carmelo.

Consulten la página web del Teatro Bellas Artes (Twitter: @TeatroBellasArt) para toda la información sobre su programación, horarios y precios:

https://www.teatrobellasartes.es/

Diana Shoffstall

Odios sordos. Una genial mirada al pasado y presente. ¿Y qué nos deparará el futuro?

Melanía Sebastián y Fermín Cabal son los responsables de esta comedia inteligente que ironiza sobre la posibilidad de que el cadáver enterrado en el Valle de los Caídos no sea el de Francisco Franco. Cabal (León, 1948) no solo es dramaturgo, guionista de cine y televisión y director de cine y teatro, sino también docente, y la joven Melanía Sebastián fue una de sus alumnas aventajadas. Melanía ideó y escribió el texto que Fermín ha llevado al escenario de Teatros Luchana en Madrid.

Resultado de imagen de imágenes de odios sordosEntre escena y escena, Odios sordos utiliza con suma eficacia grabaciones audiovisuales históricas. A través de secuencias del NO-DO (Noticiarios y Documentales) en blanco y negro (que antaño se proyectaban en los cines antes de los pases de las películas) aparece ante nuestros ojos Carlos Arias Navarro anunciando a la nación que el Generalísimo ha muerto o, en el mismo momento de depositar el féretro en la sepultura,  tres altos cargos (el Jefe de la Casa Militar del Generalísimo, su segundo Jefe y el responsable de la Casa Civil) que juran solemnemente que el cuerpo que contiene la caja es el de Francisco Franco Bahamonde. Las secuencias en color, tomadas de los medios de comunicación modernos, son del actual Presidente, Pedro Sánchez, y otras personas relevantes en el panorama político y social de hoy en día, y referentes a la polémica decisión del gobierno y sus consecuencias.

Si bien los audiovisuales son importantes en Odios sordos, no lo son menos los diálogos, hilarantes y agudos. Cada actor bien plantado en su papel. Gloria Villalba es Adela, la hermana rojilla, dispuesta a todo por no traicionar a sus convicciones y creencias. No puede ver a su cuñada Marga ni en pintura. Isabel Torrevejano, como Marga, es ambiciosa y avariciosa, inescrupulosa. Adela le saca de quicio. Pruden, interpretado por  Chema de Miguel, está en el medio. Quiere a su hermana, comparte la historia familiar, pero es débil frente a su mujer dominante.

Claramente, esta obra, Odios sordos, la entenderán de un modo las personas jóvenes nacidas a partir de la democracia mientras que las personas de más edad, como yo misma, que vivimos el día a día del fin de la dictadura, la muerte de Franco y la transición, la apreciaremos a través del prisma de nuestra experiencia. Quizás las reacciones de unos y de otros no coincidan en todos los momentos de la obra. Pero no debería haber divergencias con respecto de al menos un punto: la recuperación de los restos de los desaparecidos -fusilados muchos de ellos- en la Guerra Civil española. De esto también nos recuerda -en una escena conmovedora- Odios sordos.

Odios sordos es una obra que podría re-escribirse mañana o pasado. Aún no hemos llegado a la final de la historia, un cruce entre la crónica de los hechos y la ficción de lo que podría ser. Estén atentos. El último capítulo nos espera.

Consulten todos los detalles de la variada programación de Teatros Luchana (Twitter: @Teatros Luchana), sus horarios y precios en la página web:

https://teatrosluchana.es/

Diana Shoffstall

 

Colette. Un espíritu indomable, una fémina adelantada a su tiempo

Fascinante, apasionante, sugerente, … Éstas y otras muchas palabras referidas a la recién estrenada película de Wash Westmoreland las podríamos utilizar para tentar al público a su visualización. Las mismas palabras que podríamos emplear para describir a Sidonie-Gabrielle Colette. Y otras como provocadora, revolucionaria, atrevida, … La figura de Colette constituye una materia prima de calidad superior. Y Westmoreland no ha desaprovechado su fuente de inspiración.

ColetteSidonie-Gabrielle Colette, a quien el mundo entero finalmente conocería simplemente como Colette, nació en un pueblo de la región francesa de Borgoña en el año 1873. Era amante de la naturaleza y de la vida en el campo. Henry Gauthier-Villars era 15 años mayor que Colette. Con el nom-de-plume de Willy, era un popular escritor fin-de-siècle de artículos y críticas musicales y teatrales y un vividor que frecuentaba la alta sociedad parisiense. El casamiento de Colette y Willy en el año 1893 produjo un cambio radical en la vida de la joven Sidonie-Gabrielle. La película se centra en los subsecuentes años de convivencia de Colette y Willy (llegó la separación en el año 1906), siguiendo los pasos de la joven y relatando su transformación en una mujer hecha y derecha. Una mujer que tuvo que remar contra corriente, derribar paredes y abrir puertas, que en aquella época estaban cerradas a las féminas, para liberarse y encontrar su voz y su identidad.

Un espléndido guión, co-escrito por Westmoreland, Richard Glatzer y Rebecca Lenkiewicz. Glatzer era colaborador de Westmoreland en lo profesional y en lo privado. Juntos escribieron y dirigieron Still Alice (2014), entre otros films, y se habían unido en matrimonio. Colette era su próximo proyecto, pero Glatzer no pudo ver su culminación (falleció en el año 2015). La fotografía de Giles Nuttgens, preciosa, y la música, de Thomas Adès, evocativa.

Y a estos aciertos de guión, dirección, fotografía y música (el equipo técnico en su conjunto es superlativo) hemos de añadir unas magníficas interpretaciones por parte de los actores. Los secundarios todos bien, por citar solo uno, Fiona Shaw, en el papel de Sido, la madre de Collete. En cuanto a los protagonistas, Keira Knightley -muchos espectadores la conocerán por la saga de los Piratas del Caribe, otros por su reconocida intervención en Pride & Prejudice, The Imitation GameAtonement– exprime con brillantez todas las facetas del carácter de Colette: su inteligencia, su curiosidad, y tanto su sensualidad como su sexualidad, …

Imagen relacionadaResultado de imagen de imágen de colette con mathilde de mornyDominic West (ha tenido mucho éxito en la televisión – The WireThe Affair– pero también le hemos visto en el largometraje The Square) es ideal en el papel de Willy, el marido libertino y déspota, el primer gran amor de Colette. Él encarna un espécimen prevalente en la sociedad parisiense antes de la Gran Guerra, la denominada Belle Époque. Willy, inconscientemente, tuvo mucho que ver con la transformación de Colette. Una metamorfosis que conduciría a la ruptura de su relación. Y finalmente una mención muy especial para la actriz irlandesa Denise Gough. Ella es Missy (en realidad Mathilde de Mornay, Marquesa de Belboeuf), que se viste de hombre y ama a las mujeres. La actriz ha logrado lo que es en mi opinión un perfecto equilibrio entre lo morboso y lo delicado y bello de este personaje clave en la vida de Colette.

Colette murió en el año 1954. Había sido novelista, periodista, guionista, libretista, y artista de revistas y cabaré. Entre otras obras suyas, la aclamada novela  Gigi fue llevada al cine por Vincente Minnelli con abrumante éxito en el año 1958. Colette se casó tres veces y tuvo una hija. Sus amantes eran mujeres y hombres e incluso chicos adolescentes. Su vida bien merece una película. Y quizás también las vidas de Willy y de Missy. Dicen que cuando murió Willy en el año 1931, tres mil personas siguieron a su ataúd al cementerio de Montparnasse. Missy era un hombre que había nacido mujer. Dada su condición de “noble”, no fue totalmente condenada al aislamiento, pero su vida terminó por su propia mano en el año 1944.

Colette, la persona, era un espíritu indomable y Colette, la película, lo celebra por todo lo alto. Vayan a verla.

Distribuida por DeAPlaneta, Colette llegó a las pantallas de España el 16 de noviembre.

Diana Shoffstall

El zoo de cristal. Una producción frágil que se ha roto

Tennessee Williams, el gran dramaturgo estadounidense (nació en 1911 y falleció en 1983 a punto de cumplir 72 años), fue el autor de obras tan inolvidables como Un tranvía llamado deseoLa gata sobre el tejado de zincDulce pájaro de juventud o La noche de la iguana. Manuel Galiana, un gran actor español y empresario de teatro (Premio Nacional de Teatro 1998 y Premio de Oro al Mérito de las Bellas Artes 2014), ha cumplido 77 años, y su compañía de teatro Madrid Teatro ya tiene una andadura de casi tres lustros.

Resultado de imagen de imágenes de El Zoo de Cristal en estudio2En Teatro Estudio2-Manuel Galiana hemos podido disfrutar de buen teatro a lo largo de estos años. Sin embargo, El zoo de cristal (The Glass Menagerie) nos ha decepcionado. Dirigida por Óscar Olmeda, un veterano de la compañía (también forma parte del reparto), esta producción de El zoo de cristal está algo coja. La historia de una mujer sureña (Amanda Wingfield) abandonada por su marido hace años y que intenta recuperar la ilusión de vivir a través de la imposición de su voluntad a sus hijos -busca desesperadamente un pretendiente para su introvertida hija Laura (un pretendiente que sea abstemio, todo lo contrario del marido fugado) y presiona a su soñador y ambicioso hijo Tom para que se contente con su anodino, pero estable, trabajo- requiere de una cálida sensibilidad por parte de los actores. El papel de Amanda es fundamental a la obra. La actriz debería transmitir tanto fragilidad como obstinación, amor maternal y egoísmo a la vez. Ahora es coqueta, ahora es calculadora. Pero la interpretación de Amanda en esta producción es demasiado estridente. Falla la interpretación de la madre; la de los hijos (y de Jim O’Connor, el ansiado pretendiente) es discreta, pero aceptable.

Pero lo que para mi ha sido totalmente inaceptable ha sido la selección de la música que acompaña a esta obra. Se trata de una historia que tiene lugar en el sur de los Estados Unidos en los años 30 del siglo pasado, y el público está obligado a escuchar a Amy Winehouse, entre otros, cada cual más disparatado y nada apto para El zoo de cristal.

Dicho esto, el texto de Tennessee Williams puede con todo; con maestría evoca una época decadente y retrata una familia rota. Williams nació en el sur de los Estados Unidos y -según dicen- se inspiró en su propia hermana para crear el personaje de Laura. Y no hay objección alguna a la escenografía. La larga e íntima escena entre Laura y el supuesto pretendiente Jim O’Connor, al frente del escenario junto a un candelabro, está muy lograda. Es una bella escena que ha quedado empañada por la repetición de algunos vocablos en los diálogos. Una pena.

Que el amante del buen teatro no se apure. Teatro Estudio2 tiene mucho que ofrecernos, incluyendo al mismísimo Manuel Galiana sobre el escenario en algunas ocasiones. La programación completa de Teatro Estudio2-Manuel Galiana la encontramos en la página web del teatro:

http://www.estudio2-manuelgaliana.com/#/

Diana Shoffstall

Infiltrado en el KKKlan. Un siglo de historia y una historia aún sin fin encapsulados en 135 minutos

En BlackKkKlansman, Spike Lee (Atlanta, Georgia 1957) ha trazado un camino para lograr su objetivo pero no es el camino más corto. Con una calma deliberación y gran astucia, zigzaguea entre la comedia y el drama, entre el pasado y el presente, entre una mirada soslayada e incrédula y un tiro al blanco, acertado y feroz.

Resultado de imagen de imágenes de Infiltrado en el KKklanEl film está basado en Black Klansman, el libro autobiográfico de Ron Stallworth, el primer policía afroamericano admitido al departamento de policía de Colorado Springs, Colorado (USA). Estamos en los primeros y convulsivos años 70. Black Power y el Ku Klux Klanla guerra de Vietnam y el tándem de Richard Nixon y Spiro Agnew en la presidencia y vicepresidencia del país. El joven policía Ron Stallworth, después de tomar contacto con la Black Student Union de la universidad de Colorado en Colorado Springs y darse cuenta de su vehemente defensa de los derechos de los afroamericanos frente a aún sociedad todavía represora, está convencido de que la extrema derecha tomará represalias. En una operación de alto riesgo, Ron y un detective blanco, Flip Zimmerman, infiltran la “Organización”, el Ku Klux Klan. Ron es la voz que, por teléfono, persuade al Klan de sus credenciales e impresiona al mismísimo David Duke, uno de los líderes de los movimientos de supremacía de la raza blanca (que no incluía a los judíos, tan vilipendiados como los negros). Flip deberá personificar el engaño.

Durante al menos una hora y media, la película, que tiene una duración de 135 minutos, es puro entretenimiento. La chulería de Stallworth, su exagerado peinado afro (que distingue a la mayoría de los afroamericanos -mujeres y hombres- que aparecen en la peli), los diálogos entre Stallworth y sus compañeros del departamento que son de guasa pero con una gravedad subyacente, las retóricas que provienen tanto de los militantes afroamericanos como de los extremistas blancos. Todo ello para situarnos, para prepararnos para esas escenas posteriores, cuando la amenaza se hace realidad, cuando Spike Lee yuxtapone una conferencia sombría organizada por la Black Student Union, en la que un afroamericano anciano relata el linchamiento en el año 1916 del joven negro Jessie Washington, con una reunión distendida y bulliciosa del KKK, en la que gritan “America first” y se  tronchan de la risa viendo la película muda The Birth of a Nation (El nacimiento de una nación, de D.W. Griffith del año 1915; película originalmente titulada The Clansman). Y llegamos al final. La operación policial ha sido un éxito, pero es sólo una batalla ganada y Spike Lee se asegura de que no lo olvidemos, proyectando imágenes recientes del actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y sus cohortes, gritando “America first” y “Make America Great Again” y también de incidentes recientes de enfrentamientos entre la extrema derecha racista (David Duke, una vez más) y los defensores de la igualdad de las razas.

Lee eligió a John David Washington (hijo de Denzel Washington, un actor que ha aparecido en varias películas de Lee) para interpretar a Ron Stallworth. Adam Driver encarna a Flip Zimmerman. Ellos y los demás actores, bien en sus papeles. Los mejores: Alec Baldwin, en un cameo al principio de la película como un supremacista blanco escupiendo una diatriba contra los afroamericanos y los judíos; Corey Hawkins, como el orador y líder afroamericano Stokely Carmichael (cambió su nombre a Kwame Ture), dando un discurso en la Black Student Union; y Harry Belafonte, el memorable cantante, actor y activista de 91 años, rememorando a Jessie Washington.

Pero en Infiltrado en el KKKlan lo realmente importante, sin quitar mérito a los demás aspectos de la película, es el mensaje de un Spike Lee, siempre fiel a su gente y a sus principios. La lucha sigue, señores. Power to the people.

Ganadora del Grand Prix 2018 en Cannes, Infiltrado en el KKKlan la podemos ver en la actualidad en los cines de España, de la mano de la distribuidora Universal Pictures España.

Diana Shoffstall

Mata a tu alumno. La irreflexión y sus funestas secuelas

Un texto lúcido, agudo y corrosivo. Tres actores admirables, sobradamente preparados y que llenan el escenario con sus perspicaces interpretaciones. Una dirección sabia que conduce al espectador con mano segura por los diferentes hilos de esta historia, logrando una impecable fluidez en las transiciones. Todo esto es Mata a su alumno, una obra de cerca de 90 minutos cuya incontestable inteligencia en su concepción y gran profesionalidad en su ejecución atrapan al público.

Un escritor de novelas, egocéntrico y arrogante. Se burla de su esposa, gorda e hiperactiva (ausente en todo momento), incluso frente a su hijo de 18 años, estudiante de bacherillato, a quien no escucha. Una mujer y su hijo, también un estudiante de 18 años, cuyo esposo y padre, un profesor de literatura, está en la cárcel por matar brutalmente a un alumno con una raqueta de tenis. Por matar a un alumno de la misma manera que lo hace el protagonista de la última novela del escritor. La mujer del profesor se enfrenta al novelista. Quiere respuestas. ¿Porqué lo que acontece en la novela ha servido de patrón para la actuación de su marido?

Lo que sigue es una dramática incursión en las oscuras y patéticas motivaciones de las personas que finalmente iluminará sus debilidades y sus errores. La incomunicación, la presunción, la falsa inocencia y la soledad. Y en última instancia la realización, quizás demasiado tardía, de las consecuencias trágicas de sus actos.

Raquel Pérez es la esposa del profesor de literatura encarcelado y madre de un hijo quien, a falta de su padre y destrozado por el crimen, se erige en protector de su madre. Javier Albalá es el escritor y, en unas pocas escenas de flashback, también el profesor asesino. Jorge Clemente encarna a los dos hijos. La primera (Raquel Pérez) busca respuestas a lo acontecido ajena a su propia relación con su marido. El segundo (Javier Albalá), anclado en su vanidad, es incapaz de reconocer su lado violento, su frivolidad y el enorme vacío que ha creado alrededor de su hijo. Y ambos hijos (Jorge Clemente) son abandonados a su suerte. Escenas y diálogos salpicados de humor negro que calan a lo hondo.

Reitero lo dicho. Una conjunción magnífica de texto (escrito por Carles Mallol y que fue ganador en el año 2013 del Premio Born de Teatro), de interpretaciones y de dirección (a cargo de Gorka Lasasosa, uno de los fundadores de Sala Intemperie). Mata a tu alumno estará en cartel en Sala Intemperie hasta el 11 de noviembre. El aforo de la sala es limitado. Apúrense, no vayan a  quedarse sin entrada.

Para más información sobre esta obra y sobre la demás programación de Sala Intemperie (Twitter: @intemperieteatr), consultad la página web del teatro:

http://intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

Factor Limitante. La crudeza de la realidad

La escena es casi apocalíptica. Preside el espacio un asiento de construcción precaria de más de un metro de altura. Bolsas de plástico, negras y abultadas, amontonadas al pie de la construcción. A la izquierda un rudo banco de madera. El Hombre (Chema Abellón), la Mujer (Vanessa Moor) y la Sociedad (Eliana Santander) vestidos con prendas que podrían haberse provenido de la saga de Mad Max.

Factor Limitante es una provocación. Nos obliga a cuestionar los roles del Hombre y de la Mujer en la continuidad de nuestra raza, en la reproducción de la especie. Tanto el Hombre -la fuerza, el poder, el que riega con su esperma la semilla- , como la Mujer -la receptora, la diosa madre- quieren rebelarse pero ahí está la Sociedad, el statu quo, para recordarles su papel, asegurando que no se aparten de su misión.

Si bien a veces el texto es algo denso, la obra poco a poco va penetrando en nuestras cabezas y allí se queda, palpitando, revoloteando, creando imágenes, cavando en nuestra memoria. La labor de los tres actores es encomiable. Junto a ellos, José Ramón Arredondo -actor, músico, cantante- salpicando la obra con sus cancioncillas y su musiquilla- , introduciendo un tono burlón, un contrapeso necesario para contrarrestar la seriedad de la obra. Ochenta minutos. Solo ochenta minutos dura Factor Limitante. Pero no hay límites a lo que se puede conseguir en 80 minutos.

Yolanda Vega es la responsable de la dramaturgia y dirección de esta obra y es también la fundadora de Meister Studio Madrid que la ha producido. Sanford Meisner (estadounidense, 1905-1997) había compartido estudios con Stella Adler y Lee Strasberg, pero fue el maestro ruso Constantin Stanislavski quien ejerció mayor influencia sobre Meisner. Su propio método interpretativo, hoy conocido como la Técnica Meisner, lo enseñó durante más de 50 años en el Neighborhood Playhouse of the Theatre en Nueva York, del cual era co-fundador. Entre los alumni, una plétora de nombres conocidos: James Caan, Robert Duvall, Mary Steenburgen, Diane Keaton y otros muchos, incluyendo jóvenes valores como lo es Mackenzie Davis.

En la página web de Meisner Studio, Yolanda Vega incluye una frase de Sanford Meisner: “Toda buena actuación viene del corazón y no hay nada mental en ella”. En Factor Limitante hay muestras de sobra de buen oficio, sin duda ejercido con mucho corazón.

Factor Limitante está en cartel los miércoles del mes de octubre. Ojalá se prorrogue.

Para más información sobre esta obra y sobre la demás programación de Sala Intemperie (Twitter: @intemperieteatr), consultad la página web del teatro:

http://intemperieteatro.com/

Diana Shoffstall

Ha nacido una estrella. El firmamento brilla con nuevos cuerpos celestiales

Bradley Charles Cooper (nacido en Filadelfia en enero del año 1975) y Stefani Joanne Angelina Germanotta (nacida en marzo del año 1986 en Nueva York), conocidos por nosotros como Bradley Cooper, un actor cuya carrera progresa incontestablemente en quinta marcha (nominado tres años seguidos -2013 al 2015- al premio Óscar como mejor actor por sus papeles en Silver Linings PlaybookAmerican Hustler y American Sniper), y Lady Gaga, una diva internacional de la música pop, son, en esta versión de Ha nacido una estrella, Jackson Maine, un músico y cantante country idolatrado por sus seguidores pero perseguido por una infancia y adolescencia de pesadilla y cuya trayectoria es descendente, y Ally, una joven cantante y compositora, llena de inseguridades, pero cuyo potencial es enorme. Sus vidas se entrelazarán para bien y para mal: amor incondicional, felicidad y éxito, y también decepción, sufrimiento y pérdida.

Resultado de imagen de cartel a star is bornYa se ha dicho en casi todos los medios que esto es un remake, que es la cuarta versión en celuloide de esta historia de ascenso y declive, de joven promesa y veterano célebre cuyo estrella se apaga. La historia se ha ido evolucionando. En la primera Ha nacido una estrella del año 1937, bajo la dirección de William A. Wellman y producida por David O. Selznick, Janet Gaynor y Fredric March interpretaron los papeles protagonistas de actriz aspirante y actor consagrado. En las siguientes versiones, las protagonistas femeninas eran cantantes y sus intérpretes fueron dos grandes voces, como lo son Judy Garland (año 1954, de George Cukor) y de Barbra Streisand (año 1976, de Frank Pierson). James Mason y Kris Kristofferson, respectivamente, les hicieron la réplica, Mason aún en el papel de veterano actor, Kristofferson ya como rockero.

Esta Ha nacido una estrella es, sin duda alguna, hija predilecta de Bradley Cooper. Con ella, debuta como director, es también co-guionista y uno de los productores. Ha hecho una incursión en la música, contribuyendo letras y melodías a la banda sonora. Y es Jackson Maine, su voz cantando, su cuerpo maltrecho a causa del alcohol y las drogas, su mente agonizante, en lucha permanente entre la esperanza y la desesperación. Una proeza formidable. Supo elegir a Lada Gaga como su co-protagonista. Ella aporta su voz, por descontado, pero su talento como actriz es lo que nos fascina. Ally, interpretada por Lady Gaga, es ingenua y tiene un sueño que cree no poder realizar nunca. Jackson Maine le muestra el camino y ella lo emprende pero nunca renuncia a sus raíces ni a su amor por él. Los trazos con los que nos dibuja Ally son delicados al principio pero más fuertes en cada escena, sin que en ningún momento dejamos de creer en la bondad de la figura de Ally.

Cooper y Lada Gaga son los protagonistas irrefutables de esta película. Aún así, la inclusión del veterano actor Sam Elliott, de 74 años, en el reparto, en el papel de Bobby, hermano mayor de Jackson, ha dado aún más credibilidad a esta, no por conocida menos bella, historia. Impecable su interpretación.

Y finalmente una mención para la banda sonora de la película. Cooper no escatimó ni esfuerzos ni recursos para su producción. Lukas Nelson, hijo del inolvidable Willie Nelson, ha sido un componente clave del equipo. La banda sonora resultante va escalando puestos en los rankings.

No un cúmulo de errores sino un cúmulo de aciertos, esta Ha nacido una estrella de Bradley Cooper tiene muchos méritos. Vayan a verla. A new star is born.

Diana Shoffstall